Creado por surfistas de California que querían trasladar las líneas del surf al asfalto, el skate pronto superó su rol de simple alternativa para los días sin olas. Se consolidó como una práctica que lee la ciudad desde otra lógica, reinterpretando escalones, pasamanos, muros y espacios intersticiales como posibles trayectorias, desafíos y oportunidades. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una cultura urbana global, una forma de habitar y transformar el espacio público a través del movimiento. Lo que antes era marginal se ha transformado en un catalizador para la construcción de comunidad y la generación de nuevos usos en espacios olvidados. En su esencia, el skate revela cuántas ciudades coexisten dentro de una misma ciudad, según quién se desplace por ella y cómo cada persona sea capaz de reinterpretar su entorno.
Laab Is More / Sifah Studio. Tailandia. Imagen cortesía de NS BlueScope
Si bien la arquitectura suele responder a un programa de usos específico —considerando superficies, contextos y diversas condiciones económicas y técnicas—, los edificios rara vez permanecen inalterados a lo largo de su vida útil. Los programas, las dinámicas espaciales y las necesidades de las personas usuarias cambian, al igual que las condiciones ambientales, económicas y tecnológicas, lo que exige intervenciones que probablemente no se previeron al inicio del proyecto. Las estructuras de acero permiten proyectar una arquitectura capaz de crecer, transformarse, desmontarse y reensamblarse. Su precisión dimensional, sus componentes industrializados y el potencial de las conexiones mecánicas hacen posible el diseño de sistemas abiertos y preparados para futuras intervenciones.
Ciudad de México. Imagen de Eduardo Enriquez, vía Unsplash
La Ciudad de México es una metrópoli en expansión de temporalidades superpuestas, donde la arquitectura opera como una negociación continua entre una historia profundamente arraigada y una intensa mutación urbana. Erigido sobre los vestigios lacustres de Tenochtitlan, el tejido de la ciudad es un diálogo constante entre épocas: la escala monumental del Templo Mayor prehispánico y la arquitectura virreinal de la Catedral Metropolitana coexisten con los impulsos modernos y contemporáneos que definen su perfil urbano. Esta densa yuxtaposición crea un lienzo urbano singular en el que se cruzan la geografía sagrada, la imposición colonial y la ambición del siglo XX.
El medio siglo marcó una época definitiva de experimentación, forjando un modernismo mexicano que sintetizó magistralmente el racionalismo estructural internacional con la identidad y la materialidad locales. Esta síntesis se ejemplifica en la vasta integración plástica de arte y arquitectura en Ciudad Universitaria, la poesía estructural de los cascarones hiperbólicos de Félix Candela y el brutalismo crudo y monumental de Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. Paralelamente, la maestría íntima e introspectiva de Luis Barragán y Juan O'Gorman redefinió el espacio doméstico, experimentando con la luz, el color vernáculo y la honestidad tectónica para crear espacios de una profunda quietud espacial.
El color tiene una biografía. Puede tener un origen, pero también transformarse. Puede transitar entre materiales y disciplinas, desde una práctica local hacia la arquitectura, o de algo ordinario a algo simbólico. Puede perder una asociación y adquirir otra, o persistir sin que nadie lo considere conscientemente como algo cultural. Su vida se despliega a través de las condiciones en las que se produce, se utiliza, se repite y se habita. A medida que estas condiciones cambian, también lo hacen los significados que el color puede albergar.
El espacio interior es el lugar donde estas historias convergen. Un color dentro de una habitación puede albergar vestigios de un territorio, de una práctica de la materia, de un clima o de una historia de habitabilidad. Su presencia no depende necesariamente de una intención de representar ninguna de estas cosas.
El color puede integrarse a un lugar mediante la continuidad de los materiales y las formas de vida, adquiriendo una significación que va más allá de la superficie sobre la que se aplica.
