En este artículo, publicado originalmente en Indian Architect & Builder, el arquitecto y escritor David Robson ofrece un relato íntimo y personal sobre la vida y obra de Geoffrey Bawa, un arquitecto increíble con un legado inigualable en Sri Lanka y el sureste de la India.
Han transcurrido diez años desde la muerte de Geoffrey Bawa y quince desde que los problemas de salud lo obligaron a colgar la regla T. Es hora de hacer un balance: ¿cuál fue su legado? ¿Cómo se difundieron sus ideas? ¿Qué influencia ha tenido? ¿Cuáles eran sus cualidades? ¿Quién fue Geoffrey Bawa?
Los paisajes urbanos en abandono y los espacios en desuso siempre han atraído a amantes de la exploración y la aventura, que buscan asomarse al mundo de una distopía industrial caída. Ese deseo puede verse cumplido con una visita al complejo de Zollverein en Essen, Alemania: la que fuera en su momento la mina de carbón más grande de Europa, Zeche Zollverein, se transformó a lo largo de 25 años en un paraíso arquitectónico. El parque de 100 hectáreas incluye aportaciones de Rem Koolhaas, Norman Foster y SANAA; abrumador por su complejidad, el recinto cuenta con tuberías oxidadas, colosales hornos de carbón y altas chimeneas, invitando a más de 500,000 personas al día a conocer de cerca la edad de oro de la industria pesada europea.
Acompáñanos en un viaje fotográfico por este parque de juegos de la era de las máquinas, a continuación...
Todo edificio comienza en otro lugar. La arena de su concreto, la piedra de su fachada, el litio que algún día podría alimentar sus sistemas. Llega tras haber sido arrancado de una montaña, del lecho de un río o de un salar a miles de kilómetros de distancia, pasando por una cadena de camiones, barcos y declaraciones de aduana que borran casi todo rastro de su origen. La arquitectura suele tratar al material como un punto de partida, algo simplemente disponible; sin embargo, es en la extracción donde realmente comienza la construcción.
Tan solo el comercio mundial de arena para la construcción se mueve hoy a una escala que rivaliza con los mercados ilegales de madera, oro y pesca combinados, operado a través de redes lo suficientemente violentas como para costarles la vida a periodistas y activistas. Una sola montaña en la Toscana ha producido más mármol en las últimas décadas que en los dos mil años anteriores, vaciada por una fuerza de trabajo cuya propia historia de rebelión ha sido casi por completo olvidada. Bajo los salares de tres países sudamericanos y el cinturón de cobre de África Central, los minerales que supuestamente alimentarán un futuro más limpio son extraídos de tierras que las comunidades indígenas han habitado por generaciones y que, en algunos casos, niños y niñas extraen a mano. Cada una de estas operaciones se vende como comercio ordinario; sin embargo, cada una constituye también una transacción territorial cuyos términos se fijaron muy lejos del lugar donde se extrajo el material.
Propuesta para el Museo Nacional del Ecuador (MuNA). Imagen cortesía de Studio Campo Baeza
El anuncio de la propuesta ganadora para el nuevo Museo Nacional de Ecuador (MuNA) desató uno de los debates arquitectónicos más significativos del país en los últimos años. Desde entonces, la respuesta del público ha reformulado el concurso mismo, al tiempo que plantea interrogantes más amplias sobre cómo un museo nacional otorga forma arquitectónica a la interpretación de una nación. Si bien la discusión comenzó con un único diseño, terminó por exponer un desafío que trasciende las fronteras de Ecuador.
A los museos nacionales no se les pide simplemente representar a una nación, sino darle forma arquitectónica. No obstante, la identidad no se puede construir de manera directa: antes de convertirse en arquitectura, debe ser interpretada y traducida mediante decisiones de diseño.
