Durante la última década, la definición de los espacios para las artes escénicas ha cambiado notablemente. Lejos de ser destinos con un propósito único, hoy se espera que los centros culturales funcionen como ecosistemas flexibles, capaces de generar ingresos y de centrarse en la comunidad. Esta evolución ha desafiado a arquitectos/as, operadores/as y propietarios/as a replantearse no solo cómo se diseñan estos recintos, sino también cómo funcionan a lo largo del tiempo.
Te invitamos a participar en los Premios Obra del Año 2026 de ArchDaily China. Te pedimos reconocer y premiar los proyectos que, a tu criterio, están generando el mayor impacto en el entorno construido, seleccionados de entre aquellos que ArchDaily China publicó en su base de datos de proyectos durante 2025. Al nominar y votar, formas parte de una red interdependiente, imparcial y distribuida de jurados y colegas que nos ha ayudado constantemente a celebrar la arquitectura de cualquier escala, propósito y condición, en países grandes y pequeños, de la mano de arquitectos y arquitectas de todo tipo. Durante las próximas semanas, tus votos servirán para filtrar un total de 455 proyectos hasta quedar solo 15. Las 15 obras con mayor número de nominaciones pasarán a la ronda de votación.
https://www.archdaily.cl/es/1093176/ultimos-dias-para-nominar-en-los-premios-al-edificio-del-ano-2026-de-archdaily-china韩爽 - HAN Shuang
ArchDaily China cumple 11 años este año. El diseño fundamentado en la cultura y el territorio de China se ha consolidado como una parte esencial del intercambio global de diseño arquitectónico, adquiriendo gran relevancia dentro de la ola de desarrollo de la arquitectura y el diseño a nivel mundial. ArchDaily China no solo acerca la información y el análisis global sobre arquitectura y diseño a los/las lectores/as chinos/as, sino que también proyecta la arquitectura y el diseño de China hacia el resto del mundo. Fieles a nuestro propósito inicial, nos consolidamos como una plataforma abierta en beneficio del público, contribuyendo a que la industria de la arquitectura y el diseño sea más inclusiva y equitativa.
Este año, extendemos una vez más nuestra invitación a los/las lectores/as en China para participar en la selección de los Premios Obra del Año 2026 en China. Mediante un sistema de votación imparcial y sin fronteras geográficas, cada participante se convierte en miembro del jurado para elegir los proyectos de arquitectura y diseño más representativos del país. Durante las próximas tres semanas, el proceso de selección se dividirá en dos etapas: en la primera fase, se votará entre 455 proyectos publicados durante el último año, de los cuales los 15 más nominados pasarán a la lista de finalistas; en la segunda fase, se volverá a votar por estos 15 proyectos destacados para definir al ganador o ganadora, el segundo y el tercer lugar del año.
La edición 2026 de los Premios Obra del Año en China es posible gracias al apoyo de Dornbracht, firma reconocida por sus diseños líderes en arquitectura, presentes a nivel internacional en baños y cocinas.
El tercer episodio del podcast Room For Dreams enfrenta uno de los dilemas más urgentes de la planificación urbana moderna: cómo infundir nueva vida a las estructuras antiguas sin borrar su historia. Grabada en vivo en la Milan Design Week 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, esta dinámica sesión reúne a un panel de profesionales de la arquitectura —Kiran Gala, Vivek Gupta y Carl Bhesania— para analizar las complejas realidades del reciclaje adaptativo.
En 1743, se instaló en un patio del Palacio de Versalles una pequeña cabina suspendida por cuerdas para el uso privado del rey Luis XV. Operada manualmente por sirvientes ocultos a la vista, la llamada "silla voladora" permitía el desplazamiento entre pisos sin necesidad de escaleras y, sin saberlo, planteó una de las preguntas fundamentales de la arquitectura moderna: cómo trasladar a las personas verticalmente de manera eficiente, segura e integrada al edificio.
