Cortesía de [applied] Foreign Affairs, Instituto de Arquitectura, Universidad de Artes Aplicadas de Viena
Mucho antes de que la arquitectura tomara la forma de muros, techos o ciudades, esta ya reunía a las personas en torno al fuego. El simple fogón fue uno de los primeros dispositivos espaciales de la humanidad: un lugar para el calor, la comida, las historias y el ritual. A su alrededor, el espacio cobraba forma a través de la proximidad y no del cerramiento; mediante la presencia compartida en lugar de un uso prescrito. El fuego organizaba los cuerpos en círculo, fomentaba alianzas y transformaba la supervivencia en vida colectiva. Hoy en día, esta lógica ancestral persiste: la arquitectura tiene el potencial de reunir a las personas, no dictando cómo deben encontrarse, sino creando las condiciones que hacen posible el encuentro.
Este mes, ArchDaily explora El encuentro y la creación de lugar, un tema que examina la arquitectura como un marco para la inclusión, el cuidado y la pertenencia. Esta temática se alinea con la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, los cuales abordan el cuidado desde una perspectiva colectiva, enfocándose en espacios que fomentan mejores formas de convivencia. Más allá de los espacios de reunión emblemáticos, nuestra cobertura analiza los entornos cotidianos, desde mercados de alimentos y mesas comunitarias hasta plazas de barrio, terceros lugares, ámbitos domésticos y entornos digitales o híbridos de encuentro a distancia. En lugar de tratar el encuentro como un programa rígido, se plantea cómo el diseño espacial puede potenciar la apertura, la diversidad y la vida colectiva sin imponer formas fijas de reunión.
Una celosía perforada suele considerarse un elemento secundario; algo que se aplica para matizar la luz, decorar una fachada o añadir textura allí donde un muro, de otro modo, resultaría plano. Se fotografía como una superficie, se dibuja como un patrón y se analiza como una artesanía. Sin embargo, en muchos edificios del subcontinente indio y el mundo islámico, la celosía nunca fue un mero añadido. Era el muro en sí. Si se elimina, el edificio no solo cambia de aspecto, sino que pierde su capacidad para regular el calor, hacer circular el aire y mediar entre el interior y el exterior.
Esta interpretación errónea revela más sobre los hábitos contemporáneos que sobre la propia celosía. Desde hace tiempo, el pensamiento arquitectónico ha separado la estructura de la envolvente, y el desempeño de la expresión. Dentro de ese marco, elementos como el jaali o la mashrabiya resultan fáciles de catalogar como ornamentales: visualmente ricos, pero técnicamente secundarios. No obstante, estas celosías fueron concebidas como sistemas integrados en los que la geometría, el material y el clima funcionan en conjunto. Su inteligencia radica en lo que hacen.
En un equilibrio entre estética, rendimiento y versatilidad, HIMACS se consolida como la opción de superficie sólida de preferencia para profesionales de la arquitectura y el diseño. Dando un paso más allá, toda la gama de fregaderos y lavabos estándar de HIMACS cuenta ahora con la certificación oficial de SCS, con un mínimo del 8% de contenido reciclado preconsumo. Esta certificación potencia el atractivo técnico y visual del material al ofrecer una opción más sostenible sin comprometer la calidad ni la funcionalidad.
Desde encimeras de baño con lavabos integrados hasta islas de cocina con fregaderos instalados al ras, las formas de HIMACS ofrecen un equilibrio perfecto entre estilo y funcionalidad. Cada componente se integra sin esfuerzo con la superficie de HIMACS circundante, creando un acabado continuo y sin juntas que resulta tan elegante como fácil de mantener.
Puerta de seguridad pivotante Di.Big. Imagen cortesía de Porte Blindate
¿Qué transforma un espacio habitable en un hogar? Más allá de la propiedad o del refugio, un hogar está ligado a una certeza más silenciosa: la sensación de que es posible retirarse, descansar y distanciarse momentáneamente de la imprevisibilidad del mundo. Los hogares son el lugar donde se acumulan las rutinas, donde los recuerdos se asientan en espacios y objetos, y donde la identidad personal cobra forma física a través de la habitabilidad y los rituales cotidianos. Sin embargo, este sentido de pertenencia depende de otra condición que a menudo pasa desapercibida hasta que se ve alterada: la seguridad. Sentirse "en casa" implica una condición de confort y de estabilidad. Cuando los entornos domésticos no logran proporcionar esto, los espacios diseñados para el descanso se convierten en fuentes de inquietud, afectando sutilmente las rutinas y el bienestar.