El 24 de junio de 2026, un severo evento sísmico que consistió en dos grandes terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió el centro-norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia. La destrucción generalizada se concentró a lo largo de la costa norte del país, afectando gravemente a la ciudad capital de Caracas y al vecino estado de La Guaira, donde la frágil infraestructura urbana y la vulnerabilidad de las viviendas provocaron el colapso o graves daños en miles de estructuras residenciales. Este desastre evoca eventos devastadores previos ocurridos durante otros grandes sismos, como el terremoto de Wenchuan de 2008 y los deslizamientos de tierra de 2011 en Sichuan, el terremoto de Ludian de 2014 en Yunnan y el sismo de 2017 en el centro de México. Cuando desastres naturales de gran magnitud afectan a comunidades enteras, los/las arquitectos/as tienen la oportunidad de colaborar proponiendo una arquitectura post-desastre con modelos estratégicos de recuperación. En lugar de depender de refugios de emergencia genéricos y estandarizados, un diseño arquitectónico consciente puede aportar infraestructura residencial de bajo costo y rápido despliegue que preserve la dignidad humana a través de espacios dignos y contextualizados culturalmente.
Para la mayoría de los niños y niñas, el camino a la escuela constituye una geografía cotidiana de vida callejera y tráfico; una rutina que se repite tanto que se vuelve casi invisible, diluyéndose en el trasfondo de la infancia y el crecimiento. Sin embargo, para los y las estudiantes transfronterizos que viven en Shenzhen y asisten a la escuela en Hong Kong, la jornada escolar comienza mucho antes y mucho más lejos del salón de clases. Comienza en la frontera.
Su trayecto diario no es simplemente una cuestión de distancia, sino que está moldeado por dos sistemas legales, dos culturas administrativas y un conjunto de infraestructuras diseñadas para hacer que el cruce diario sea un poco más viable para menores de 18 años. En una mañana cualquiera, la ruta hacia la escuela puede pasar por un punto de control en el límite fronterizo antes de llegar al aula. Puede involucrar un autobús escolar autorizado por el gobierno, una vía de acceso restringido, una sala de migración, un escáner de huellas dactilares o un procedimiento de control migratorio que se realiza mientras los niños y niñas permanecen sentados en el autobús. Lo que a la distancia parece un simple trayecto escolar es, en términos espaciales, un corredor arquitectónico cuidadosamente gestionado entre dos ciudades.
A medida que el co-living se asocia cada vez más con estudiantes, profesionales jóvenes y otras personas residentes con un estilo de vida móvil, surge una pregunta arquitectónica más amplia: si el hogar ya no está vinculado a la residencia a largo plazo, ¿qué debería esperar la arquitectura que provea la vivienda privada?
La gente se muda por estudios, por un trabajo temporal o por una trayectoria profesional que la lleva constantemente a nuevos destinos. Hoy en día, muchas personas contemplan pasar un período definido en un lugar antes de marcharse. La vivienda construida para ellas debe ir más allá de ofrecer refugio: tiene que dar soporte a las rutinas mediante las cuales alguien se adapta a un entorno desconocido en el breve tiempo que sabe que pasará allí. Un año en una ciudad le exige a un departamento algo muy diferente a lo que le exigiría una vida entera, aunque en los planos los metros cuadrados parezcan los mismos.
Existe una gran diferencia entre mirar la imagen de un edificio y experimentar el espacio que representa. La atmósfera de un lugar, moldeada por su luz, sonidos, materialidad y relación con el paisaje circundante, ha pertenecido durante mucho tiempo al ámbito de la experiencia física. Hoy en día, las tecnologías de renderizado en tiempo real están comenzando a reducir esa brecha, permitiendo explorar y experimentar los proyectos antes de que sean construidos.
Mucho antes de que un edificio se construya, este existe como dibujos, maquetas físicas, perspectivas, fotografías y, más recientemente, renders fotorrealistas. Cada nueva herramienta de representación en la historia ha buscado comunicar no solo la apariencia de un proyecto, sino también la experiencia de habitarlo.
Se equivoca quien imagine encontrar en las siguientes líneas un discurso sobre materialidad, técnicas constructivas sostenibles, formas de tallar la madera o de trenzar la paja. Este artículo se propone justamente desplazar la mirada más allá de los aspectos que, con frecuencia, definen el debate sobre la cultura de los pueblos originarios cuando se trata de "arquitectura".
En un universo en el cual el propio término "arquitectura" es ajeno, abordar sus construcciones —si es que esta palabra alcanza para nombrarlas— desde un enfoque exclusivamente material o tecnológico no deja de ser un intento de encuadrar sus formas de producir espacio en categorías occidentales. Se reduce, de este modo, una cosmología compleja a un conjunto de atributos mensurables, como si fuera posible transformarla en un checklist aplicable a cualquier arquitectura, borrando justamente aquello que la distingue: las relaciones entre territorio, cuerpo y memoria.