Vivos xPoint, EE. UU. Imagen de VigilanteScout, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons
Invirtiendo la narrativa convencional, esta historia comienza por el final. El día después del colapso del mundo. Mientras casi toda la población lucha por sobrevivir a las llamas y a las tormentas solares, una fracción de la sociedad es recibida por personal de seguridad fuertemente armado a la entrada del Survival Condo Project, un antiguo silo de misiles en Kansas convertido hace unos años en departamentos de lujo.
Atrás quedó la imagen de la persona ermitaña que acumula comida enlatada en su sótano o del profeta del fin de los tiempos. En los últimos años, el supervivencialismo se ha expandido hacia los círculos más ricos, echando raíces en Silicon Valley entre directivos/as de tecnología y gestores/as de fondos de cobertura. Lo que alguna vez pudo considerarse una mera excentricidad se ha convertido también en una forma de pensar el futuro y, para algunos/as, en una inversión.
Las olas de calor son cada vez más frecuentes en todo el mundo, lo que impulsa a los/las arquitectos/as a reconsiderar cómo se conciben y diseñan las envolventes edilicias. El enfoque ya no se limita únicamente a contener la pérdida de calor durante los meses más fríos, sino que también busca controlar la cantidad de calor que ingresa a los edificios en períodos de radiación solar intensa. Al entender la protección solar como una decisión de diseño, y no como un mero elemento decorativo o de acondicionamiento interior, esta se integra a las estrategias pasivas de eficiencia energética, contribuyendo al confort térmico y visual a la vez que reduce la demanda de refrigeración.
A medida que las ciudades cambian, también lo hacen nuestras expectativas sobre ellas. Hoy en día, la ciudadanía exige espacios más acogedores y orientados al cuidado: lugares públicos abiertos a todas las edades y géneros, naturaleza al alcance de cualquier clase social y entornos que fomenten el encuentro. Pocas intenciones de diseño logran unificar estos propósitos de manera tan eficaz como los espacios destinados a la infancia. Esta selección de proyectos no construidos, enviados por lectores y lectoras de ArchDaily, muestra diferentes enfoques de una arquitectura basada en el cuidado. Escuelas, centros de cuidado infantil, una biblioteca, un centro juvenil y un nuevo modelo de orfanato asumen la misión de ofrecer un entorno seguro y estimulante para los niños y las niñas en cada etapa de su desarrollo. Aunque aún no se han construido, estas propuestas diseñadas con minucioso detalle ofrecen un vistazo a espacios de juego, aprendizaje y serenidad que estimulan la creatividad en el diseño para personas de todas las edades.
El terreno ganado al mar suele presentarse como un suelo nuevo: plano, disponible y listo para la arquitectura. Promete a las ciudades más espacio allí donde este escasea, permitiéndoles ampliar sus frentes costeros y construir distritos culturales. En ocasiones, estas tierras recién ganadas al agua también pueden transformarse en centros financieros, albergar parques e imaginar futuros más allá de los límites del suelo existente. Sin embargo, el terreno ganado al mar nunca es simplemente tierra. Se trata de una superficie de ingeniería producida mediante rellenos, diques, drenajes y estabilización del suelo; una negociación a largo plazo con el agua que afirma haber desplazado.
Esto convierte a la recuperación de tierras en una de las fantasías espaciales más potentes y ambiguas de la arquitectura. Por un lado, ofrece libertad: una tabula rasa donde planificar calles y edificios casi desde cero. Por otro, esta aparente libertad oculta una profunda dependencia. El suelo artificial debe demostrar constantemente su condición de terreno firme: tiene que resistir inundaciones, sostener cimientos, permitir el crecimiento de árboles y albergar la vida pública sobre un territorio que antes no existía.
La arquitectura hídrica tradicional rara vez se concebía como un elemento aislado. En Ahmedabad, la gestión del agua estaba integrada en la propia organización de la ciudad. Al interior de los barrios históricos (pols), los pozos, los patios y las cisternas subterráneas (tankas) formaban parte de un sistema distribuido de almacenamiento de agua doméstico y comunitario. Un estudio de 2026 en Built Heritage estima que aún podrían existir casi 10.000 tankas en toda Ahmedabad, muchas de ellas ubicadas bajo los patios de las viviendas.
