La arquitectura de Birmingham refleja la historia de la ciudad como uno de los primeros centros industriales de Inglaterra. La riqueza generada tanto en la ciudad como en la región circundante dio lugar a la grandiosidad de la era victoriana durante el siglo XIX. Posteriormente, los intensos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial causaron una destrucción generalizada, a la cual le siguió una rápida reconstrucción entre las décadas de 1950 y 1970. Este periodo introdujo un modernismo racional y una ambición brutalista que hoy en día caracterizan a gran parte del centro urbano. Pocas décadas después, los procesos de demolición y renovación regresaron a Birmingham al reconsiderarse algunas de las decisiones de mediados del siglo XX. Como es bien sabido, el Bullring Centre y la Biblioteca de Birmingham fueron demolidos para dar paso a proyectos de regeneración del siglo XXI, lo que aportó nuevas capas de complejidad y dinamismo al entorno construido de la ciudad.
Existe un gesto ancestral en dar forma a la tierra. Mucho antes de que la arquitectura se constituyera como disciplina, el barro ya era moldeado por las manos y transformado por el fuego, convirtiendo la materia en bruto en utensilio doméstico y objeto cultural. En la historia de este oficio, las fábricas de cerámicamarcan la transición del saber manual a la producción en serie, ampliando su escala sin romper por completo con su origen material. Dispersas por diferentes territorios, estas estructuras registran la relación entre técnica, paisaje y tiempo. Con el paso de las décadas, sin embargo, muchas de ellas terminaron por perder su función original, siendo reemplazadas por procesos más tecnológicos o fagocitadas por el desarrollo urbano a su alrededor, pasando a ocupar un estado intermedio entre la permanencia y la obsolescencia.
Posiblemente, los edificios industriales sean los que mejor ejemplifiquen la famosa frase de Louis Sullivan: la forma sigue a la función. Generalmente son edificios funcionales, eficientes, rápidos de construir y sin ornamentos. Por eso, al estudiar el patrimonio industrial de las ciudades y países, somos capaces de comprender los materiales, tecnologías y tradiciones constructivas locales de cada época, además de recordar el pasado de la industria. Rápidamente rememoramos las fábricas de ladrillos rojos en Inglaterra, así como los tragaluces utilizados para proporcionar luz natural a las fábricas y muchas otras soluciones típicas. Las estructuras metálicas y prefabricadas de hormigón son actualmente las más utilizadas debido a la combinación de eficiencia constructiva, costo y posibilidad de crear grandes vanos. Generalmente, estos galpones industriales también se caracterizan por ser extremadamente fríos e impersonales, además de tener una huella de carbono considerable. Pero la experiencia de Canadá en los últimos años es notable. En este país, los edificios de madera para programas industriales son cada vez más aceptados.
Áreas de remediación. Imagen cortesía de Ezequiel López, María Victoria Echegaray y Agustina Durández
Al pensar en Argentina, es común imaginar hitos urbanos como el Obelisco de Buenos Aires. Sin embargo, el país abarca más de 2,780,400 km², lo que lo convierte en uno de los más grandes de Sudamérica y en el hogar de una gran diversidad de paisajes y realidades que a menudo pasan desapercibidas. En particular, la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina, se encuentra dentro del Triángulo del Litio: una región de gran altitud compartida con Bolivia y Chile que concentra aproximadamente el 54% de las reservas mundiales de este mineral. En este territorio se ubica el Salar de Olaroz, un sitio donde hoy convergen dos dinámicas opuestas: la expansión de la extracción industrial de litio y la preservación de la cultura y las tierras ancestrales habitadas por las comunidades kolla y atacama, lo que genera un conflicto entre la extracción industrial de gran escala y las prácticas agrarias tradicionales de bajo impacto.
Ante esta problemática, uno de los equipos ganadores de los ArchDaily Student Project Awards, integrado por Ezequiel Lopez, Maria Victoria Echegaray y Agustina Durandez, decidió profundizar en el asunto. El proyecto se desarrolló en el marco de su trabajo de tesis para la carrera de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba. Su propuesta surge del interés por vincularse con territorios que suelen quedar al margen del discurso arquitectónico, utilizando la instancia de tesis como una oportunidad para realizar una investigación rigurosa y sostenida. De este modo, lograron formular respuestas de diseño informadas, firmemente arraigadas en las realidades territoriales y socioeconómicas del lugar. Al rechazar la postura binaria entre extracción y preservación, el proyecto aborda el territorio como un sistema donde ambas lógicas pueden coexistir a través de una mediación espacial y técnica.
