Desde la crisis de 2008, un puñado de oficinas pequeñas (ninguna de más de quince años de antigüedad y ninguna lo suficientemente grande como para necesitar un manifiesto en el sentido tradicional) ha llegado, de manera independiente, a alguna versión del mismo rechazo: sonar demasiado seguras de sí mismas, demasiado pronto, en una disciplina que se había pasado la década anterior vendiendo la certeza como un acabado. Probablemente se resistirían a ser agrupadas bajo una misma etiqueta, pero la coincidencia misma radica en que algo en el ejercicio de la arquitectura después de 2008 hizo que la inocencia pareciera la única postura que valía la pena intentar.
Al menos desde 2019 en adelante, Fala ha difundido una descripción de sí misma de dos palabras, repetida textualmente en docenas de medios de arquitectura: una "oficina de arquitectura ingenua". Sin notas al pie, sin ironía; simplemente una oficina, fundada en 2013, que construyó una década de casas, casitas para pájaros y encargos institucionales sobre un término que la arquitectura había pasado un siglo intentando superar. La pregunta que plantea la frase no es si los edificios son buenos (que, por lo general, lo son), sino qué significa para una oficina elegir la inocencia como una postura pública. ¿Dónde termina la postironía y comienza el marketing?
Filippo Brunelleschi y la cúpula de Santa Maria del Fiore, terminada en 1436 en la ciudad italiana de Florencia, representan un capítulo importante en la historia de la arquitectura, a menudo asociado con el distanciamiento progresivo entre el dibujo y la construcción. Esta separación, consolidada gradualmente con el paso del tiempo, encuentra un punto de inflexión decisivo en el Renacimiento. El dibujo se convierte en un instrumento para anticipar y afirmar la autoridad sobre la construcción. La obra de construcción, que alguna vez fue un espacio de invención y toma de decisiones, pasó a entenderse principalmente como un lugar de ejecución.
Durante los siglos siguientes, esta distancia se volvió cada vez más pronunciada, particularmente con la construcción moderna. La industrialización, la especialización técnica y la organización corporativa fragmentan el proceso constructivo en etapas cada vez más diferenciadas. Quienes diseñan rara vez construyen; quienes construyen no siempre participan en la toma de decisiones; y quienes financian, gestionan y habitan ocupan posiciones aún más distanciadas entre sí. Si bien la eficiencia de este modelo permitió construir a escala, también concentró el conocimiento y el poder de decisión en manos de unos pocos actores.
Un invernadero es una construcción diseñada para crear un clima dentro de otro. Al controlar la luz solar, el calor y la ventilación a través de su envolvente, genera condiciones distintas a las del exterior. Tradicionalmente, ese ambiente controlado se diseñaba en función de las plantas; sin embargo, en el ámbito de la vivienda, este mismo principio se utiliza cada vez más para configurar espacios para las personas.
Incorporar la construcción de invernaderos en una vivienda ofrece mucho más que un simple cerramiento adicional. Permite crear espacios protegidos sin necesidad de climatizarlos como si fueran habitaciones interiores convencionales, captar el calor solar cuando resulta útil, ventilar cuando suben las temperaturas y prolongar las épocas del año en las que ciertas zonas del hogar resultan cómodas de habitar.
De izquierda a derecha: Oanh Nguyen Henriksen (Foto: Tuala Hjarnø), Susana Rojas Saviñón (Foto: Estudio Ome), Javier Ors Ausín, Sumayya Vally (Foto: Lou Jasmine), Charles Kettaneh y Nicolas Fayad (EAST Architecture Studio, Foto: Julien Lanoo)
Desde su lanzamiento en 2020, los ArchDaily Next Practices Awards han destacado a oficinas de arquitectura de vanguardia que están redefiniendo los límites de la disciplina. A lo largo de cinco ediciones, la iniciativa ha reconocido a 105 oficinas de 44 países, amplificando voces de todo el mundo y fomentando una conversación global sobre el papel en constante evolución de la arquitectura en la sociedad. Entre las oficinas ganadoras emergen valores recurrentes: sensibilidad contextual, uso sostenible de materiales, cocreación con las comunidades, enfoques experimentales e interdisciplinarios, memoria y patrimonio, responsabilidad social e intervenciones a escala humana.
El programa refleja lo que viene: las ideas, prácticas y proyectos que deben impulsarse hacia el futuro. El concepto "Next" encarna a aquellas oficinas que encuentran soluciones a los desafíos urgentes de hoy mientras anticipan las necesidades del mañana. Al destacar estas prácticas, buscamos iluminar los caminos que pueden conducir a un futuro más significativo y resiliente para la arquitectura y más allá.
