Esta semana estuvo dedicada a las artes, un periodo en el que la arquitectura cultural acaparó los titulares en todo el mundo. Edificios emblemáticos para importantes instituciones alcanzaron hitos clave de diseño y construcción, desde la Ópera de Shanghái hasta el nuevo centro de artes escénicas de Abu Dabi, al tiempo que se anunciaron los encargos de dos nuevos museos tras la resolución de concursos internacionales. La arquitectura también asumió el protagonismo como objeto de exhibición en sí misma, con la Trienal de Arquitectura de Sharjah revelando su lista de participantes y Austria presentando su propuesta para la Bienal de Arquitectura de Venecia 2027. Más allá de estos acontecimientos, la recopilación de noticias de esta semana incluye tres proyectos de diseño urbano en desarrollo: en Seúl (Corea del Sur), un nuevo barrio ribereño en el distrito de Apgujeong integra torres residenciales en torno a un parque que conecta la ciudad con el río Han; en Cardiff (Gales), un puente peatonal y ciclista sobre el río Taff conecta barrios ribereños con nuevas viviendas junto al agua; y en Bengaluru (sur de la India), el Museo de Arte y Fotografía expandirá su campus público mediante la incorporación de nuevas instalaciones cívicas y culturales, además de un importante parque de esculturas situado en una Reserva de la Biosfera de la UNESCO en Tamil Nadu.
El gobierno local de Nueva York es uno de los más grandes de su tipo, con cientos de agencias municipales y oficinas de elección popular. El alcalde o la alcaldesa, las agencias de la ciudad, el concejo municipal, la contraloría, la defensoría del pueblo, las presidencias de distrito y las juntas comunitarias se organizan para ofrecer servicios y mejorar la calidad de vida en la ciudad más grande de los Estados Unidos, que también es uno de los principales destinos turísticos del mundo. Al igual que en otras metrópolis globales, quienes desarrollan el entorno urbano y las autoridades de Nueva York enfrentan desafíos comunes: los efectos atmosféricos y las consecuencias permanentes de la crisis climática, la saturación de los sistemas de transporte, la escasez de unidades habitacionales y las barreras para acceder a una vivienda adecuada. Durante el mes de junio, los anuncios de la alcaldía de Nueva York abordaron el tráfico y la movilidad, los eventos deportivos, la inmigración y el calor extremo. Asimismo, en los últimos meses se ha anunciado una serie de políticas destinadas a mitigar una problemática mayor: asegurar el acceso a la vivienda para un mayor número de personas a través de la acción gubernamental.
La magia de la arquitectura india reside en un orden invisible en medio del caos visceral. Cuando un futuro incierto llama a la puerta de quienes ejercen la profesión a nivel local, se podría empezar a mirar dentro de las cuatro paredes que ocupan para descubrir una oportunidad de reinterpretación.
Mumbai, Delhi, Bengaluru y otras grandes metrópolis se describen a menudo como entornos que necesitan soluciones habitacionales masivas para millones de personas. La respuesta instintiva es predecible: planes maestros, torres densas y unidades estandarizadas dispersas sobre urbanizaciones desordenadas. Sin embargo, esta terminología ignora una verdad más profunda sobre cómo la población ya vive, trabaja y construye en la India. Las simplificaciones utilizadas en la política y la planificación —asentamiento informal, colonia no autorizada, tugurio— implican un estado temporal que debe corregirse. Por el contrario, la mirada del diseño contempla estos lugares como historias urbanas superpuestas, formadas por la necesidad.
El patrimonio arquitectónico suele describirse como aquello que sobrevive al paso del tiempo. Sin embargo, la supervivencia no explica por qué ciertos edificios se conservan mientras otros desaparecen. Muchas obras que hoy están protegidas como patrimonio cultural fueron en su momento criticadas, cuestionadas o abiertamente rechazadas; se les acusó de estar socialmente desencaminadas, de tener fallas materiales o de ser simbólicamente desmesuradas. Con el tiempo, no obstante, estas mismas deficiencias se han vuelto fundamentales para su significado, a medida que el patrimonio se revela como un proceso de interpretación lento e inestable.
La arquitectura contemporánea opera bajo un escrutinio intenso, presionada por la responsabilidad ambiental, la equidad social, la volatilidad económica y el acelerado cambio tecnológico. Se espera que los edificios funcionen de manera ética, eficiente y simbólica, a menudo simultáneamente. Como consecuencia, el fracaso arquitectónico ya no es una excepción, sino una condición cada vez más común. Los proyectos envejecen más rápido, los materiales revelan sus limitaciones antes y las estrategias urbanas quedan desfasadas rápidamente respecto a las cambiantes realidades políticas, sociales y ambientales.