Durante siglos, la infraestructura a gran escala operó en un segundo plano. Los puertos, las centrales eléctricas y las instalaciones de energía se ubicaban en las periferias urbanas, diseñados principalmente en función de la eficiencia y rara vez considerados parte de la vida cívica. Aunque su función era indispensable, su presencia arquitectónica seguía siendo secundaria. Estas estructuras daban soporte al crecimiento urbano y al intercambio global, al tiempo que mantenían una distancia espacial respecto a la experiencia urbana cotidiana.
Hoy en día, esta condición se está transformando paulatinamente. A medida que el comercio global se intensifica y los sistemas energéticos ganan en complejidad, los edificios que coordinan y albergan estas redes cobran una mayor visibilidad dentro del paisaje urbano. En lugar de permanecer como contenedores neutros de operaciones técnicas, comienzan a reivindicar una identidad espacial. La infraestructura ya no es meramente operativa; adquiere, cada vez más, un carácter institucional, simbólico y urbano. Así, la arquitectura que sustenta estos sistemas ahora participa activamente en la forma en que las ciudades se proyectan a sí mismas.
En la vorágine del día a día, una gran mayoría de los centros urbanos se transforman para dar paso a nuevas funciones y/o necesidades que demandan sus poblaciones buscando mejorar, renovar o actualizar aquellas infraestructuras, equipamientos, redes y espacios que posibilitan la vida en comunidad. Si bien los tiempos van cambiando y con ellos varias edificaciones, por ejemplo, que en su momento cumplían funciones importantes de protección o resguardo, comienzan a quedar obsoletas. Sin embargo, el legado patrimonial que dejan da cuenta del paso del tiempo y aporta un testimonio vivo de su historia que colabora en la consolidación de la identidad y el reconocimiento de un sentido de pertenencia.
El patrimonio industrial, que alguna vez fue central para el crecimiento urbano y la prosperidad económica, actualmente ha quedado en general descuidado y subutilizado. En todo el mundo, varias fábricas, molinos y almacenes están abandonados y sus estructuras distintivas caen en desuso. Estos edificios fueron típicamente construidos con materiales como ladrillo, acero, concreto y grandes ventanas de vidrio. Conocidos por su resistencia y longevidad, estos materiales hacen que las estructuras sean ideales para la renovación, manteniendo la integridad estructural.
Después de dos semanas de votación abierta en la 15ª edición del ArchDaily Building of the Year Awards, nuestros lectores han reducido meticulosamente un grupo de más de 4000 proyectos a un grupo selecto de 75 finalistas que abarcan 15 categorías. Los premios de este año honran con entusiasmo el pináculo del diseño, la innovación y la sostenibilidad a escala global, mostrando una gama excepcional de proyectos. Como premio de colaboración colectiva, nos enorgullece afirmar que sus selecciones reflejan auténticamente el estado actual de la arquitectura, y el calibre de los finalistas de este año subraya aún más la excelencia y diversidad que prevalece en el campo.
Los premios ArchDaily Building of the Year llegan gracias a Dornbracht, reconocido por sus diseños líderes en arquitectura, que se pueden encontrar internacionalmente en baños y cocinas.
De la misma manera que las sociedades se transforman, los tiempos cambian y las ciudades evolucionan, la arquitectura industrial se moderniza y tecnifica, llegando en algunas ocasiones a un estado de abandono o ruina. Comprendiendo su valor como legado construido y siendo vestigios de cambios tecnológicos, sociales y culturales, la renovación y/o reconversión de numerosas fábricas y naves industriales puede dar lugar a la revitalización, recuperación o crecimiento de diversas áreas en las grandes urbes incorporando nuevos usos y espacios para el disfrute de su ciudadanía.
Un símbolo histórico de la era industrial: el techo en diente de sierra es un legado perdurable de la historia arquitectónica. Aunque es una invención funcional que nace hace casi 200 años, esta icónica forma está experimentando un renacimiento en muchos proyectos contemporáneos.
Compuesto por muchos techos largos y delgados con pendientes irregulares colocados uno al lado del otro, un tejado en diente de sierra posiciona sus bordes más empinados, llenos de paneles de vidrio, lejos del ecuador. Esto permite que los edificios grandes controlen su ganancia solar al omitir la luz solar directa, al mismo tiempo que permite que la luz natural indirecta y uniforme llegue a toda el área interior.