Toda crisis de vivienda se convierte tarde o temprano en una cuestión de suelo, y toda cuestión de suelo termina siendo una cuestión de valores. La costa oeste de los Estados Unidos ha llegado a ese punto. A medida que las ciudades, desde Los Ángeles hasta Seattle, buscan terrenos para construir la vivienda asequible que prometen desde hace años, no dejan de toparse con la misma respuesta: el parque o el cinturón verde. Lo que parece una decisión de zonificación es, en realidad, un referéndum sobre qué forma de bienestar está dispuesta a sacrificar una ciudad en favor de otra.
En las viviendas compactas, la cocina rara vez es solo un espacio para cocinar. Suele operar como un borde: un muro de servicios o un límite entre el trabajo doméstico y la vida social. Su importancia no radica únicamente en la preparación de alimentos, sino en cómo organiza el resto del hogar, en particular debido a las limitaciones impuestas por las instalaciones de plomería y los requisitos de ventilación. Antes de que una estancia pueda sentirse abierta, la cocina a menudo debe absorber la intensidad práctica de la vida cotidiana: agua, calor, olores, electrodomésticos, provisiones y almacenamiento.
Esto es especialmente evidente en los densos interiores de Asia Oriental, donde el espacio doméstico suele estar condicionado por superficies reducidas, transformaciones en las estructuras familiares, el trabajo híbrido y las particularidades culturales de la cocina. Si bien la cocina abierta suele presentarse como una característica de estilo de vida, en muchos departamentos constituye también un problema de planificación. Debe negociar el trabajo doméstico, propiciar encuentros informales y, en ocasiones, como estrategia para optimizar el espacio, reemplazar al pasillo o al recibidor. Así, más que un simple gesto de diseño, el borde de la cocina se convierte en un acuerdo espacial entre el servicio y el habitar.
El rápido crecimiento urbano de México en las últimas décadas ha dejado a muchas ciudades lidiando con barrios fragmentados, altos índices de delincuencia y una grave escasez de espacios públicos de calidad. En muchas zonas urbanas de bajos ingresos, el desarrollo informal se produjo junto a infraestructuras expuestas como canales de drenaje, líneas de ferrocarril y barrancas pronunciadas, dividiendo a las comunidades y creando zonas vacías y peligrosas. Para hacer frente a esta segregación espacial y a la falta de equipamiento cívico, organismos públicos y profesionales de la arquitectura en todo México están interviniendo estas zonas de amortiguamiento abandonadas para construir parques públicos. Al transformar antiguas barreras físicas en corredores peatonales accesibles, estos proyectos vuelven a unir vecindarios separados, restablecen líneas de visión seguras y ofrecen espacios para el encuentro comunitario y la recreación diaria.
Debido a la gran demanda, estamos reabriendo brevemente las inscripciones para el ArchDaily Student Ambassador Program 2026/2027.
ArchDaily nació dentro de una universidad, con dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía llegar más lejos de lo que lo hacía en ese momento. Dieciocho años después, esa convicción no ha cambiado — pero las perspectivas, las herramientas y las oportunidades han crecido. Lanzamos el Student Ambassador Programpara dar a la próxima generación de arquitectos un papel directo en la conexión entre sus universidades y la conversación arquitectónica global.
Las propuestas expositivas presentan nuevas lecturas del mobiliario y el interiorismo en contextos profesionales. Image Cortesía de La Feria De Diseño Medellín
Entre el 10 y el 12 de septiembre, Plaza Mayor Medellín reunirá nuevamente a profesionales del diseño, la arquitectura y el interiorismo. En su edición 13, La Feria De Diseño Medellín impulsada por idd cologne propone una lectura del diseño que va más allá de la exhibición: el interiorismo, la materialidad, la biofilia y los espacios se convierten en puntos de partida para crear relaciones comerciales, intercambiar conocimientos y conectar el talento de Latinoamérica y el Caribe a través de una conversación internacional.
En un momento en que los/las arquitectos/as de todo el mundo están reexplorando la construcción con tierra, reevaluando las tecnologías vernáculas y forjando conexiones viscerales entre las comunidades y la tierra bajo sus pies, otros/as esbozan hábitats para la Luna y diseñan los entornos construidos de una colonia marciana. Oficinas de arquitectura, ingenieros/as y agencias espaciales están invirtiendo un serio esfuerzo intelectual en estructuras que tendrían que levantarse desde cero en otro mundo. Dos impulsos —uno que regresa a la tierra, el otro que busca alcanzar las estrellas— se desarrollan simultáneamente dentro de la misma disciplina. Y la tensión entre ambos plantea una pregunta incómoda: ¿de qué, exactamente, estamos intentando escapar?