Lanzada en septiembre de 2024, la serie Rediscovering Modernism in Africa se sumó a un creciente interés global por este tema. El trabajo de arquitectos/as e investigadores/as, tanto del continente como del extranjero —un ámbito históricamente poco representado en los debates arquitectónicos—, ha continuado narrando la historia de estas obras de arquitectura moderna de gran calidad. Estos edificios representan el esfuerzo de diseñadores y diseñadoras por crear una arquitectura adaptada a las particularidades locales mediante el uso de conceptos y tecnologías globales, en un proceso que coincidió con las profundas transformaciones políticas derivadas de la independencia de la mayoría de las naciones africanas.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Las diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida, al estar más próximas al cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten una forma de delimitación suave en lugar de una frontera rígida en el espacio arquitectónico. Al reaccionar a los más mínimos estímulos del entorno, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Cuando se superpone o se ensambla, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las tecnologías de fabricación innovadoras de hoy amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están ni completamente abiertos ni totalmente cerrados, sino en constante negociación. Reinterpretar la estructura en el espacio urbano a través de la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, apoyadas por una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. El desafío radica en cómo alcanzar esta meta. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a los/las diseñadores/as y planificadores/as hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún tienen dificultades para traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué pasaría si dejáramos de tratar a la ciudad como un entorno urbano tradicional y la pensáramos como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que consideran el territorio como una red de relaciones ecológicas, en lugar de una colección de sitios aislados. Estos sistemas establecen una base común sobre lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre profesionales del diseño, tomadores/as de decisiones y residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Blur Building, lago de Neuchâtel, Yverdon-les-Bains, Suiza, 2002. Imagen cortesía de Diller Scofidio + Renfro
La historia de la arquitectura se ha narrado tradicionalmente a través de la persistencia de lo sólido. Definimos la disciplina por el peso del dintel, la masa del pilar y la resistencia del muro. Incluso cuando se invoca la ligereza, se suele entender como un acto sustractivo: el adelgazamiento de una sección o la reducción precaria de una carga. No obstante, existe una historia paralela, menos visible y más difícil de aislar, en la que el material principal de construcción no es lo que ocupa el espacio, sino lo que se desplaza a través de él.
Tratar el aire como un medio implica trascender el binarismo de la envolvente. La frontera entre el interior y el mundo exterior deja de ser una línea de separación absoluta para convertirse, en cambio, en un lugar de filtración y presión. Comenzamos a concebir el edificio como una válvula térmica, una serie de gradientes donde la humedad, la velocidad y el calor no son meras "condiciones" de fondo que deben mitigarse mediante sistemas mecánicos, sino las sustancias mismas que se modelan.
Al escribir estas líneas, un artículo de Martyn Evans se preguntaba '¿Está la arquitectura en crisis?'. Ese mismo año, Reinier de Graaf publicó el libro 'Architecture Against Architecture', donde planteaba catorce problemas de la profesión y la disciplina. La cuestión sobre la crisis en la arquitectura es un tema recurrente. Al referirse a ella como profesión, esta interrogante asoma sobre todo cuando se prevén o se sufren crisis económicas. Al mismo tiempo, persisten las dudas sobre la eficacia de la arquitectura para hacer frente a los problemas más urgentes del planeta y de la sociedad: vivienda, cambio climático y desarrollo humano. Una de las iniciativas que intenta responder a estas interrogantes es MASS, fundada en Ruanda poco después de la crisis financiera de 2008. La clave está en su nombre, cuyas siglas en inglés significan Modelo de Arquitectura al Servicio de la Sociedad (Model of Architecture Serving Society). MASS nació como una forma diferente de ejercer la arquitectura.
Mediante el uso de planchas de acero masivas, a menudo de varios centímetros de espesor y con un peso de toneladas, las esculturas de Richard Serra transmiten una sensación de ligereza casi inverosímil. Este efecto no proviene de una reducción de la masa, sino de cómo se organiza dicha masa: grandes superficies curvas se inclinan, pasajes estrechos comprimen el cuerpo y elementos aparentemente inestables crean una sensación constante de desequilibrio. Serra transforma el peso en una experiencia espacial dinámica.
En la arquitectura, la ligereza ha ocupado un rol central al menos desde el período moderno. Mientras que las tradiciones anteriores, como la arquitectura griega y romana, estaban estrechamente asociadas con la estabilidad, y las grandes iglesias con la monumentalidad, el siglo XX introdujo un cambio decisivo en la forma de abordar la materia, sobre todo a través de la separación entre estructura y cerramiento.
WORKac es una firma con sede en Nueva York fundada en 2003 por Amale Andraos y Dan Wood. La oficina siempre ha creído en "el poder de la arquitectura y el diseño para abordar las inquietudes ambientales y sociales, y para crear nuevas posibilidades para el futuro". Bajo esta premisa, sus directores/as definen su enfoque de la arquitectura como una evolución constante. Para ellos/as, se trata de un proceso continuo de aprendizaje, cuestionamiento y reaprendizaje, el cual se nutre de la inserción de la firma en la cultura, los climas y las historias locales, así como del discurso en los campos de la ecología, el paisaje y el urbanismo. De este modo, logran integrar estos temas con un enfoque en proyectos públicos, culturales y cívicos que buscan reinventar cómo las personas viven, trabajan y experimentan el mundo.
