ArchDaily nació dentro de una universidad, de la mano de dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento arquitectónico debía circular más. Dieciocho años después, esta convicción no ha cambiado; sin embargo, las perspectivas, las herramientas y las oportunidades han crecido. Lanzamos el Student Ambassador Program para otorgar a la próxima generación de arquitectos/as un rol directo en la conexión entre sus universidades y la conversación arquitectónica global.
Ha comenzado un nuevo año y, con él, llega una nueva edición de los Premios ArchDaily Building of the Year. Durante 17 años, les hemos entregado las riendas a ustedes, nuestra comunidad de lectores/as, para elegir los mejores proyectos de arquitectura del año, y su respuesta siempre ha sido excepcional. Con una selección completamente renovada de más de 3,000 obras de todo el mundo, ha llegado el momento de perderse en nuestra biblioteca de proyectos y comenzar a hacer su selección.
Desde una pequeña biblioteca en la zona rural de Myanmar, galardonada en la primera edición de la historia del Building of the Year en 2009, hasta una innovadora planta de generación de energía a partir de residuos en 2025, los proyectos ganadores de estos premios siempre han sido sorprendentes, inspiradores y, sobre todo, un reflejo del panorama arquitectónico contemporáneo. Cualquier persona puede registrarse de forma gratuita para obtener una cuenta de ArchDaily y votar. Les invitamos a explorar el catálogo de obras publicadas en 2025 —todas las cuales pueden participar en una o más de las 15 categorías disponibles— para elegir sus favoritas.
https://www.archdaily.cl/es/1093345/los-premios-archdaily-building-of-the-year-2026-ya-estan-abiertosDaniela Porto
Lo que la arquitectura deja en el suelo perdura más que lo que eleva en el aire. Un edificio demolido desaparece del horizonte en cuestión de días, pero sus cimientos permanecen incrustados en la tierra durante generaciones. La contaminación causada por un complejo industrial no se disipa cuando este se demuele. Los límites legales inscritos a lo largo del territorio colonial no se disuelven al terminar la administración colonial. El suelo retiene lo que la arquitectura olvida con rapidez.
Esto es lo que hace que el suelo sea un tema tan incómodo. La disciplina tiende a orientarse hacia arriba: hacia la forma, la fachada, la experiencia espacial del habitar. El suelo es donde la arquitectura comienza y, en cierto sentido, donde termina: el punto en el que el edificio se convierte en geología, el título de propiedad en reclamo territorial y la construcción en extracción. Tratar el suelo como un medio en lugar de como un simple dato implica reconocer que el acto de construir conlleva consecuencias que calan más hondo que el objeto visible sobre el nivel del terreno.
Blur Building, lago de Neuchâtel, Yverdon-les-Bains, Suiza, 2002. Imagen cortesía de Diller Scofidio + Renfro
La historia de la arquitectura se ha narrado tradicionalmente a través de la persistencia de lo sólido. Definimos la disciplina por el peso del dintel, la masa del pilar y la resistencia del muro. Incluso cuando se invoca la ligereza, se suele entender como un acto sustractivo: el adelgazamiento de una sección o la reducción precaria de una carga. No obstante, existe una historia paralela, menos visible y más difícil de aislar, en la que el material principal de construcción no es lo que ocupa el espacio, sino lo que se desplaza a través de él.
Tratar el aire como un medio implica trascender el binarismo de la envolvente. La frontera entre el interior y el mundo exterior deja de ser una línea de separación absoluta para convertirse, en cambio, en un lugar de filtración y presión. Comenzamos a concebir el edificio como una válvula térmica, una serie de gradientes donde la humedad, la velocidad y el calor no son meras "condiciones" de fondo que deben mitigarse mediante sistemas mecánicos, sino las sustancias mismas que se modelan.