Centro de Salud y Bienestar Beijing Taikang Yanyuan. Imagen cortesía de Serge Ferrari
En el cuento de Los Tres Cerditos, la elección del material determina el destino de cada casa. El soplido del lobo derriba las estructuras de paja y madera, mientras que la casa de ladrillo permanece en pie. La moraleja es que cuanto más sólida es la construcción, mayor es su capacidad de resistencia. Sin embargo, un edificio debe responder a cuestiones mucho menos sencillas. Mantenerse en pie sigue siendo esencial, pero el calor, la luz, el aire y el sonido no son fuerzas que deban bloquearse de manera obligatoria. A veces es necesario bloquear la radiación solar directa; otras, se debe permitir el ingreso de la luz natural. Retener el calor puede ser deseable en invierno y contraproducente en verano. El aire debe circular, el sonido puede necesitar ser absorbido, y las condiciones que determinan estas respuestas cambian a lo largo del día, las estaciones y la vida útil de la propia edificación. Mayor cantidad de material no significa necesariamente un mejor rendimiento. En algunos casos, simplemente puede añadir complejidad sin mejorar la respuesta del edificio.
Design House. Image Cortesía de Design Week Mexico
Hasta el 11 de octubre de 2026, la Ciudad de México se convierte una vez más en un epicentro global de innovación y excelencia creativa con la apertura de Design Week México 2026 (#DWM26). Esta edición adopta una visión curatorial más amplia y diversa, invitando tanto al público como a los profesionales del diseño a reflexionar sobre la disciplina desde perspectivas globales, fluidas e inclusivas que van más allá de los enfoques tradicionales.
Lejos de limitarse a transportar mercancías de un punto A a un punto B, los contenedores marítimos se han convertido en un material de construcción de referencia en todo Estados Unidos, sirviendo como base para todo tipo de proyectos, desde minicasas y piscinas de contenedores hasta oficinas de obra y talleres. No obstante, debido a la extensión del país y a la diversidad climática de su territorio, el enfoque de la arquitectura con contenedores puede variar significativamente de un estado a otro, e incluso entre condados.
La reconversión de un contenedor en el árido suroeste se enfrenta a condiciones muy distintas de las de uno en Nueva Inglaterra, mientras que los proyectos a lo largo de la costa del golfo deben considerar la humedad, las tormentas y el salitre. Estas diferencias regionales pueden influir en todos los aspectos del diseño, desde el aislamiento y la ventilación hasta la cubierta, los cimientos y la protección exterior. A continuación, analizamos detalladamente estos enfoques regionales, los desafíos climáticos locales que se deben considerar antes de construir y las adaptaciones que permiten resolverlos.
La Puerta Norte de Taipéi, también conocida como Beimen, no solo se erige como un recordatorio de la compleja historia de la ciudad, sino también como testigo de la transformación del paisaje urbano que la rodea y del cambio de actitud hacia los espacios urbanos colindantes con los edificios patrimoniales. Inicialmente una frontera imperial china, salvada de la demolición durante el dominio colonial japonés e invadida por pasos elevados y autopistas en los esfuerzos de modernización de la posguerra, recientemente ha recuperado su estatus prominente gracias al desarrollo de la plaza que ahora la enmarca. La resiliencia de la puerta frente a las cambiantes prioridades urbanas y políticas arquitectónicas narra una historia de conservación del patrimonio que se manifiesta no solo a través de la forma construida, sino también de los espacios abiertos que la contienen.