La gestión del agua, la calidad del aire y la mitigación del calor suelen planificarse mediante sistemas mucho más grandes que los espacios donde las personas realmente los experimentan. Las redes de drenaje se ubican bajo las calles, mientras que la contaminación del aire se mide a escala urbana global. Sin embargo, estas condiciones se sienten de forma mucho más directa en el cuerpo: al esperar un autobús bajo el sol, al caminar por una calle inundada, al cruzar una plaza desprotegida o al buscar un lugar para sentarse cuando el aire mismo se siente difícil de respirar.
El calor hace que este problema sea especialmente urgente. A medida que las ciudades se vuelven más cálidas, las calles, los parques, las zonas de tránsito y otros espacios públicos se convierten cada vez más en lugares donde el diseño puede reducir la exposición mediante la sombra, la vegetación, el flujo de aire y el agua. Para la arquitectura, esto traslada parte de la adaptación climática a los espacios que las personas utilizan a diario.
¿Qué relatos transmiten los materiales y cómo pueden las "huellas" visibles de los/las artesanos/as entablar un diálogo con los procesos de fabricación y la industrialización?Entre el diseño y la construcción, el acto de pensar a través del hacer puede convertirse en el principio rector de una filosofía de diseño. Combinando madera, materiales industriales y objetos reutilizados, el enfoque de Atelier CRAFT se arraiga en la arquitectura reversible, bajo el principio de su manifiesto: "Transformar el diseño a través del hacer". Con sede en Saint-Ouen, París, el estudio explora las relaciones entre los seres humanos y los materiales, el acto de hacer y los procesos de fabricación.
Elia Zenghelis. Foto: Harvard Graduate School of Design
Elia Zenghelis, arquitecto griego, cofundador de la Office for Metropolitan Architecture (OMA) y uno de los docentes de arquitectura más influyentes de finales del siglo XX, falleció el 30 de agosto de 2026 a la edad de 89 años. Su deceso marca la partida de una figura cuya influencia en el pensamiento arquitectónico se extendió mucho más allá de los edificios que diseñó, moldeando la formación intelectual de varias generaciones de profesionales de la arquitectura a través de décadas de docencia en Europa y Estados Unidos.
Nacido en Atenas en 1937, Zenghelis estudió arquitectura en la Architectural Association School of Architecture (AA) de Londres, concluyendo sus estudios en 1961. Se incorporó al despacho Douglas Stephen and Partners, donde trabajó hasta 1971, al tiempo que comenzó a impartir clases en la AA en 1963. En dicha institución, se convirtió en una voz destacada en favor de un discurso arquitectónico más radical y vanguardista, contribuyendo a transformar la escuela en un terreno fértil para las ideas radicales.
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En medio de la transformación de las ciudades de Uzbekistán, ARC Architects desarrolla una arquitectura que busca conectar el pasado y el presente. Fundado en 2017 por Bobir Klichev, el estudio surgió de la comunidad arquitectónica de Bujará y se mantiene estrechamente vinculado a las particularidades culturales y climáticas del país. Con oficinas en Taskent y Bujará, ARC combina el minimalismo y las referencias étnicas para desarrollar un lenguaje contemporáneo arraigado en su contexto.
En lugar de reproducir una imagen tradicional de la arquitectura uzbeka, el estudio busca comprender cómo se puede reinterpretar este patrimonio hoy en día, un ejercicio que dialoga necesariamente con las capas históricas superpuestas de todo el país. Durante siglos, ciudades como Samarcanda y Bujará fueron importantes centros comerciales y culturales de Asia Central. Su arquitectura se desarrolló en torno a patios interiores y calles estrechas, conformando tejidos urbanos en los que los edificios y los espacios colectivos resultan inseparables.
En una era en la que la fabricación digital y la automatización están cada vez más presentes en la práctica arquitectônica, el oficio manual suele ser visto como um artículo de lujo — restringido a proyectos de alta gama, cuyos clientes pueden costear plazos prolongados y procesos colaborativos que exigen diálogos constantes con artesanos/as. Este escenario habría parecido contradictorio hace algunas décadas, cuando Lina Bo Bardi denunciaba que estava en marcha un proceso de "desculturación" y que resultaba urgente hacer un balance de la civilización brasileña "popular" para hacer frente a los universalismos totalizadores y al folklore — este último visto por ella como un instrumento de alienación estatal para neutralizar el caráter subversivo y transformador de la cultura popular:
La investigación es un proceso estructurado y activo de análisis, experimentación, interpretación y resolución que, en última instancia, conduce a un conocimiento que puede considerarse disruptivo. El proceso creativo que la sustenta es una invitación a la imaginación: a buscar respuestas, soluciones y alternativas a la realidad conocida. Para ir más allá de la teoría, este ejercicio se aleja de los libros y las computadoras para adentrarse en espacios diseñados específicamente para fomentar la experimentación. En estos seis proyectos no construidos, laboratorios, talleres, observatorios, jardines, auditorios y espacios de exposición se configuran como un terreno fértil para la imaginación. Estos entornos deben propiciar el trabajo colaborativo y la creatividad, de modo que tanto las mentes curiosas como las escépticas puedan hallar caminos hacia futuros alternativos.
