
Mediante el uso de planchas de acero masivas, a menudo de varios centímetros de espesor y con un peso de toneladas, las esculturas de Richard Serra transmiten una sensación de ligereza casi inverosímil. Este efecto no proviene de una reducción de la masa, sino de cómo se organiza dicha masa: grandes superficies curvas se inclinan, pasajes estrechos comprimen el cuerpo y elementos aparentemente inestables crean una sensación constante de desequilibrio. Serra transforma el peso en una experiencia espacial dinámica.
En la arquitectura, la ligereza ha ocupado un rol central al menos desde el período moderno. Mientras que las tradiciones anteriores, como la arquitectura griega y romana, estaban estrechamente asociadas con la estabilidad, y las grandes iglesias con la monumentalidad, el siglo XX introdujo un cambio decisivo en la forma de abordar la materia, sobre todo a través de la separación entre estructura y cerramiento.






