Fachada de cadenas de aluminio de la tienda Disney Glamour / SRA Architectes – Etienne Jacquin. Imagen cortesía de Kriskadecor
En entornos sumamente curados como Disneyland París, la arquitectura opera bajo un conjunto de expectativas diferente. A los edificios no solo se les exige un rendimiento funcional, sino que también deben comunicar, a menudo de forma instantánea. En este contexto, la fachada se convierte en un marcador visual que puede funcionar como umbral, mediando entre la luz, el aire y la percepción. Una de las estrategias que ha ganado terreno en estos escenarios es el uso de sistemas de envolventes semiopacas. Sin ser completamente transparentes ni del todo cerrados, estos sistemas de fachada introducen profundidad y variabilidad.
La arquitectura comienza como un encuentro con la gravedad. Es el ancestral acto de colocar peso sobre la tierra, de persuadir a la materia para que se sostenga, permanezca de pie y ofrezca cobijo. Sin embargo, bajo esta condición de pesadez fundamental subyace una posibilidad más silenciosa: la densidad misma puede generar una sensación de ligereza, una condición perceptiva en la que el cuerpo, plenamente convencido del peso de la materia, comienza a experimentar el espacio como una suspensión.
Gran parte de la arquitectura contemporánea ha buscado la ligereza por medio de la reducción: estructuras más delgadas, superficies más tersas y transiciones cada vez más fluidas entre el interior y el exterior. En este enfoque, la ligereza se equipara con la desaparición, como si la gravedad pudiera superarse al retirar la presencia material. No obstante, existe otra dimensión en la que la ligereza no resulta de la ausencia, sino de la intensificación. Esta surge cuando la presencia material se vuelve tan precisa, tan plenamente afirmada, que empieza a alterar la percepción misma: cuando la masa sigue siendo pesada, pero deja de comportarse como algo meramente inerte.
Concepto de baño Waterway por Haihua Zhang y la colección de baño AXOR Archivio por Barber Osgerby. Imagen cortesía de AXOR
El agua siempre ha ocupado una posición singular en la arquitectura: elemental pero elusiva, funcional pero simbólica. Es tanto un material como un medio que da forma a las ciudades, estructura los rituales e influye en cómo se percibe el espacio. En las distintas culturas, el agua se entiende no solo como una fuente de vida, sino como portadora de significados asociados con la purificación, la renovación y la continuidad. Su presencia en el entorno construido suele ir más allá de la utilidad, convirtiéndose en un recurso mediante el cual la arquitectura apela a los sentidos y construye atmósfera.
Barcelona es la primera ciudad en la historia del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA en albergar el evento en dos ocasiones. La edición de 1996, Presente y futuros: arquitectura en las ciudades, llegó en un momento de gran efervescencia, cuando la urbe posolímpica consolidaba un modelo urbano que se convertiría en uno de los más estudiados y cuestionados del urbanismo contemporáneo, y cuando la arquitectura aprendía a pensarse a través de la gran metrópoli como su principal espacio de indagación. Treinta años después, la misma ciudad vuelve a plantear la pregunta bajo una condición muy distinta: una en la que el entorno construido ya no puede entenderse como un objeto autónomo, sino únicamente a través de los sistemas ecológicos, materiales y políticos más amplios que lo sostienen. El tema del Congreso de 2026 —Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición— no abandona las preocupaciones urbanas de 1996, sino que las replantea desde una escala planetaria.
El equipo curatorial detrás de esta edición, integrado por Pau Bajet, Maria Giramé, Mariona Benedito, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, aborda la arquitectura como una herramienta crítica y transformadora arraigada en el territorio, con una labor que abarca la práctica profesional, la investigación y la docencia. Su programa estructura el Congreso en torno a seis líneas temáticas interconectadas (Devenir más que humano, Devenir circular, Devenir encarnado, Devenir interdependiente, Devenir hiperconsciente y Devenir sintonizado) y lo distribuye en tres sedes de carácter muy diverso —Les Tres Xemeneies del Besòs, el Disseny Hub en Glòries y el CCIB—, cada una elegida tanto por su carga simbólica como por su capacidad de aforo.