El patio de Rozzol Melara mide doscientos metros por lado, lo que lo convierte en un espacio más grande que cualquier plaza de Trieste. Dos bloques de concreto expuesto en forma de L lo delimitan —uno de ellos con el doble de altura que el otro—, elevándose de siete a quince pisos a medida que la ladera desciende hacia el golfo, a cuatro kilómetros de distancia. Pilares de concreto espaciados cada quince metros sostienen los bloques sobre una pendiente que nunca llegan a tocar, abriendo pórticos lo suficientemente profundos como para transitarlos, y sobre ellos las fachadas se resuelven en logias a la escala de una habitación individual. Desde la carretera costera, nada de esto resulta legible; solo se aprecia una línea gris dibujada sobre las colinas.
En el interior del recinto, el Istituto Autonomo Case Popolari de Trieste construyó el resto de la ciudad. Los 648 departamentos ocupan menos espacio en la planificación que las escuelas, la oficina de correos, el centro de salud, el salón parroquial, las más de veinte tiendas y el garaje de dos niveles. A todos estos servicios se accede a través de calles cubiertas que recorren longitudinalmente los bloques y cruzan el patio mediante una pasarela elevada, de modo que el trayecto desde la puerta de un hogar hasta una tienda o un aula transcurre por el espacio colectivo sin necesidad de salir al exterior. Un equipo de veintinueve arquitectos y arquitectas trabajó en el proyecto bajo la coordinación de Carlo Celli, basándose en estudios sociológicos encargados de manera previa al diseño.
El Congreso Nacional en construcción, visto desde el STF (Supremo Tribunal Federal), 1958. Imagen de la Colección de la Agencia Nacional, Archivo Nacional, Dominio Público
Construir una ciudad desde cero no es tarea fácil. Nunca lo ha sido y nunca lo será. La sola idea de crear algo que de otro modo se desarrollaría y crecería gradualmente exige recursos, organización y, sobre todo, mano de obra. Así ocurrió en 1958, cuando la Meseta Central de Brasil se convirtió en uno de los mayores sitios de construcción del siglo XX para la edificación de Brasilia. Decenas de miles de candangos (migrantes provenientes principalmente del nordeste de Brasil, muchos de ellos sin capacitación técnica previa) llegaron para levantar una capital entera en poco más de tres años, bajo el lema del entonces presidente Juscelino Kubitschek de alcanzar "cincuenta años de progreso en cinco". La arquitectura de Oscar Niemeyer y el plano de Lúcio Costa no habrían sido posibles sin dar por sentado que había suficiente mano de obra disponible y dispuesta a soportar salarios bajos y condiciones extremadamente duras para transformar el hormigón y las curvas en un símbolo nacional.
A medida que las ciudades de Arabia Saudita se expanden a través de proyectos culturales cada vez más ambiciosos, Syn Architects ha dedicado gran parte de su práctica a examinar lo que preexiste a dicha transformación. La participación del estudio en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025 surgió de años dedicados a documentar la arquitectura najdi, el tejido urbano en desaparición, los materiales locales y las formas heredadas de conocimiento. Para Syn, el patrimonio adquiere utilidad cuando se documenta, se pone a prueba y se reincorpora al uso.
En la década de 1970, Cuba enfrentó una grave escasez nacional de vivienda debido al crecimiento demográfico, la migración del campo a la ciudad y el deterioro del fondo habitacional existente. La respuesta del gobierno fue un sistema que retiraba a trabajadores y trabajadoras de sus empleos habituales para destinarlos a las obras de construcción. Este programa, conocido como las Microbrigadas, transformó distritos enteros de La Habana al combinar la autoconstrucción colectiva y el conocimiento técnico respaldado por el Estado, dejando una huella en la trama urbana de la capital que perdura hasta hoy.
A los/las arquitectos/as se les capacita para seleccionar materiales, comparar sus propiedades y decidir cómo deben utilizarse. Sin embargo, algunos estudios están asumiendo una tarea distinta: desarrollar el material propiamente dicho.
Para Material Cultures, BC architects y Studio Ossidiana, este proceso puede comenzar con cáñamo cultivado para la construcción, tierra excavada de las obras o mezclas de concreto, pigmentos, piedra y conchas. Su trabajo vincula la investigación de materiales con el procesamiento, la fabricación y la construcción.