A tan solo de cinco días del anuncio de los/las finalistas, todavía hay tiempo para elegir sus proyectos favoritos para el Premio Obra del Año 2026. La mayor premiación de arquitectura del mundo lusófono, decidida por voto popular, el Obra del Año existe para reconocer los mejores proyectos de arquitectura publicados cada año en ArchDaily Brasil.
El 8 de abril se revelarán los/las 15 finalistas, elegidos/as por la comunidad de ArchDaily a lo largo de estas dos semanas de nominaciones. Al nominar proyectos, cada lector/a pasa a formar parte de una red imparcial de jurados, brindando visibilidad a lo mejor de la arquitectura de los países de lengua portuguesa.
https://www.archdaily.cl/es/1093142/ultimos-dias-para-elegir-los-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Bahía Privada Gokce Gemile, Turquía. Imagen cortesía de Gokce Gemile Private Bay
Los paisajes costeros a menudo determinan mucho más que las vistas. Las pendientes pronunciadas, las formaciones rocosas fragmentadas, la vegetación densa, las calas ocultas y la accesibilidad limitada pueden definir cómo se desarrollan la privacidad, el movimiento y la ocupación antes de que la arquitectura intervenga en el lugar. Su proximidad al agua y el clima hacen que los territorios costeros sean sumamente codiciados para la habitabilidad; sin embargo, su sensibilidad ecológica y su geografía limitada suelen presionar la manera en que se desarrolla el territorio. A diferencia de las ciudades, donde la densidad puede fomentar la caminabilidad, la infraestructura y la vida urbana colectiva, los territorios costeros operan a través de relaciones más frágiles entre la tierra, la vegetación y el agua.
A lo largo de muchas costas, el desarrollo tiende a priorizar la visibilidad y la proximidad al mar, organizando el suelo mediante una ocupación concentrada y redes de circulación extendidas. No obstante, ciertos sitios pueden orientar hacia otro enfoque en el que la geografía misma se convierte en la fuerza organizadora principal. ¿Cómo puede la arquitectura ocupar un paisaje sin disolver las cualidades que hacen que el lugar sea único? Situado en una península aislada a lo largo de la costa mediterránea de Turquía, Gokce Gemile Private Bay explora esta interrogante a través de un enfoque arquitectónico de baja densidad moldeado por la geografía, el acceso controlado y la distancia espacial.
El segundo episodio de la serie de podcasts Room For Dreams ofrece una profunda inmersión en cómo la arquitectura puede abrazar el futuro sin perder su alma. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, este episodio cuenta con la participación de los arquitectos Arun Sharma y Jaskaran Singh para desentrañar el verdadero significado de lo vernáculo digital.
Kiaura Collection™ diseñada por Aaron DeJule para KI. Imagen cortesía de KI Furniture
Durante décadas, los/las profesionales han aceptado una realidad incómoda: las horas que se pasan frente a un escritorio suelen traducirse en rigidez de espalda, un reajuste postural constante y una fatiga mental progresiva. Si bien la sillería ergonómica convencional ha buscado mejorar el confort mediante mecanismos ajustables, ha seguido asumiendo, en gran medida, que sentarse de manera eficaz depende de mantener una postura estable. Sin embargo, la creciente comprensión de la relación entre el movimiento, el bienestar físico y el rendimiento cognitivo sugiere un enfoque diferente, uno en el que el movimiento se convierte en parte integral de la experiencia de sentarse, en lugar de ser algo que deba minimizarse.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida al situarse más cerca del cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten configurar un tipo de envolvente blanda en lugar de un límite fijo en el espacio arquitectónico. Al reaccionar ante los más mínimos estímulos ambientales, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Asimismo, al superponerse o ensamblarse, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las recientes tecnologías innovadoras de fabricación amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están del todo abiertos ni cerrados por completo, sino en constante negociación. Así, reinterpretar la estructura en el espacio urbano mediante la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
En el Salone del Mobile 2026, MARA presentó su última colección dentro de un stand diseñado por el arquitecto y diseñador italiano Ferruccio Laviani. Concebida como una microabstracción de una arena, la instalación situó al público visitante en el centro de una composición espacial ascendente, donde los productos más recientes de la marca se exhibían en gradas escalonadas.
La propuesta se inspiró en la idea del teatro griego como un espacio de encuentro, intercambio y observación colectiva. El stand planteaba una suerte de paisaje arquitectónico en el que las personas podían sentarse, transitar por el espacio, observar los objetos desde diferentes ángulos e interactuar con la marca de una manera más directa y experiencial.
