
El espacio público ha sido crucial para el pensamiento arquitectónico durante mucho tiempo, a menudo estructurado en torno a la planificación, la infraestructura y la regulación. Desde el París de Haussmann hasta los planes maestros contemporáneos, los/las arquitectos/as han trabajado para definir y formalizar la vida colectiva a través de herramientas espaciales. Sin embargo, fuera de estos marcos, los/las artistas han ofrecido continuamente formas alternativas de entender e habitar el espacio público; formas que no dependen de la construcción o la permanencia, sino de la presencia, la percepción y la participación. A través de acciones, objetos o atmósferas, los/las artistas abordan la ciudad como un escenario de fricción e imaginación. Estos gestos desafían las convenciones arquitectónicas e invitan a los/las artistas a reconsiderar el espacio público no como una forma resuelta, sino como un proceso contingente y abierto.


































