Ganador del Segundo Premio + Premio de Estudiantes Buildner: Silent Equilibrium
Buildner tiene el agrado de anunciar los resultados de la cuarta edición de su concurso Architect's Chair Competition Edition 4, una convocatoria internacional anual que invita a arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo a presentar propuestas para una silla de autor. Siguiendo los pasos de figuras icónicas como Charles y Ray Eames, Ludwig Mies van der Rohe, Marcel Breuer y Arne Jacobsen, los/las participantes tienen la tarea de crear sillas personalizadas que reflejen sus propias filosofías y visiones de diseño.
¿Puede la arquitectura construirse a partir de la comida? Entre el fuego que calienta, los aromas que se esparcen y los cuerpos que se reúnen en torno a la mesa, la aparente banalidad de los actos de cocinar y comer se revela como una danza coreografiada de apropiación y pertenencia espacial. Son gestos que organizan rutinas, generan vínculos y transforman el entorno construido en un lugar vivido. La cocina —doméstica, comunitaria o urbana— deja, así, de ser solo un espacio funcional para afirmarse como un territorio de encuentro.
En los últimos años, Albania ha experimentado una rápida y visible transformación, consolidándose como uno de los entornos urbanos más activos del sureste de Europa. Este crecimiento no solo se refleja en la expansión de su tejido construido, sino también en la escala y ambición de nuevas intervenciones arquitectónicas que buscan redefinir la imagen del país. A lo largo de su territorio, se están introduciendo una serie de grandes desarrollos, instituciones culturales y proyectos de infraestructura como parte de un esfuerzo más amplio por reposicionar a Albania y a su capital, Tirana, dentro de las redes regionales e internacionales.
Un número significativo de estas intervenciones son diseñadas por oficinas de arquitectura de reconocimiento internacional, cuya presencia se ha convertido en una característica definitoria de la fase actual de desarrollo de la ciudad. En lugar de depender principalmente de procesos incrementales o arraigados localmente, la transformación de Tirana está cada vez más modelada por visiones de autoría externa que introducen nuevos lenguajes formales, tipologías y estrategias urbanas. Estos proyectos a menudo funcionan como objetos singulares o fragmentos a gran escala, contribuyendo a un paisaje donde la ciudad se ensambla a través de gestos distintos y sumamente visibles.
Si le pedimos a un niño o niña que dibuje una casa, casi con seguridad aparecerá una silueta triangular, con dos planos inclinados que se encuentran en una cumbrera. Pocas formas arquitectónicas son tan universalmente reconocibles como la casa con cubierta inclinada. Desde una perspectiva semiótica, esta imagen elemental funciona como un signo condensado de cobijo que, en apenas unos trazos, sintetiza protección, interioridad y pertenencia. Sin embargo, lo que hoy leemos como un símbolo universal surgió de una necesidad concreta. Desde los chalets alpinos que desalojan la nieve hasta las tejas mediterráneas que mitigan el calor estival, la pendiente respondió a desafíos climáticos y constructivos mucho antes de convertirse en un código estético.
Aunque la arquitectura moderna ha privilegiado los planos horizontales y las plantas ortogonales, la cubierta inclinada exige concebir el proyecto desde la sección. Su ángulo permite un aprovechamiento eficiente del volumen bajo el techo e introduce variaciones de altura, compresión y expansión espacial. Cuando se incorporan aberturas en este plano, esta condición se intensifica. A diferencia de las ventanas verticales, que captan la luz lateral, las aberturas en la cubierta reciben una mayor porción del cielo visible y una luminancia significativamente más alta que el horizonte, ofreciendo hasta tres veces más luz que el acristalamiento vertical en días nublados.
Fundada en 2015 en Ahmedabad por Anand Sonecha, SEAlab es una oficina moldeada por un compromiso lento y contemplativo con el lugar, la proporción y la participación. Reconocido como uno de los ganadores de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio construye con materiales sencillos y técnicas locales, buscando crear entornos que se experimenten tanto como se ven. Esta filosofía se hizo particularmente tangible en Gandhinagar, donde la Escuela para Niños y Niñas con Discapacidad Visual y Ceguera no comenzó como una institución construida específicamente para ese fin. La escuela operaba en el edificio de una escuela primaria existente, con aulas dispuestas sobre los dormitorios y doce niños y niñas compartiendo una sola habitación. El espacio era limitado, al igual que las oportunidades de crecimiento. El nuevo edificio académico debía ampliar la capacidad, mejorar las condiciones de vida y fomentar una mayor independencia de los/las estudiantes.