Frente a la crisis climática y en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, la reutilización de materiales ha cobrado gran relevancia en los ámbitos de la construcción y la arquitectura en los últimos años. Desde la "minería urbana" hasta los análisis de ciclo de vida (ACV), profesionales, organizaciones y equipos de investigación exploran diversas soluciones y estrategias para abordar un mismo desafío global. En este contexto, Project (Un)Build es una iniciativa de investigación que desarrolla métodos reversibles de construcción en madera mediante el uso de correas y almohadillas de fricción para facilitar la reutilización de materiales, contribuyendo al debate y la reflexión en curso sobre el acto mismo de construir.
El diseño acústico se asocia a menudo con elementos constructivos permanentes, como muros, cubiertas, cielorrasos y sistemas de aislamiento, que ayudan a controlar la propagación del sonido en un espacio. Sin embargo, no todas las fuentes de ruido ni todos los entornos son permanentes. Una obra en construcción cambia a medida que avanzan los trabajos; la maquinaria se sustituye o se traslada de un área a otra; un espacio industrial puede incorporar nuevos equipos; y una zona de trabajo temporal puede surgir en un lugar que nunca fue diseñado para albergarla. Las condiciones acústicas no son estáticas: varían con el tiempo y exigen soluciones capaces de responder a estas transformaciones. Entonces, ¿qué sucede cuando el control acústico se convierte en una estrategia flexible?
Imaginar un orden social diferente resulta más sencillo cuando se sitúa lejos de aquel que ya existe. En América Latina, esa distancia ha sido a menudo territorial. Diversas zonas de la región han sido tratadas, una y otra vez, como lugares donde un nuevo mundo podría comenzar. Sin embargo, estos lugares nunca estuvieron vacíos.
En el ámbito de la arquitectura, esta idea tiene un punto de partida familiar: el plano. Visto desde arriba, un territorio puede parecer una hoja en blanco, lista para un eje o una cuadrícula. A nivel de suelo, sin embargo, ese mismo territorio ya está lleno de personas y de los senderos que recorren.
Obra Blanca, exposición de acabados y productos de diseño para la arquitectura, celebrará su séptima edición del 13 al 15 de octubre de 2026 en Expo Santa Fe, Ciudad de México. Una propuesta concebida para la comunidad de arquitectura e interiorismo que, junto a una exposición de innovación y un programa de conferencias internacionales, da forma a la Experiencia Obra Blanca: tres días de encuentro, conocimiento e inmersión en el sector de los acabados y productos de diseño para la arquitectura.
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Interior de la Asamblea Nacional de Burkina Faso. Imagen cortesía de Kéré Architecture.
"Toma tus supresores de sueños". La frase inicial en Pumzi de Wanuri Kahiū, dirigida a la protagonista, Asha, impone la orden de cortar lazos con futuros esperanzadores y memorias ancestrales de pasados compartidos para obligarla a concentrarse en el presente perpetuo de la heterotopía enclaustrada de la Comunidad Maitu. La toma aérea de Maitu revela una estructura estéril, similar a un dron, con una esfera panóptica en su centro donde el comportamiento humano normal se medicaliza. La distribución se articula en torno a sistemas de reciclaje de ciclo cerrado tan eficientes como los de un organismo autosuficiente, diseñado para escapar del entorno tóxico de una Tierra enferma, donde cada tubería y pasillo están diseñados para recolectar los desechos humanos para la generación de agua, absorbiendo así las funciones de la naturaleza y del Estado por igual. La arquitectura de la comunidad traduce a la perfección el mensaje de la película a través de su materialidad física.
En el folclor, el cine y el arte, se repite un mismo movimiento: la arquitectura traduce un "más allá" —ya sea ancestral, espiritual o especulativo— en una forma que puede verse o habitarse. Las siguientes secciones trazan esa traducción desde las Tumbas de Kasubi hasta Kizazi Moto, y demuestran que ese otro lugar es, en realidad, una forma de interpretar el presente.
