Te invitamos a participar en los Premios Obra del Año 2026 de ArchDaily China. Te pedimos reconocer y premiar los proyectos que, a tu criterio, están generando el mayor impacto en el entorno construido, seleccionados de entre aquellos que ArchDaily China publicó en su base de datos de proyectos durante 2025. Al nominar y votar, formas parte de una red interdependiente, imparcial y distribuida de jurados y colegas que nos ha ayudado constantemente a celebrar la arquitectura de cualquier escala, propósito y condición, en países grandes y pequeños, de la mano de arquitectos y arquitectas de todo tipo. Durante las próximas semanas, tus votos servirán para filtrar un total de 455 proyectos hasta quedar solo 15. Las 15 obras con mayor número de nominaciones pasarán a la ronda de votación.
https://www.archdaily.cl/es/1093176/ultimos-dias-para-nominar-en-los-premios-al-edificio-del-ano-2026-de-archdaily-china韩爽 - HAN Shuang
Con tan solo cinco días hasta que se anuncien los finalistas del Premio Obra del Año 2026, aún queda tiempo para elegir tus proyectos favoritos del año. El mayor premio de arquitectura del mundo hispano, decidido por su comunidad, la Obra del Año existe para reconocer los proyectos arquitectónicos más influyentes publicados cada año en ArchDaily en Español.
El 8 de abril, 15 finalistas serán revelados, los cuales serán elegidos por la comunidad ArchDaily a lo largo de estas dos semanas de nominaciones. Al nominar proyectos, cada lector se convierte en parte de una red imparcial de jurados a nivel mundial, visibilizando lo mejor de la arquitectura en los países de habla hispana.
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Lograr el confort térmico requería en el pasado una inteligencia arquitectónica mucho más deliberada y calibrada: una interacción entre orientación, volumetría, comportamiento material, potencial de ventilación, sombreado y la manera en que la luz natural y las superficies absorben y liberan calor. Esto no era una simple cuestión de gusto, sino de necesidad. Cuando se construyeron muchos de los edificios modernistas de posguerra de Hong Kong a finales de las décadas de 1960 y 1970 —los cuales constituyen una parte sustancial de la vivienda pública y del parque residencial general de la ciudad—, el aire acondicionado aún no era un servicio omnipresente ni predeterminado. El enfriamiento, allí donde existía, era limitado y se distribuía de manera desigual; el confort debía negociarse mediante recursos pasivos, a través de la sección, la profundidad de la fachada, las aberturas operables y el detalle climático. No fue sino hasta más tarde, particularmente durante las décadas de 1970 y 1980, a medida que el aire acondicionado se estandarizó en toda la región, cuando la refrigeración mecánica comenzó a desplazar esta matriz previa de toma de decisiones arquitectónicas.
¿Afectó negativamente el aire acondicionado al espacio arquitectónico, particularmente en Hong Kong y la región circundante? La afirmación más precisa es que la dependencia generalizada del aire acondicionado ha reconfigurado profundamente la estructura de incentivos del diseño de edificaciones.
A tan solo de cinco días del anuncio de los/las finalistas, todavía hay tiempo para elegir sus proyectos favoritos para el Premio Obra del Año 2026. La mayor premiación de arquitectura del mundo lusófono, decidida por voto popular, el Obra del Año existe para reconocer los mejores proyectos de arquitectura publicados cada año en ArchDaily Brasil.
El 8 de abril se revelarán los/las 15 finalistas, elegidos/as por la comunidad de ArchDaily a lo largo de estas dos semanas de nominaciones. Al nominar proyectos, cada lector/a pasa a formar parte de una red imparcial de jurados, brindando visibilidad a lo mejor de la arquitectura de los países de lengua portuguesa.
