Pocas condiciones han moldeado el discurso arquitectónico contemporáneo con tanta profundidad como la incertidumbre. En bienales, exposiciones y foros internacionales, la arquitectura imagina cada vez más su relación con el mundo a través de la flexibilidad, la reversibilidad y la capacidad de respuesta; cualidades destinadas a hacer frente a las emergencias climáticas, la inestabilidad política y una movilidad humana sin precedentes. Los edificios se diseñan para transformarse, las infraestructuras para evolucionar y las ciudades para albergar condiciones que parecen cada vez más impredecibles. Este énfasis en la agilidad ha expandido la capacidad de la disciplina para abordar el cambio ambiental, ofreciendo estrategias valiosas para un mundo en constante transformación.
No obstante, esta evolución apunta a un cambio más profundo en la forma en que la arquitectura media la condición humana. Durante mucho tiempo, la arquitectura ha funcionado como un mecanismo de orientación existencial: una manera de que la conciencia humana talle una coordenada inteligible en medio de un cosmos indiferente, anclando la memoria y la identidad a un punto fijo. En gran parte del discurso arquitectónico contemporáneo, la incertidumbre aparece cada vez menos como una condición externa que debe mitigarse y más como el horizonte a partir del cual comienza el pensamiento arquitectónico. La experiencia espacial se ve cada vez más moldeada por entornos diseñados en torno a la persistencia del flujo, donde los puntos de referencia estáticos dan paso a condiciones de transformación continua.
A medida que el co-living se asocia cada vez más con estudiantes, profesionales jóvenes y otras personas residentes con un estilo de vida móvil, surge una pregunta arquitectónica más amplia: si el hogar ya no está vinculado a la residencia a largo plazo, ¿qué debería esperar la arquitectura que provea la vivienda privada?
La gente se muda por estudios, por un trabajo temporal o por una trayectoria profesional que la lleva constantemente a nuevos destinos. Hoy en día, muchas personas contemplan pasar un período definido en un lugar antes de marcharse. La vivienda construida para ellas debe ir más allá de ofrecer refugio: tiene que dar soporte a las rutinas mediante las cuales alguien se adapta a un entorno desconocido en el breve tiempo que sabe que pasará allí. Un año en una ciudad le exige a un departamento algo muy diferente a lo que le exigiría una vida entera, aunque en los planos los metros cuadrados parezcan los mismos.
El bambú suele ser elogiado antes de ser comprendido. Crece rápidamente, posee una larga historia de culturas constructivas y parece ofrecer a la arquitectura un lenguaje ecológico inmediato. En las fotografías, puede parecer casi evidente por sí mismo: ligero, natural, renovable y ya alineado con un futuro más sostenible. Sin embargo, esta aparente claridad es también lo que dificulta hablar de él con precisión. Una vez que se convierte en un símbolo de responsabilidad ambiental, el material mismo puede llegar a desaparecer detrás de la imagen que proyecta.
Este es el riesgo del resurgimiento contemporáneo del bambú. Se le puede imaginar con demasiada facilidad como un sustituto verde de los materiales industriales, como una atmósfera regional o como una alternativa más blanda frente a los lenguajes más duros del acero y el concreto. En cada caso, el bambú se admira antes de comprender sus condiciones de base. La pregunta verdaderamente importante no es si el bambú es sostenible en un sentido general, sino qué tipo de cultura arquitectónica exige: qué formas de conocimiento, mantenimiento, regulación, mano de obra y tiempo son necesarias para que su sostenibilidad se vuelva real.
El Pabellón Serpentine 2026, titulado "a serpentine" y diseñado por el estudio de arquitectura de Ciudad de México LANZA atelier, abrirá al público el 6 de junio de 2026 en Serpentine South, Londres. Imágenes preliminares recientemente publicadas muestran la estructura terminada antes de su activación por temporada, que se extenderá hasta el 25 de octubre de 2026 e incluirá el programa anual de eventos públicos de Serpentine. En su vigésimo quinta edición, el Pabellón Serpentine marca un hito para el encargo anual, inaugurado en el año 2000 con el proyecto inicial de Zaha Hadid. Para conmemorar este aniversario, Serpentine Galleries también colaborará con la Fundación Zaha Hadid y la Architectural Association en un programa paralelo que reflexionará sobre el legado del pabellón y su papel en el discurso arquitectónico contemporáneo.
