
Dakar es una ciudad en constante desarrollo. Desde la época colonial en adelante, la capital de Senegal ha experimentado múltiples transformaciones en su definición social, lo que, a su vez, ha repercutido en su tejido arquitectónico y urbano. Desde el mandato francés, que en cierta medida impuso la transición de las tradiciones habitacionales locales hacia un estilo de vida más "europeo", los engranajes del cambio se pusieron en marcha. Posteriormente, resultó inevitable un notable intento poscolonial por redefinir Dakar. Este proceso se manifestó de diversas maneras que aún hoy son visibles, configurando una ciudad de lenguajes arquitectónicos mixtos que desafía las expectativas de la mayoría de los visitantes.
Si bien el célebre modernismo africano de mediados de siglo estuvo sin duda presente en los años posteriores a la independencia de Senegal en 1960, esto se debió principalmente a su popularidad entre los/las arquitectos/as en ejercicio de la región, y no a su relevancia en los esfuerzos de reconstrucción de la capital. El enfoque modernista, que se manifestó sobre todo en edificios públicos, institucionales y culturales, y que persiste en la actualidad bajo un estilo contemporáneo más difuso, siempre tuvo como objetivo proyectar a Dakar ante el mundo. No obstante, no reflejaba la realidad del desarrollo de la ciudad ni la forma de vida de sus habitantes.
En un esfuerzo por volver a poner el foco sobre Dakar, parte de nuestra cobertura más reciente en ArchDaily ha destacado las diversas iniciativas de desarrollo y diseño que buscan ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes.







