Ubicado a orillas del río Sava en Belgrado, Serbia, el terreno de una antigua fábrica de cemento se convirtió en el punto de partida para la 21.ª edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura de Saint-Gobain. El certamen, organizado en colaboración con el World Green Building Council, OneClick LCA, la Ciudad de Belgrado, el Academic Yachting Club Belgrade, el Serbia Green Building Council y la Green & Blue Corridors Association, invitó a los y las estudiantes a imaginar un nuevo Centro de Deportes y Recreación capaz de transformar una ribera industrial en un destino público activo durante todo el año. Más de 200 universidades de 34 países participaron en esta 21.a edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
La construcción industrializada reduce drásticamente los residuos de obra y garantiza un montaje de precisión, pero la sostenibilidad a largo plazo depende de la durabilidad de la envolvente del edificio aplicada en fábrica.. Imagen cortesía de Terraco
El espacio público suele diseñarse en torno a una idea estrecha de cómo las personas se mueven, interactúan y responden a su entorno. ParkTEA parte de una postura diferente: la ciudad también puede dar cabida a quienes experimentan el espacio a través de diferentes condiciones sensoriales y sociales.
Desarrollado por Ignacio Martínez Pardo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), el proyecto fue concebido dentro del programa de Trabajo de Fin de Máster (Habilitante) durante el curso académico 2024-2025, bajo la tutoría de Héctor Fernández Elorza, Jesús Aparicio, Carlos García Fernández y Jaime Daroca Guerrero. Reconocido como uno de los ganadores de la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, ParkTEA aborda el tema de la coexistencia a través de una propuesta que integra el cuidado, la infraestructura y la vida urbana.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Emplazada en el rompeolas exterior del Puerto de Cap-d'Ail, junto a Mónaco, la Beach House ocupa un umbral entre la tierra y el mar. Rodeado de agua y embarcaciones amarradas, el edificio entabla un estrecho diálogo con el puerto, expuesto a las variaciones de la luz, los reflejos y la atmósfera del Mediterráneo. En este entorno, la casa se percibe casi como una embarcación más amarrada junto al muro del puerto.
Sin embargo, cuando Dave Rowles comenzó a trabajar en el diseño, la residencia presentaba muy poco de este carácter en su interior. La antigua vivienda unifamiliar había sido desmantelada casi por completo, quedando reducida a una estructura de concreto expuesto. En consecuencia, la renovación comenzó con una pregunta fundamental: ¿cómo puede un interior capturar las cualidades de su entorno? En lugar de competir con el imponente contexto marítimo, el diseño se centró en crear un espacio sereno y guiado por la materialidad, que enmarca y amplifica la belleza y la experiencia del paisaje circundante mediante detalles de roble, cedro, mármol y acero inoxidable. En colaboración con barth, firma especializada en carpintería y acabados de interiores, Rowles transformó la estructura de concreto en un espacio cohesivo, donde los materiales naturales, la luz y los detalles refinados definen tanto los ambientes interiores como los exteriores.
Ha comenzado un nuevo año y, con él, una nueva edición de los Premios ArchDaily Building of the Year. Durante 17 años, les hemos entregado las riendas a ustedes, nuestros/as lectores/as, para elegir los mejores proyectos de arquitectura del año, y su respuesta siempre ha estado a la altura. Con una selección completamente nueva de más de 3,000 proyectos de todo el mundo, ha llegado el momento de perderse en nuestra biblioteca de proyectos y comenzar a hacer su selección.
Desde una pequeña biblioteca en la zona rural de Myanmar, galardonada en la primera edición del Building of the Year en 2009, hasta una innovadora planta de valorización energética de residuos en 2025, los proyectos ganadores de estos premios siempre han resultado sorprendentes, inspiradores y, sobre todo, un reflejo del panorama arquitectónico actual. Cualquier persona puede registrarse para obtener una cuenta gratuita de ArchDaily y votar. Por ello, les invitamos a explorar el catálogo de proyectos publicados en 2025 —todos ellos elegibles para participar en una o más de las 15 categorías disponibles— para elegir a sus favoritos.
https://www.archdaily.cl/es/1093345/los-premios-archdaily-building-of-the-year-2026-ya-estan-abiertosDaniela Porto
Debido a la gran demanda, reabrimos temporalmente las inscripciones para el ArchDaily Student Ambassador Program 2026/2027.