La fascinación de Christopher Payne por las fábricas se remonta décadas atrás. Como estudiante de arquitectura en la Universidad de Pensilvania en la década de 1990, Payne tuvo la suerte de encontrar un trabajo de verano en una agencia dentro del Servicio de Parques Nacionales llamada Historic American Buildings Survey. “Enviaban equipos de estudiantes de arquitectura, historiadores y fotógrafos para documentar todo tipo de proyectos,” dice. “Documentamos silos de granos en Buffalo, puentes de hierro fundido en Ohio, una planta de energía en Alabama y parques nacionales en Utah. Esa experiencia me inculcó una profunda apreciación por la arquitectura industrial.” Después de graduarse, trabajó varios años como arquitecto en la ciudad de Nueva York antes de dedicarse por completo a la fotografía. Sus libros anteriores incluyen New York’s Forgotten Substations: The Power Behind the Subway; Asylum: Inside the Closed World of State Mental Hospitals; North Brother Island: The Last Unknown Place in New York City; y Making Steinway: An American Workplace. El mes pasado, Payne dio la conferencia en memoria de Ralph Caplan en la Escuela de Artes Visuales y poco después me comuniqué con él para hablar sobre su libro más reciente, Made in America (Abrams), su larga historia de amor con las fábricas y el proceso fotográfico.
A nivel mundial, las primeras fábricas tuvieron origen en la segunda mitad del siglo XVI, albergando principalmente talleres tipográficos. Con el paso del tiempo, sus funciones abarcaron talleres de carpintería, tapicería y porcelana. Sin embargo, los edificios industriales, tal como los conocemos hoy, se consolidaron en el siglo XVIII, estrechamente relacionados con las transformaciones derivadas de la Revolución Industrial. La sustitución de la mano de obra humana por máquinas cambió definitivamente la escala de estas edificaciones, transformándolas en enormes galpones.
MAD Architects ha presentado el proyecto de renovación del almacén "Wanmicang" en el lado sur de la Fábrica de Cemento Zhangjiang en Shanghai. El edificio será transformado en un espacio público multifuncional para la cultura, la creatividad y el comercio. El proyecto mantiene el carácter del antiguo sitio industrial pero introduce una nueva adición en forma de un volumen metálico tipo "arca flotante", creando un marcado contraste entre las estructuras antiguas y nuevas. El proyecto está programado para completarse en 2026.
La industria de la arquitectura y la construcción ha experimentado una transformación con la integración de diversas herramientas digitales, ahora indispensables para el proceso de diseño. La bienvenida a las tecnologías ha agilizado eficazmente las operaciones, mejorado la eficiencia y elevado la calidad del diseño. Sin embargo, este cambio ha resultado en una brecha digital que va más allá de la accesibilidad a herramientas y software. También abarca el aspecto crucial de la integración de las comunidades tradicionales e indígenas en el panorama del desarrollo urbano. ¿Puede el avance de la tecnología apoyar el crecimiento de la arquitectura vernácula? ¿Pueden las prácticas de construcción autóctonas encontrar un lugar en la visión de un futuro digitalizado?
El estudio de arquitectura ELASTICOFarm, dirigido por Stefano Pujatti, ha sido galardonado con el Premio Italiano de Arquitectura (Italian Architecture Prize), promovido por la Triennale di Milano y MAXXI. Siendo esta su cuarta edición, el premio se otorgó en reconocimiento por su proyecto S-LAB, un nuevo edificio para el Instituto Nacional de Física Nuclear (INFN) en Turín, Italia. El premio destaca obras de arquitectura con alta calidad de diseño y un enfoque atento a la innovación y al papel social de la arquitectura.
Después de una competencia internacional, MVRDV ha sido seleccionado para liderar el diseño del Parque de la Fábrica de Refinería de Petróleo de Hangzhou, un proyecto extenso que tiene como objetivo transformar el antiguo distrito industrial en un centro cultural ubicado en un entorno verde. Completo con un nuevo museo de arte y ciencia, oficinas, comercios y una amplia variedad de ofertas culturales, la reurbanización demuestra una forma de avanzar desde una infraestructura basada en petróleo hacia alternativas más sostenibles, mientras se conserva la memoria de las tecnologías pasadas. El parque se encuentra junto al extremo sur del Gran Canal de China, el canal artificial más largo del mundo y uno de los más antiguos creado para fortalecer las conexiones económicas entre el sur y el norte del país.
Heatherwick Studio ha presentado un nuevo proyecto para transformar una antigua planta desalinizadora en la pieza central de un distrito cultural nuevo en el paseo marítimo de Jeddah, Arabia Saudita. La estructura industrial se reconfigurará para convertirse en The Museum, un gran complejo con espacios de producción, estudios y talleres para artistas y creadores. Además, su programa incluye espacios de exhibición capaces de contemplar encargos a gran escala para ayudar a los visitantes a aprender y sentirse inspirados por la próxima generación de artistas.