
La Europa de la década de 1960 fue una incubadora de radicales de la arquitectura emergentes y provocadores que desafiaron el dogma arquitectónico tradicional en favor de una contracultura que trascendía el tiempo y el espacio. Coop Himmelb(l)au, una facción de este movimiento con sede en Viena, cuestionó las líneas limpias, la rigidez y el carácter literal de la arquitectura modernista de la época. Si bien la firma es conocida por su espíritu rebelde y formas agresivas generadas mediante software y tecnologías 3D de última generación, resulta fundamental reconocer el trabajo que realizaron poco después de su fundación en 1968, y cómo su obra temprana sigue rompiendo implacablemente el statu quo de la práctica contemporánea y el discurso académico.

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