Propuestas destacadas: Espacios comunes. Imagen cortesía de Buildner
Buildner, en colaboración con la Ciudad y el Condado de Denver y el AIA Colorado, ha anunciado los proyectos ganadores del Denver Affordable Housing Challenge, un concurso internacional de ideas que explora cómo la asequibilidad y la excelencia en el diseño pueden reforzarse mutuamente dentro del contexto urbano, social y ambiental específico de Denver.
En su decimonovena edición, este certamen perteneciente a la serie de desafíos de vivienda asequible de Buildner invitó a profesionales de la arquitectura y el diseño de todo el mundo a responder a la crisis habitacional de Denver a través de propuestas a escala arquitectónica, urbana y sistémica. Las bases del concurso no prescribían un sitio o tipología específicos, sino que promovían estrategias flexibles capaces de abordar la asequibilidad, la resiliencia climática y el impacto comunitario, aportando al mismo tiempo de manera positiva a la identidad urbana de Denver.
ArchDaily China cumple 11 años este año. El diseño fundamentado en la cultura y el territorio de China se ha consolidado como una parte esencial del intercambio global de diseño arquitectónico, adquiriendo gran relevancia dentro de la ola de desarrollo de la arquitectura y el diseño a nivel mundial. ArchDaily China no solo acerca la información y el análisis global sobre arquitectura y diseño a los/las lectores/as chinos/as, sino que también proyecta la arquitectura y el diseño de China hacia el resto del mundo. Fieles a nuestro propósito inicial, nos consolidamos como una plataforma abierta en beneficio del público, contribuyendo a que la industria de la arquitectura y el diseño sea más inclusiva y equitativa.
Este año, extendemos una vez más nuestra invitación a los/las lectores/as en China para participar en la selección de los Premios Obra del Año 2026 en China. Mediante un sistema de votación imparcial y sin fronteras geográficas, cada participante se convierte en miembro del jurado para elegir los proyectos de arquitectura y diseño más representativos del país. Durante las próximas tres semanas, el proceso de selección se dividirá en dos etapas: en la primera fase, se votará entre 455 proyectos publicados durante el último año, de los cuales los 15 más nominados pasarán a la lista de finalistas; en la segunda fase, se volverá a votar por estos 15 proyectos destacados para definir al ganador o ganadora, el segundo y el tercer lugar del año.
La edición 2026 de los Premios Obra del Año en China es posible gracias al apoyo de Dornbracht, firma reconocida por sus diseños líderes en arquitectura, presentes a nivel internacional en baños y cocinas.
El tercer episodio del podcast Room For Dreams enfrenta uno de los dilemas más urgentes de la planificación urbana moderna: cómo infundir nueva vida a las estructuras antiguas sin borrar su historia. Grabada en vivo en la Milan Design Week 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, esta dinámica sesión reúne a un panel de profesionales de la arquitectura —Kiran Gala, Vivek Gupta y Carl Bhesania— para analizar las complejas realidades del reciclaje adaptativo.
La serie Coya de Dornbracht, diseñada por Sieger Design. Imagen cortesía de Dornbracht
¿Cuándo se considera que una forma sigue siendo circular o rectangular? En el modernismo del siglo XX, esta pregunta estaba prácticamente ausente. La arquitectura se construía sobre la claridad, la reducción y la pureza formal. Bajo la influencia de figuras de la arquitectura como Le Corbusier y Ludwig Mies van der Rohe, el diseño moderno estableció un orden visual basado en la geometría racional, los materiales industriales y el rechazo al ornamento. El círculo y el cuadrado, la función y la expresión, se mantenían estrictamente separados—una lógica que dictó las distribuciones rígidas y modulares de los baños tradicionales durante décadas.
Hoy en día, el aprendizaje y el intercambio interdisciplinarios son más cruciales que nunca para abordar desafíos ambientales, sociales y urbanos cada vez más complejos.
