En el siglo XIX, redes ferroviarias enteras quedaron obsoletas prácticamente de la noche a la mañana, no debido a un deterioro físico, sino a cambios en los estándares técnicos que las sustentaban. La expansión del ferrocarril en Europa y América del Norte adoptó diferentes anchos de vía o trochas (la distancia transversal entre rieles) y, a medida que se consolidaba un estándar dominante, estas infraestructuras se volvieron incompatibles entre sí. Esto exigió adaptaciones a gran escala, conversiones o incluso reconstrucciones completas, en lo que se conoció como la "guerra de las trochas".
A raíz de la adopción masiva de las redes de telecomunicaciones en el siglo XX, ciudades de todo el mundo construyeron grandes centrales telefónicas equipadas con sistemas electromecánicos encargados de enrutar las llamadas entre regiones. Estas estructuras constituían piezas de infraestructura sumamente especializadas que, a menudo, ocupaban manzanas enteras y se organizaban en torno a maquinaria técnica de gran envergadura. Sin embargo, ante la transición hacia tecnologías de conmutación digital y, posteriormente, la generalización de la telefonía móvil, gran parte de este equipamiento quedó obsoleta en pocas décadas. Los propios edificios solían conservar su solidez estructural, pero los sistemas para los que habían sido diseñados ya habían evolucionado y los habían dejado atrás.
El segundo episodio de la serie de podcasts Room For Dreams ofrece una profunda inmersión en cómo la arquitectura puede abrazar el futuro sin perder su alma. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, este episodio cuenta con la participación de los arquitectos Arun Sharma y Jaskaran Singh para desentrañar el verdadero significado de lo vernáculo digital.
"Sabemos que no nacemos para morir", solía decir el arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha. "Nacemos para continuar". En la arquitectura, esta idea de continuidad yace en el núcleo del patrimonio, no como una herencia estática, sino como algo que perdura, se transforma y se reinterpreta constantemente. No obstante, aquello que continúa y lo que se permite que desaparezca nunca es neutral. Las decisiones sobre la preservación están moldeadas por el poder, la memoria y el valor, lo que plantea una pregunta fundamental para la práctica contemporánea: ¿quién define qué vale la pena preservar y para quién?
Tradicionalmente, la arquitectura se ha descrito como una disciplina preocupada por el espacio, la forma y la presencia material. Sin embargo, esta comprensión resulta cada vez más limitada al enfrentarse a las condiciones que configuran la construcción contemporánea. Los edificios ya no surgen de una relación estable entre sitio, programa y material. En cambio, se producen dentro de una densa red de sistemas tecnológicos que operan a través de escalas territoriales, ecológicas y temporales. Las redes de energía, las infraestructuras de datos, los procesos de extracción y la logística global configuran la arquitectura de manera tan decisiva como el clima o el contexto urbano.
Visto desde este prisma, la arquitectura es menos un objeto discreto que un momento dentro de un campo técnico más amplio. Las cadenas de suministro, los sistemas de datos, el mantenimiento automatizado y las redes de energía no se encuentran "detrás" del entorno construido. En cierto modo, influyen en lo que se puede construir, en lo que es asequible, en cómo se comportan los edificios a lo largo del tiempo y en qué tipo de residuos producen. Al evaluar la arquitectura principalmente a través de la forma, se corre el riesgo de pasar por alto los sistemas que condicionan su producción y su vida posterior.
Durante la mayor parte de la historia humana, la noche llegaba como una certeza planetaria. La oscuridad se extendía sobre los paisajes y el cielo revelaba miles de estrellas. Hoy en día, ese cielo está desapareciendo. La luz artificial se proyecta hacia arriba desde las ciudades, dispersándose por la atmósfera y transformando la noche en una bruma permanente. Investigaciones que mapean el brillo global del cielo muestran que más del 80 por ciento de la humanidad vive hoy bajo cielos con contaminación lumínica, y la Vía Láctea ha desaparecido de la vista de más de un tercio de la población mundial. La pérdida de los cielos oscuros suele debatirse en el ámbito de la astronomía; sin embargo, las causas de este cambio están profundamente arraigadas en el entorno construido. Los edificios emiten luz, la reflejan a través de fachadas de vidrio y extienden la iluminación mucho más allá de sus muros. En la tecnosfera —el vasto sistema de infraestructuras y materiales que la humanidad ha construido—, la arquitectura moldea actualmente tanto el espacio físico como las condiciones sensoriales que lo rodean.