Los rincones de desayuno surgieron a principios del siglo XX en respuesta a la creciente densidad doméstica y a los cambios en la concepción de la vida cotidiana. Con raíces en el movimiento Arts and Crafts estadounidense y popularizados a través de las viviendas tipo bungalow de las décadas de 1910 y 1920, estos espacios evolucionaron desde el comedor de desayuno victoriano, más formal, hacia áreas compactas e integradas dentro de la cocina. A medida que las casas se volvieron más pequeñas y económicas, los/las arquitectos/as y las empresas de carpintería recurrieron a bancas y mesas fijas para ocupar esquinas, nichos y ventanas salientes que, de otro modo, habrían sido ineficientes. Estos rincones llenos de luz proporcionaron un medio accesible para concentrar las actividades diarias, al tiempo que preservaban el confort y la claridad espacial.
https://www.archdaily.cl/es/1054948/trabajo-en-shanghai-yeesign-busca-especialista-de-producto-planificador-a-de-exposiciones-disenador-a-de-espacios-administrador-a-pasante韩爽 - HAN Shuang
Al desarrollar un proyecto de arquitectura, existen múltiples puntos de partida posibles. Algunos/as arquitectos/as comienzan con el volumen, esculpiendo gradualmente la forma en diálogo con su contexto. Otros/as parten de la sección longitudinal, mientras que hay quienes organizan el proyecto en torno a la distribución funcional de la planta. No existe un método correcto o incorrecto, sino enfoques distintos que reflejan diferentes maneras de pensar y hacer arquitectura. Sin embargo, desde la adopción masiva de los paneles solares y la energía fotovoltaica, ha surgido un patrón recurrente: estos sistemas casi siempre se introducen en una etapa tardía del proceso, planteados como optimizaciones técnicas o respuestas a normativas y requisitos de eficiencia energética. Como consecuencia, suelen tratarse como elementos secundarios, relegados con frecuencia a las cubiertas o a zonas menos visibles, y desvinculados del lenguaje arquitectónico del edificio.
La renovación de los centros históricos se ha convertido en una estrategia recurrente en las ciudades centroamericanas que buscan reafirmar la relevancia simbólica, económica y funcional de sus núcleos tradicionales. Estos procesos suelen combinar la rehabilitación física, la inversión institucional y un control más estricto del espacio público. San Salvador ofrece un caso reciente e instructivo que permite comprender cómo las intervenciones en espacios cívicos heredados equilibran la mejora de la infraestructura con la conservación del patrimonio y la regulación social. Asimismo, permite evaluar cómo repercuten estas decisiones en los debates más amplios sobre la transformación urbana de la región.
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Debajo de las superficies, detrás de las estructuras o bien entre las instalaciones, numerosos sistemas de fijaciones y elementos adhesivos conforman las conexiones necesarias en fachadas, terminaciones y cerramientos de nuestros edificios. A medida que el paso del tiempo da cuenta de la antigüedad de las construcciones y las tendencias se modifican a ritmos acelerados, la actualización de los edificios demanda atender a su deterioro, mantenimiento y mejora de rendimiento. Independientemente de sus metodologías de instalación, tecnologías o herramientas, los sistemas de fachadas ventiladas continúan transformando en la actualidad la manera de abordar el diseño y la estética de los edificios.
Architects can shape detailed buildings in minutes with Forma Building Design to easily test how different options work on their site.
Para muchos/as arquitectos/as, el diseño esquemático se define por una tensión conocida. Se trata de la fase de exploración abierta, en la que se prueban, cuestionan y perfeccionan múltiples ideas para que los clientes definan el rumbo del proyecto. En esencia, es allí donde ocurre la magia del diseño. El desafío rara vez es la falta de ideas, sino el esfuerzo necesario para probarlas y evaluarlas adecuadamente bajo restricciones de tiempo, recursos y presupuesto. Este reto resulta especialmente complejo para los/las arquitectos/as, ya que el trabajo de diseño inicial debe equilibrar la creatividad con las necesidades del cliente y la viabilidad comercial.