Wonder Cabinet / AAU ANASTAS. Imagen cortesía de AAU ANASTAS
Entre los ganadores del Premio Aga Khan de Arquitectura 2025 se encuentra AAU Anastas con su proyecto Wonder Cabinet en Palestina, cuyo objetivo central es servir de refugio para la cultura y la creatividad, además de tender un puente entre el diseño y la producción. Más allá de esta significativa obra, AAU Anastas —que opera desde sus oficinas en Belén (Palestina) y París (Francia)— ha consolidado un amplio portafolio desde 2015. Entre sus trabajos más destacados se encuentran Dar Al Majous, una restauración en Belén que desafía los límites entre los ámbitos doméstico y público; el Palacio de Justicia de Tulkarm (2015), uno de sus primeros proyectos, el cual redefinió la noción de civismo y encuentro social en una destacada esquina de la ciudad; y The Flat Vault, una intervención comercial que añade una bóveda de piedra yuxtapuesta a la tienda de un monasterio existente, vinculada a una iglesia construida por los cruzados en el siglo XII.
Entre estas notables obras, es probable que Wonder Cabinet haya captado la atención del jurado no solo por su refinada ejecución y compleja espacialidad, sino también por su funcionamiento como plataforma generadora de dinámicas sociales, diluyendo la frontera entre la infraestructura social y la arquitectura. Concebido para potenciar la cultura, la creatividad, el diseño y la producción, el edificio aspira a albergar a profesionales de la arquitectura, el diseño, la gastronomía, la artesanía y las artes sonoras y visuales, entre otras disciplinas. De manera significativa, el proyecto encarna el espíritu señalado por el jurado de 2025 —que caracterizó este ciclo como un año para fomentar la resiliencia y el optimismo a través del diseño— al demostrar cómo la arquitectura puede actuar, de forma simultánea, como catalizadora de la comunidad y del desarrollo emprendedor.
Cuéntale al agua lo que la arcilla mantuvo en secreto. Imagen cortesía de Ola Hassanain
Ola Hassanain es una arquitecta y artista sudanesa que trabaja en los Países Bajos y que expondrá en la Bienal Panafricana de Arquitectura en Nairobi, Kenia, a finales de 2026. Estos tres lugares relatan la relación del entorno construido con el agua, ilustrando las continuas batallas entre las fuerzas amorfas de la naturaleza —los ríos y los mares— y los intentos humanos por moldearlas y controlarlas. En la mayoría de los casos, se trata de iniciativas de extracción. Las catástrofes ocurren como resultado de los excesos de estas acciones, de su mala gestión, o de una combinación de ambos factores.
Más que una simple fuente de vida, el poder del sol en la arquitectura ha estado vinculado desde siempre a la necesidad de la humanidad de aprovecharlo y controlarlo como un recurso vital. Desde la antigüedad, la energía solar se ha utilizado para medir el tiempo, apoyar la siembra y la cosecha, y ofrecer protección contra el frío y el calor. Hoy en día, la radiación solar desempeña un papel fundamental en el consumo energético global. Las soluciones arquitectónicas basadas en materiales, tecnologías y análisis ambientales se desarrollan comprendiendo la capacidad de la energía solar para transformar el ambiente interior de los edificios. Pero, ¿cómo pueden transformarse los edificios en fuentes de energía limpia?
Antes del giro digital, la memoria de la arquitectura era en gran medida tangible. Residía en el peso de los dibujos, la pátina de las maquetas y el grosor de los libros. Preservar la arquitectura significaba conservar sus huellas: los documentos, bocetos y fotografías a través de los cuales los edificios podían recordarse mucho después de que su forma material hubiera cambiado o desaparecido. El archivo de arquitectura moderna, tal como se desarrolló en el siglo XX, era a la vez un refugio y un dispositivo de legitimación. Instituciones como el Canadian Centre for Architecture, la Casa da Arquitectura o el Deutsches Architekturmuseum se erigieron sobre la convicción de que preservar la arquitectura consistía en preservar sus documentos.
Sin embargo, estos archivos no se limitaban a almacenar conocimiento. Determinaban qué se consideraba arquitectura, quién pertenecía a su canon y de qué manera se contaría la historia. Archivar es editar el pasado: decidir qué ingresa, qué se omite y cómo se interpretará. El archivo, según las teorías de Michel Foucault y, más tarde, de Jacques Derrida, nunca es neutral; es un instrumento de poder, un espacio de selección y exclusión. En la arquitectura, estas dinámicas resultan especialmente evidentes, ya que registran lo visible al tiempo que silencian aquello que queda fuera de sus categorías. El acto de coleccionar siempre ha sido, implícitamente, un acto de juicio.