En los últimos años, Albania ha experimentado una rápida y visible transformación, consolidándose como uno de los entornos urbanos más activos del sureste de Europa. Este crecimiento no solo se refleja en la expansión de su tejido construido, sino también en la escala y ambición de nuevas intervenciones arquitectónicas que buscan redefinir la imagen del país. A lo largo de su territorio, se están introduciendo una serie de grandes desarrollos, instituciones culturales y proyectos de infraestructura como parte de un esfuerzo más amplio por reposicionar a Albania y a su capital, Tirana, dentro de las redes regionales e internacionales.
Un número significativo de estas intervenciones son diseñadas por oficinas de arquitectura de reconocimiento internacional, cuya presencia se ha convertido en una característica definitoria de la fase actual de desarrollo de la ciudad. En lugar de depender principalmente de procesos incrementales o arraigados localmente, la transformación de Tirana está cada vez más modelada por visiones de autoría externa que introducen nuevos lenguajes formales, tipologías y estrategias urbanas. Estos proyectos a menudo funcionan como objetos singulares o fragmentos a gran escala, contribuyendo a un paisaje donde la ciudad se ensambla a través de gestos distintos y sumamente visibles.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Las diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida, al estar más próximas al cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten una forma de delimitación suave en lugar de una frontera rígida en el espacio arquitectónico. Al reaccionar a los más mínimos estímulos del entorno, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Cuando se superpone o se ensambla, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las tecnologías de fabricación innovadoras de hoy amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están ni completamente abiertos ni totalmente cerrados, sino en constante negociación. Reinterpretar la estructura en el espacio urbano a través de la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
La construcción fuera del sitio reduce drásticamente los residuos de construcción y garantiza un ensamblaje de precisión, pero la sostenibilidad a largo plazo depende de la durabilidad de la envolvente del edificio aplicada en fábrica.. Imagen cortesía de Terraco
Refugio de autobuses / Pearce Brinkley Cease + Lee . Imagen cortesía de JWest Productions
El futuro de los nodos de transporte en los Estados Unidos no estará definido por icónicas terminales de aeropuertos metropolitanos ni por monumentales estaciones centrales de tren. Las comunidades rurales albergan la mayor parte de la red de carreteras del país, concentran casi la mitad de las millas recorridas por camiones de carga y generan dos tercios del transporte ferroviario de mercancías. Esta realidad posiciona a los nodos de transporte rural como puntos de acceso regional y centros de distribución vitales que moldean la movilidad nacional al margen de los modelos de expansión urbana.
Emplazada en el rompeolas exterior del Port de Cap-d'Ail, junto a Mónaco, la Beach House ocupa un umbral entre la tierra y el mar. Rodeada de agua y embarcaciones atracadas, la edificación entabla un estrecho diálogo con el puerto, expuesta a los cambios de luz, los reflejos y la atmósfera del Mediterráneo. En este entorno, la casa se lee casi como una embarcación más amarrada junto al muro del puerto.
Sin embargo, cuando Dave Rowles comenzó a trabajar en el proyecto de arquitectura, la residencia ofrecía muy poco de este carácter en su interior. La antigua vivienda privada había sido desmantelada casi por completo, quedando reducida a una estructura de concreto a la vista. Por lo tanto, la renovación comenzó con una pregunta fundamental: ¿cómo puede un interior capturar las cualidades de su entorno? En lugar de competir con el imponente contexto marítimo, el diseño se enfocó en crear un interior sereno, guiado por la materialidad, que enmarca y amplifica la belleza y la experiencia del paisaje circundante, elaborado con detalles de roble, cedro, mármol y acero inoxidable. En colaboración con barth, empresa especializada en la artesanía de interiores, Rowles transformó la estructura de concreto en un espacio interior cohesivo, donde los materiales naturales, la luz y los detalles refinados definen tanto los espacios interiores como los exteriores.