La mecanización de este principio, con la introducción del ascensor de seguridad a principios de la década de 1850, allanó el camino para una transformación urbana sin precedentes. Sin el ascensor, los rascacielos de Chicago y Nueva York de la década de 1880 habrían sido inviables, no por limitaciones estructurales, sino por cuestiones de acceso. El ascensor no solo hizo posible construir a mayor altura, sino que también definió la lógica operativa de estos edificios: dónde se ubicarían sus núcleos, cómo se organizarían sus vestíbulos y quién podría acceder a qué espacios.
Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato de ensayos argumentativos sobre las preguntas críticas que definen nuestra disciplina.
Tradicionalmente, la visita a un museo es un acontecimiento programado con una secuencia claramente pautada. La llegada se celebra de forma ceremonial —a través de grandes escalinatas o umbrales, taquillas y mostradores de información, una audioguía y un conciso prefacio institucional sobre su misión e historia. Ese carácter deliberado de "ocasión especial" deriva de cómo se concibieron los museos durante mucho tiempo: intencionadamente excepcionales, rigurosamente curados y organizados en torno a un arco narrativo específico. En este modelo, el museo asume una voz de autoridad —con un conocimiento profundo, validado y digno de respeto antes que de cuestionamiento—, mientras que la arquitectura y la coreografía del espacio refuerzan una manera unívoca de ingresar, aprender y recordar.
Fundado como una práctica que trabaja de manera transversal en arquitectura y proyectos con enfoque comunitario, pk_iNCEPTiON tiene su sede en Maharashtra, India. El estudio, uno de los ganadores de los Premios Next Practices de ArchDaily 2025, desarrolla escuelas rurales, viviendas, bibliotecas y edificios públicos, con un fuerte enfoque en la organización espacial y la adaptabilidad. Al operar en diversos contextos sociales y climáticos, pk_iNCEPTiON aborda el diseño prestando una meticulosa atención al movimiento, la escala y la relación entre la forma construida y el espacio abierto.
Como interfaz principal entre los espacios interiores y el entorno exterior, las fachadas desempeñan un papel fundamental tanto en el rendimiento como en la expresión arquitectónica de los edificios. Cada vez más, dejan de ser vistas como envolventes estáticas para entenderse como mediadoras activas entre el clima, la energía, el uso y la estética. Sin embargo, en contextos urbanos densos, están adquiriendo relevancia por otro motivo: mientras que las superficies de las azoteas suelen ser limitadas, fragmentadas o estar ya ocupadas por instalaciones técnicas, las envolventes verticales continúan estando desaprovechadas en lo que respecta a la generación de energía.
Propuestas destacadas: Espacios comunes. Imagen cortesía de Buildner
Buildner, en colaboración con la Ciudad y el Condado de Denver y el AIA Colorado, ha anunciado los proyectos ganadores del Denver Affordable Housing Challenge, un concurso internacional de ideas que explora cómo la asequibilidad y la excelencia en el diseño pueden reforzarse mutuamente dentro del contexto urbano, social y ambiental específico de Denver.
En su decimonovena edición, este certamen perteneciente a la serie de desafíos de vivienda asequible de Buildner invitó a profesionales de la arquitectura y el diseño de todo el mundo a responder a la crisis habitacional de Denver a través de propuestas a escala arquitectónica, urbana y sistémica. Las bases del concurso no prescribían un sitio o tipología específicos, sino que promovían estrategias flexibles capaces de abordar la asequibilidad, la resiliencia climática y el impacto comunitario, aportando al mismo tiempo de manera positiva a la identidad urbana de Denver.
Tanto en entornos urbanos como rurales, estas injusticias quedan inscritas en el tejido físico de los lugares, revelando diferencias extremas en las condiciones ambientales entre distintos barrios y distritos. Por ejemplo, los vecindarios densos con escasa cobertura arbórea absorben y retienen el calor, lo que expone a sus habitantes a tasas más altas de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. Las autopistas, los corredores industriales, los puertos y los vertederos se concentran cerca de comunidades de bajos ingresos y de minorías étnicas, condicionando su salud, la calidad del aire y del suelo, y su seguridad a largo plazo.
