Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato de ensayos argumentativos sobre las preguntas críticas que definen nuestra disciplina.
Tradicionalmente, la visita a un museo es un acontecimiento programado con una secuencia claramente pautada. La llegada se celebra de forma ceremonial —a través de grandes escalinatas o umbrales, taquillas y mostradores de información, una audioguía y un conciso prefacio institucional sobre su misión e historia. Ese carácter deliberado de "ocasión especial" deriva de cómo se concibieron los museos durante mucho tiempo: intencionadamente excepcionales, rigurosamente curados y organizados en torno a un arco narrativo específico. En este modelo, el museo asume una voz de autoridad —con un conocimiento profundo, validado y digno de respeto antes que de cuestionamiento—, mientras que la arquitectura y la coreografía del espacio refuerzan una manera unívoca de ingresar, aprender y recordar.
Fundado como una práctica que trabaja de manera transversal en arquitectura y proyectos con enfoque comunitario, pk_iNCEPTiON tiene su sede en Maharashtra, India. El estudio, uno de los ganadores de los Premios Next Practices de ArchDaily 2025, desarrolla escuelas rurales, viviendas, bibliotecas y edificios públicos, con un fuerte enfoque en la organización espacial y la adaptabilidad. Al operar en diversos contextos sociales y climáticos, pk_iNCEPTiON aborda el diseño prestando una meticulosa atención al movimiento, la escala y la relación entre la forma construida y el espacio abierto.
Cortesía de [applied] Foreign Affairs, Instituto de Arquitectura, Universidad de Artes Aplicadas de Viena
Mucho antes de que la arquitectura tomara la forma de muros, techos o ciudades, esta ya reunía a las personas en torno al fuego. El simple fogón fue uno de los primeros dispositivos espaciales de la humanidad: un lugar para el calor, la comida, las historias y el ritual. A su alrededor, el espacio cobraba forma a través de la proximidad y no del cerramiento; mediante la presencia compartida en lugar de un uso prescrito. El fuego organizaba los cuerpos en círculo, fomentaba alianzas y transformaba la supervivencia en vida colectiva. Hoy en día, esta lógica ancestral persiste: la arquitectura tiene el potencial de reunir a las personas, no dictando cómo deben encontrarse, sino creando las condiciones que hacen posible el encuentro.
Este mes, ArchDaily explora El encuentro y la creación de lugar, un tema que examina la arquitectura como un marco para la inclusión, el cuidado y la pertenencia. Esta temática se alinea con la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, los cuales abordan el cuidado desde una perspectiva colectiva, enfocándose en espacios que fomentan mejores formas de convivencia. Más allá de los espacios de reunión emblemáticos, nuestra cobertura analiza los entornos cotidianos, desde mercados de alimentos y mesas comunitarias hasta plazas de barrio, terceros lugares, ámbitos domésticos y entornos digitales o híbridos de encuentro a distancia. En lugar de tratar el encuentro como un programa rígido, se plantea cómo el diseño espacial puede potenciar la apertura, la diversidad y la vida colectiva sin imponer formas fijas de reunión.
Hoy en día, el aprendizaje y el intercambio interdisciplinarios son más cruciales que nunca para abordar desafíos ambientales, sociales y urbanos cada vez más complejos.
Cada verano, el College of Environmental Design (CED) de la Universidad de California, Berkeley, se convierte en un laboratorio intensivo para la exploración arquitectónica, paisajística y urbana. A través de dos programas complementarios —Design + Innovation for Sustainable Cities (DISC) y los Summer Institutes—, Berkeley ofrece un plan de estudios inmersivo fundamentado en el rigor disciplinario, el intercambio intencionado y una cultura institucional compartida. En conjunto, estos programas reflejan la consolidada estructura multidisciplinaria del CED, donde la arquitectura, la arquitectura del paisaje, la planificación urbana y el diseño urbano prosperan y colaboran bajo un mismo techo.
Como interfaz principal entre los espacios interiores y el entorno exterior, las fachadas desempeñan un papel fundamental tanto en el rendimiento como en la expresión arquitectónica de los edificios. Cada vez más, dejan de ser vistas como envolventes estáticas para entenderse como mediadoras activas entre el clima, la energía, el uso y la estética. Sin embargo, en contextos urbanos densos, están adquiriendo relevancia por otro motivo: mientras que las superficies de las azoteas suelen ser limitadas, fragmentadas o estar ya ocupadas por instalaciones técnicas, las envolventes verticales continúan estando desaprovechadas en lo que respecta a la generación de energía.
