La arquitectura tiene poder más allá de la creación de edificios: es una práctica que da forma a cómo las personas viven, interactúan y prosperan dentro de sus comunidades, y también, puede ser una herramienta para la innovación social. A través de la comprensión de los procesos centrados en el ser humano, el diseño participativo y las ciencias sociales, los profesionales pueden abordar desafíos sociales como la soledad, la desigualdad y la salud pública para equipar espacios como vehículos para la equidad y el compromiso social. El papel de la arquitectura en la configuración del futuro de las comunidades es una respuesta directa a las necesidades humanas y al cambio social activado.
Aunque hoy en día hay más equilibrio entre mujeres y hombres en la arquitectura, el panorama era bastante diferente hace unas décadas. Las arquitectas pioneras se han resistido en una profesión dominada por hombres y se han enfrentado al escepticismo en contextos desafiantes, como las obras de construcción en sí. Zaha Hadid comentó sobre la dificultad de inclusión en lo que llamó el "club de chicos", enumerando las dificultades para llegar a acuerdos o crear asociaciones. Lina Bo Bardi, por su parte, utilizó su fuerte personalidad para superar el sexismo de su época. A pesar de estas dificultades, las mujeres siempre han encontrado la manera de destacarse y aportar contribuciones invaluables a la profesión.
En innumerables ocasiones la arquitectura ha recordado a arquitectos ilustres y sus descubrimientos materiales a lo largo del tiempo, pero ¿qué hay de reconocer las aportaciones de las mujeres a la disciplina? Discutir sus exploraciones materiales pioneras es clave para comprender su papel en los proyectos. Con un análisis del trabajo de las reconocidas arquitectas Lina Bo Bardi, Norma Merrick Sklarek y Zaha Hadid –que introdujeron técnicas innovadoras y tendencias materiales–, la siguiente discusión saca a la luz cómo las ideas de las mujeres han influido en el desarrollo de la arquitectura. Identificar sus enfoques sobre cómo administrar estructuras y materiales ayuda a comprender la personalidad de su trabajo y cómo implementar estrategias similares en el futuro.
Los pabellones ofrecen a los/las arquitectos/as una oportunidad única para experimentar, al funcionar como espacios compactos que desafían los límites del diseño y de los conceptos espaciales. Libres de muchas de las restricciones funcionales convencionales, estas estructuras permiten la expresión artística y la experimentación con nuevas tecnologías. A menudo, los pabellones actúan como laboratorios vivos de arquitectura ubicados en contextos culturales o públicos. Así, transforman su entorno en experiencias interactivas y memorables, ofreciendo un escenario para que los/las diseñadores/as expongan sus ideas más innovadoras. En los últimos años, la capacidad de respuesta al clima ha surgido como un enfoque crucial en el diseño de pabellones. Al utilizar estructuras temporales como campo de pruebas para prácticas más sostenibles, los/las arquitectos/as pueden experimentar con materiales alternativos y enfoques conscientes del medio ambiente que hagan frente a la crisis climática.
El injerto arquitectónico, un concepto popularizado recientemente por Jeanne Gang enThe Art of Architectural Grafting, presenta un enfoque transformador para la regeneración urbana y la sostenibilidad. Inspirado en las prácticas botánicas y hortícolas —donde se añaden nuevos brotes a las plantas existentes para mejorar su resiliencia—, este método arquitectónico integra nuevas estructuras con las ya existentes, permitiendo que coexistan y se adapten. En lugar de recurrir a la demolición, el injerto prioriza la adaptación, extendiendo la vida útil de los edificios al tiempo que salvaguarda su significado cultural e histórico.
Si bien Studio Gang ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de este método, el injerto arquitectónico encarna un principio más amplio que la arquitectura ha utilizado desde hace mucho tiempo para mejorar la sostenibilidad, conservar recursos y honrar el patrimonio. En diversas escalas —desde edificios individuales hasta paisajes urbanos—, el injerto redefine la relación entre el pasado y el presente, adaptando las estructuras existentes a las necesidades contemporáneas al tiempo que responde a las demandas ambientales. Al reimaginar los edificios históricos para un uso moderno, este enfoque fomenta una evolución sostenible de los entornos urbanos.