Una celosía perforada suele considerarse un elemento secundario; algo que se aplica para matizar la luz, decorar una fachada o añadir textura allí donde un muro, de otro modo, resultaría plano. Se fotografía como una superficie, se dibuja como un patrón y se analiza como una artesanía. Sin embargo, en muchos edificios del subcontinente indio y el mundo islámico, la celosía nunca fue un mero añadido. Era el muro en sí. Si se elimina, el edificio no solo cambia de aspecto, sino que pierde su capacidad para regular el calor, hacer circular el aire y mediar entre el interior y el exterior.
Esta interpretación errónea revela más sobre los hábitos contemporáneos que sobre la propia celosía. Desde hace tiempo, el pensamiento arquitectónico ha separado la estructura de la envolvente, y el desempeño de la expresión. Dentro de ese marco, elementos como el jaali o la mashrabiya resultan fáciles de catalogar como ornamentales: visualmente ricos, pero técnicamente secundarios. No obstante, estas celosías fueron concebidas como sistemas integrados en los que la geometría, el material y el clima funcionan en conjunto. Su inteligencia radica en lo que hacen.
Mediante el uso de planchas de acero masivas, a menudo de varios centímetros de espesor y con un peso de toneladas, las esculturas de Richard Serra transmiten una sensación de ligereza casi inverosímil. Este efecto no proviene de una reducción de la masa, sino de cómo se organiza dicha masa: grandes superficies curvas se inclinan, pasajes estrechos comprimen el cuerpo y elementos aparentemente inestables crean una sensación constante de desequilibrio. Serra transforma el peso en una experiencia espacial dinámica.
En la arquitectura, la ligereza ha ocupado un rol central al menos desde el período moderno. Mientras que las tradiciones anteriores, como la arquitectura griega y romana, estaban estrechamente asociadas con la estabilidad, y las grandes iglesias con la monumentalidad, el siglo XX introdujo un cambio decisivo en la forma de abordar la materia, sobre todo a través de la separación entre estructura y cerramiento.
Surgida en ciudades portuarias y barrios de clase trabajadora a lo largo del siglo XIX, la casa shotgun se convirtió en una respuesta duradera a la densidad, el clima y los lotes urbanos acotados, consolidándose como una de las formas domésticas que definieron el sur de los Estados Unidos. Su huella estrecha, su planta secuencial y sus pórticos profundamente sombreados generaron una lógica espacial económica y de gran sensibilidad ambiental mucho antes de que ambos términos se volvieran centrales en el discurso arquitectónico. Desde Nueva Orleans y Mobile hasta Houston y Louisville, las casas shotgun conformaron el tejido físico de barrios moldeados por la migración, el trabajo, la comunidad y la vida cultural. Aunque a menudo se las descartó como construcciones vernáculas ordinarias, esta tipología de vivienda ha encarnado durante mucho tiempo ideas sofisticadas sobre la adaptación al clima, la proximidad social y el crecimiento urbano incremental, convirtiéndose en una de las formas domésticas más influyentes en la historia de la ciudad estadounidense.
Serie Coya de Dornbracht, diseñada por Sieger Design. Imagen cortesía de Dornbracht
¿Cuándo una forma sigue considerándose circular o rectangular? En el modernismo del siglo XX, esta pregunta estaba prácticamente ausente. La arquitectura se construía sobre la base de la claridad, la reducción y la pureza formal. Bajo la influencia de figuras de la arquitectura como Le Corbusier y Ludwig Mies van der Rohe, el diseño modernista estableció un orden visual basado en la geometría racional, los materiales industriales y el rechazo al ornamento. El círculo y el cuadrado, la función y la expresión, se mantenían estrictamente separados: una lógica que dictó las distribuciones rígidas y modulares de los baños tradicionales durante décadas.