Cada verano, el College of Environmental Design (CED) de la Universidad de California, Berkeley, se convierte en un laboratorio intensivo para la exploración arquitectónica, paisajística y urbana. A través de dos programas complementarios —Design + Innovation for Sustainable Cities (DISC) y los Summer Institutes—, Berkeley ofrece un plan de estudios inmersivo fundamentado en el rigor disciplinario, el intercambio intencionado y una cultura institucional compartida. En conjunto, estos programas reflejan la consolidada estructura multidisciplinaria del CED, donde la arquitectura, la arquitectura del paisaje, la planificación urbana y el diseño urbano prosperan y colaboran bajo un mismo techo.
En el competitivo panorama actual del diseño, el Modelado de Información para la Construcción (BIM) ya no es solo una tendencia; se ha convertido en un requisito básico. Sin embargo, muchos estudios todavía tienen dificultades para equilibrar la complejidad y el esfuerzo requeridos con el valor real que obtienen a cambio. ¿Y si fuera posible aprovechar los beneficios del BIM sin sumar una carga de trabajo innecesaria? Explorar un enfoque *lean* de BIM —centrado en la eficiencia, la claridad y los resultados reales del proyecto— puede ayudar a los equipos de arquitectura a agilizar sus flujos de trabajo de diseño, fortalecer la colaboración y mantener el control creativo desde el concepto hasta la entrega.
La arquitectura se ha sentido atraída desde hace mucho tiempo por la idea de la ligereza. Desde los primeros experimentos modernistas que buscaban preservar el paisaje, elevar los edificios se ha entendido como una forma de proteger el suelo a la vez que se mantiene la continuidad del terreno. Los volúmenes se elevan sobre columnas, las infraestructuras separan la circulación de la superficie y programas enteros quedan suspendidos sobre el nivel del suelo.
Esta premisa se formalizó a principios del siglo XX a través del concepto de los pilotis de Le Corbusier, que proponía liberar la planta baja de los cerramientos. Al elevar los edificios sobre columnas, los/las arquitectos/as buscaban mantener la continuidad con el terreno, permitiendo que la circulación, la vegetación y el uso colectivo se desarrollaran bajo los volúmenes construidos. El edificio ocuparía el aire, mientras que el suelo permanecería abierto, accesible y compartido.
La visualización arquitectónica ha desempeñado desde hace tiempo un papel clave en la comunicación y definición de las ideas de diseño. Hoy en día, esa función se está expandiendo. Con el auge de la inteligencia artificial, la visualización se está integrando de manera más profunda en todo el flujo de trabajo de diseño, lo que permite una iteración más rápida y una toma de decisiones mejor informada.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han visto un incremento en la demolición de autopistas elevadas de hormigón. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio histórico y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero (Embarcadero Freeway) constituye un relato emblemático que funciona como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo, la respuesta social ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para asistencia directa, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa había sido concebido en su totalidad para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su finalización, el edificio se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con hijos/as.
Para los arquitectos del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haber sido interpretado como un fracaso de previsión. Por el contrario, se convirtió en una confirmación. "Demostró, de manera muy clara, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible porque los departamentos eran amplios y porque la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, es probable que el cambio de uso habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
La imagen es familiar: una fachada revestida de parasoles, la luz suavizada en una sombra con patrones, e interiores que se mantienen frescos sin maquinaria. Se presenta como inteligencia hecha visible: una arquitectura que comprende el sol. Sin embargo, esta imagen rara vez se examina de cerca. Los mismos dispositivos que mitigan el calor también organizan el acceso, distribuyen el confort y dependen de formas específicas de mano de obra. Lo que parece una respuesta climática es, en realidad, una decisión sobre quién recibe alivio frente al calor y de qué manera. El modernismo tropical, a menudo reducido a un lenguaje visual de sombra y porosidad, emerge en cambio como un conjunto de prácticas situadas donde el clima, el trabajo y el poder se negocian de forma distinta según el contexto.