Representación de la Gateway vía Flickr bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0. Imagen cortesía de la NASA
El concepto de la tecnosfera proporciona un marco de referencia para comprender la escala del impacto humano en la Tierra. El término fue acuñado por Peter K. Haff y se define como la red global de artefactos creados por el ser humano: una capa física de infraestructura, edificios, vehículos y maquinaria que funciona de manera conjunta con la biosfera y la atmósfera. Con un peso estimado actualmente en 30 billones de toneladas, esta masa construida por el ser humano está dominada por el entorno construido. En este contexto, la arquitectura sirve como la interfaz principal, modelando la manera en que la tecnología interactúa con las ecologías locales. Sin embargo, todo parece indicar que, pronto, la tecnosfera ya no estará confinada a la superficie terrestre. A través del programa Artemis de la NASA, esta red de masa de origen humano se está expandiendo más allá de la atmósfera terrestre, buscando establecer una nueva infraestructura orbital que representará la primera extensión permanente fuera del planeta de este sistema artificial.
En el siglo XIX, redes ferroviarias enteras quedaron obsoletas prácticamente de la noche a la mañana, no debido a un deterioro físico, sino a cambios en los estándares técnicos que las sustentaban. La expansión del ferrocarril en Europa y América del Norte adoptó diferentes anchos de vía o trochas (la distancia transversal entre rieles) y, a medida que se consolidaba un estándar dominante, estas infraestructuras se volvieron incompatibles entre sí. Esto exigió adaptaciones a gran escala, conversiones o incluso reconstrucciones completas, en lo que se conoció como la "guerra de las trochas".
A raíz de la adopción masiva de las redes de telecomunicaciones en el siglo XX, ciudades de todo el mundo construyeron grandes centrales telefónicas equipadas con sistemas electromecánicos encargados de enrutar las llamadas entre regiones. Estas estructuras constituían piezas de infraestructura sumamente especializadas que, a menudo, ocupaban manzanas enteras y se organizaban en torno a maquinaria técnica de gran envergadura. Sin embargo, ante la transición hacia tecnologías de conmutación digital y, posteriormente, la generalización de la telefonía móvil, gran parte de este equipamiento quedó obsoleta en pocas décadas. Los propios edificios solían conservar su solidez estructural, pero los sistemas para los que habían sido diseñados ya habían evolucionado y los habían dejado atrás.
Tradicionalmente, la arquitectura se ha descrito como una disciplina preocupada por el espacio, la forma y la presencia material. Sin embargo, esta comprensión resulta cada vez más limitada al enfrentarse a las condiciones que configuran la construcción contemporánea. Los edificios ya no surgen de una relación estable entre sitio, programa y material. En cambio, se producen dentro de una densa red de sistemas tecnológicos que operan a través de escalas territoriales, ecológicas y temporales. Las redes de energía, las infraestructuras de datos, los procesos de extracción y la logística global configuran la arquitectura de manera tan decisiva como el clima o el contexto urbano.
Visto desde este prisma, la arquitectura es menos un objeto discreto que un momento dentro de un campo técnico más amplio. Las cadenas de suministro, los sistemas de datos, el mantenimiento automatizado y las redes de energía no se encuentran "detrás" del entorno construido. En cierto modo, influyen en lo que se puede construir, en lo que es asequible, en cómo se comportan los edificios a lo largo del tiempo y en qué tipo de residuos producen. Al evaluar la arquitectura principalmente a través de la forma, se corre el riesgo de pasar por alto los sistemas que condicionan su producción y su vida posterior.
A tan solo de cinco días del anuncio de los/las finalistas, todavía hay tiempo para elegir sus proyectos favoritos para el Premio Obra del Año 2026. La mayor premiación de arquitectura del mundo lusófono, decidida por voto popular, el Obra del Año existe para reconocer los mejores proyectos de arquitectura publicados cada año en ArchDaily Brasil.
El 8 de abril se revelarán los/las 15 finalistas, elegidos/as por la comunidad de ArchDaily a lo largo de estas dos semanas de nominaciones. Al nominar proyectos, cada lector/a pasa a formar parte de una red imparcial de jurados, brindando visibilidad a lo mejor de la arquitectura de los países de lengua portuguesa.
https://www.archdaily.cl/es/1093142/ultimos-dias-para-elegir-los-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Bahía Privada Gokce Gemile, Turquía. Imagen cortesía de Gokce Gemile Private Bay
Los paisajes costeros a menudo determinan mucho más que las vistas. Las pendientes pronunciadas, las formaciones rocosas fragmentadas, la vegetación densa, las calas ocultas y la accesibilidad limitada pueden definir cómo se desarrollan la privacidad, el movimiento y la ocupación antes de que la arquitectura intervenga en el lugar. Su proximidad al agua y el clima hacen que los territorios costeros sean sumamente codiciados para la habitabilidad; sin embargo, su sensibilidad ecológica y su geografía limitada suelen presionar la manera en que se desarrolla el territorio. A diferencia de las ciudades, donde la densidad puede fomentar la caminabilidad, la infraestructura y la vida urbana colectiva, los territorios costeros operan a través de relaciones más frágiles entre la tierra, la vegetación y el agua.