Tras dos semanas y más de 85.000 nominaciones, ya se conocen los finalistas de los Premios Building of the Year de este año. La selección refleja fielmente a la audiencia de ArchDaily que la eligió: diversa en su geografía, generosa en ideas y precisa en sus intenciones. Con proyectos de 46 países, abarcando una gran variedad de tipologías y escalas, el conjunto ofrece una excelente instantánea del momento arquitectónico actual.
Te invitamos a tomarte un momento, explorar y votar por tus favoritos definitivos. A continuación, encontrarás a los 75 finalistas en sus respectivas categorías. La votación estará abierta hasta el 18 de febrero a las 18:00 EST. Muchas gracias; tu participación es fundamental para hacer de este el premio de arquitectura impulsado por la comunidad más grande del mundo.
Por lo general, los/las profesionales especialistas son quienes tienen el poder de decisión, ya sean historiadores/as, museólogos/as, arquitectos/as o geógrafos/as. Sin embargo, ¿con base en qué se toman estas decisiones? ¿Cabría la complejidad de la historia en una lista de verificación? O, de manera aún más elemental, ¿en qué versión de la historia se están basando estas decisiones?
Azm / Samu por Hassan Qureshi. Imagen cortesía de Riyadh Art
Durante siglos, la escultura se ha asociado con la materialización de valores religiosos, la celebración de hazañas heroicas o la consolidación del poder político. En la actualidad, también funciona como un instrumento crítico y un mediador urbano. Muchas obras contemporáneas cuestionan el presente, desafían la escala, interactúan con el movimiento y la circulación, y reconfiguran las percepciones del espacio público. La escultura ya no se concibe como un objeto aislado, sino como parte de procesos más amplios de transformación urbana.
Riad, la capital de Arabia Saudita, es el ejemplo de una ciudad en plena fase de expansión y reestructuración. Particularmente bajo la agenda Visión 2030, ha invertido en la mejora de sus espacios públicos, la diversificación de su paisaje cultural y la consolidación de una identidad urbana que reúne tradición, infraestructura y proyección global. En este contexto, la producción cultural desempeña un papel estructurador, contribuyendo a redefinir la experiencia urbana cotidiana y a expandir las referencias simbólicas de la ciudad.
Al explorar el arte de la robótica en la construcción, los avances en las tecnologías arquitectónicas moldean cada vez más múltiples aspectos de la vida humana. Desde brazos robóticos y drones hasta robots que se desplazan por grandes superficies e incluso robots de impresión 3D, su uso en la edificación está acelerando la investigación y el desarrollo de nuevos métodos de trabajo, así como la experimentación estructural y material. En colaboración con múltiples disciplinas y abarcando diversas facetas de la arquitectura, el papel de los robots en el panorama contemporáneo demuestra un potencial que va más allá de la mera automatización de procesos o la reducción de tiempos y costos de construcción. Esto plantea la pregunta: ¿estamos construyendo arquitectura para servir a la tecnología, o tecnología para servir a la arquitectura?
Quienes estudian arquitectura saben perfectamente lo que es pasar noches en vela trabajando sin descanso, con la prisa de finalizar un proyecto a medida que se acerca la fecha de entrega. Revisar cada detalle, dar los últimos toques y esperar que todo salga de la mejor manera. ¿La recompensa? Ver el proyecto terminado, conversarlo con sus compañeros y compañeras de clase, y poder soñar con la idea ideal de cómo debería verse y sentirse un espacio.
Al momento de realizar la selección de finalistas durante las últimas dos semanas, el jurado de ArchDaily estuvo plenamente consciente de lo que significa ser estudiante de arquitectura. Integrado por profesionales de la arquitectura, el panel estudió, analizó y debatió detenidamente cada propuesta, comprendiendo el esfuerzo que implica cada una de las entregas. El resultado es una selección que ejemplifica el espíritu de los Student Project Awards y su misión de reconocer la creatividad y visión de los y las estudiantes que están redefiniendo la práctica y el discurso de la arquitectura.