A escala del elemento, el modernismo tropical comienza como un problema técnico. En climas cálidos, la radiación solar no es incidental sino constante, lo que exige que los edificios medien la luz, el calor y el aire antes de que alcancen el interior. Profesionales de la arquitectura como Maxwell Fry y Jane Drew abordaron esto con un nivel de precisión que impide interpretar estos elementos como meramente decorativos. Los dispositivos de sombreado se calibran en función de los ángulos solares, la orientación y la variación estacional. Los parasoles se dimensionan para bloquear el sol de ángulo alto mientras permiten el paso de la luz difusa; los voladizos se extienden lo justo para evitar la ganancia térmica directa en las horas pico; las aberturas se alinean para favorecer la ventilación cruzada. Las investigaciones de mediados de siglo pusieron a prueba estas estrategias, midiendo las reducciones de temperatura y las mejoras en el flujo de aire. En este sentido, el lenguaje del modernismo tropical no es simbólico, sino performativo: cada proyección, vacío y celosía forma parte de un sistema ambiental.
Para conocer a fondo el patrimonio arquitectónico de una ciudad, es necesario mirar más allá de sus sitios declarados y sus edificios emblemáticos. Para muchas personas, comprender el tejido urbano de una ciudad y lo que la hace vibrar también implica descubrir aquellos edificios conservados a menor escala, valorados localmente, así como los espacios de encuentro populares. Esto es especialmente cierto en el caso de las bulliciosas ciudades vietnamitas, cuyas singulares características arquitectónicas solo pueden apreciarse al indagar en sus múltiples influencias y capas históricas. Estas combinan motivos tradicionales vietnamitas, modernismo, materialidad local y soluciones de diseño bioclimático, pero, sobre todo, se revelan al comprender las limitaciones del terreno que se resuelven mediante la implementación de las estrechas casas tubo y edificaciones de baja altura.
Estos estilos y movimientos arquitectónicos clave a menudo se mantienen e incluso se destacan cuando los/las arquitectos/as dan una segunda vida a edificaciones deterioradas o abandonadas, transformándolas en concurridas cafeterías. De este modo, revitalizan patrimonios a menor escala al promover su restauración y el uso constante por parte de la comunidad, impulsando a quienes los visitan a reconocer la relevancia histórica del espacio mientras lo habitan.
La arquitectura suele presentarse como la expresión visible de su época: sus deseos, su fe en el progreso, su idea del orden. Sin embargo, esta lectura tiende a simplificar las condiciones en las que se producen los edificios, sugiriendo que la arquitectura va a la zaga de la historia cuando, en muchos casos, participa activamente en ella. Pocos períodos lo hacen más evidente que el siglo XX, época en la que la arquitectura se entrelajó profundamente con programas políticos, sistemas económicos y visiones contrapuestas sobre cómo debía organizarse la vida colectiva.
Lo que comúnmente se agrupa bajo la etiqueta del modernismo suele describirse como un proyecto coherente, definido por la claridad formal, el optimismo tecnológico y la ruptura con los estilos históricos. No obstante, esta aparente coherencia se disuelve cuando miramos más allá de sus centros canónicos. Los mismos principios espaciales (la estandarización, la zonificación funcional y la producción industrial) se adoptaron en contextos políticos y económicos que diferían significativamente en sus estructuras y objetivos. Así, un movimiento aparentemente estático se desplegó como un sistema flexible que se reorientaba continuamente según las prioridades de cada régimen. Lo que parecía un lenguaje compartido era, en la práctica, un conjunto de herramientas aplicadas a agendas distintas.
¿El diseño guía el uso o el uso guía al diseño? Los/las estudiantes luchan por mantener la concentración, el personal se incomoda bajo una iluminación estridente y los/las ocupantes se distancian de los espacios rígidos; a menudo, esto ocurre en respuesta a condiciones ambientales que solo se hacen visibles una vez que el espacio es habitado. La luz que atraviesa una habitación, la resonancia del sonido, la textura de las superficies o el ritmo de la circulación pueden favorecer la concentración, aportar calma o inspirar la creatividad, pero cada uno de estos elementos también puede, de manera involuntaria, aumentar el estrés y la distracción. Los/las arquitectos/as y diseñadores/as se cuestionan y exploran: ¿en qué se basan las decisiones de diseño y qué conocimientos se consideran esenciales para dar forma al espacio?