Buildner ha anunciado los resultados de su concurso, Last Nuclear Bomb Memorial No.6. Este certamen se celebra anualmente para apoyar la prohibición universal de las armas nucleares. En 2017, al cumplirse el 75.º aniversario de los bombardeos de 1945 sobre Nagasaki e Hiroshima —que se cobraron la vida de más de 100,000 personas—, las Naciones Unidas adoptaron el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
A medida que continúa el recorrido por las ciudades de la Copa Mundial de la FIFA 2026, nos trasladamos a la que actualmente es la ciudad más habitable de Norteamérica: Vancouver. Apodada "la ciudad de cristal" por el artista Douglas Coupland —quien hacía referencia a la dominante estética de acero y vidrio del centro de la ciudad—, la urbe cuenta en realidad con una arquitectura diversa, que va desde edificios de estilo eduardiano del siglo XX hasta singulares obras modernas del siglo XXI.
Vancouver es conocida por su excelente calidad de vida y su acceso a la naturaleza. Si bien esto tiene un precio, la ciudad ofrece servicios de alta calidad y amplios espacios públicos y recreativos, algo que se refleja claramente en su arquitectura. Destacan diversos edificios de oficinas e institucionales reconvertidos que han cobrado una segunda vida como espacios públicos y de hospitalidad.
En las últimas décadas, ciudades de todo el mundo han experimentado un incremento en la demolición de autopistas elevadas de concreto. Taipéi, Seúl, Portland y Boston, por ejemplo, han sido testigos del auge y la caída de estas infraestructuras para dar paso a parques y nuevas propuestas de regeneración urbana. En otros casos, como el de Montreal en Canadá, la oposición ciudadana a las autopistas se manifestó incluso antes de su construcción, logrando desviar viaductos, preservar el patrimonio y liberar las vistas al frente marítimo. En el caso de San Francisco, en los Estados Unidos, la historia de la Autopista Embarcadero es una de esas narrativas que sirve como estudio de caso sobre la ambición infraestructural de mediados de siglo de la ciudad, la respuesta ciudadana ante el proyecto y su eventual desmantelamiento en favor de la conectividad urbana.
Para conocer a fondo el patrimonio arquitectónico de una ciudad, es necesario mirar más allá de sus sitios declarados y monumentos icónicos. Para muchas personas, comprender la trama urbana de una ciudad y lo que la hace vibrar implica también descubrir los edificios protegidos a menor escala, valorados por la comunidad local, así como los espacios de encuentro popular. Esto resulta especialmente evidente al observar las bulliciosas ciudades vietnamitas y sus peculiares características arquitectónicas, que solo pueden apreciarse cuando se profundiza en sus múltiples influencias y capas históricas, las cuales combinan motivos tradicionales vietnamitas, modernismo, materialidad local y soluciones de diseño climático, pero sobre todo, al comprender las limitaciones del terreno que se resuelven mediante la implementación de las estrechas casas tubo y edificaciones de baja altura.
Estos estilos y movimientos arquitectónicos clave a menudo se preservan e incluso se ponen de relieve, a medida que los/las arquitectos/as dan una segunda vida a edificaciones deterioradas o abandonadas, transformándolas en concurridas cafeterías. Así, revitalizan sitios patrimoniales de menor escala al promover su restauración y uso cotidiano por parte de la comunidad, invitando al público visitante a reconocer la relevancia histórica del espacio mientras disfruta de él.
¿El diseño guía el uso o el uso guía al diseño? Los y las estudiantes luchan por mantener la concentración, el personal de trabajo se encoge bajo una iluminación estridente y quienes habitan un edificio se retraen de los espacios rígidos, a menudo como respuesta a condiciones ambientales que solo se hacen visibles una vez que el espacio es ocupado. La luz que atraviesa una habitación, la resonancia del sonido, la textura de las superficies o el ritmo de la circulación pueden favorecer la concentración, aportar calma o inspirar la creatividad; sin embargo, cada uno de estos factores también puede aumentar de forma involuntaria el estrés y la distracción. Profesionales de la arquitectura y el diseño se cuestionan y exploran: ¿cómo se fundamentan las decisiones de diseño y de quién es el conocimiento que se considera esencial para configurar el espacio?