En una entrevista con Louisiana Channel,Liz Diller, cofundadora de la reconocida firma de arquitectura Diller Scofidio + Renfro, reflexiona sobre su trayectoria poco convencional en la arquitectura y su enfoque innovador del diseño. Al iniciar su carrera con la aspiración de ser artista, Diller no tuvo la intención inicial de convertirse en arquitecta. Su formación artística, que incluye pintura, escultura y cinematografía, sigue influyendo en su trabajo actual. Lo que la atrajo hacia la arquitectura fue una combinación de curiosidad y sentido práctico, motivada en parte por la preocupación sobre la viabilidad de una carrera en las artes.
La arquitectura ha sido entendida durante mucho tiempo como una herramienta poderosa para dar forma al entorno físico y a las dinámicas sociales dentro de él. Sin embargo, su potencial para fomentar la equidad social a menudo es pasado por alto. El diseño impulsado por la empatía invita a los profesionales de la arquitectura a abordar su trabajo no solo como creadores de espacio, sino como facilitadores de la conexión humana y el bienestar comunitario. Este enfoque se centra en comprender las experiencias vividas, las luchas y las aspiraciones de las personas — particularmente las comunidades marginadas — y en responder a sus necesidades a través de una arquitectura inclusiva y reflexiva. Va más allá de la estética y la funcionalidad, enfocándose en crear espacios que fomenten la dignidad, la accesibilidad y la equidad social. Al priorizar la empatía, los arquitectos/as pueden diseñar entornos que eleven a las comunidades, aborden las disparidades y creen espacios inclusivos que promuevan un cambio social positivo de manera tangible y centrada en el ser humano.
A mediados del siglo XX se produjo la independencia de la mayoría de los países del continente africano. Aquellos tiempos de euforia trajeron consigo una mentalidad orientada al futuro y el deseo de romper con el pasado. El modernismo, como movimiento arquitectónico, resultaba ideal para la época, y las naciones recién independizadas emprendieron amplios programas de construcción para consolidarse como Estados plenamente soberanos.
Los hoteles son una tipología de edificación que ilustra la compleja historia arquitectónica y política de aquellos años. Algunos se construyeron específicamente para albergar delegaciones internacionales, otros para impulsar el turismo, y algunos más respondieron al deseo de líderes con una fuerte voluntad de autoafirmación. A pesar de tratarse de una tipología constructiva marginal, varios hoteles en toda África se erigen como testimonios físicos de momentos clave en la historia de sus respectivos países.
El Premio Aga Khan de Arquitectura ha anunciado al Gran Jurado para su 16.º ciclo. El panel independiente incluye a la ganadora del Premio Pritzker Yvonne Farrell, al fundador de ArchDaily David Basulto y a Lucia Allais, directora del Centro Buell. Establecido en 1977 por Aga Khan IV, este certamen se propuso destacar proyectos arquitectónicos que tengan un impacto positivo significativo en las comunidades islámicas de todo el mundo. El premio se otorga en ciclos de tres años y cuenta con una dotación económica que asciende a un millón de dólares estadounidenses.
Hace aproximadamente una década, el término "planificación de la resiliencia" se volvió omnipresente en los círculos climáticos. Ese cambio, surgido a raíz de acontecimientos cada vez más impredecibles, fue impulsado en parte por el programa 100 Ciudades Resilientes de la Fundación Rockefeller, una iniciativa de seis años y 160 millones de dólares destinada a establecer responsables de resiliencia en ciudades de todo el mundo. De aquel programa, que finalizó en 2019, surgió su sucesor, Resilient Cities Catalyst (RCC), una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York dedicada a lo que denomina proyectos de "fortalecimiento de capacidades". Con motivo de la Semana del Clima, conversé con Sam Carter, uno de los directores fundadores de RCC, sobre su definición de resiliencia, el método de planificación y filantropía de la organización, y el desafío de escalar los esfuerzos climáticos.
Una ciudad que desafía las expectativas: esto es lo que suelen expresar quienes visitan la capital senegalesa, Dakar. Como la ciudad portuaria más occidental de África, que obtuvo su independencia de Francia en 1960, Dakar es un dinámico centro regional de diversidad y cultura. Si bien suele describirse como una urbe inesperadamente elegante y "moderna", con sus característicos y a veces coloridos edificios monolíticos, Dakar se encuentra en realidad en constante desarrollo, y cada uno de sus distritos tiende a reflejar un estilo y un enfoque distintos, según sus habitantes y sus funciones predominantes.