El bambú suele ser elogiado antes de ser comprendido. Crece rápidamente, posee una larga historia de culturas constructivas y parece ofrecer a la arquitectura un lenguaje ecológico inmediato. En las fotografías, puede parecer casi evidente por sí mismo: ligero, natural, renovable y ya alineado con un futuro más sostenible. Sin embargo, esta aparente claridad es también lo que dificulta hablar de él con precisión. Una vez que se convierte en un símbolo de responsabilidad ambiental, el material mismo puede llegar a desaparecer detrás de la imagen que proyecta.
Este es el riesgo del resurgimiento contemporáneo del bambú. Se le puede imaginar con demasiada facilidad como un sustituto verde de los materiales industriales, como una atmósfera regional o como una alternativa más blanda frente a los lenguajes más duros del acero y el concreto. En cada caso, el bambú se admira antes de comprender sus condiciones de base. La pregunta verdaderamente importante no es si el bambú es sostenible en un sentido general, sino qué tipo de cultura arquitectónica exige: qué formas de conocimiento, mantenimiento, regulación, mano de obra y tiempo son necesarias para que su sostenibilidad se vuelva real.
Los Andes a menudo se entienden como una cordillera continua, sin embargo, abarcan una amplia gama de climas y ecosistemas. En Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Chile, los páramos, tierras altas áridas, valles templados y paisajes cubiertos de nieve pueden existir a distancias relativamente cortas unos de otros. A medida que cambia la elevación, también lo hacen la temperatura, la radiación solar, la humedad, el viento, la vegetación y la topografía, produciendo entornos que requieren diferentes formas de construcción.
A diferencia de muchas regiones montañosas donde el frío es la condición ambiental definitoria, los entornos de alta altitud en los Andes combinan varias condiciones climáticas a la vez. A medida que aumenta la elevación, la radiación solar se vuelve más intensa. Algunas regiones permanecen húmedas durante todo el año, mientras que otras experimentan temporadas secas prolongadas. En muchos lugares, el terreno empinado, la nieve y los patrones cambiantes del clima se convierten en factores adicionales que influyen en cómo se diseñan los edificios.
La madera es uno de los materiales más antiguos y familiares de la arquitectura; sin embargo, su uso contemporáneo plantea interrogantes complejos sobre el impacto ambiental, la disponibilidad de recursos, la procedencia del material y la circularidad en relación con las economías locales. Al mismo tiempo, los avances en diseño computacional, mecanizado CNC y fabricación robótica también están reconfigurando la manera en que se diseña y ensambla la madera, abriendo nuevas posibilidades para la innovación estructural y la expresión formal, al tiempo que redefinen el equilibrio entre automatización, mano de obra y eficiencia.
La información de un proyecto de arquitectura no reside únicamente en los softwares de CAD o BIM. Los briefs de diseño, los planos en formato PDF, los contratos, los presupuestos, los informes de obra, los archivos de aprobación y las especificaciones técnicas son, a menudo, los documentos que los equipos abren, revisan, envían y confirman a diario.
Cuando estos archivos se encuentran dispersos en correos electrónicos, herramientas de chat, copias escaneadas y diferentes dispositivos, es fácil que ocurran errores de versión, retrasos en las aprobaciones o pérdida de información. Para los/las arquitectos/as y los estudios pequeños, esto no solo ralentiza la comunicación, sino que también puede afectar la precisión del proyecto, la confianza del cliente y los plazos de entrega.
Preguntas frecuentes como qué es la madera acetilada o cómo resiste a la intemperie, la radiación solar y la humedad interpelan a muchos profesionales de la arquitectura y el diseño que aún no han trabajado con ella. Al momento de llevar a cabo sus proyectos, el uso de materiales que aporten soluciones durables, sostenibles y de valor estético se expande para abordar cada vez más campos de la disciplina. Reducir la huella de carbono, alcanzar una mayor vida útil u optimizar su mantenimiento se ponen en relieve como factores vitales para el desarrollo de proyectos residenciales, más aún teniendo en cuenta las variables condiciones climáticas, geográficas y térmicas visibles a nivel global.