Una celosía perforada suele considerarse un elemento secundario; algo que se aplica para matizar la luz, decorar una fachada o añadir textura allí donde un muro, de otro modo, resultaría plano. Se fotografía como una superficie, se dibuja como un patrón y se analiza como una artesanía. Sin embargo, en muchos edificios del subcontinente indio y el mundo islámico, la celosía nunca fue un mero añadido. Era el muro en sí. Si se elimina, el edificio no solo cambia de aspecto, sino que pierde su capacidad para regular el calor, hacer circular el aire y mediar entre el interior y el exterior.
Esta interpretación errónea revela más sobre los hábitos contemporáneos que sobre la propia celosía. Desde hace tiempo, el pensamiento arquitectónico ha separado la estructura de la envolvente, y el desempeño de la expresión. Dentro de ese marco, elementos como el jaali o la mashrabiya resultan fáciles de catalogar como ornamentales: visualmente ricos, pero técnicamente secundarios. No obstante, estas celosías fueron concebidas como sistemas integrados en los que la geometría, el material y el clima funcionan en conjunto. Su inteligencia radica en lo que hacen.
Mediante el uso de planchas de acero masivas, a menudo de varios centímetros de espesor y con un peso de toneladas, las esculturas de Richard Serra transmiten una sensación de ligereza casi inverosímil. Este efecto no proviene de una reducción de la masa, sino de cómo se organiza dicha masa: grandes superficies curvas se inclinan, pasajes estrechos comprimen el cuerpo y elementos aparentemente inestables crean una sensación constante de desequilibrio. Serra transforma el peso en una experiencia espacial dinámica.
En la arquitectura, la ligereza ha ocupado un rol central al menos desde el período moderno. Mientras que las tradiciones anteriores, como la arquitectura griega y romana, estaban estrechamente asociadas con la estabilidad, y las grandes iglesias con la monumentalidad, el siglo XX introdujo un cambio decisivo en la forma de abordar la materia, sobre todo a través de la separación entre estructura y cerramiento.
La arquitectura de gran altura sigue siendo una herramienta fundamental para albergar la densidad en entornos urbanos en rápida evolución. Definida tradicionalmente por la eficiencia y la repetición, la torre se reexamina cada vez más como un sistema espacial y organizativo más complejo. En diversas geografías, los/las arquitectos/as están probando cómo las estructuras verticales pueden ir más allá de las funciones únicas para incorporar programas superpuestos, estrategias ambientales y nuevas formas de ocupación.
La siguiente selección reúne proyectos no construidosenviados por la comunidad de ArchDaily, destacando una variedad de enfoques para la torre contemporánea. Desde desarrollos de uso mixto y rascacielos residenciales hasta propuestas ecológicas especulativas, estas obras reflejan un cambio continuo en la forma en que se concibe la arquitectura vertical. Estas torres abordan cuestiones más amplias de privacidad, convivencia, adaptabilidad e integración urbana.
La figura de Titono en la mitología griega ofrece una reflexión sobre la paradoja de la permanencia. Al suplicar a Zeus la inmortalidad, olvidó pedir la juventud eterna, lo que dio lugar a una vida de envejecimiento interminable. Con el tiempo, su cuerpo se deteriora, convirtiendo la inmortalidad misma en una carga. La narración sugiere una contradicción fundamental: la permanencia, cuando se desprende de la capacidad de cambio, deja de ser una cualidad deseable. En lugar de estabilidad, produce un deterioro acumulado sin adaptación.
Históricamente, la arquitectura ha caído a menudo en la "trampa de Titono". Los materiales se especifican para resistir el paso del tiempo, los sistemas se detallan para evitar el cambio y los edificios se conciben como imágenes fijas. Sin embargo, esta búsqueda de lo estático rara vez sobrevive a la realidad de la intemperie. Entre el momento del diseño—frecuentemente asociado a representaciones precisas y controladas—y la vida útil de un edificio, las superficies inevitablemente se desgastan, cambian de apariencia y pierden su acabado inicial. El envejecimiento suele interpretarse como una pérdida, en lugar de entenderse como parte del lenguaje arquitectónico.