En un panorama social y ambiental en constante cambio, ¿cómo puede el diseño arquitectónico responder a la transformación y, al mismo tiempo, dialogar de manera significativa con lo que perdura? 1110 Office for Architecture, con sede en Osaka (Japón), aborda esta pregunta a través de una obra definida por cuidadosas renovaciones residenciales y precisas intervenciones espaciales.
Reconocido como uno de los ganadores de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio representa una voz emergente en la redefinición del papel de la arquitectura frente a las condiciones de cambio.
Lograr el confort térmico requería en el pasado una inteligencia arquitectónica mucho más deliberada y calibrada: una interacción entre orientación, volumetría, comportamiento material, potencial de ventilación, sombreado y la manera en que la luz natural y las superficies absorben y liberan calor. Esto no era una simple cuestión de gusto, sino de necesidad. Cuando se construyeron muchos de los edificios modernistas de posguerra de Hong Kong a finales de las décadas de 1960 y 1970 —los cuales constituyen una parte sustancial de la vivienda pública y del parque residencial general de la ciudad—, el aire acondicionado aún no era un servicio omnipresente ni predeterminado. El enfriamiento, allí donde existía, era limitado y se distribuía de manera desigual; el confort debía negociarse mediante recursos pasivos, a través de la sección, la profundidad de la fachada, las aberturas operables y el detalle climático. No fue sino hasta más tarde, particularmente durante las décadas de 1970 y 1980, a medida que el aire acondicionado se estandarizó en toda la región, cuando la refrigeración mecánica comenzó a desplazar esta matriz previa de toma de decisiones arquitectónicas.
¿Afectó negativamente el aire acondicionado al espacio arquitectónico, particularmente en Hong Kong y la región circundante? La afirmación más precisa es que la dependencia generalizada del aire acondicionado ha reconfigurado profundamente la estructura de incentivos del diseño de edificaciones.
La arquitectura educativa sigue siendo un campo fértil para la exploración de proyectos no construidos, ofreciendo una perspectiva sobre cómo los entornos de aprendizaje pueden evolucionar a la par de los cambiantes valores sociales, ecológicos y pedagógicos. En esta edición de proyectos no construidos, enviados por la comunidad de ArchDaily, las propuestas seleccionadas reúnen una serie de proyectos que examinan escuelas, bibliotecas, guarderías y centros académicos como marcos espaciales para el cuidado, el conocimiento y el desarrollo colectivo. En lugar de entender la educación como un programa fijo albergado en edificios individuales, estas propuestas conciben los espacios de aprendizaje como entornos adaptables moldeados por el paisaje, el clima y la interacción humana.
A través de diversas geografías —desde las laderas del Mediterráneo y los patios de Europa Central hasta ciudades tropicales y modelos de campus distribuidos—, las propuestas exploran distintas respuestas arquitectónicas para la educación contemporánea. Estas abarcan desde jardines de infantes a escala infantil, organizados en torno a árboles y claustros, hasta bibliotecas concebidas como paisajes cívicos, edificios académicos centrados en la biodiversidad y escuelas imaginadas como sistemas urbanos peatonales.
Una de las cualidades definitorias de los interiores contemporáneos es la flexibilidad. Las oficinas, los centros educativos, los hoteles y los espacios culturales necesitan ser adaptables. Requieren espacios que puedan expandirse, dividirse, abrirse y cerrarse según las diferentes actividades, sin sacrificar el confort o la acústica. Por lo tanto, la manera en que se subdivide un espacio ya no es una decisión secundaria, sino un componente central del rendimiento arquitectónico.
Buildner ha anunciado los resultados de su concurso Concrete Pavilion. Como parte de la serie Material Studies de Buildner, la convocatoria invitó a profesionales de la arquitectura y el diseño a explorar el potencial arquitectónico del concreto mediante el diseño de un pabellón experimental. Se desafió a quienes participaron a reconsiderar este material más allá de su uso convencional, investigando sus posibilidades espaciales, estructurales y sensoriales.