Bajo la tierra yace un material que, de manera silenciosa, ha moldeado la arquitectura del mundo moderno. El petróleo rara vez se debate dentro del discurso arquitectónico; no obstante, la extracción, circulación y consumo de crudo han reorganizado profundamente la lógica espacial de los territorios. Oleoductos, refinerías, plataformas de perforación, puertos, autopistas y complejos petroquímicos conforman un vasto paisaje infraestructural que sostiene la vida contemporánea, configurando una arquitectura dispersa de la energía.
A lo largo de los siglos XX y XXI, el petróleo se convirtió en el cimiento material de la sociedad industrial. Alimentó el transporte, impulsó fábricas y sostuvo el crecimiento de ciudades cuya organización espacial dependía de flujos continuos de energía. Sin embargo, las infraestructuras que posibilitan estos flujos rara vez se convierten en objeto de estudio arquitectónico. La atención sigue dirigiéndose en gran medida hacia la forma, la tipología o la densidad urbana, mientras que los sistemas materiales que sustentan estos entornos tienden a quedar desplazados dentro de la disciplina.
Hace diez años, ArchDaily Brasil lanzó la primera edición del Premio Obra del Año. Durante esta última década, cientos de proyectos arquitectónicos han sido reconocidos como los mejores del mundo lusófono, gracias a la inteligencia colectiva de los/las lectores/as de ArchDaily Brasil.
Hoy comienza el Premio Obra del Año 2026 y, una vez más, contamos con la comunidad de ArchDaily Brasil para elegir las mejores obras construidas en territorio de lengua portuguesa. Durante las próximas tres semanas, ustedes tendrán la responsabilidad de elegir las 15 obras finalistas y las 3 ganadoras de esta edición.
Participan todas las obras publicadas durante 2025 en los siguientes países: Brasil, Portugal, Mozambique, Angola, Guinea-Bisáu, Timor Oriental, Guinea Ecuatorial, Macao, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe. En esta primera fase, los/las lectores/as pueden nominar una obra por día para pasar a la etapa de finalistas, que se anunciará el 8 de abril.
La vivienda colectiva es un sello distintivo de Europa. La segunda edición de este galardón busca proyectos de vivienda colectiva con el fin de visibilizar su impacto social y los marcos regulatorios que los respaldan. Las postulaciones son gratuitas y estarán abiertas hasta el 30 de abril.
La modernidad postindustrial generó una amplia gama de modelos de vivienda colectiva que dejaron una huella duradera en las ciudades europeas y en la historia de la arquitectura: desde los Hofs de Viena y la Weissenhof Siedlung hasta la Unité d'habitation de Le Corbusier y las obras presentadas en la Interbau de Berlín.
Los excesos del movimiento moderno proyectaron una larga sombra sobre la vivienda social, un estigma que la posmodernidad no logró disipar. Sin embargo, a partir del cambio de milenio, han resurgido nuevas formas de vivienda colectiva que retoman los ideales del Estado de bienestar frente a las presiones de la urbanización, las tensiones del mercado inmobiliario y la urgencia ecológica.
En climas templados y fríos, la arquitectura suele comenzar con un gesto defensivo. La envolvente del edificio es un límite sellado diseñado para resistir el entorno exterior mediante aislamiento, barreras de vapor y control mecánico. En países fríos como Canadá, donde las temperaturas invernales pueden caer muy por debajo del punto de congelación, la hermeticidad no es un lujo. En este contexto, las edificaciones deben resistir por completo el entorno exterior para mantener el confort en su interior. Sin embargo, en Centroamérica, una región que se extiende desde Belice hasta Panamá, la lógica arquitectónica cambia de la exclusión a la negociación. En esta región, la envolvente no funciona como una muralla defensiva, sino como un filtro especializado.
La muerte es una certeza, pero su arquitectura nunca ha permanecido estática. Cada época y cultura ha inventado una manera distinta de situar a los muertos en el mundo (cerca o lejos, a la vista o resguardados, de forma monumental o casi anónima), y esas decisiones siempre han tenido un peso social y político. Los cementerios son los lugares donde ese peso se vuelve legible en el espacio, transformando creencias y normativas en límites, senderos y nombres.