En un equilibrio entre estética, rendimiento y versatilidad, HIMACS se consolida como la opción de superficie sólida de preferencia para profesionales de la arquitectura y el diseño. Dando un paso más allá, toda la gama de fregaderos y lavabos estándar de HIMACS cuenta ahora con la certificación oficial de SCS, con un mínimo del 8% de contenido reciclado preconsumo. Esta certificación potencia el atractivo técnico y visual del material al ofrecer una opción más sostenible sin comprometer la calidad ni la funcionalidad.
Desde encimeras de baño con lavabos integrados hasta islas de cocina con fregaderos instalados al ras, las formas de HIMACS ofrecen un equilibrio perfecto entre estilo y funcionalidad. Cada componente se integra sin esfuerzo con la superficie de HIMACS circundante, creando un acabado continuo y sin juntas que resulta tan elegante como fácil de mantener.
Propuestas destacadas: Espacios comunes. Imagen cortesía de Buildner
Buildner, en colaboración con la Ciudad y el Condado de Denver y el AIA Colorado, ha anunciado los proyectos ganadores del Denver Affordable Housing Challenge, un concurso internacional de ideas que explora cómo la asequibilidad y la excelencia en el diseño pueden reforzarse mutuamente dentro del contexto urbano, social y ambiental específico de Denver.
En su decimonovena edición, este certamen perteneciente a la serie de desafíos de vivienda asequible de Buildner invitó a profesionales de la arquitectura y el diseño de todo el mundo a responder a la crisis habitacional de Denver a través de propuestas a escala arquitectónica, urbana y sistémica. Las bases del concurso no prescribían un sitio o tipología específicos, sino que promovían estrategias flexibles capaces de abordar la asequibilidad, la resiliencia climática y el impacto comunitario, aportando al mismo tiempo de manera positiva a la identidad urbana de Denver.
Te invitamos a participar en los Premios Obra del Año 2026 de ArchDaily China. Te pedimos reconocer y premiar los proyectos que, a tu criterio, están generando el mayor impacto en el entorno construido, seleccionados de entre aquellos que ArchDaily China publicó en su base de datos de proyectos durante 2025. Al nominar y votar, formas parte de una red interdependiente, imparcial y distribuida de jurados y colegas que nos ha ayudado constantemente a celebrar la arquitectura de cualquier escala, propósito y condición, en países grandes y pequeños, de la mano de arquitectos y arquitectas de todo tipo. Durante las próximas semanas, tus votos servirán para filtrar un total de 455 proyectos hasta quedar solo 15. Las 15 obras con mayor número de nominaciones pasarán a la ronda de votación.
https://www.archdaily.cl/es/1093176/ultimos-dias-para-nominar-en-los-premios-al-edificio-del-ano-2026-de-archdaily-china韩爽 - HAN Shuang
Durante la última década, la definición de los espacios para las artes escénicas ha cambiado notablemente. Lejos de ser destinos con un propósito único, hoy se espera que los centros culturales funcionen como ecosistemas flexibles, capaces de generar ingresos y de centrarse en la comunidad. Esta evolución ha desafiado a arquitectos/as, operadores/as y propietarios/as a replantearse no solo cómo se diseñan estos recintos, sino también cómo funcionan a lo largo del tiempo.
En 1743, se instaló en un patio del Palacio de Versalles una pequeña cabina suspendida por cuerdas para el uso privado del rey Luis XV. Operada manualmente por sirvientes ocultos a la vista, la llamada "silla voladora" permitía el desplazamiento entre pisos sin necesidad de escaleras y, sin saberlo, planteó una de las preguntas fundamentales de la arquitectura moderna: cómo trasladar a las personas verticalmente de manera eficiente, segura e integrada al edificio.
La mecanización de este principio, con la introducción del ascensor de seguridad a principios de la década de 1850, allanó el camino para una transformación urbana sin precedentes. Sin el ascensor, los rascacielos de Chicago y Nueva York de la década de 1880 habrían sido inviables, no por limitaciones estructurales, sino por cuestiones de acceso. El ascensor no solo hizo posible construir a mayor altura, sino que también definió la lógica operativa de estos edificios: dónde se ubicarían sus núcleos, cómo se organizarían sus vestíbulos y quién podría acceder a qué espacios.
