Aquí pertenecemos: “Arquitectura” en la cosmovisión de los pueblos originarios de América Latina

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Se equivoca quien imagine encontrar en las siguientes líneas un discurso sobre materialidad, técnicas constructivas sostenibles, formas de tallar la madera o de trenzar la paja. Este artículo se propone justamente desplazar la mirada más allá de los aspectos que, con frecuencia, definen el debate sobre la cultura de los pueblos originarios cuando se trata de "arquitectura".

En un universo en el cual el propio término "arquitectura" es ajeno, abordar sus construcciones —si es que esta palabra alcanza para nombrarlas— desde un enfoque exclusivamente material o tecnológico no deja de ser un intento de encuadrar sus formas de producir espacio en categorías occidentales. Se reduce, de este modo, una cosmología compleja a un conjunto de atributos mensurables, como si fuera posible transformarla en un checklist aplicable a cualquier arquitectura, borrando justamente aquello que la distingue: las relaciones entre territorio, cuerpo y memoria.

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La idea central de este artículo, por lo tanto, se fundamenta en la comprensión de que, entre muchos pueblos originarios, el espacio construido emerge, ante todo, de una dimensión cosmológica. La materialidad no es su principio organizador, sino la expresión de una forma de habitar el universo en la cual el espacio es indisoluble de las relaciones que le dan sentido.

Según Davi Kopenawa, esta cosmología se fundamenta en una red de reciprocidad entre humanos, animales, plantas, ríos, montañas y espíritos, en la cual todos comparten agencia y pertenecen a un mismo tejido de existencia. Por el contrario, la tradición occidental tiende a establecer una separación entre humanidad y naturaleza, reduciendo a esta última a la condición de recurso disponible para la explotación. Es precisamente de esta diferencia de donde emergen distintas maneras de ocupar y atribuir significado al espacio.

"Arquitectura" en la cosmovisión de los pueblos originarios

Pensar las viviendas de los pueblos originarios bajo la lente clásica de la arquitectura es chocar contra una barrera semántica y ontológica. En la tradición occidental, la arquitectura presupone una separación entre sujeto y objeto, cultura y naturaleza, además de la figura de un/a arquiteto/a-autor/a que diseña para un fin utilitario. Para muchos pueblos originarios, el espacio construido escapa a esta separación. En diversas lenguas, la noción occidental de "casa" o "construcción" ni siquiera existe de la misma manera; se trata, en realidad, de una extensón de la propia organización social, de la selva y de las relaciones de parentesco.

Tomando como ejemplo la perspectiva yanomami, uno de los mayores pueblos indígenas relativamente aislados de América del Sur, la arquitectura no puede reducirse a una construcción fija o a un simple refugio. Thiago Benucci la define como "el lugar donde se cuelgan las hamacas", un espacio situado en el tiempo y en el territorio, de naturaleza relacional, continuamente efímero y mutable, orientado por una lógica de mínimo impacto sobre el entorno.

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Foto de Antonio Silveira Neto en Unsplash

Como muestra el autor, habitar significa formar parte de la urihi, la tierra-selva, entendida no solo como un espacio físico, sino como una trama de caminos, memorias y relaciones construidas a lo largo de las generaciones. El lugar habitado corresponde al punto donde la hamaca es momentáneamente "colgada", conectando el presente con los recorridos de los ancestros. Así, la arquitectura yanomami debe ser comprendida menos como la construcción de objetos permanentes y más como la materialización provisoria de las relaciones entre las personas y el territorio. Un argumento presentado tambiém por Carsten y Hugh-Jones al referirse a los pueblos de las Guayanas (1995), y citados por Benucci:

No hay posesiones ancestrales heredadas ni ninguna unidad social duradera que perdure más allá de la vida de los líderes que construyen las casas con las cuales se identifican las comunidades. Las únicas casas duraderas son las montañas, las moradas de los espíritos invisibles; los asentamientos humanos son solo evidencias transitorias de esas casas permanentes. – Carsten y Hugh-Jones

La misma tierra que cura, edifica

Dentro de dicha materialización, aunque a veces sea provisoria, se percibe una trama compleja de relaciones con los propios materiales y técnicas que trascienden sus características "arquitetónicas". Al inicio del artículo "Construir uma outra aldeia", Daniela Alarcon relata haber escuchado de una indígena tupinambá —un importante pueblo indígena del litoral brasileño— que la única posibilidad de supervivencia de alguien mordido por una serpiente bejuco (cobra-cipó) es correr hasta un hormiguero y comer tres terrones de tierra. Este recetario tupinambá integra un conjunto de práticas de sanación basadas en la tierra, combinada con otros ingredientes. "La tierra que la hormiga echa hacia arriba, ahí está el remedio; ella no hace eso [remover la tierra] sin motivo".

Se trata, por lo tanto, de una tierra que trasciende su condición de materia o recurso. Presente en los saberes medicinales, reaparece en los pisos y en las paredes, haciendo imposible distinguirla como simple materia prima. Aquello que, desde la perspectiva moderna, suele separarse en categorías como materialidad, cultura y creencia, se manifiesta aquí como dimensiones indisolubles de una misma existencia. Construir y sanar no son práticas distintas, sino formas diferentes de relacionarse con la tierra y de reconocer en ella una presencia que sostiene la vida cotidiana en diferentes esferas.