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Milán, un centro global de la moda y las finanzas, se consolida cada vez más como un referente de la arquitectura y el diseño. Su estatus como la segunda ciudad más grande de Italia sirve de base para su vibrante escena cultural, que atrae tanto a talentos creativos consagrados como emergentes. Asimismo, Milán alberga prestigiosas instituciones educativas reconocidas por su enfoque en la preservación y conservación del patrimonio. Su relevancia en el ámbito de la cultura y el diseño es cada vez más pronunciada, a medida que un número creciente de creadores y creadoras se traslada allí para establecer su presencia en este dinámico polo creativo.
Entre los hitos más emblemáticos de Milán se encuentran el gótico flamígero del Duomo di Milano, la iglesia de Santa Maria delle Grazie —de gran relevancia histórica y artística— y la ornamentada Galleria Vittorio Emanuele II, además de numerosos sitios de interés renacentistas y barrocos. La ciudad también cuenta con algunas de las obras arquitectónicas modernas y contemporáneas más innovadoras, que evidencian un diálogo único entre tradición y modernidad. Esta sinergia queda ejemplificada por las contribuciones de profesionales de la arquitectura como Aldo Rossi,Gio Ponti,Stefano Boeri, Mario Cucinella, Zaha Hadid, Grafton Architects, Herzog & de Meuron, y Foster and Partners.
La siguiente guía destaca hitos históricos clave junto con obras ejemplares de arquitectura contemporánea seleccionadas por ArchDaily. Esta guía constituye un recurso indispensable para quienes planeen explorar Milán durante la Semana del Diseño de 2026, al presentar una selección de sitios fundamentales diseñados por reconocidos arquitectos y arquitectas tanto locales como internacionales.
En noviembre de 2025, ArchDaily lanzó la primera edición de los Student Project Awards. La decisión de presentar este nuevo galardón nació de la esperanza; la esperanza en las próximas generaciones de arquitectas y arquitectos, en su talento y visión, y en la importancia de brindarles visibilidad y reconocimiento. Al fin y al cabo, el futuro de la arquitectura se está moldeando ahora mismo, en aulas, talleres y estudios de todo el mundo, por lo que resulta vital apoyar a quienes le dan forma. La respuesta fue extraordinaria, con propuestas de estudiantes de todos los continentes que desplegaron una gran riqueza y amplitud de perspectivas, soluciones y visiones.
Cinco meses después del lanzamiento de la convocatoria, y tras los anuncios de una lista larga de 104 proyectos y una lista corta de 20 preseleccionados, nuestro jurado externo de arquitectas, arquitectos y profesionales de la disciplina evaluó minuciosamente las propuestas para elegir a los tres proyectos ganadores y las cuatro menciones de honor de los ArchDaily Student Project Awards. Al abordar cada propuesta con rigurosidad, el jurado miró más allá de los resultados finales para concentrarse en las ideas, cuestionamientos y posturas que impulsaban el trabajo. El resultado es una selección de proyectos ganadores que reflejan tanto el espíritu de los premios como las prioridades cambiantes que configuran la arquitectura contemporánea.
En nuestras ciudades actuales, la densidad urbana y el encarecimiento del suelo suelen obligar a elegir entre edificios cívicos a gran escala y espacios públicos abiertos. Tradicionalmente, las plazas se concebían como áreas que rodeaban la huella de una edificación; sin embargo, esta estrategia se transformó con la introducción de los pilotis por parte del movimiento modernista de principios del siglo XX. Si bien la intención original era crear una sensación de ligereza que permitiera la circulación y el paso de la luz bajo la estructura, las exigencias contemporáneas de carga sísmica, vías de evacuación de incendios y alta ocupación hacen que las columnas delgadas resulten insuficientes para las necesidades de los proyectos cívicos actuales a gran escala.
Con todo, la búsqueda de la ligereza arquitectónica no es un fenómeno estrictamente contemporáneo. Tras la introducción modernista de los pilotis, diversos proyectos de mediados de siglo comenzaron a experimentar con la ilusión de la suspensión para lograr la transparencia cívica. En 1953, el Congreso Nacional de Honduras en Tegucigalpa, diseñado por Mario Valenzuela, aplicó estos principios a un entorno legislativo. El edificio consta de un hemiciclo sólido elevado sobre una serie de esbeltas columnas. Debido a que el terreno se ubica sobre una terraza al final de una calle en pendiente, el vacío resultante hace mucho más que facilitar la circulación: enmarca las vistas de la ciudad y genera la impresión de que la pesada masa legislativa flota sutilmente sobre el tejido urbano.