A lo largo de muchas costas, el desarrollo tiende a priorizar la visibilidad y la proximidad al mar, organizando el suelo mediante una ocupación concentrada y redes de circulación extendidas. No obstante, ciertos sitios pueden orientar hacia otro enfoque en el que la geografía misma se convierte en la fuerza organizadora principal. ¿Cómo puede la arquitectura ocupar un paisaje sin disolver las cualidades que hacen que el lugar sea único? Situado en una península aislada a lo largo de la costa mediterránea de Turquía, Gokce Gemile Private Bay explora esta interrogante a través de un enfoque arquitectónico de baja densidad moldeado por la geografía, el acceso controlado y la distancia espacial.
El segundo episodio de la serie de podcasts Room For Dreams ofrece una profunda inmersión en cómo la arquitectura puede abrazar el futuro sin perder su alma. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, este episodio cuenta con la participación de los arquitectos Arun Sharma y Jaskaran Singh para desentrañar el verdadero significado de lo vernáculo digital.
Kiaura Collection™ diseñada por Aaron DeJule para KI. Imagen cortesía de KI Furniture
Durante décadas, los/las profesionales han aceptado una realidad incómoda: las horas que se pasan frente a un escritorio suelen traducirse en rigidez de espalda, un reajuste postural constante y una fatiga mental progresiva. Si bien la sillería ergonómica convencional ha buscado mejorar el confort mediante mecanismos ajustables, ha seguido asumiendo, en gran medida, que sentarse de manera eficaz depende de mantener una postura estable. Sin embargo, la creciente comprensión de la relación entre el movimiento, el bienestar físico y el rendimiento cognitivo sugiere un enfoque diferente, uno en el que el movimiento se convierte en parte integral de la experiencia de sentarse, en lugar de ser algo que deba minimizarse.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida al situarse más cerca del cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten configurar un tipo de envolvente blanda en lugar de un límite fijo en el espacio arquitectónico. Al reaccionar ante los más mínimos estímulos ambientales, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Asimismo, al superponerse o ensamblarse, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las recientes tecnologías innovadoras de fabricación amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están del todo abiertos ni cerrados por completo, sino en constante negociación. Así, reinterpretar la estructura en el espacio urbano mediante la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
En el Salone del Mobile 2026, MARA presentó su última colección dentro de un stand diseñado por el arquitecto y diseñador italiano Ferruccio Laviani. Concebida como una microabstracción de una arena, la instalación situó al público visitante en el centro de una composición espacial ascendente, donde los productos más recientes de la marca se exhibían en gradas escalonadas.
La propuesta se inspiró en la idea del teatro griego como un espacio de encuentro, intercambio y observación colectiva. El stand planteaba una suerte de paisaje arquitectónico en el que las personas podían sentarse, transitar por el espacio, observar los objetos desde diferentes ángulos e interactuar con la marca de una manera más directa y experiencial.
Ubicado a orillas del río Sava en Belgrado, Serbia, el terreno de una antigua fábrica de cemento se convirtió en el punto de partida para la 21.ª edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura de Saint-Gobain. El certamen, organizado en colaboración con el World Green Building Council, OneClick LCA, la Ciudad de Belgrado, el Academic Yachting Club Belgrade, el Serbia Green Building Council y la Green & Blue Corridors Association, invitó a los y las estudiantes a imaginar un nuevo Centro de Deportes y Recreación capaz de transformar una ribera industrial en un destino público activo durante todo el año. Más de 200 universidades de 34 países participaron en esta 21.a edición del Concurso para Estudiantes de Arquitectura.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
La construcción industrializada reduce drásticamente los residuos de obra y garantiza un montaje de precisión, pero la sostenibilidad a largo plazo depende de la durabilidad de la envolvente del edificio aplicada en fábrica.. Imagen cortesía de Terraco
El espacio público suele diseñarse en torno a una idea estrecha de cómo las personas se mueven, interactúan y responden a su entorno. ParkTEA parte de una postura diferente: la ciudad también puede dar cabida a quienes experimentan el espacio a través de diferentes condiciones sensoriales y sociales.
Desarrollado por Ignacio Martínez Pardo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), el proyecto fue concebido dentro del programa de Trabajo de Fin de Máster (Habilitante) durante el curso académico 2024-2025, bajo la tutoría de Héctor Fernández Elorza, Jesús Aparicio, Carlos García Fernández y Jaime Daroca Guerrero. Reconocido como uno de los ganadores de la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, ParkTEA aborda el tema de la coexistencia a través de una propuesta que integra el cuidado, la infraestructura y la vida urbana.