ArchDaily China cumple 11 años este año. El diseño fundamentado en la cultura y el territorio de China se ha consolidado como una parte esencial del intercambio global de diseño arquitectónico, adquiriendo gran relevancia dentro de la ola de desarrollo de la arquitectura y el diseño a nivel mundial. ArchDaily China no solo acerca la información y el análisis global sobre arquitectura y diseño a los/las lectores/as chinos/as, sino que también proyecta la arquitectura y el diseño de China hacia el resto del mundo. Fieles a nuestro propósito inicial, nos consolidamos como una plataforma abierta en beneficio del público, contribuyendo a que la industria de la arquitectura y el diseño sea más inclusiva y equitativa.
Este año, extendemos una vez más nuestra invitación a los/las lectores/as en China para participar en la selección de los Premios Obra del Año 2026 en China. Mediante un sistema de votación imparcial y sin fronteras geográficas, cada participante se convierte en miembro del jurado para elegir los proyectos de arquitectura y diseño más representativos del país. Durante las próximas tres semanas, el proceso de selección se dividirá en dos etapas: en la primera fase, se votará entre 455 proyectos publicados durante el último año, de los cuales los 15 más nominados pasarán a la lista de finalistas; en la segunda fase, se volverá a votar por estos 15 proyectos destacados para definir al ganador o ganadora, el segundo y el tercer lugar del año.
La edición 2026 de los Premios Obra del Año en China es posible gracias al apoyo de Dornbracht, firma reconocida por sus diseños líderes en arquitectura, presentes a nivel internacional en baños y cocinas.
A medida que continúa el recorrido por las ciudades de la Copa Mundial de la FIFA 2026, nos trasladamos a la que actualmente es la ciudad más habitable de Norteamérica: Vancouver. Apodada "la ciudad de cristal" por el artista Douglas Coupland —quien hacía referencia a la dominante estética de acero y vidrio del centro de la ciudad—, la urbe cuenta en realidad con una arquitectura diversa, que va desde edificios de estilo eduardiano del siglo XX hasta singulares obras modernas del siglo XXI.
Vancouver es conocida por su excelente calidad de vida y su acceso a la naturaleza. Si bien esto tiene un precio, la ciudad ofrece servicios de alta calidad y amplios espacios públicos y recreativos, algo que se refleja claramente en su arquitectura. Destacan diversos edificios de oficinas e institucionales reconvertidos que han cobrado una segunda vida como espacios públicos y de hospitalidad.
Debido a la gran demanda, reabrimos brevemente la convocatoria para el Programa de Embajadores/as Estudiantiles de ArchDaily 2026/2027.
ArchDaily nació en el entorno universitario, de la mano de dos estudiantes de arquitectura que creían que el conocimiento de nuestra disciplina debía llegar más lejos. Dieciocho años después, esa convicción se mantiene intacta, aunque las perspectivas, las herramientas y las oportunidades se han multiplicado. Con esto en mente, lanzamos el Programa de Embajadores/as Estudiantiles para brindar a la próxima generación de arquitectos/as un papel activo al conectar sus universidades con la conversación arquitectónica global.
Para conocer a fondo el patrimonio arquitectónico de una ciudad, es necesario mirar más allá de sus sitios declarados y monumentos icónicos. Para muchas personas, comprender la trama urbana de una ciudad y lo que la hace vibrar implica también descubrir los edificios protegidos a menor escala, valorados por la comunidad local, así como los espacios de encuentro popular. Esto resulta especialmente evidente al observar las bulliciosas ciudades vietnamitas y sus peculiares características arquitectónicas, que solo pueden apreciarse cuando se profundiza en sus múltiples influencias y capas históricas, las cuales combinan motivos tradicionales vietnamitas, modernismo, materialidad local y soluciones de diseño climático, pero sobre todo, al comprender las limitaciones del terreno que se resuelven mediante la implementación de las estrechas casas tubo y edificaciones de baja altura.
