A diferencia de los edificios, que están anclados a sus cimientos y responden al clima desde una posición fija, los yates están diseñados para el movimiento y el cambio constantes. Los interiores se mecen con la embarcación, la luz cambia minuto a minuto, la humedad es una condición de diseño permanente y cada kilogramo influye en el rendimiento. Diseñar para el mar exige, por lo tanto, que quienes se dedican a la arquitectura, la arquitectura naval, la ingeniería y el diseño de interiores resuelvan interrogantes que rara vez surgen en tierra firme: ¿cómo lograr que el espacio mantenga la calma mientras todo a su alrededor está en movimiento?
A pesar de encontrarse entre las formas estructurales más antiguas de la arquitectura, las cúpulas siguen ofreciendo posibilidades para crear grandes espacios sin columnas y trabajar con geometrías circulares o de forma libre, más allá de las tipologías de edificación rectangulares convencionales. Su evolución ha estado estrechamente ligada a los cambios en los materiales, los métodos constructivos y las herramientas de diseño. Hoy en día, las plataformas digitales añaden una nueva dimensión a este proceso, lo que permite explorar en etapas muy tempranas decisiones que tradicionalmente se tomaban en fases más avanzadas del proyecto.
La mampostería suele percibirse a través de su peso, profundidad, textura y sensación de permanencia. Sin embargo, estas cualidades físicas también tienen diversas implicaciones en el rendimiento de la envolvente de un edificio. Desde el espesor de la junta de mortero hasta el peso del material, cada decisión de diseño en mampostería está ligada a consideraciones de durabilidad, estabilidad y rendimiento a largo plazo, al tiempo que preserva el carácter material asociado con la solidez y la permanencia.En Summer Street Apartments, el ladrillo delgado ofreció una manera de conservar estas cualidades a la vez que se adaptaba a los requerimientos de aislamiento y envolvente de un edificio totalmente eléctrico y de energía neta cero. De manera igualmente significativa, ayudó a otorgar al proyecto el carácter residencial que el equipo de arquitectura buscaba.
¿Qué puede hacer un textil que el vidrio, la madera, el concreto o el metal no puedan? Las telas compuestas para la arquitectura no reemplazan a los materiales de construcción convencionales. Al contrario, pueden complementarlos y, a menudo, añadir otra capa de rendimiento a la envolvente del edificio. Su aplicación cambia según el contexto. Una membrana compuesta puede convertirse en un sistema de sombreado exterior para un invernadero tropical, una piel interior que define la acústica y la experiencia espacial en un museo, o parte de una estrategia de fachada que mejore el desempeño ambiental de un edificio existente.
¿Qué ocurre cuando se le pide a la arquitectura crear un espacio sin límites? Los centros de convenciones, estadios, fábricas y centros logísticos parten del mismo desafío arquitectónico: generar interiores amplios y continuos que puedan albergar el movimiento, la visibilidad y la flexibilidad de uso. A mayor luz, mayores son las exigencias estructurales y, con ello, las posibilidades de la arquitectura.
La arquitectura de grandes luces no es una ambición reciente. Durante siglos, los/las arquitectos/as han buscado formas de cerrar grandes espacios públicos, desde la cúpula monumental del Panteón hasta las salas de hierro y vidrio del Palacio de Cristal de Londres. Cada avance amplió las posibilidades de la arquitectura, reemplazando muros más gruesos y sistemas estructurales más densos por métodos más ligeros y eficientes para salvar distancias. Hoy en día, el acero continúa esa evolución, haciendo posible cubrir luces que serían difíciles de lograr con sistemas estructurales convencionales, al tiempo que mantiene los grandes espacios públicos abiertos, flexibles y adaptables. La alta relación resistencia-peso del acero permite salvar mayores luces con menos columnas y sistemas estructurales más ligeros, mientras que los componentes prefabricados simplifican la construcción y reducen los trabajos en obra.
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Dornbracht Atelier Edition The Knot en colaboración con AB Concept. Imagen cortesía de Dornbracht
Los símbolos siempre han viajado a través de la arquitectura. Aparecen en la piedra tallada, los textiles tejidos, los techos y muros pintados, los herrajes de las puertas y los objetos cotidianos, portando las creencias, los rituales y las historias de las culturas que los crearon. En los interiores contemporáneos, el diseño continúa este diálogo con el lugar al reinterpretar símbolos históricos y traducirlos a través de nuevos materiales, técnicas de fabricación y formas arquitectónicas.
El nudo Ruyi es un claro ejemplo de esto. Durante siglos, este motivo entrelazado ha formado parte de la tradición del anudado chino, simbolizando la continuidad, la armonía y los buenos deseos. Su geometría de bucles suaves ha estado presente en objetos decorativos y artesanías ceremoniales, demostrando cómo las referencias culturales pueden integrarse en un vocabulario de diseño que va mucho más allá del ornamento.