En un momento en que se exige a la arquitectura responder de manera más directa a las presiones ambientales y sociales, el pabellón de España para la Capital Mundial del Diseño Frankfurt Rhein-Main 2026 se posiciona como algo más que una instalación temporal. Si bien la materialidad ocupa el centro de su diseño, el proyecto explora cómo una infraestructura cultural reversible puede activar el espacio público sin necesidad de una edificación permanente. Los debates en torno al uso de materiales, la economía circular y la reutilización en la arquitectura están estrechamente vinculados a los contextos culturales, las condiciones ambientales y las influencias históricas que revelan cómo el tiempo moldea el entorno construido. Más allá de su construcción, el pabellón de España expresa su identidad al reinterpretar el método arquitectónico de Antoni Gaudí, creador de la Sagrada Familia y el Park Güell. Asimismo, demuestra cómo los sectores creativo e industrial de España abordan los desafíos actuales mediante soluciones constructivas innovadoras.
Desde hace mucho tiempo, la arquitectura se ha sentido atraída hacia arriba. En El aire y los sueños, Gaston Bachelard escribe sobre una imaginación moldeada por el movimiento; por el impulso de elevarse, de dejarse llevar, de escapar de la atracción del suelo. El aire, para él, invita a la imaginación a distorsionar, a inventar, a ir más allá de lo dado en lugar de simplemente reproducirlo. En este sentido, la ligereza no es solo una condición física, sino un sentimiento: el deseo de trascender el peso de la tierra y avanzar hacia algo menos tangible. Este impulso puede rastrearse a lo largo de los persistentes intentos de la arquitectura por elevarse, desde los pilotis y las grandes luces hasta los sistemas suspendidos y las membranas tensadas. Construir de manera ligera, por lo tanto, no es solo una ambición técnica, sino también cultural: una forma de alcanzar el cielo.
En la actualidad, esta búsqueda de ligereza adquiere una urgencia renovada. A medida que las preocupaciones ambientales, los riesgos climáticos y los avances tecnológicos reconfiguran el entorno construido, construir de manera ligera ya no es únicamente una ambición estética o estructural; se plantea cada vez más como un imperativo ecológico y ético.
Martínez de Guereñu estudia la obra que Lilly Reich y Mies van der Rohe construyeron en tándem creativo: desde la famosa Sala de Vidrio en la exposición La Vivienda de Stuttgart y el Café de Terciopelo y Seda en La moda de la mujer, de Berlín, ambas en 1927, hasta su obra maestra en la sección alemana de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929, el Pabellón representativo de Alemania.
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Al ser uno de los principales motores del consumo de recursos naturales, el uso de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, la industria de la construcción tiene un impacto significativo en el medio ambiente, al consumir el 32% de la energía global y contribuir al 34% de las emisiones globales de CO₂. Los materiales de construcción desempeñan un papel crucial en la configuración del entorno construido. A través de los principios de la economía circular, las soluciones renovables y autosuficientes y las innovaciones tecnológicas, el análisis del desempeño ambiental de cada material destaca la oportunidad de revisar y evaluar las diferentes etapas de su ciclo de vida.
Al establecer un marco común para medir y gestionar el impacto ambiental de los materiales de construcción, el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) surge como un enfoque clave. Esta metodología proporciona una evaluación integral de los impactos ambientales asociados con productos, procesos o actividades a lo largo de todo su ciclo de vida. Desde la extracción de materias primas, la fabricación y el transporte, hasta la construcción, el uso y el tratamiento al final de la vida útil, el análisis considera las cargas ambientales vinculadas a cada etapa. En el contexto de los materiales de construcción, el ACV ofrece un enfoque holístico y sistemático para evaluar el desempeño ambiental e identificar oportunidades de optimización del diseño, entre otras mejoras. De este modo, cuantifica impactos como las emisiones de carbono, el consumo de energía, el uso de agua, la contaminación del aire, la generación de residuos y el agotamiento de los ecosistemas.
