
Celebrado anualmente en todo el mundo, el Día Mundial Sin Auto surgió como una iniciativa para estimular la reflexión sobre el uso excesivo del automóvil en los desplazamientos cotidianos de la población global y sus impactos en el medio ambiente. La propuesta plantea que las personas conductoras no utilicen el automóvil durante este día, lo que permite mejorar la calidad del aire y de vida en las ciudades, al tiempo que incentiva la caminata y el uso de medios de transporte no contaminantes, como la bicicleta.
La fecha comenzó oficialmente en 1997 en Francia, bajo el título de Car-Free Day, extendiéndose posteriormente por el territorio europeo y, luego, por todo el mundo. Gracias a la fuerza que cobró esta iniciativa, en 2002 se lanzó la Semana Europea de la Movilidad, mediante el desarrollo de una agenda dedicada especialmente a debates y actividades con el objetivo de agudizar el sentido crítico de la sociedad frente a los efectos nocivos del automóvil en la calidad del aire, el medio ambiente, el ser humano y las ciudades. Investigadores e investigadoras como Jane Jacobs, Jan Gehl y Jeff Speck, entre muchos otros, ya han evidenciado que el uso indiscriminado de los automóviles genera consecuencias negativas para los entornos urbanos.






















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