Puerta de seguridad pivotante Di.Big. Imagen cortesía de Porte Blindate
¿Qué transforma un espacio habitable en un hogar? Más allá de la propiedad o el refugio, el hogar está ligado a una sensación de certeza más silenciosa: la convicción de que uno puede retirarse, descansar y alejarse momentáneamente de la imprevisibilidad del mundo. El hogar es el escenario donde se acumulan las rutinas, los recuerdos se asientan en los espacios y objetos, y la identidad personal toma forma física a través del habitar y los rituales cotidianos. Sin embargo, este sentido de pertenencia depende de otra condición que suele pasar desapercibida hasta que se ve alterada: la seguridad. Sentirse "en casa" implica una condición de confort y estabilidad. Cuando los entornos domésticos no logran ofrecer esto, los espacios diseñados para el descanso se convierten en fuentes de inquietud, afectando sutilmente las rutinas y el bienestar.
La promesa original del BIM (Building Information Modeling) iba mucho más allá de la representación tridimensional de un edificio. Su ambición consistía en convertir el modelo en una estructura de información coordinada, en la que la geometría, los componentes, los sistemas y los datos permanecieran conectados a medida que evolucionaba el proyecto. Así, los cambios en un elemento se reflejarían en los planos, secciones, alzados y tablas de cantidades correspondientes; las interferencias entre las distintas disciplinas podrían identificarse antes de la construcción; y la información asociada a los componentes del edificio acompañaría al proyecto a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida.
Colección Glora de VitrA. Imagen cortesía de VitrA
¿Qué define la calidad de un baño más allá de sus funciones básicas? Al ser uno de los espacios más privados del hogar, el baño está estrechamente vinculado a los rituales cotidianos y a los momentos de pausa. Si bien las instalaciones, la circulación y los requisitos técnicos establecen la base práctica, la atmósfera surge de una combinación de decisiones espaciales: cómo el mobiliario se encuentra con el suelo o lo evita deliberadamente, cómo los materiales interactúan con la luz, cómo se integra el almacenamiento y cómo la forma y la proporción moldean la percepción.
MTM—Made to Measure diseñado por Herzog & de Meuron para UniFor, dirección creativa de Studio Klass. Imagen cortesía de UniFor
¿Qué permite que un único principio arquitectónico genere resultados tan diversos? La respuesta reside en los sistemas que organizan la arquitectura: la geometría, la proporción, la estructura y la construcción. En conjunto, estos elementos pueden establecer un conjunto de reglas capaces de albergar diferentes programas, contextos y condiciones espaciales, al tiempo que mantienen una identidad coherente. Una cuadrícula estructural, por ejemplo, puede organizar una gran variedad de usos, del mismo modo que un único detalle constructivo puede repetirse en todo un edificio sin generar espacios idénticos. ¿Puede esta misma forma de pensar trasladarse al diseño de mobiliario sin perder su identidad? MTM—Made to Measure, desarrollado por Herzog & de Meuron para UniFor, explora esta interrogante. En lugar de diseñar cada pieza de manera independiente, la colección surge de un único principio estructural que puede extenderse, adaptarse y repetirse en diferentes funciones, manteniendo siempre su coherencia interna.
Sunlight House / HEIN-TROY Architects. Imagen cortesía de VELUX
¿Puede la arquitectura moldear el confort antes de que intervengan los sistemas mecánicos? Dado que los edificios representan casi el 40% del consumo energético mundial y las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en interiores, el desempeño térmico se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes de la arquitectura. Sin embargo, a pesar de que suele asociarse con los valores de aislamiento, las calificaciones energéticas o los sistemas mecánicos, el desempeño térmico comienza con decisiones espaciales que se toman mucho antes de incorporar el equipamiento técnico. La orientación, el flujo de aire, la luz natural y la ubicación de las aberturas influyen en cómo un edificio absorbe, conserva y libera calor a lo largo del día.
El desempeño térmico no solo consiste en reducir la demanda de energía, sino también en mantener condiciones interiores confortables en respuesta al clima. Estrechamente vinculado al confort térmico —la manera en que las personas que habitan los espacios experimentan la temperatura, el flujo de aire, la humedad y el calor radiante—, influye tanto en la salud, el bienestar y la productividad como en la eficiencia operativa. Diversas investigaciones sugieren que los ambientes interiores saludables pueden mejorar la capacidad de aprendizaje y la productividad hasta en un 15%, lo que refuerza la creciente relación entre el desempeño ambiental, la resiliencia y la calidad espacial.