En 1948, Robert Moses estableció el vertedero Fresh Kills en la costa occidental de Staten Island. El sitio, elegido por sus humedales remotos y el bajo valor de la tierra, estaba destinado a ser temporal; sin embargo, para 1955 ya era el vertedero más grande del mundo, llegando a recibir hasta 29.000 toneladas de desechos al día en su punto máximo en 1991. Para 2001, tras más de cincuenta años de funcionamiento continuo, Fresh Kills abarcaba 2.200 acres (unas tres veces la superficie de Central Park) y era, de manera poco espectacular, visible desde el espacio. En sus inicios, Moses no esperaba diseñar un basurero sino, sin llamarlo así, un nuevo accidente geográfico con cuatro colinas artificiales que se elevaban hasta sesenta metros sobre el nivel del mar, construidas enteramente a partir de los residuos acumulados de ocho millones de vidas cotidianas.
Ese accidente geográfico se está convirtiendo ahora, lentamente, en un parque. James Corner Field Operations ganó el concurso internacional de diseño convocado por la ciudad en 2001, desarrollando un plan maestro llamado Lifescape, cuya ejecución tomará treinta años. Los cuatro montículos del vertedero se están sellando, reforestando y abriendo gradualmente al público. El metano proveniente de los residuos en descomposición se captura y se canaliza hacia un sistema de energía, mientras se restauran los humedales alrededor de las colinas diseñadas por ingeniería. La evidencia del consumo de Nueva York se transforma así en una hazaña de ingeniería ecológica y en un acto de gestión de la memoria institucional (una manera de hacer que el paisaje más vergonzoso de una ciudad parezca, poco a poco, algo que siempre debió ser).
Cortesía de La Feria De Diseño Medellín powered by idd cologne
La edición 13 de La Feria De DiseñoMedellín powered by idd cologne puso de relieve una evolución más allá de la escala: durante tres días, Plaza Mayor reunió diseño, arquitectura, interiorismo, negocios y conocimiento en una plataforma cada vez más internacional. Con más de 18.500 visitantes y más de 22.000 participantes en el ecosistema ampliado de la ciudad, la feria conectó a profesionales, marcas y compradores alrededor de nuevas formas de proyectar, especificar y habitar los espacios.
"Analicemos fríamente los hechos". Con esta frase directa y poco tranquilizadora, el director de la Oficina de Movilización Civil y de Defensa abría The Family Fallout Shelter, un manual de 32 páginas publicado por el gobierno de los Estados Unidos en 1959, en plena tensión de la Guerra Fría. El documento enseñaba a las familias a construir refugios capaces de protegerlas de la lluvia radiactiva tras un eventual ataque nuclear y, mediante dibujos técnicos y croquis, esbozaba soluciones con bloques de concreto, muros rellenos de tierra o arena, estructuras subterráneas y sistemas de ventilación. Era un manual de supervivencia que, en muchos aspectos, funcionaba también como un manual de construcción.
En muchas ciudades asiáticas, el clima estival se puede experimentar cada vez más a la distancia. En Hong Kong, es posible trasladarse desde una torre de departamentos a través de un centro comercial en podio, ingresar al sistema de tránsito rápido ferroviario (MTR), llegar debajo de otro complejo comercial y continuar por puentes peatonales cerrados o pasajes subterráneos, percibiendo muy poco de la atmósfera exterior. El calor, la humedad, la lluvia y las variaciones estacionales siguen presentes, pero se pueden esquivar en gran medida gracias a una red continua de interiores climatizados.
A lo largo de varias décadas, el aire acondicionado ha pasado de ser una tecnología para enfriar habitaciones individuales a convertirse en una infraestructura capaz de producir un entorno urbano alternativo. Esto resulta especialmente visible en zonas de Asia Oriental y el Sudeste Asiático, donde el desarrollo orientado al transporte combina frecuentemente estaciones de tren, centros comerciales, viviendas, oficinas y otros servicios cotidianos en complejos interconectados. El modelo "Ferrocarril más Propiedad" (Railway plus Property) ha ayudado a institucionalizar esta relación entre transporte y desarrollo, creando distritos donde el movimiento a través de la ciudad es a menudo inseparable del tránsito por interiores de gestión privada.