La inteligencia artificial ya no es un concepto lejano en la práctica de la arquitectura. Se está convirtiendo rápidamente en una herramienta práctica utilizada por firmas de todo el mundo para acelerar los flujos de trabajo de diseño, generar visualizaciones y explorar nuevas posibilidades creativas.
Según una nueva encuesta del sector realizada por Chaos en colaboración con Architizer, los/las arquitectos/as ya están integrando la IA en su trabajo diario. Cerca de 800 arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo participaron en el estudio, compartiendo sus perspectivas sobre cómo utilizan las herramientas de IA, cuánto tiempo les ahorra esta tecnología y cómo creen que la inteligencia artificial moldeará el futuro de la arquitectura.
La muerte es una certeza, pero su arquitectura nunca ha permanecido estática. Cada época y cultura ha inventado una manera distinta de situar a los muertos en el mundo (cerca o lejos, a la vista o resguardados, de forma monumental o casi anónima), y esas decisiones siempre han tenido un peso social y político. Los cementerios son los lugares donde ese peso se vuelve legible en el espacio, transformando creencias y normativas en límites, senderos y nombres.
En ese sentido, un cementerio se comporta como una pieza de construcción de ciudad. Requiere accesos, límites y un orden interno que pueda crecer sin perder claridad. Depende tanto de la gestión del suelo y del agua como del simbolismo, y de la administración tanto como de la forma. Sin embargo, su verdadero desafío arquitectónico consiste en cómo hacer legible un territorio extenso y en constante evolución, preservando al mismo tiempo la intimidad de la visita. Los nombres deben ser localizables; las rutas deben seguir siendo legibles; los árboles crecen, los senderos cambian, las piedras se desgastan y los registros se acumulan. Lo que parece inmutable es, en la práctica, un sistema vivo diseñado para ser usado y recorrido de nuevo, mucho después de que el primer duelo haya pasado.
En una época de emergencia ecológica, la arquitectura no puede desvincularse de los sistemas extractivos de los que depende. A medida que la tecnosfera se expande, vinculando los flujos de materiales, el consumo energético y las infraestructuras digitales, el diseño se entrelaza cada vez más con estos procesos. ¿De qué manera puede la práctica del diseño intervenir en los sistemas antropocéntricos y transformar el proceso y la estética de la arquitectura mediante la investigación de la inteligencia material? En un sentido más amplio, ¿cómo interactúa la arquitectura con la agencia y la inteligencia de las entidades no humanas para reequilibrar la carga ambiental?
Los árboles suelen ser lo primero en desaparecer cuando comienza la construcción. Despejar el terreno ha sido durante mucho tiempo uno de los actos más inmediatos de la arquitectura: eliminar lo existente para dar cabida a algo nuevo. Cuando se preserva la vegetación, por lo general se la trata como una capa secundaria, reincorporada como paisaje en lugar de estructurar el proyecto en sí mismo.
Sin embargo, algunos proyectos parten de un punto de partida distinto. En lugar de comenzar desde un terreno en blanco, trabajan con lo que ya está allí. Los árboles permanecen en su lugar, no como elementos para encuadrar, sino como condicionantes que influyen en la organización del espacio, el ingreso de la luz y la manera en que la arquitectura toma forma.
Costa Rica es un país pequeño en Centroamérica, reconocido internacionalmente por su turismo, biodiversidad y clima tropical. En este contexto, si bien las estrategias de diseño tropical para el diseño hotelero suelen ser las más estudiadas, los proyectos de cabañas residenciales pueden representar una aproximación más quirúrgica para comprender el paisaje. Con frecuencia ubicadas en zonas remotas de bosque o selva, estas cabañas —más allá de las estrategias habituales de diseño tropical— deben priorizar la durabilidad a largo plazo y los bajos costos de mantenimiento, sobre todo en regiones donde el acceso para reparaciones resulta logísticamente complejo. Esto exige una filosofía de diseño que privilegie la resiliencia tanto estructural como climática.