La arquitectura siempre ha dependido de sistemas de representación para hacer visibles las ideas antes de que existan. Sin embargo, mientras que la perspectiva lineal del siglo XV de Filippo Brunelleschi organizaba el espacio de acuerdo con la percepción humana, hoy en día los/las arquitectos/as se enfrentan a una saturación de imágenes sin precedentes. La IA genera atmósferas en segundos y los proyectos circulan continuamente mucho antes de que comience la construcción. No obstante, esta abundancia de imágenes no produce necesariamente una mayor claridad; a medida que los flujos de trabajo arquitectónicos se vuelven más rápidos y fragmentados, el material visual a veces circula desvinculado de las decisiones, limitaciones e intenciones que lo generaron. El valor real de la visualización moderna ya no radica únicamente en renderizar una imagen final, sino en cómo se comprenden colectivamente el diseño y la comunicación visual a lo largo de todo el proceso.
Serie Coya de Dornbracht, diseñada por Sieger Design. Imagen cortesía de Dornbracht
¿Cuándo una forma sigue considerándose circular o rectangular? En el modernismo del siglo XX, esta pregunta estaba prácticamente ausente. La arquitectura se construía sobre la base de la claridad, la reducción y la pureza formal. Bajo la influencia de figuras de la arquitectura como Le Corbusier y Ludwig Mies van der Rohe, el diseño modernista estableció un orden visual basado en la geometría racional, los materiales industriales y el rechazo al ornamento. El círculo y el cuadrado, la función y la expresión, se mantenían estrictamente separados: una lógica que dictó las distribuciones rígidas y modulares de los baños tradicionales durante décadas.
En Gabrovo, Bulgaria, la municipalidad invita a arquitectos y arquitectas a diseñar el Centro de Arte Contemporáneo Christo y Jeanne-Claude mediante la transformación, adaptación y modernización de la antigua Escuela Técnica Textil y su terreno colindante. El cofinanciamiento de la Unión Europea, un presupuesto público, un jurado designado y una estructura en dos fases enmarcan este concurso, reflejando el espíritu de la práctica artística de Christo and Jeanne-Claude: una creación artística audaz y accesible. Más que el encargo de un edificio cultural, la convocatoria exige una propuesta de diseño que comprenda el carácter específico de su obra, añadiendo una dimensión curatorial a lo que de otro modo podría ser un simple proyecto de reutilización adaptativa.
¿Qué define la atmósfera de un hogar? Más allá de las paletas de materiales y la luz natural, el sonido desempeña un papel determinante en la manera en que se perciben y se habitan los espacios. La reverberación de los pasos sobre la piedra, la calma atenuada de una habitación revestida de textiles o la forma en que la música se propaga por un interior de planta libre definen la identidad sensorial del espacio doméstico. La arquitectura no solo se experimenta visualmente, sino también de forma acústica.
El concepto de "paisaje sonoro" describe esta relación entre las personas, el sonido y el entorno construido. En la arquitectura residencial, el sonido es más que un ruido de fondo o una especificación técnica; influye en la privacidad, la concentración, el descanso y el confort emocional. La geometría y la materialidad actúan como los principales conductores acústicos: mientras que el concreto, el vidrio y la piedra reflejan y amplifican, la madera y los tapizados suavizan y absorben. Además, la altura de los techos, las circulaciones y las proporciones de las habitaciones terminan de definir cómo viaja y se asienta el sonido en el espacio.
Concepto de baño Waterway por Haihua Zhang y la colección de baño AXOR Archivio por Barber Osgerby. Imagen cortesía de AXOR
El agua siempre ha ocupado una posición singular en la arquitectura: elemental pero elusiva, funcional pero simbólica. Es tanto un material como un medio que da forma a las ciudades, estructura los rituales e influye en cómo se percibe el espacio. En las distintas culturas, el agua se entiende no solo como una fuente de vida, sino como portadora de significados asociados con la purificación, la renovación y la continuidad. Su presencia en el entorno construido suele ir más allá de la utilidad, convirtiéndose en un recurso mediante el cual la arquitectura apela a los sentidos y construye atmósfera.
Bolete Lounge BIO® de Andreu World x Patricia Urquiola. Imagen cortesía de Andreu World
Al ingresar a un gran espacio de estar, el vestíbulo de un hotel o un espacio de trabajo de planta libre, lo primero que se percibe no es aquello que divide el espacio, sino lo que lo mantiene unido. Rara vez existen límites claros, habitaciones evidentes o divisiones estrictas; sin embargo, el espacio se siente organizado. Ciertas áreas invitan a la pausa, otras dictan el movimiento y unas más fomentan la comunidad. Las transiciones son sutiles, pero legibles.
Al mismo tiempo, se espera más de estos interiores. Deben adaptarse al cambio constante, resistir un uso intensivo y responder a las exigencias ambientales reduciendo los residuos, prolongando su vida útil y evitando reemplazos frecuentes. La pregunta no es solo cómo se ve un espacio, sino cómo funciona a lo largo del tiempo. ¿Qué es lo que realmente lleva el mayor peso?