Casa Carbonero (1998). Melipilla, Chile. Imagen cortesía de Smiljan Radić
El arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke ha desarrollado una obra que se resiste a las categorizaciones sencillas. Sus edificios a menudo parecen tanto antiguos como provisionales, portando una presencia monumental al tiempo que conservan una inesperada sensación de fragilidad. Piedra, hormigón, madera, tela y fibra de vidrio se combinan de maneras imprevistas, produciendo arquitecturas que oscilan entre la permanencia y lo efímero. En lugar de buscar un lenguaje formal estable, el galardonado con el Premio Pritzker 2026 aborda la arquitectura como un campo abierto de experimentación, donde el comportamiento material y la percepción estructural se ponen a prueba constantemente.
Entre el 23 de junio y el 30 de agosto de 1988, el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York presentó una exposición titulada Deconstructivist Architecture, como parte de un programa "concebido para examinar los desarrollos actuales de la arquitectura". Curada por Philip Johnson y Mark Wigley, la muestra se centró en la obra contemporánea de siete figuras de la arquitectura internacional: Coop Himmelblau, Peter Eisenman, Frank Gehry, Rem Koolhaas, Daniel Libeskind, Bernard Tschumi y una joven Zaha M. Hadid. A sus 37 años, su trabajo se presentó al mundo como un ejemplo del "surgimiento de una nueva sensibilidad en la arquitectura". El material expuesto no era una maqueta ni un plano, sino una pintura, The Peak, presentada para un concurso de arquitectura en Hong Kong en 1983. A partir de este punto de partida, su contribución a la arquitectura se profundizó en las mismas líneas reconocidas al momento de su inclusión en la exposición: el desarrollo de un lenguaje arquitectónico distintivo, matemático y, en sus propias palabras, "fluido", así como su consolidación como una figura femenina líder en un campo históricamente dominado por hombres.
Tras dos semanas y más de 85.000 nominaciones, ya se conocen los finalistas de los Premios Building of the Year de este año. La selección refleja fielmente a la audiencia de ArchDaily que la eligió: diversa en su geografía, generosa en ideas y precisa en sus intenciones. Con proyectos de 46 países, abarcando una gran variedad de tipologías y escalas, el conjunto ofrece una excelente instantánea del momento arquitectónico actual.
Te invitamos a tomarte un momento, explorar y votar por tus favoritos definitivos. A continuación, encontrarás a los 75 finalistas en sus respectivas categorías. La votación estará abierta hasta el 18 de febrero a las 18:00 EST. Muchas gracias; tu participación es fundamental para hacer de este el premio de arquitectura impulsado por la comunidad más grande del mundo.
Históricamente, los edificios se concibieron para resolver un problema sencillo: el refugio. A través de la forma y la materia, protegían a sus habitantes de las inclemencias del tiempo y organizaban la actividad humana. No obstante, la arquitectura moderna, de la mano con la evolución de los estilos de vida, incorporó nuevas prioridades: eficiencia, densidad, innovación estructural y estética. Hoy en día, las exigencias son mayores. Quienes habitan los espacios demandan, cada vez más, entornos que respalden activamente su forma de vivir, trabajar y sentir.
El bienestar se ha convertido en una preocupación central de la época contemporánea. Décadas de investigación en psicología ambiental y ciencias de la construcción revelan que las condiciones interiores pueden afectar profundamente la salud y el comportamiento humano. Por ejemplo, la iluminación influye en los ritmos circadianos y los patrones de sueño; la calidad del aire incide en el rendimiento cognitivo y la salud respiratoria, mientras que la temperatura y la acústica determinan el confort y la concentración.
La crisis de la vivienda actual es un fenómeno global que puede dividirse a grandes rasgos en dos grandes problemas: la escasez de edificios residenciales y las barreras para acceder a los ya existentes. El déficit es real y concreto cuando se trata de lo que la ONU denomina "vivienda adecuada para todas las personas". Según ONU-Hábitat, se estima que se necesitaría construir 96,000 nuevas unidades de vivienda al día para satisfacer las necesidades de la población de aquí a 2030. El cambio climático y la migración forzada están ampliando esta brecha. Sin embargo, 2,800 millones de personas en todo el mundo, lo que representa casi el 40% de la población global, carecen de acceso a un refugio estable, tierras seguras y servicios de saneamiento básico. Esto se debe no solo a la falta de producción, sino también a una barrera económica: una crisis de asequibilidad. A medida que la demanda crece y los precios aumentan, la vivienda —que hoy funciona cada vez más como una forma de seguridad social— se convierte en un objetivo de rentas de alquiler y especulación inmobiliaria. Dado que la vivienda adecuada es un derecho humano, la presión sobre los gobiernos y las entidades privadas aumenta en todo el mundo para limitar la especulación y garantizar un acceso equitativo a las viviendas existentes. A continuación, presentamos cuatro ejemplos de iniciativas en España, Australia, Francia y Estados Unidos que buscan ampliar con urgencia el acceso a la vivienda y, al mismo tiempo, limitar la especulación.