La Pirámide de Tirana abrió sus puertas como museo dedicado a Enver Hoxha en octubre de 1988, tres años después de su muerte y tres años antes del colapso del régimen. En las décadas posteriores, funcionó como estación de radio, sede de conferencias, club nocturno y base de la OTAN durante la guerra de Kosovo. En 2023, MVRDV la reabrió como parque y escuela de tecnología, añadiendo escalones a las fachadas para permitir que la gente pudiera caminar sobre la estructura. La inauguración se programó para coincidir con la Cumbre de los Balcanes Occidentales el 16 de octubre, una fecha que, según señalaron algunos críticos, coincidía con el cumpleaños de Hoxha. Dos proyectos de autodefinición nacional, distanciados por treinta y cinco años y construidos sobre premisas políticas opuestas, han utilizado la misma estructura.
La segunda edición de The Bread & Heart Festival se celebrará en Tirana, Albania, del 3 al 5 de junio de 2026. El evento anual es organizado por The Bread & Heart Foundation y co-curado junto con la Cátedra NEWROPE de Arquitectura y Transformación Urbana de la ETH Zúrich. El objetivo de la fundación es ofrecer una plataforma abierta para el diálogo sobre arquitectura, paisaje y desarrollo en Albania, un país en rápida transformación que se está convirtiendo en uno de los entornos urbanos más activos del sudeste de Europa. El propósito de la cita es conectar a figuras internacionales de la comunidad arquitectónica, como Francis Kéré, Jeanne Gang, Ma Yansong y Sumayya Vally, con profesionales locales, instituciones y un público más amplio. Al igual que en 2025, el festival se llevará a cabo en el Book Building de 51N4E, en la Plaza Skanderbeg, reuniendo a participantes bajo el lema "Landscapes of Abundance" ("Paisajes de abundancia").
La Comisión Europea y la Fundación Mies van der Rohe han anunciado los siete proyectos finalistas de la edición 2026 del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea - Premios Mies van der Rohe, que cuenta con el apoyo del programa Europa Creativa de la Unión Europea. Esta selección se presenta tras el anuncio de las 410 obras nominadas en noviembre y la preselección de 40 proyectos revelada a principios de enero. De los siete finalistas, cinco pertenecen a la categoría de Arquitectura y dos a la de Emergente. Según el jurado presidido por Smiljan Radić, las propuestas finalistas representan aportaciones ejemplares para el futuro de la arquitectura europea, pues demuestran cómo la disciplina puede responder de manera simultánea a las condiciones locales específicas y a retos sociales, culturales y ambientales más amplios. Las obras seleccionadas abarcan desde intervenciones en antiguos emplazamientos industriales, pequeños pueblos y áreas urbanas periféricas hasta proyectos cuidadosamente calibrados dentro de grandes ciudades. En todos estos contextos diversos, los proyectos evidencian la capacidad de la arquitectura para transformar entornos ignorados o cotidianos en espacios inclusivos y de alta calidad para habitar, aprender y propiciar el intercambio social.
Situada en la intersección de los paisajes adriáticos y la geopolítica de los Balcanes, Tirana ha experimentado una de las transformaciones urbanas más aceleradas de Europa en las últimas tres décadas. Definida en su momento por una rígida planificación socialista y el aislamiento político, la ciudad se ha reorientado progresivamente a través de una combinación de crecimiento informal, inversión internacional e intervenciones urbanas estratégicas que buscan redefinir su imagen pública y su estructura espacial.
Desde principios de la década de 2000, una serie de políticas urbanas —en particular aquellas iniciadas durante la gestión como alcalde de Edi Rama (actual primer ministro de Albania)— han promovido el uso del color, el espacio público y la experimentación arquitectónica como herramientas de reactivación cívica. En lugar de depender exclusivamente de planes maestros, el desarrollo de Tirana ha operado mediante intervenciones puntuales, donde edificios individuales y espacios públicos actúan como catalizadores dentro de un tejido urbano fragmentado.
¡Ooooh, eso es EpiQ! de Ricardo Orts Ulises. Imagen cortesía de los editores de ArchDaily en Milán
Conmemorado anualmente el 22 de abril, el Día Internacional de la Madre Tierra enmarca el discurso arquitectónico de esta semana a través de un llamado urgente a repensar la relación entre el entorno construido y los sistemas naturales, poniendo en primer plano temas como la renaturalización urbana, la restauración de los ecosistemas acuáticos y la integración de los conocimientos ancestrales en las prácticas de diseño contemporáneas. Por otra parte, la inauguración del Salone del Mobile.Milano 2026 y la Milan Design Week 2026 buscan reforzar la relevancia global del diseño como plataforma de intercambio y experimentación, activando la ciudad de Milán a través de una red de exposiciones e instalaciones que involucran tanto a la industria como al público en general. Entre los anuncios de proyectos arquitectónicos galardonados esta semana, el concurso House of No Waste (HØW) de las Naciones Unidas destaca las respuestas arquitectónicas emergentes ante los desafíos climáticos y de recursos. Los proyectos premiados demuestran estrategias escalables para reducir el desperdicio de materiales y el carbono incorporado, al tiempo que promueven una infraestructura pública adaptable, con sensibilidad social y consciente de los recursos.
Al concluir los Juegos Olímpicos de París 2024, se pone un foco especial en el lenguaje arquitectónico y el fenómeno que transformó la ciudad para sus sedes olímpicas y las próximas sedes paralímpicas. Distribuidas por toda la ciudad y sus alrededores, París integró hitos emblemáticos e instalaciones modernas para albergar una variada selección de deportes olímpicos. Más allá de los recintos deportivos, las intervenciones también incluyeron centros de visitantes únicos y alojamientos para atletas que seguirán siendo de utilidad después de los eventos de este verano.
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha establecido el tema "Diseño para la Fortaleza", un poderoso llamado a la acción que resuena profundamente con el enfoque de la ONU sobre la respuesta a crisis urbanas. En un mundo que enfrenta interrupciones ambientales y sociales sin precedentes, este tema nos desafía a ir más allá de soluciones temporales. Cabe preguntarse, ¿cómo pueden nuestros edificios y ciudades no solo resistir los impactos, sino también fomentar la equidad, la continuidad y la resiliencia?
Aunque el concepto de fortaleza en arquitectura puede evocar fácilmente imágenes de concreto reforzado y acero, está surgiendo una interpretación más profunda, una que define la fortaleza no como mera rigidez, sino como una capacidad holística para resistir y adaptarse. Esto incluye muchas facetas, desde la resiliencia ecológica y el cuidado hasta los conceptos duraderos de resiliencia social o la conservación de estructuras urbanas existentes, todas contribuyendo a un entorno construido más capaz de responder a la multitud de crisis que enfrentan las ciudades en todo el mundo.
Al momento de indagar en la envolvente de la construcción y cómo se relaciona el interior con el exterior, la figura de los invernaderos aparece como una oportunidad para generar vida en un interior a partir de factores externos o no. Conocido como aquel espacio recubierto por vidrio o cualquier otro material plástico transparente, el invernadero permite cultivar hortalizas y plantas ornamentales durante épocas con condiciones climáticas externas que no permitirían realizarlo fuera. Pero, ¿qué involucra diseñar para las plantas? El clima, las especies, el diseño de estructura y el tipo de cubierta son sólo algunas de las consideraciones a tener en cuenta.