Estos estilos y movimientos arquitectónicos clave a menudo se preservan e incluso se ponen de relieve, a medida que los/las arquitectos/as dan una segunda vida a edificaciones deterioradas o abandonadas, transformándolas en concurridas cafeterías. Así, revitalizan sitios patrimoniales de menor escala al promover su restauración y uso cotidiano por parte de la comunidad, invitando al público visitante a reconocer la relevancia histórica del espacio mientras disfruta de él.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han experimentado un incremento en la demolición de autopistas elevadas de concreto. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y la caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero es una de esas narrativas que sirve como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo de la ciudad, la respuesta ciudadana ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
Sunlight House / HEIN-TROY Architects. Imagen cortesía de VELUX
¿Puede la arquitectura moldear el confort antes de que intervengan los sistemas mecánicos? Dado que los edificios representan casi el 40% del consumo energético mundial y las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en interiores, el desempeño térmico se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes de la arquitectura. Sin embargo, a pesar de que suele asociarse con los valores de aislamiento, las calificaciones energéticas o los sistemas mecánicos, el desempeño térmico comienza con decisiones espaciales que se toman mucho antes de incorporar el equipamiento técnico. La orientación, el flujo de aire, la luz natural y la ubicación de las aberturas influyen en cómo un edificio absorbe, conserva y libera calor a lo largo del día.
El desempeño térmico no solo consiste en reducir la demanda de energía, sino también en mantener condiciones interiores confortables en respuesta al clima. Estrechamente vinculado al confort térmico —la manera en que las personas que habitan los espacios experimentan la temperatura, el flujo de aire, la humedad y el calor radiante—, influye tanto en la salud, el bienestar y la productividad como en la eficiencia operativa. Diversas investigaciones sugieren que los ambientes interiores saludables pueden mejorar la capacidad de aprendizaje y la productividad hasta en un 15%, lo que refuerza la creciente relación entre el desempeño ambiental, la resiliencia y la calidad espacial.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
Barcelona es la primera ciudad en la historia del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA en albergar el evento en dos ocasiones. La edición de 1996, Presente y futuros: arquitectura en las ciudades, llegó en un momento de gran efervescencia, cuando la urbe posolímpica consolidaba un modelo urbano que se convertiría en uno de los más estudiados y cuestionados del urbanismo contemporáneo, y cuando la arquitectura aprendía a pensarse a través de la gran metrópoli como su principal espacio de indagación. Treinta años después, la misma ciudad vuelve a plantear la pregunta bajo una condición muy distinta: una en la que el entorno construido ya no puede entenderse como un objeto autónomo, sino únicamente a través de los sistemas ecológicos, materiales y políticos más amplios que lo sostienen. El tema del Congreso de 2026 —Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición— no abandona las preocupaciones urbanas de 1996, sino que las replantea desde una escala planetaria.
El equipo curatorial detrás de esta edición, integrado por Pau Bajet, Maria Giramé, Mariona Benedito, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, aborda la arquitectura como una herramienta crítica y transformadora arraigada en el territorio, con una labor que abarca la práctica profesional, la investigación y la docencia. Su programa estructura el Congreso en torno a seis líneas temáticas interconectadas (Devenir más que humano, Devenir circular, Devenir encarnado, Devenir interdependiente, Devenir hiperconsciente y Devenir sintonizado) y lo distribuye en tres sedes de carácter muy diverso —Les Tres Xemeneies del Besòs, el Disseny Hub en Glòries y el CCIB—, cada una elegida tanto por su carga simbólica como por su capacidad de aforo.
Desde sistemas de revestimiento acústico y térmico hasta unidades de mampostería y textiles fabricados a partir de residuos agrícolas, la experimentación con materiales de origen biológico sigue impulsando soluciones sostenibles para la industria de la construcción. Ante la urgente necesidad de replantear cómo concebimos e interactuamos con los materiales que dan forma al entorno construido, profesionales, investigadores/as y docentes abordan diferentes escalas de diseño y fases de proyecto, reconociendo la importancia de reducir las emisiones de carbono y el impacto ambiental de la industria. En colaboración con el Proyecto Bagaceira, el prototipo de panel acústico y térmico Sugarcrete®, desarrollado por la Universidad de East London (UEL), demuestra cómo el diseño bajo en carbono puede transformar los residuos agrícolas en materiales de construcción de alto rendimiento.