La 25ª edición del Festival de Música y Artes de Coachella Valley regresa al Empire Polo Club en Indio, California, del 10 al 12 y del 17 al 19 de abril de 2026, reuniendo a más de 130 espectáculos junto con un ambicioso programa de instalaciones artísticas a gran escala. Presentada por Public Art Company (PAC) y curada por su fundador Raffi Lehrer, en colaboración con el director de arte de Goldenvoice, Paul Clemente, la selección de este año explora la monumentalidad a través de la luminiscencia, la transparencia y la ligereza de las formas. Situadas en el oasis desértico de Coachella, las instalaciones invitan a los y las visitantes a interactuar física y sensorialmente, respondiendo a la luz diurna cambiante y a la atmósfera en evolución desde el amanecer hasta el anochecer.
El estudio mexicano de arquitectura LANZA atelier ha revelado nuevos detalles del Serpentine Pavilion de 2026, titulado "a serpentine", que abrirá al público el 6 de junio de 2026 en Serpentine South. Diseñado por los/as fundadores/as del estudio, Isabel Abascal y Alessandro Arienzo, el proyecto reinterpreta el histórico muro serpentina (o *crinkle-crankle*) mediante una estructura ligera de ladrillo integrada en el paisaje de Hyde Park. Con motivo de la 25ª edición del encargo anual, el pabellón permanecerá abierto hasta octubre de 2026 y servirá de sede para el programa público de *performances*, charlas, proyecciones y eventos comunitarios de Serpentine.
En los últimos años, la comida ha asumido un papel renovado dentro de la arquitectura, no solo como un programa o tipología, sino como una práctica espacial compartida. Más allá de los restaurantes o del diseño de comedores, los espacios de alimentación colectiva se entienden cada vez más como entornos donde coinciden la presencia, el ritual y el tiempo, permitiendo que las personas se reúnan, permanezcan y coexistan. En estos escenarios, el comer no ocurre simplemente dentro del espacio, sino que lo configura de manera activa, transformando temporalmente entornos comunes, prestados o improvisados en lugares de intercambio.
Este cambio es visible en una amplia gama de proyectos construidos, instalaciones y espacios comunitarios que utilizan las comidas compartidas como un medio para reunir a las personas. Iniciativas como Fondo Supper Club plantean el acto de cenar como una plataforma social, utilizando la comida para conectar a artistas, diseñadores/as y comunidades locales a través de la conversación y la colaboración. Asimismo, sit.feast, presentado durante la Semana del Diseño de Milán 2024, abordó la mesa como una instalación espacial donde sentarse y comer en conjunto se convirtió en el medio principal para producir espacio de forma colectiva.
¿Y si imagináramos los edificios como sistemas vivos, diseñados para ser montados y desmontados con un impacto mínimo? Una forma de arquitectura abierta, modular y adaptable, diseñada para evolucionar con su entorno, respondiendo a los cambios estacionales y necesidades bajo demanda, en lugar de permanecer estática. A primera vista, la idea parece paradójica, ya que muchos edificios se construyeron para durar, diseñados para resistir los efectos del tiempo y evitar la demolición. Por ello, dar marcha atrás o deshacer podría considerarse un retroceso. Pero, ¿y si esa forma de pensar ya no se ajusta a todos los escenarios?
https://www.archdaily.cl/es/1031729/hecho-para-no-durar-como-la-arquitectura-reversible-esta-redefiniendo-nuestra-forma-de-construirEnrique Tovar
Cada mes de junio, la ciudad española de Logroño se transforma en un espacio de diálogo arquitectónico, abriendo sus calles, plazas, riberas e islas de tráfico a estructuras temporales que redefinen cómo se habita en las ciudades. Durante diez ediciones, Concéntrico ha trabajado no como una feria especializada o una bienal de arquitectura, sino como un museo portátil — un gesto curatorial que lleva una colección dispersa de arquitectura contemporánea al espacio público. Ubicado en una ciudad suspendida entre llanuras áridas y montañas distantes, lejos de los circuitos de las capitales y las instituciones culturales, Concéntrico se presenta como una promesa temporal. Es un recordatorio de que incluso las ciudades que a menudo son pasadas por alto pueden albergar una arquitectura que es actual, diversa y especulativa. En este sentido, el festival trata menos sobre celebración y más sobre activación.
Pero más allá de su lógica curatorial, Concéntrico opera como una estructura política. En el sentido antiguo de polis, invita a ciudadanos, arquitectos e instituciones a reevaluar lo que puede ser el espacio público. Las intervenciones ofrecen propuestas especulativas para la vida urbana que revelan lo que falta, lo que es posible y lo que debería ser cuestionado. Una piscina temporal sobre una fuente, una casa de baños en una rotonda, o una comida compartida en una avenida principal no son solo gestos espaciales — son declaraciones políticas, preguntando cómo podría redirigirse la infraestructura urbana de control a cuidado, de eficiencia a encuentro. De esa manera, el festival se convierte no solo en un reflejo de la ciudad, sino en un instrumento para su transformación.