Construir en este contexto exige respuestas de diseño precisas frente a dos factores de estrés ambiental principales: las precipitaciones extremas y la alta humedad. El clima tropical de Costa Rica, aunque varía según la altitud, registra por lo general una precipitación media mensual superior a los 150 mm en muchas de sus regiones. Esta carga constante de agua puede generar un efecto de "bulbo húmedo", donde el aire estancado y saturado acelera el deterioro de los materiales en el interior y provoca incomodidad fisiológica en sus habitantes. Para diseñar de manera eficaz bajo estas condiciones, la arquitectura contemporánea de cabañas emplea una triple estrategia: mínima invasión del terreno, creación de gradientes térmicos y mitigación climática pasiva.
Los miradores son estructuras destinadas a la observación del paisaje desde puntos elevados. Emplazados en medio de la naturaleza o en el entorno urbano, funcionan como dispositivos que organizan la mirada y establecen una relación directa entre el cuerpo y el territorio. En esta frontera entre quien observa y el paisaje, los miradores pueden asumir diferentes configuraciones, desde pequeños gestos hasta estructuras monumentales, siempre en respuesta al contexto en el que se insertan. Independientemente de su escala, son —en cierta medida— intentos de domesticar la vastedad, recortes precisos que vuelven legible aquello que, sin mediación, podría presentarse como un exceso.
En la periferia de la mayoría de las ciudades, más allá de las autopistas de circunvalación y los distribuidores viales, está cobrando forma un tipo de arquitectura diferente. No está diseñada para ser vista, visitada o recordada. No congrega personas; mueve objetos. En su interior, miles de paquetes viajan de manera continua: se clasifican, elevan, escanean y despachan con mínimas interrupciones. Estos edificios rara vez entran en el discurso arquitectónico; sin embargo, se encuentran entre los espacios más trascendentales de nuestro tiempo. La tipología que define al siglo XXI es, cada vez más, el almacén.
La escala de esta transformación es difícil de asimilar porque se despliega horizontalmente, a lo largo de territorios en lugar de perfiles urbanos. La superficie global de almacenamiento ahora supera las decenas de miles de millones de pies cuadrados, expandiéndose rápidamente a la par del auge del comercio electrónico. Durante la pandemia de COVID-19, la demanda de infraestructura logística se aceleró varios años, comprimiendo el crecimiento futuro en un presente que ya de por sí estaba bajo presión. En India, el sector del almacenamiento sigue creciendo a tasas de dos dígitos, reconfigurando el suelo periurbano en corredores de almacenamiento y distribución. La logística ya no es un sistema de fondo; es una condición territorial.
En muchas ciudades de alta densidad en Asia, la escalera suele considerarse un mal necesario. Ya sea en edificios de departamentos, viviendas particulares o locales comerciales, con frecuencia se oculta, se arrincona o se relega a los márgenes: un elemento que debe minimizarse para otorgar mayor superficie al espacio "útil". Sin embargo, a medida que la densidad se intensifica y los metros cuadrados escasean cada vez más, los/las arquitectos/as y diseñadores/as se ven obligados/as a replantearse este rompecabezas vertical.
La pregunta ya no es cómo ocultar la escalera, sino cómo hacer que rinda más: ¿puede convertirse en una adición productiva para el interior, un dispositivo arquitectónico que haga algo más que conectar niveles y que cumpla funciones dobles (o múltiples) en lugar de simplemente consumir superficie útil?