Históricamente, el concepto de museo ha propiciado reflexiones en torno a la identidad, la representación y los marcos institucionales. En la actualidad, los museos se conciben como espacios cada vez más complejos, que combinan las áreas de exposición con otras funciones culturales y pedagógicas, fomentando la participación ciudadana, la experimentación artística y la responsabilidad de archivo. A lo largo de este año, se han anunciado y desarrollado numerosos proyectos de museos en diversas regiones del mundo, con plazos de finalización previstos en su mayoría entre 2026 y 2030. A esta diversidad se suma la amplia gama de conceptos desarrollados en el terreno de las ideas, las propuestas y las especulaciones. Es precisamente en este ámbito donde se inscribe esta selección de propuestas enviadas por la comunidad de lectores y lectoras de ArchDaily: proyectos cuyos diseños expanden los límites de nuestra imaginación.
Parte de la arquitectura regional más innovadora del mundo nunca llega a los titulares, sencillamente porque nadie cuenta su historia. Para el sexto episodio del podcast Room For Dreams, grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, Claire Brodka de designboom, a cargo de la conducción, analiza este preciso cuello de botella junto a los/las arquitectos/as Niroop Reddy, Sujit Nair y Aman Aggarwal, rastreando cómo la histórica falta de narrativa arquitectónica ha eclipsado una revolución de diseño a gran escala que se está gestando en el subcontinente indio.
El acelerado auge de una estética globalizada y homogénea está obligando a los creadores y creadoras a enfrentarse a una realidad crítica: las tendencias de diseño trascienden las fronteras geográficas con total facilidad, pero la identidad local está pagando el precio. El quinto episodio del podcast Room For Dreams aborda una investigación directa sobre si un mercado sin fronteras está borrando silenciosamente la diversidad del diseño. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, la conductora Claire Broadka de designboom conversa con Sachi Gupta, Shilpi Sonar, Krithika Subrahmanian y Sumit Dhawan para analizar la realidad de los creadores y creadoras sin fronteras.
Ganador del Premio a la Mejor Presentación. Imagen cortesía de Buildner Unbuilt Award
En una industria definida por los códigos de edificación, la urgencia climática y las presiones del mercado inmobiliario, el concurso de arquitectura se ha convertido, silenciosamente, en uno de los espacios más generativos de la disciplina. Libres de presupuestos, clientes o normativas urbanas, las propuestas presentadas a concurso permiten a los/las arquitectos/as reflexionar sobre los límites de lo que el entorno construido podría llegar a ser; además, este trabajo especulativo se toma cada vez más en serio como una contribución cultural e intelectual por derecho propio. El premio Buildner's Unbuilt Award, ahora en su segunda edición, es uno de estos esfuerzos, al tratar el proyecto no construido como una plataforma para que profesionales de la arquitectura y el diseño compartan conceptos que desafían los límites e inspiran futuras posibilidades. De este modo, certámenes como este permiten a profesionales y estudiantes de arquitectura exhibir ideas y visiones que, aun sin llegar a construirse, reflejan el espíritu de exploración e ingenio de la disciplina.
La mayor parte de las viviendas del futuro en Europa ya está construida; no obstante, el ritmo de renovación sigue siendo demasiado lento para hacer frente a los desafíos climáticos, habitacionales, de salud y de recursos a la escala necesaria. Re:Living explora cómo la renovación puede dejar de ser una suma de proyectos aislados para convertirse en un enfoque escalable que transforme la edificación existente. En el núcleo de esta iniciativa se encuentra un nuevo proyecto de investigación, The Housing We Need for the Future We Want (La vivienda que necesitamos para el futuro que queremos), que examina cómo optimizar el uso del parque habitacional existente puede abrir nuevas oportunidades para profesionales de la arquitectura, ciudades y comunidades.
Una rebelión experiencial cobra protagonismo en el cuarto episodio del podcast Room For Dreams, apuntando directamente al corazón de la actual cultura del diseño, obsesionada con las pantallas y las imágenes. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, la conducción de Claire Broadka reúne a cuatro voces de la arquitectura india —Indrajit Kembhavi, Manish Gulati, Sanjay Singh y Sidhartha Talwar— para explorar una pregunta crítica: ¿hemos sacrificado el alma de la arquitectura en aras de una publicación de Instagram visualmente perfecta?