Al final de cada Bienal de Arquitectura, lejos de los ojos de los visitantes, toneladas de materiales de las exposiciones son transportadas por Venecia en carritos de mano y barcos. Solo una fracción de esos materiales es reutilizada. La principal razón es la escasez de espacios de almacenamiento en la ciudad y los altos costos logísticos — desafíos recurrentes de la arquitectura circular. Como resultado, la mayor parte de los residuos acaba siendo destinada a vertederos o centros de reciclaje cercanos. Pero esta realidad está a punto de cambiar. Ante las crecientes preocupaciones ambientales, los arquitectos se han esforzado por desarrollar estrategias que hagan posible la reutilización de esos materiales. Procesos que involucran no solo decisiones arquitectónicas y constructivas, sino que también abarcan cuestiones de logística y comercio internacional.
La cultura del café continúa avanzando en el mundo contemporáneo, con un cambio notable del predominio de cadenas y franquicias hacia un mercado en crecimiento para el café prosumidor. A medida que más y más consumidores de café se convierten en prosumidores, es decir, individuos que producen y consumen, están convirtiendo la preparación de café en un pasatiempo, incluso un ritual, y esperan que las cafeterías se mantengan en sintonía. Los consumidores están volviéndose más conocedores, prestando atención al origen y al tipo de granos, métodos de preparación y equipamientos. También aprecian el diseño de máquinas de café, no solo por su funcionalidad sino por su estética, eficiencia y manejo del espacio. Este aumento en el interés, especialmente en Asia, ha llevado a cambios en las operaciones de las cafeterías. Muchas cafeterías individuales, respondiendo al aumento del poder de gasto y los intereses de los consumidores, están motivadas a enfocarse en crear experiencias únicas e inmersivas para una audiencia cada vez más comercializable.
Hasta el 14 de julio de 2024, estará disponible el pabellón ¡Qué faena(r)! de Óscar Cruz García y Pablo Paradinas Sastre en la Puerta del Sol de Vigo, uno de los dos pabellones temporales ganadores de la tercera edición de TAC! Festival de Arquitectura Urbana. Reflexionando sobre los espacios públicos y la regeneración de los centros urbanos como hilo conductor de esta nueva edición, la propuesta reúne tradición e innovación involucrando a productores y artesanos locales durante el proceso y al mismo tiempo reutilizando materiales considerados residuos como redes de pesca, «bombos» oxidados, madera recuperada de batea y bloques de granito que cobran una segunda vida tras cumplir su misión en el mar.
El Festival de Arquitectura y Diseño Concéntrico celebró su décimo aniversario del 25 de abril al 1 de mayo de 2024 con una edición que pretendió reflexionar sobre el impacto del festival anual en la ciudad de Logroño, España, como así también considerar la continua evolución de la ciudad. A través de instalaciones, exposiciones, conferencias, performances, talleres y actividades, Concéntrico propone una reflexión sobre el entorno urbano, dando la bienvenida a profesionales de la arquitectura y el diseño para intervenirlo y desafiarlo mientras se conversa sobre cuestiones urgentes.
Si bien el tema oficial del festival se centró en el futuro de las ciudades, los arquitectos, arquitectas y diseñadores invitados llevaron esta sugerencia más allá. Durante el evento de este año surgieron varios pensamientos y temáticas generales, desde la incorporación de conceptos de tiempo, un elemento inusual que se puede abordar a través de instalaciones temporales, hasta el deseo de interactuar de manera más honesta con un público más amplio, escuchar sus necesidades y crear plataformas donde diversas perspectivas puedan ocupar un lugar central.
Entre el 25 de abril y el 1 de mayo de 2024, Logroño acogió la décima edición de Concéntrico, una celebración de la innovación y la transformación urbana. Este año, el festival exploró el futuro de las ciudades, incorporando nuevos formatos, atrayendo a audiencias diversas y abordando los desafíos urbanos a través del tiempo como catalizadores de un cambio en el diseño. Con 20 intervenciones y actividades que involucraron a más de 100 profesionales de 17 países, el programa abarcó procesos como la renaturalización de espacios públicos, la reimaginación de estructuras urbanas e la integración de materiales reciclados de ediciones anteriores.
Además, colaboraciones con centros educativos garantizaron un impacto duradero más allá del festival, fomentando nuevas prácticas colectivas en espacios públicos. Proyectos especiales con Matali Crasset y Maider López enriquecieron aún más el compromiso del festival con las comunidades en toda España.