Las escuelas de arquitectura suelen dejar una huella duradera en sus estudiantes, moldeando su estilo y su sentido de indagación crítica mucho después de haber concluido su formación académica. Por ejemplo, SCI-Arc, fundada en 1972 y con sede en el centro de Los Ángeles, es una institución reconocida por su cultura de experimentación, investigación crítica e independencia creativa, con una reputación cimentada en la idea de que la arquitectura debe entenderse como un campo abierto al diálogo con el arte, la tecnología, el diseño y la cultura contemporánea. La diversidad de trayectorias de sus egresados y egresadas demuestra cómo este entorno puede generar enfoques profesionales distintos, pero unidos por la misma voluntad de explorar nuevas posibilidades.
El año pasado marcó un momento decisivo en la evolución de ArchDaily: un periodo de recalibración, intención y un renovado propósito editorial.
En un panorama mediático cada vez más acelerado y saturado, aprovechamos la oportunidad para plantearnos preguntas fundamentales: ¿Qué deben ser los medios de arquitectura hoy en día? ¿Qué responsabilidades asumimos como plataforma global? ¿Y de qué manera podemos contribuir significativamente a una profesión que atraviesa transformaciones sociales, ambientales y culturales?
Al comprometernos profundamente con estas reflexiones, asumimos plenamente nuestro papel, definiendo con mayor claridad qué es ArchDaily y cómo opera.
El espacio público suele diseñarse a partir de una noción limitada de cómo las personas se mueven, interactúan y responden a su entorno. ParkTEA parte de una premisa distinta: la ciudad también puede abrir espacio para quienes experimentan el entorno a través de diferentes condiciones sensoriales y sociales.
Desarrollado por Ignacio Martínez Pardo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), el proyecto fue concebido en el marco del programa de tesis de maestría (Habilitante - MHab) durante el curso académico 2024-2025, bajo la dirección de Héctor Fernández Elorza, Jesús Aparicio, Carlos García Fernández y Jaime Daroca Guerrero. Reconocido como uno de los proyectos ganadores de la primera edición de los ArchDaily Student Project Awards, ParkTEA aborda el tema de la coexistencia a través de una propuesta que articula el cuidado, la infraestructura y la vida urbana.
Bahía Privada Gokce Gemile, Turquía. Imagen cortesía de Gokce Gemile Private Bay
Los paisajes costeros a menudo determinan mucho más que las vistas. Las pendientes pronunciadas, las formaciones rocosas fragmentadas, la vegetación densa, las calas ocultas y la accesibilidad limitada pueden definir cómo se desarrollan la privacidad, el movimiento y la ocupación antes de que la arquitectura intervenga en el lugar. Su proximidad al agua y el clima hacen que los territorios costeros sean sumamente codiciados para la habitabilidad; sin embargo, su sensibilidad ecológica y su geografía limitada suelen presionar la manera en que se desarrolla el territorio. A diferencia de las ciudades, donde la densidad puede fomentar la caminabilidad, la infraestructura y la vida urbana colectiva, los territorios costeros operan a través de relaciones más frágiles entre la tierra, la vegetación y el agua.
A lo largo de muchas costas, el desarrollo tiende a priorizar la visibilidad y la proximidad al mar, organizando el suelo mediante una ocupación concentrada y redes de circulación extendidas. No obstante, ciertos sitios pueden orientar hacia otro enfoque en el que la geografía misma se convierte en la fuerza organizadora principal. ¿Cómo puede la arquitectura ocupar un paisaje sin disolver las cualidades que hacen que el lugar sea único? Situado en una península aislada a lo largo de la costa mediterránea de Turquía, Gokce Gemile Private Bay explora esta interrogante a través de un enfoque arquitectónico de baja densidad moldeado por la geografía, el acceso controlado y la distancia espacial.