Restauración de Bir Ettin / Bled El Abar Collective. Imagen cortesía de Bled El Abar Collective
En algunos idiomas, la palabra misma para edificio alude a su carácter inamovible. La disciplina de la ingeniería vinculada a la edificación se conoce como estática. Por lo tanto, la arquitectura se asocia estrechamente con lo fijo y lo inmóvil. Sin embargo, para millones de personas nómadas en todo el mundo, los refugios deben poseer una estructura ligera y claramente móvil, mientras que el hogar es el vasto paisaje en el que habitan. Estos estilos de vida, herederos de siglos de tradición, se encuentran bajo la constante amenaza de los factores de atracción de la vida sedentaria en pueblos y ciudades. En Túnez, un proyecto reconoce el riesgo de perder este patrimonio e intenta mejorar las condiciones de vida de quienes se dedican al pastoreo nómada.
Los programas vinculados a la hospitalidad, específicamente las cafeterías y los centros sociales, se definen en parte por su rol como "terceros lugares": anclajes sociales que tienden un puente entre la vida privada y la pública. A diferencia de los programas residenciales o de oficinas comerciales, que requieren compartimentaciones rígidas por privacidad y utilidad, estos espacios se apoyan en entornos amplios y de planta libre. Esto posibilita una estrategia arquitectónica de intervención mínima, lo que permite que la envolvente estructural permanezca intacta. Al evitar la subdivisión del espacio, se conservan visuales ininterrumpidas hacia la mampostería original, las estructuras de madera o los cielorrasos decorativos, garantizando que la narrativa histórica del edificio se mantenga como protagonista. Simultáneamente, la actividad comercial aporta el mantenimiento necesario y la interacción con el público para garantizar la permanencia en el tiempo del sitio.
ArchDaily nació en las aulas universitarias, de la mano de dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía llegar mucho más lejos. Dieciocho años después, esa convicción permanece intacta; sin embargo, las perspectivas, las herramientas y las oportunidades se han multiplicado. Por ello, presentamos el Programa de Embajadores/as Estudiantiles con el fin de brindar a la próxima generación de arquitectos/as un rol protagónico para conectar a sus universidades con la conversación global de la arquitectura.
La cocina ha evolucionado de ser un espacio netamente funcional a convertirse en un entorno compartido y el corazón de muchos hogares. Al servir como escenario para los rituales cotidianos de innumerables familias —e incluso para prácticas colectivas en la vida urbana—, la comida une a las personas, lo que hace que el diseño de espacios capaces de responder a estas necesidades sea fundamental para la vida diaria. Más allá de las diversas distribuciones, estéticas y configuraciones de las cocinas, la integración de electrodomésticos y equipamiento juega un papel clave al dar soporte al almacenamiento, la conservación y el uso diario que exige la cocina. Desde tecnologías innovadoras hasta materiales avanzados, estos elementos dan forma a espacios de cocina contemporáneos que reúnen costumbres y culturas de diversos orígenes.
El contexto de la guerra actual define el lugar de Ucrania en la conciencia internacional. No obstante, la arquitectura suele trascender la duración de una vida humana, por lo que puede convertirse en una herramienta para imaginar el futuro. La práctica del diseño arquitectónico —ya sea especulativa, conceptual o práctica— funciona como un medio para materializar formas de vida y de interacción que van más allá de nuestras realidades actuales. En esta selección de proyectos conceptuales enviados por los/las lectores/as de ArchDaily, se aprecian estrategias materiales, espaciales y simbólicas que buscan dar respuesta a las coyunturas contemporáneas en los sectores residencial, educativo y comercial.
Dado que la línea de conflicto se ha mantenido relativamente estática desde finales de 2023, las ciudades ucranianas siguen siendo escenario de nuevos proyectos de desarrollo urbano y arquitectónico. En este artículo, reunimos una selección de proyectos no construidos en las ciudades de Vinnytsia, Lviv y Kyiv. La selección abarca propuestas residenciales, comerciales y de usos mixtos, además de un complejo educativo. Asimismo, se diseñaron dos proyectos residenciales como prototipos sin una ubicación específica, concebidos como una respuesta potencial ante la pérdida de infraestructura y la inestabilidad en la región.