Tres proyectos brasileños fueron elegidos ganadores del Premio Obra del Año 2026 por el público de ArchDaily Brasil. Tras tres semanas de votación pública, más de 700 proyectos se redujeron a 15 finalistas, concluyendo el proceso con tres grandes ganadores que representan lo mejor de la arquitectura lusófona.
https://www.archdaily.cl/es/1093408/conoce-los-proyectos-ganadores-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
El trabajo ya no ocurre en un solo lugar. Se desplaza, se fragmenta y se adapta. Puede comenzar en una oficina, continuar en una cabina acústica, pasar por un espacio compartido y terminar en casa. En este recorrido, la computadora portátil se convierte en un elemento constante. A medida que el trabajo se vuelve más móvil, las configuraciones espaciales también acompañan esta condición.
San Diego, California. Foto de Samuel Ramos en Unsplash
Muy cerca de la frontera con México, en el extremo suroeste de los Estados Unidos, se encuentra la ciudad de San Diego. Su historia urbana comenzó en 1769 con la llegada de una expedición militar española al mando de Gaspar de Portolá, lo que marcó el primer asentamiento permanente en el territorio que entonces se conocía como Alta California. Sin embargo, a diferencia de las capitales administrativas y poblaciones formalmente urbanizadas de México y Centroamérica, San Diego se concibió como un puesto de avanzada fronterizo. En la actualidad, se ha convertido en la segunda ciudad más grande de California, solo por detrás de Los Ángeles, y su traza urbana narra una historia de herencia hispana que se entrelaza con el entorno cultural contemporáneo de los Estados Unidos.
En un momento en que se exige a la arquitectura responder de manera más directa a las presiones ambientales y sociales, el pabellón de España para la Capital Mundial del Diseño Frankfurt Rhein-Main 2026 se posiciona como algo más que una instalación temporal. Si bien la materialidad ocupa el centro de su diseño, el proyecto explora cómo una infraestructura cultural reversible puede activar el espacio público sin necesidad de una edificación permanente. Los debates en torno al uso de materiales, la economía circular y la reutilización en la arquitectura están estrechamente vinculados a los contextos culturales, las condiciones ambientales y las influencias históricas que revelan cómo el tiempo moldea el entorno construido. Más allá de su construcción, el pabellón de España expresa su identidad al reinterpretar el método arquitectónico de Antoni Gaudí, creador de la Sagrada Familia y el Park Güell. Asimismo, demuestra cómo los sectores creativo e industrial de España abordan los desafíos actuales mediante soluciones constructivas innovadoras.
Al funcionar con solo cinco notas, la escala pentatónica establece un sistema musical estable e intuitivo en el cual la claridad estructural permite la variación sin riesgo de una disonancia excesiva. A partir de esta estructura consolidada, que constituye la base de innumerables estilos musicales —sobre todo de la música popular—, el blues introdujo una inflexión decisiva al incorporar notas adicionales a la escala. Sin entrar en tecnicismos excesivos, se trata de sutiles desviaciones tonales, de pequeñas disonancias asociadas a menudo con un sonido más melancólico, conocidas como blue notes. Ejecutadas de manera fugaz en lugar de como acentos enfáticos, tensionan brevemente el sistema, aportando expresividad y profundidad al mismo tiempo que mantienen intacta la estructura subyacente.
Si en la música la escala de blues opera mediante una sutil desviación que «condimenta» la estructura de base, un principio similar puede identificarse en la arquitectura. Aunque las comparaciones entre diferentes lenguajes artísticos siempre resultan delicadas, es posible reconocer proyectos que encuentran su fuerza expresiva no en la ruptura, sino en inflexiones localizadas introducidas dentro de sistemas claros, ya sea de modulación, sustracción, materialidad o tipología. Los desplazamientos y asimetrías localizados funcionan como tensiones internas que no comprometen la coherencia del conjunto, revelando cómo la expresividad puede surgir de la desviación controlada más que de la excepción permanente.
Con veinte metros de altura y cuatro mil años de antigüedad, la Deffufa Occidental se eleva sobre los huertos de palmeras datileras contiguos y los restos de la antigua ciudad en el desierto. Se trata de un antiguo edificio religioso y administrativo situado cerca de la actual ciudad sudanesa de Kerma. Su importancia no radica únicamente en su antigüedad y tamaño, sino también en el hecho de ser uno de los edificios de adobe más antiguos del mundo. Y como también lo atestiguan las cercanas casas de adobe, la tierra es un material de uso continuo desde la antigüedad hasta nuestros días. Sin embargo, los debates en torno a los sistemas constructivos contemporáneos han ignorado en gran medida este material fundamental. No obstante, algunos/as arquitectos/as del continente africano están cambiando esta situación.