¿Puede la arquitectura construirse a partir de la comida? Entre el fuego que calienta, los aromas que se esparcen y los cuerpos que se reúnen en torno a la mesa, la aparente banalidad de los actos de cocinar y comer se revela como una danza coreografiada de apropiación y pertenencia espacial. Son gestos que organizan rutinas, generan vínculos y transforman el entorno construido en un lugar vivido. La cocina —doméstica, comunitaria o urbana— deja, así, de ser solo un espacio funcional para afirmarse como un territorio de encuentro.
A menudo se describe al sudeste asiático como una especie de patio de recreo arquitectónico, un escenario donde los ideales modernos y contemporáneos se han puesto a prueba a escala real a través de edificios singulares e icónicos. Es fácil trazar un linaje a través de los nombres que han ayudado a dar forma al imaginario del horizonte urbano de la región: el Lippo Centre de Paul Rudolph en Hong Kong y The Concourse en Singapur; el OCBC Centre de I.M. Pei y la Torre del Banco de China en Hong Kong; la Corte Suprema de Singapur de Norman Foster y el edificio principal del HSBC en Hong Kong; el Ayuntamiento de Hong Kong de Ron Phillips, y Marina Bay Sands de Moshe Safdie. Sin embargo, esta historia familiar —narrada a través de objetos, colonialismo, autorías y formas de autor— corre el riesgo de pasar por alto una capa de influencia más profunda y trascendental: las lógicas de planificación y los marcos de infraestructura que, de manera silenciosa, han estructurado la forma en que estas ciudades se expanden, se densifican y distribuyen la vida cotidiana.
En la imagen: Granito Ambiance Negro F128 PA, Azul Profundo U590 PM/TM, Gris Angora U705 PM/TM, Gris Habana U755 PM/TM, Castaño Brighton H1708 ST17. Imagen cortesía de EGGER
Diseñar un interior es, en muchos sentidos, un ejercicio de orquestación. Del mismo modo que un director de orquesta coordina instrumentos, timbres, ritmos e intensidades para componer una pieza coherente, el/la arquitecto/a reúne materiales, color, luz, textura y proporción para definir la calidad espacial y la atmósfera de un entorno. Ninguna de estas decisiones opera de manera aislada: la elección de una superficie influye en cómo se refleja la luz; un material determinado puede definir cómo envejece un espacio con el tiempo; a su vez, el color afecta directamente la percepción de la escala.
Los materiales derivados de la madera, como los tableros de partículas decorativos, los tableros de MDF o los laminados, pueden entenderse, por lo tanto, como algo más que simples acabados. De fabricación industrial, combinan la selección del diseño, la textura de la superficie y el soporte técnico, definiendo tanto su apariencia como la manera en que un espacio responde al uso, la luz y el paso del tiempo. Factores como la estabilidad dimensional, la facilidad de mantenimiento y la resistencia al desgaste se vuelven parte integral de las decisiones de diseño, especialmente en interiores expuestos a un uso intensivo.
A diferencia de muchas otras actividades que hoy en día se desarrollan por completo en entornos digitales, el resultado final del trabajo en la industria de la arquitectura, la ingeniería y la construcción no se queda en una pantalla. Los archivos se convierten en edificios, los modelos se transforman en estructuras y las decisiones tomadas durante el proceso de diseño terminan por dar forma a calles, barrios y ciudades enteras. Un edificio suele durar décadas, a veces siglos, y el impacto de las decisiones tomadas durante su desarrollo se extiende mucho más allá del momento de la entrega, influyendo en la vida cotidiana de miles de personas.