Dakar es una ciudad en constante desarrollo. Desde la época colonial en adelante, la capital de Senegal ha experimentado múltiples transformaciones en su definición social, lo que, a su vez, ha repercutido en su tejido arquitectónico y urbano. Desde el mandato francés, que en cierta medida impuso la transición de las tradiciones habitacionales locales hacia un estilo de vida más "europeo", los engranajes del cambio se pusieron en marcha. Posteriormente, resultó inevitable un notable intento poscolonial por redefinir Dakar. Este proceso se manifestó de diversas maneras que aún hoy son visibles, configurando una ciudad de lenguajes arquitectónicos mixtos que desafía las expectativas de la mayoría de los visitantes.
Si bien el célebre modernismo africano de mediados de siglo estuvo sin duda presente en los años posteriores a la independencia de Senegal en 1960, esto se debió principalmente a su popularidad entre los/las arquitectos/as en ejercicio de la región, y no a su relevancia en los esfuerzos de reconstrucción de la capital. El enfoque modernista, que se manifestó sobre todo en edificios públicos, institucionales y culturales, y que persiste en la actualidad bajo un estilo contemporáneo más difuso, siempre tuvo como objetivo proyectar a Dakar ante el mundo. No obstante, no reflejaba la realidad del desarrollo de la ciudad ni la forma de vida de sus habitantes.
En un esfuerzo por volver a poner el foco sobre Dakar, parte de nuestra cobertura más reciente en ArchDaily ha destacado las diversas iniciativas de desarrollo y diseño que buscan ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes.
En la mañana del 11 de septiembre de 2001, dos aviones comerciales secuestrados impactaron contra las Torres Gemelas en el Bajo Manhattan, un tercer avión chocó contra el Pentágono y un cuarto se estrelló en una zona rural de Pensilvania. Un total de 2,977 personas perdieron la vida en los ataques terroristas. Ante esta pérdida sin precedentes, la ciudad de Nueva York se comprometió a reconstruir el Bajo Manhattan como un barrio vibrante, al tiempo que honraba y preservaba la memoria de aquel día. De este modo comenzó uno de los proyectos de reconstrucción más grandes de la ciudad de Nueva York, un proceso que sigue en marcha hoy, 23 años después de la tragedia.
El documental Tokyo Ride de Beka & Lemoine presenta al ganador del Premio Pritzker Ryue Nishizawa. Imagen cortesía de Beka & Lemoine
Se anunció que Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, quienes fundaron la renombrada firma de arquitectura SANAA, recibirán el galardón Le Prix Charlotte Perriand 2025 de los Créateurs Design Awards. El premio, anunciado hoy en París, Francia, rinde homenaje a las contribuciones excepcionales a la arquitectura y el diseño modernos. Sejima y Nishizawa, con una reconocida trayectoria de diseños minimalistas que integran forma, función y entorno, continúan destacando por su innovación en la disciplina, tras haber recibido el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura en 2010. La dupla aceptará Le Prix Charlotte Perriand en la ceremonia de los Créateurs Design Awards en París, el 18 de enero de 2025.
Como resultado de las fervientes aspiraciones de crecimiento y desarrollo del país, el panorama social, económico y físico de la India se ha transformado. Una parte significativa de la población de la región está en edad de trabajar y constituye un mercado de dimensiones masivas, lo que convierte a la India en una tierra de oportunidades, especialmente a los ojos de inversionistas extranjeros.
Como reflejo de esta situación, múltiples megaciudades y megaproyectos caracterizan el entorno construido e impulsan a la nación hacia el estatus de superpotencia. Como la otra cara de la moneda, estos proyectos visionarios, junto con la tendencia a una rápida urbanización, también traen consigo una serie de efectos secundarios: la proliferación de asentamientos informales y, a su vez, los desafíos para el desarrollo equitativo.
El Utzon Center en Dinamarca anunció la inauguración de “Primitive Future: Everything Is Circulating”, una exposición individual dedicada a explorar la obra del renombrado arquitecto japonés Sou Fujimoto. Esta muestra, que marca la primera vez que se presenta su trabajo en Dinamarca, ofrece una mirada a la visión de Fujimoto, entrelazando los conceptos de naturaleza y arquitectura. La pieza central de la exposición es una gran instalación de alambre de acero de 500 metros de largo que funciona como un boceto tridimensional, enmarcando 12 de los proyectos arquitectónicos de Fujimoto.