Desde sistemas de revestimiento acústico y térmico hasta unidades de mampostería y textiles fabricados a partir de residuos agrícolas, la experimentación con materiales de origen biológico sigue impulsando soluciones sostenibles para la industria de la construcción. Ante la urgente necesidad de replantear cómo concebimos e interactuamos con los materiales que dan forma al entorno construido, profesionales, investigadores/as y docentes abordan diferentes escalas de diseño y fases de proyecto, reconociendo la importancia de reducir las emisiones de carbono y el impacto ambiental de la industria. En colaboración con el Proyecto Bagaceira, el prototipo de panel acústico y térmico Sugarcrete®, desarrollado por la Universidad de East London (UEL), demuestra cómo el diseño bajo en carbono puede transformar los residuos agrícolas en materiales de construcción de alto rendimiento.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
Sunlight House / HEIN-TROY Architects. Imagen cortesía de VELUX
¿Puede la arquitectura moldear el confort antes de que intervengan los sistemas mecánicos? Dado que los edificios representan casi el 40% del consumo energético mundial y las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en interiores, el desempeño térmico se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes de la arquitectura. Sin embargo, a pesar de que suele asociarse con los valores de aislamiento, las calificaciones energéticas o los sistemas mecánicos, el desempeño térmico comienza con decisiones espaciales que se toman mucho antes de incorporar el equipamiento técnico. La orientación, el flujo de aire, la luz natural y la ubicación de las aberturas influyen en cómo un edificio absorbe, conserva y libera calor a lo largo del día.
El desempeño térmico no solo consiste en reducir la demanda de energía, sino también en mantener condiciones interiores confortables en respuesta al clima. Estrechamente vinculado al confort térmico —la manera en que las personas que habitan los espacios experimentan la temperatura, el flujo de aire, la humedad y el calor radiante—, influye tanto en la salud, el bienestar y la productividad como en la eficiencia operativa. Diversas investigaciones sugieren que los ambientes interiores saludables pueden mejorar la capacidad de aprendizaje y la productividad hasta en un 15%, lo que refuerza la creciente relación entre el desempeño ambiental, la resiliencia y la calidad espacial.
Pico House, parte del Distrito Histórico de Los Ángeles Plaza. Imagen de Daniel L. Lu - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0
Hoy en día, la forma urbana de Los Ángeles se caracteriza por la dispersión urbana del siglo XX y una extensa infraestructura automotriz. Sin embargo, la realidad física del núcleo original de la ciudad revela una historia más compleja profundamente arraigada en el legado hispano. De hecho, Los Ángeles no se originó a partir del sistema de parcelamiento estadounidense estandarizado que define la mayor parte del territorio de los Estados Unidos. Por el contrario, es producto de la tradición urbana española en América, que siguió una estructura repetida en las principales ciudades del continente. La intersección de estos sistemas creó una geometría e historia urbana superpuesta que sigue siendo visible en el trazado vial contemporáneo de la ciudad.
Cuando Los Ángeles fue fundado en 1781 como pueblo por Felipe de Neve, era un asentamiento fronterizo del Virreinato de la Nueva España. Los virreinatos eran las divisiones políticas de los territorios españoles en América y, a finales del siglo XVIII, la Nueva España era un territorio vasto. Se extendía desde el sur de Costa Rica hasta el norte en la Alta California, limitando al este con el río Misisipi y los recientemente independizados Estados Unidos de América. En aquella época, la Ciudad de México funcionaba como el principal centro administrativo y económico, lo que obligaba a las regiones fronterizas como la Alta California a depender de una tríada específica de asentamientos: misiones (religiosas), presidios (militares) y pueblos (civiles).