Cortesía de SolarLab, Fotografía de doublespacephoto.com. Imagen de RRC Polytech Manitou a bi Bii daziigae / Diamond Schmitt Architects & Number TEN Architectural Group
A medida que la responsabilidad ambiental se consolida en la cultura del diseño, la envolvente del edificio se replantea no solo como una piel protectora, sino como una superficie activa de generación de energía. Tratar la tecnología solar como un material en lugar de como un mero añadido transforma la manera en que se concibe y se detalla la arquitectura. El color, la textura, el ritmo y el montaje se vuelven inseparables del rendimiento técnico. La tecnología fotovoltaica integrada en edificios (BIPV, por sus siglas en inglés) opera dentro de esta definición ampliada de materialidad. Al integrar la tecnología solar en fachadas y pantallas de lluvia desde las fases iniciales del proyecto, se puede reducir la redundancia de materiales, alinear los objetivos energéticos con la intención del diseño y repensar la composición de las envolventes. Sin embargo, traducir esta ambición en sistemas construibles requiere precisión técnica y un profundo conocimiento constructivo.
Fundada por Oliver Thomas, la ATN Summit es la primera conferencia insignia de Archi-Tech Network, que marca cinco años desde que la plataforma comenzó como una iniciativa comunitaria para compartir conocimientos prácticos sobre arquitectura. El encuentro, que se llevará a cabo los días 18 y 19 de marzo de 2026 en Londres, la ATN Summit reúne a profesionales de la arquitectura, la tecnología y la innovación del sector para explorar cómo las tecnologías emergentes están transformando la práctica profesional. Diseñada como un evento de alta producción impulsado por ideas, la cumbre refleja la evolución de ATN desde una conversación informal en línea hacia una plataforma global comprometida activamente con el futuro del entorno construido.
El patrimonio, en el diseño de interiores, rara vez se limita a una cuestión de mera preservación. Con mayor frecuencia se presenta como una fricción: el encuentro entre lo que un edificio ya es —la lógica de su planta, sus cicatrices, sus inconsistencias estructurales— y lo que la vida contemporánea le exige.
Algunos de los proyectos más convincentes de hoy en día no son aquellos que «restauran» un interior para devolverlo a un momento único, ni los que borran el pasado bajo una nueva piel homogénea. Son aquellos que orquestan una relación entre lo antiguo y lo nuevo, permitiendo que el contraste haga más que simplemente contar una historia, y transformando ese choque en una herramienta pragmática para la construcción, el presupuesto y los tiempos de ejecución.
Los entornos de trabajo contemporáneos prometen colaboración; sin embargo, cada vez les resulta más difícil ofrecer espacios para la privacidad. En una era dominada por las distribuciones de planta libre, los pequeños espacios acústicos como las cabinas telefónicas y los módulos de concentración se han vuelto esenciales para mantener la productividad y la privacidad. No obstante, la paradoja de los "conflictos de reserva" combinados con "espacios subutilizados" ha convertido estas áreas en un desafío operativo. El interrogante, por lo tanto, radica en cómo los espacios de trabajo pueden equilibrar la eficiencia, la productividad y las experiencias individuales de los/las usuarios/as dentro de entornos cada vez más complejos.
Trabajo de documentación en Deir ez-Zor. Imagen cortesía de Deir ez-Zor Heritage Library
La histórica ciudad de Deir ez-Zor, al este de Siria, ha sufrido innumerables calamidades tras el estallido de la guerra en 2011. Luego de la destrucción provocada por los encarnizados combates entre grupos armados y el gobierno central, así como por la ocupación de ISIS, el terremoto de febrero de 2023 trajo consigo aún más devastación. Sin embargo, detrás de las noticias se esconde una ciudad antigua cuyos orígenes se remontan a los albores de la civilización a orillas del río Éufrates, con una arquitectura viva de los períodos otomano y del Mandato francés. Ganadora de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, la Deir ez-Zor Heritage Library busca revitalizar la ciudad y apoyar una reconstrucción consciente mediante la documentación y promoción de su patrimonio edificado.