
Se trata de una forma arquitectónica ubicua. Una tipología que trasciende siglos y fronteras, un elemento fundamental en diversas culturas: la carpa. En su forma más simple, es un refugio compuesto por un material extendido sobre una estructura de postes. Es un lenguaje arquitectónico intrínsecamente ligado a la vida nómada. Las yurtas, por ejemplo, funcionan como viviendas fácilmente transportables para los pueblos kazajo y kirguís. Al mismo tiempo, las carpas han demostrado ser un precedente estilístico popular para profesionales de la arquitectura, siendo las estructuras ligeras de Frei Paul Otto un claro ejemplo de ello. La carpa representa un lenguaje arquitectónico complejo: uno que se sitúa en la delgada línea entre lo temporal y lo permanente, y que además funciona tanto como símbolo de riqueza como de escasez.
Resulta sumamente interesante la manera en que las carpas actúan como un símbolo de lujo. Hoy en día, una búsqueda rápida en Google ofrece una gran variedad de opciones de «glamping» en toda Europa. Estos alojamientos vacacionales de gama alta son elegantes y están equipados con comodidades de lujo, de ahí su nombre, un acrónimo de las palabras en inglés glamorous (glamoroso) y camping. En todo el Reino Unido, las yurtas y otros tipos de carpas similares funcionan como el escenario arquitectónico para una experiencia vacacional más "arraigada", donde se logra un equilibrio armonioso entre el contacto con la naturaleza y el acceso a instalaciones de última generación.