ArchDaily nació dentro de una universidad, de la mano de dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía circular más. Dieciocho años después, esta convicción no ha cambiado; sin embargo, las perspectivas, las herramientas y las oportunidades han crecido. Lanzamos el Student Ambassador Program para dar a la próxima generación de arquitectos/as un papel directo en la conexión entre sus universidades y la conversación arquitectónica global.
Blur Building, lago de Neuchâtel, Yverdon-les-Bains, Suiza, 2002. Imagen cortesía de Diller Scofidio + Renfro
La historia de la arquitectura se ha narrado tradicionalmente a través de la persistencia de lo sólido. Definimos la disciplina por el peso del dintel, la masa del pilar y la resistencia del muro. Incluso cuando se invoca la ligereza, se suele entender como un acto sustractivo: el adelgazamiento de una sección o la reducción precaria de una carga. No obstante, existe una historia paralela, menos visible y más difícil de aislar, en la que el material principal de construcción no es lo que ocupa el espacio, sino lo que se desplaza a través de él.
Tratar el aire como un medio implica trascender el binarismo de la envolvente. La frontera entre el interior y el mundo exterior deja de ser una línea de separación absoluta para convertirse, en cambio, en un lugar de filtración y presión. Comenzamos a concebir el edificio como una válvula térmica, una serie de gradientes donde la humedad, la velocidad y el calor no son meras "condiciones" de fondo que deben mitigarse mediante sistemas mecánicos, sino las sustancias mismas que se modelan.
La historia de la arquitectura suele avanzar mediante gestos icónicos o avances tecnológicos; sin embargo, algunas obras siguen siendo influyentes precisamente porque se resisten al espectáculo. Construida entre 1972 y 1974 en Sint-Martens-Latem, Bélgica, la Residencia Van Wassenhove se erige como uno de esos proyectos silenciosos pero decisivos. Concebida como un volumen de concreto único y continuo, emplazado en un paisaje boscoso, la casa desafía las ideas convencionales de confort doméstico, privacidad y jerarquía espacial. Su presencia es directa y sin concesiones, pero evita la monumentalidad, posicionándose en cambio como una estructura habitada, moldeada por los rituales cotidianos y la permanencia en el tiempo.
La casa fue diseñada por Juliaan Lampens, una figura que operó en gran medida al margen de las narrativas arquitectónicas dominantes de su época. Trabajando principalmente en Flandes y a menudo a través de encargos privados, Lampens desarrolló una obra centrada en la reducción espacial radical, la honestidad material y un enfoque casi ético de la construcción. La Residencia Van Wassenhove suele describirse como su obra más completa, no porque introduzca ideas nuevas, sino porque consolida muchos de los principios que recorren de manera constante su trayectoria.
La madera masiva ha pasado de ser un nicho experimental a convertirse en un componente central del debate contemporáneo sobre la construcción sostenible. La combinación de un menor carbono incorporado, sistemas prefabricados y plazos de obra más cortos ha contribuido a posicionar soluciones como el CLT (madera contralaminada) y el DLT (madera laminada con pasadores) como alternativas viables al concreto y al acero en edificios residenciales, oficinas, escuelas y equipamientos públicos en todo el mundo. A esto se suman la previsibilidad de los procesos constructivos y las cualidades ambientales asociadas a la madera, vinculadas con frecuencia al confort de las personas usuarias y a la experiencia espacial.
A diferencia de muchas otras actividades que hoy en día se desarrollan por completo en entornos digitales, el resultado final del trabajo en la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción no se queda en una pantalla. Los archivos se convierten en edificios, los modelos se transforman en estructuras y las decisiones tomadas durante el proceso de diseño terminan por dar forma a calles, barrios y ciudades enteras. Un edificio suele durar décadas, a veces siglos, y el impacto de las decisiones tomadas durante su desarrollo se extiende mucho más allá del momento de la entrega, influyendo en la vida cotidiana de miles de personas.
"¿Café o té?" es una de esas frases que nos acompañan en los contextos más diversos: se escucha en aviones, después de una comida, en salones de hoteles y en salas de reuniones. Parece una pregunta menor —una mera preferencia, un desvío rápido en el guion de servicio—. Sin embargo, también encierra una silenciosa herencia cultural. El té llega con la larga historia del ritual y el ritmo doméstico, vinculado a antiguas geografías comerciales y a la etiqueta cotidiana. El café, en cambio, llega con un linaje diferente de circulación, que más tarde se industrializó en la cafetería moderna y sus rituales de cara al público. En cualquiera de los dos casos, la bebida nunca es solo una bebida; es una relación ensayada con el tiempo y el espacio.