En ese sentido, un cementerio se comporta como una pieza de construcción de ciudad. Requiere accesos, límites y un orden interno que pueda crecer sin perder claridad. Depende tanto de la gestión del suelo y del agua como del simbolismo, y de la administración tanto como de la forma. Sin embargo, su verdadero desafío arquitectónico consiste en cómo hacer legible un territorio extenso y en constante evolución, preservando al mismo tiempo la intimidad de la visita. Los nombres deben ser localizables; las rutas deben seguir siendo legibles; los árboles crecen, los senderos cambian, las piedras se desgastan y los registros se acumulan. Lo que parece inmutable es, en la práctica, un sistema vivo diseñado para ser usado y recorrido de nuevo, mucho después de que el primer duelo haya pasado.
Si antes el proyecto se articulaba principalmente en torno a condiciones locales o regionales, hoy se encuentra atravesado por cadenas que comienzan en la extracción de recursos, pasan por sistemas industriales y se extienden por infraestructuras planetarias muchas veces invisibles que operan de forma continua e interdependiente.
Es en este desplazamiento donde la arquitectura pasa a operar como mediadora de un campo mucho mayor: la tecnosfera.
En nuestras ciudades actuales, la densidad urbana y el encarecimiento del suelo suelen obligar a elegir entre edificios cívicos a gran escala y espacios públicos abiertos. Tradicionalmente, las plazas se concebían como áreas que rodeaban la huella de una edificación; sin embargo, esta estrategia se transformó con la introducción de los pilotis por parte del movimiento modernista de principios del siglo XX. Si bien la intención original era crear una sensación de ligereza que permitiera la circulación y el paso de la luz bajo la estructura, las exigencias contemporáneas de carga sísmica, vías de evacuación de incendios y alta ocupación hacen que las columnas delgadas resulten insuficientes para las necesidades de los proyectos cívicos actuales a gran escala.
Con todo, la búsqueda de la ligereza arquitectónica no es un fenómeno estrictamente contemporáneo. Tras la introducción modernista de los pilotis, diversos proyectos de mediados de siglo comenzaron a experimentar con la ilusión de la suspensión para lograr la transparencia cívica. En 1953, el Congreso Nacional de Honduras en Tegucigalpa, diseñado por Mario Valenzuela, aplicó estos principios a un entorno legislativo. El edificio consta de un hemiciclo sólido elevado sobre una serie de esbeltas columnas. Debido a que el terreno se ubica sobre una terraza al final de una calle en pendiente, el vacío resultante hace mucho más que facilitar la circulación: enmarca las vistas de la ciudad y genera la impresión de que la pesada masa legislativa flota sutilmente sobre el tejido urbano.
En Seis propuestas para el próximo milenio, Italo Calvino explora la levedad desde una perspectiva literaria y sostiene: "A la levedad se opone el peso. Quitar peso produce levedad; es un valor, no un defecto". Inspirándose en la mitología griega, reflexiona sobre una de las hazañas de Perseo tras decapitar a la terrible gorgona Medusa sin quedar petrificado. Con la ayuda de los dioses Hades, Hermes y Atenea, Perseo vuela con sus sandalias aladas y utiliza un escudo de bronce como espejo para reflejar la imagen de la gorgona. Apoyándose, al igual que muchos/as arquitectos/as, en lo más leve —el viento y las nubes—, también fija la mirada en aquello que se revela a través de la visión indirecta: una imagen reflejada en un espejo.
Históricamente, la transparencia se ha naturalizado como una condición inherente a la arquitectura moderna. Con la transición del pesado muro de carga a la ligera envolvente vidriada, el vidrio se incorporó a la disciplina, desdibujando los límites entre el interior y el exterior. Vinculada a la arquitectura inflable, la transparencia se asocia a la levedad y la impermanencia, dejando huellas temporales en los paisajes que habita. Al utilizar textiles o plásticos como materiales principales y el aire como sistema estructural, la búsqueda de levedad en el entorno construido reconoce ahora más de una sola atmósfera de aplicación.