El anuncio del Premio Obra del Año 2026 está cerca, con solo dos días restantes para el cierre de la etapa final de selección. Los tres proyectos ganadores se darán a conocer el 16 de abril, tras tres semanas de votación pública. Los 15 finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura según la opinión del público, que ha estado votando por sus obras favoritas.
Conoce los 15 finalistas y forma parte de un jurado imparcial responsable de elegir los proyectos más relevantes del último año construidos en países de lengua portuguesa. En esta etapa final, cada persona puede votar por un proyecto al día hasta el 15 de abril a las 19:00 (hora de Brasilia).
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Al desplazar el eje de rotación de las bisagras tradicionales y distribuir el peso de manera vertical, las puertas pivotantes surgieron para dar respuesta a un desafío arquitectónico específico: cómo desplazar hojas de grandes dimensiones y gran peso con precisión, durabilidad y la menor interferencia visual posible. Estos sistemas permiten que las puertas alcancen dimensiones, pesos y ambiciones materiales considerablemente mayores, lo que a menudo desdibuja la línea entre puerta, muro y superficie arquitectónica. Con el tiempo, esta innovación técnica ha expandido el papel de las puertas en la arquitectura, permitiéndoles funcionar no solo como puntos de acceso, sino también como umbrales espaciales, recursos compositivos y elementos expresivos dentro de la envolvente del edificio.
Con el propósito de destacar esta evolución, FritsJurgens creó el certamen Best Pivot Door Contest con el fin de exhibir proyectos donde convergen la precisión de la ingeniería y la intención arquitectónica. Fundada en los Países Bajos, la empresa es reconocida internacionalmente por sus sistemas pivotantes ocultos, capaces de soportar puertas excepcionalmente grandes y pesadas. Estos sistemas brindan a los y las arquitectos/as una mayor libertad en cuanto a escala y materialidad, al tiempo que mantienen la precisión, la confiabilidad y la claridad arquitectónica.
Los árboles suelen ser lo primero en desaparecer cuando comienza la construcción. Despejar el terreno ha sido durante mucho tiempo uno de los actos más inmediatos de la arquitectura: eliminar lo existente para dar cabida a algo nuevo. Cuando se preserva la vegetación, por lo general se la trata como una capa secundaria, reincorporada como paisaje en lugar de estructurar el proyecto en sí mismo.
Sin embargo, algunos proyectos parten de un punto de partida distinto. En lugar de comenzar desde un terreno en blanco, trabajan con lo que ya está allí. Los árboles permanecen en su lugar, no como elementos para encuadrar, sino como condicionantes que influyen en la organización del espacio, el ingreso de la luz y la manera en que la arquitectura toma forma.
A lo largo de las últimas dos semanas, la comunidad de ArchDaily Brasil nominó más de 14 mil proyectos, lo que dio como resultado 15 finalistas que representan algunas de las obras arquitectónicas más emblemáticas publicadas en el último año. En su 10.ª edición, el Premio Obra del Año busca reconocer lo mejor de la arquitectura en los países de lengua portuguesa, a partir de la elección de los propios lectores. Los finalistas componen un retrato del estado actual de la arquitectura, ya sea en proyectos residenciales, urbanos, culturales u otros programas.
Representando a Brasil y Portugal, los 15 proyectos reflejan las necesidades de sus contextos específicos a través de soluciones creativas propuestas por los/las arquitectos/as locales. Desde reformas de interiores hasta intervenciones urbanas de gran escala, pasando por residencias unifamiliares y proyectos comunitarios, la selección es heterogénea, pero está unida por un rasgo común: el reconocimiento del público, que busca ver representadas sus propias aspiraciones.
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Mucho antes de convertirse en una cuestión de rendimiento, confort o eficiencia energética, la luz natural es un medio para dotar de presencia a la arquitectura. Revela la textura de un muro, la profundidad de un vano y el paso silencioso del tiempo en el espacio. En obras tan distintas como las de Tadao Ando y Alvar Aalto, la luz diurna se presenta como un material de diseño esencial: en algunos casos, orientando la mirada hacia la contemplación; en otros, haciendo que los espacios se perciban más humanos, acogedores y conectados con la vida cotidiana.