En el este de Asia contemporáneo, no obstante, la pregunta entre "café o té" se lee cada vez más de otra manera: de forma imperceptible o subconsciente, se está convirtiendo en una elección sobre dónde se quiere estar. Cada bebida conlleva ahora una expectativa espacial. El café implica un espacio que se puede ocupar, a menudo un lugar para hacer una pausa, trabajar, reunirse o refrescarse. El té, a pesar de estar culturalmente omnipresente, aparece de forma más difusa por la ciudad: a veces como un destino específico, a veces como un quiosco de alta frecuencia y, muy a menudo, como un elemento predeterminado e integrado dentro de las tipologías gastronómicas. Como resultado, una pregunta planteada en términos de gusto ha comenzado a funcionar como un sutil indicador de preferencia espacial: si se busca permanencia o velocidad, resguardo o flujo, un tercer lugar o un nodo rápido en la calle.
A lo largo de las últimas dos semanas, la comunidad de ArchDaily Brasil nominó más de 14 mil proyectos, lo que dio como resultado 15 finalistas que representan algunas de las obras arquitectónicas más emblemáticas publicadas en el último año. En su 10.ª edición, el Premio Obra del Año busca reconocer lo mejor de la arquitectura en los países de lengua portuguesa, a partir de la elección de los propios lectores. Los finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura, ya sea en proyectos residenciales, urbanos, culturales u otros programas.
Representando a Brasil y Portugal, los 15 proyectos reflejan las necesidades de sus contextos específicos a través de soluciones creativas propuestas por los/las arquitectos/as locales. Desde reformas de interiores hasta intervenciones urbanas de gran escala, pasando por residencias unifamiliares y proyectos comunitarios, la selección es heterogénea, pero está unida por un rasgo común: el reconocimiento del público, que busca ver representadas sus propias aspiraciones.
https://www.archdaily.cl/es/1093226/los-15-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Con veinte metros de altura y cuatro mil años de antigüedad, la Deffufa Occidental se eleva sobre los huertos de palmeras datileras contiguos y los restos de la antigua ciudad en el desierto. Se trata de un antiguo edificio religioso y administrativo situado cerca de la actual ciudad sudanesa de Kerma. Su importancia no radica únicamente en su antigüedad y tamaño, sino también en el hecho de ser uno de los edificios de adobe más antiguos del mundo. Y como también lo atestiguan las cercanas casas de adobe, la tierra es un material de uso continuo desde la antigüedad hasta nuestros días. Sin embargo, los debates en torno a los sistemas constructivos contemporáneos han ignorado en gran medida este material fundamental. No obstante, algunos/as arquitectos/as del continente africano están cambiando esta situación.
San Diego, California. Foto de Samuel Ramos en Unsplash
Muy cerca de la frontera con México, en el extremo suroeste de los Estados Unidos, se encuentra la ciudad de San Diego. Su historia urbana comenzó en 1769 con la llegada de una expedición militar española al mando de Gaspar de Portolá, lo que marcó el primer asentamiento permanente en el territorio que entonces se conocía como Alta California. Sin embargo, a diferencia de las capitales administrativas y poblaciones formalmente urbanizadas de México y Centroamérica, San Diego se concibió como un puesto de avanzada fronterizo. En la actualidad, se ha convertido en la segunda ciudad más grande de California, solo por detrás de Los Ángeles, y su traza urbana narra una historia de herencia hispana que se entrelaza con el entorno cultural contemporáneo de los Estados Unidos.
Al escribir estas líneas, un artículo de Martyn Evans se preguntaba '¿Está la arquitectura en crisis?'. Ese mismo año, Reinier de Graaf publicó el libro 'Architecture Against Architecture', donde planteaba catorce problemas de la profesión y la disciplina. La cuestión sobre la crisis en la arquitectura es un tema recurrente. Al referirse a ella como profesión, esta interrogante asoma sobre todo cuando se prevén o se sufren crisis económicas. Al mismo tiempo, persisten las dudas sobre la eficacia de la arquitectura para hacer frente a los problemas más urgentes del planeta y de la sociedad: vivienda, cambio climático y desarrollo humano. Una de las iniciativas que intenta responder a estas interrogantes es MASS, fundada en Ruanda poco después de la crisis financiera de 2008. La clave está en su nombre, cuyas siglas en inglés significan Modelo de Arquitectura al Servicio de la Sociedad (Model of Architecture Serving Society). MASS nació como una forma diferente de ejercer la arquitectura.