Durante milenios, la arcilla ha sido la base de muros, fachadas y revestimientos. Probablemente no exista otro material fabricado por el ser humano con una historia tan extensa como el ladrillo. Su permanencia en la arquitectura no se explica solo por sus atributos técnicos, sino también por su impacto social, su eficiencia constructiva y su profundo arraigo cultural en la forma de construir ciudades.
En Chile, la tradición del ladrillo ha acompañado históricamente el desarrollo de la vivienda, convirtiéndose en un material asociado a estabilidad, permanencia y seguridad para las familias. En ese contexto, Cerámica Santiago celebra 45 años de trayectoria, consolidándose como uno de los referentes nacionales en el desarrollo de productos cerámicos para la construcción, con una mirada que reconoce el rol social de la vivienda dentro del desarrollo urbano del país. Desde sus orígenes, la empresa ha buscado integrar la tradición del oficio cerámico con procesos industriales modernos, innovación en diseño y nuevas exigencias técnicas.
Durante siglos, la infraestructura a gran escala operó en un segundo plano. Los puertos, las centrales eléctricas y las instalaciones de energía se ubicaban en las periferias urbanas, diseñados principalmente en función de la eficiencia y rara vez considerados parte de la vida cívica. Aunque su función era indispensable, su presencia arquitectónica seguía siendo secundaria. Estas estructuras daban soporte al crecimiento urbano y al intercambio global, al tiempo que mantenían una distancia espacial respecto a la experiencia urbana cotidiana.
Hoy en día, esta condición se está transformando paulatinamente. A medida que el comercio global se intensifica y los sistemas energéticos ganan en complejidad, los edificios que coordinan y albergan estas redes cobran una mayor visibilidad dentro del paisaje urbano. En lugar de permanecer como contenedores neutros de operaciones técnicas, comienzan a reivindicar una identidad espacial. La infraestructura ya no es meramente operativa; adquiere, cada vez más, un carácter institucional, simbólico y urbano. Así, la arquitectura que sustenta estos sistemas ahora participa activamente en la forma en que las ciudades se proyectan a sí mismas.
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Soluciones interactivas de diseño vectorial. Imagen cortesía de D.TO
Los bocetos iniciales en cuadernos y papel calco, los diagramas conceptuales, las perspectivas, las maquetas físicas y los estudios volumétricos capturan la imaginación arquitectónica. Sin embargo, representan apenas el inicio de la práctica. El verdadero desafío consiste en traducir las ideas en sistemas construibles. Cada muro, encuentro y ensamblaje debe resolverse en detalle, con sistemas que funcionen en conjunto de manera que permitan construir el proyecto tal como fue concebido. Es aquí donde se concentran la mayor parte del esfuerzo, la complejidad y el riesgo, y donde los proyectos finalmente se resuelven o comienzan a tambalearse.
En este contexto se desarrollan el Desarrollo de Diseño (DD, por sus siglas en inglés) y la Documentación Ejecutiva (CD), etapa en la que el proyecto debe asumir todo el peso de la coordinación, los componentes, el rendimiento y la constructibilidad. Mientras que el diseño esquemático define las directrices espaciales y formales, el DD y la CD exigen respuestas a un conjunto de preguntas muy diferente: ¿cómo se integran los sistemas? ¿Cómo se mantiene el rendimiento en las transiciones? ¿Qué productos, tolerancias y secuencias permitirán que el proyecto mantenga su coherencia al pasar del modelo a la obra?
En climas templados y fríos, la arquitectura suele comenzar con un gesto defensivo. La envolvente del edificio es un límite sellado diseñado para resistir el entorno exterior mediante aislamiento, barreras de vapor y control mecánico. En países fríos como Canadá, donde las temperaturas invernales pueden caer muy por debajo del punto de congelación, la hermeticidad no es un lujo. En este contexto, las edificaciones deben resistir por completo el entorno exterior para mantener el confort en su interior. Sin embargo, en Centroamérica, una región que se extiende desde Belice hasta Panamá, la lógica arquitectónica cambia de la exclusión a la negociación. En esta región, la envolvente no funciona como una muralla defensiva, sino como un filtro especializado.