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Maloca en la Amazonía. Foto © Martin von Hildebrand, vía Gaia Amazonas

El territorio como archivo

A otra escala, esta integración entre territorio, memoria y modos de habitar tambiém se revela en descubrimientos recientes en la Amazonía. En marzo de 2025, la caída de un árbol centenario en Fonte Boa (AM) sacó a la luz urnas funerarias enterradas bajo el suelo de várzea. A partir de ellas, el equipo de investigación identificó vestigios de una antigua isla artificial, elevada con tierra, fragmentos cerámicos y fibras vegetales para acompañar los ciclos de crecida del lago Cochila. La estructura revela no solo una sofisticada estrategia de adaptación a la selva, sino también un espacio donde memoria, ancestralidad y habitar se entrelazan. Las urnas, que contenían restos humanos, peces y quelonios, apuntan a una cosmología en la que alimento, territorio y rituales funerarios no son dominios separados, sino expresiones de una misma forma de existir.

El descubrimiento refuerza que las práticas constructivas indígenas siempre han estado asociadas a formas complejas de convivencia con el entorno, ya sea en estructuras efímeras, como las hamacas, o en construcciones más permanentes. En ambos casos, se trata de modos de habitar que contrastan con modelos contemporáneos de sustentabilidad, frecuentemente basados en lógicas extractivistas y soluciones descontextualizadas.

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Cortesía de Escola da Cidade y el Pueblo Kamayurá

Esta crítica orienta el trabajo de la Fundación Organizmo, creada por la arquitecta colombiana Ana María Gutiérrez. Al regresar a Colombia, en 2008, fundó un centro dedicado a la construcción ecológica y a la preservación de los conocimientos ancestrales de las comunidades tradicionales. Para Gutiérrez, el desafío no es recuperar un pasado idealizado, sino reconocer los saberes ancestrales como un conocimiento vivo. "Como profesionales de la arquitectura, necesitamos desaprender todo lo que nos fue enseñado", afirma, en entrevista con The Guardian. "Nuestra idea de progreso está completamente basada en práticas colonialistas y extractivistas. La gente habla de sustentabilidad, pero ¿qué estamos sustentando exactamente?"

Habitar la permanencia de las relaciones

Se percibe, en los últimos años, un esfuerzo —genuino o no— por expandir las fronteras de la arquitectura, tensionando sus límites y aproximándola a otras dimensiones de la vida. Tal vez por el temor ante las transformaciones planetarias y la propia supervivencia de la especie humana, crece la percepción de que los paradigmas modernos ya no ofrecen respuestas suficientes. Aun así, desplazar a la arquitectura de ese lugar no es una tarea sencilla. Exige desapego de etiquetas, categorías y catálogos. Exige atreverse no solo en las técnicas y los materiales, sino, sobre todo, en la forma de comprender el sentido del construir, no como la produção de un objeto ajeno al mundo, sino como parte y consecuencia de las relaciones que lo constituyen.

En este movimiento, mirar hacia la concepción de "arquitectura" de los pueblos originarios es comprender un profundo respeto por el suelo que pisamos, un deseo de simbiosis, sin pretensión de dominio sobre el territorio, como Krenak afirma al decir que "en vez de operar en el paisaje, debemos confundirnos con él". Se trata de una arquitectura que, en palabras de Benucci, pisa ligero sobre la tierra, deja el mínimo rastro. Una ligereza que no debe confundirse con precariedad técnica, sino comprenderse a partir de sus propios valores y concepciones.

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Glicéria Tupinambá. Manto tupinambá, 2023. Cortesía de la artista. Foto: Glicéria Tupinambá

Bajo esta perspectiva, la arquitectura deja de ser una prática orientada a la acumulación de materia y a la imposición de formas duraderas sobre el paisaje. Habitar es, ante todo, participar de los ciclos de la vida, renovar continuamente los vínculos entre las personas, el territorio y la comunidad. Frente a la lógica del exceso y de la propiedad, el "modo de colgar las hamacas", descrito por Benucci, apunta hacia otra idea de permanencia: no de las cosas, sino de las relaciones. Tal vez sea justamente allí donde reside una de las mayores contribuciones de la cosmovisión indígena a la arquitectura contemporánea: recordar que construir no es ocupar la Tierra, sino aprender a convivir con ella.

Este artículo es parte del Tema de ArchDaily: Arquitectura interespecies: la vida de los materiales, alianzas ecológicas y la acción de la naturaleza. Mes a mes, exploramos un tema en profundidad a través de artículos, entrevistas, noticias y proyectos de arquitectura. Te invitamos a conocer más sobre los temas de ArchDaily. Y, como siempre, ArchDaily está abierto a las contribuciones de nuestras lectoras y lectores; si quieres enviar un artículo o proyecto, ponte en contacto.

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Sobre este autor/a
Cita: Ghisleni, Camilla. "Aquí pertenecemos: “Arquitectura” en la cosmovisión de los pueblos originarios de América Latina" [Aqui nós pertencemos: “Arquitetura” na Cosmovisão dos Povos Originários da América Latina] 13 jul 2026. ArchDaily en Español. (Trad. Baratto, Romullo) Accedido el . <https://www.archdaily.cl/es/1092396/aqui-pertenecemos-arquitectura-en-la-cosmovision-de-los-pueblos-originarios-de-america-latina> ISSN 0719-8914

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