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Emplazada en el rompeolas exterior del Puerto de Cap-d'Ail, junto a Mónaco, la Beach House ocupa un umbral entre la tierra y el mar. Rodeado de agua y embarcaciones amarradas, el edificio entabla un estrecho diálogo con el puerto, expuesto a las variaciones de la luz, los reflejos y la atmósfera del Mediterráneo. En este entorno, la casa se percibe casi como una embarcación más amarrada junto al muro del puerto.
Sin embargo, cuando Dave Rowles comenzó a trabajar en el diseño, la residencia presentaba muy poco de este carácter en su interior. La antigua vivienda unifamiliar había sido desmantelada casi por completo, quedando reducida a una estructura de concreto expuesto. En consecuencia, la renovación comenzó con una pregunta fundamental: ¿cómo puede un interior capturar las cualidades de su entorno? En lugar de competir con el imponente contexto marítimo, el diseño se centró en crear un espacio sereno y guiado por la materialidad, que enmarca y amplifica la belleza y la experiencia del paisaje circundante mediante detalles de roble, cedro, mármol y acero inoxidable. En colaboración con barth, firma especializada en carpintería y acabados de interiores, Rowles transformó la estructura de concreto en un espacio cohesivo, donde los materiales naturales, la luz y los detalles refinados definen tanto los ambientes interiores como los exteriores.
Ha comenzado un nuevo año y, con él, una nueva edición de los Premios ArchDaily Building of the Year. Durante 17 años, les hemos entregado las riendas a ustedes, nuestros/as lectores/as, para elegir los mejores proyectos de arquitectura del año, y su respuesta siempre ha estado a la altura. Con una selección completamente nueva de más de 3,000 proyectos de todo el mundo, ha llegado el momento de perderse en nuestra biblioteca de proyectos y comenzar a hacer su selección.
Desde una pequeña biblioteca en la zona rural de Myanmar, galardonada en la primera edición del Building of the Year en 2009, hasta una innovadora planta de valorización energética de residuos en 2025, los proyectos ganadores de estos premios siempre han resultado sorprendentes, inspiradores y, sobre todo, un reflejo del panorama arquitectónico actual. Cualquier persona puede registrarse para obtener una cuenta gratuita de ArchDaily y votar. Por ello, les invitamos a explorar el catálogo de proyectos publicados en 2025 —todos ellos elegibles para participar en una o más de las 15 categorías disponibles— para elegir a sus favoritos.
https://www.archdaily.cl/es/1093345/los-premios-archdaily-building-of-the-year-2026-ya-estan-abiertosDaniela Porto
Blur Building, lago de Neuchâtel, Yverdon-les-Bains, Suiza, 2002. Imagen cortesía de Diller Scofidio + Renfro
La historia de la arquitectura se ha narrado tradicionalmente a través de la persistencia de lo sólido. Definimos la disciplina por el peso del dintel, la masa del pilar y la resistencia del muro. Incluso cuando se invoca la ligereza, se suele entender como un acto sustractivo: el adelgazamiento de una sección o la reducción precaria de una carga. No obstante, existe una historia paralela, menos visible y más difícil de aislar, en la que el material principal de construcción no es lo que ocupa el espacio, sino lo que se desplaza a través de él.
Tratar el aire como un medio implica trascender el binarismo de la envolvente. La frontera entre el interior y el mundo exterior deja de ser una línea de separación absoluta para convertirse, en cambio, en un lugar de filtración y presión. Comenzamos a concebir el edificio como una válvula térmica, una serie de gradientes donde la humedad, la velocidad y el calor no son meras "condiciones" de fondo que deben mitigarse mediante sistemas mecánicos, sino las sustancias mismas que se modelan.
La historia de la arquitectura suele avanzar mediante gestos icónicos o avances tecnológicos; sin embargo, algunas obras siguen siendo influyentes precisamente porque se resisten al espectáculo. Construida entre 1972 y 1974 en Sint-Martens-Latem, Bélgica, la Residencia Van Wassenhove se erige como uno de esos proyectos silenciosos pero decisivos. Concebida como un volumen de concreto único y continuo, emplazado en un paisaje boscoso, la casa desafía las ideas convencionales de confort doméstico, privacidad y jerarquía espacial. Su presencia es directa y sin concesiones, pero evita la monumentalidad, posicionándose en cambio como una estructura habitada, moldeada por los rituales cotidianos y la permanencia en el tiempo.
La casa fue diseñada por Juliaan Lampens, una figura que operó en gran medida al margen de las narrativas arquitectónicas dominantes de su época. Trabajando principalmente en Flandes y a menudo a través de encargos privados, Lampens desarrolló una obra centrada en la reducción espacial radical, la honestidad material y un enfoque casi ético de la construcción. La Residencia Van Wassenhove suele describirse como su obra más completa, no porque introduzca ideas nuevas, sino porque consolida muchos de los principios que recorren de manera constante su trayectoria.