
A los equipos de diseño no les faltan herramientas; les falta continuidad. Los datos de los proyectos permanecen fragmentados en distintos archivos y las decisiones suelen perder su contexto a medida que el trabajo avanza de la planificación al diseño y la construcción. Como consecuencia, los equipos dedican un tiempo valioso a volver a conectar la información en lugar de hacer avanzar los proyectos.
Esto evidencia la necesidad de flujos de trabajo que preserven la intención del diseño y trasladen el conocimiento a lo largo de cada etapa del proceso. Bajo este enfoque, la idea de una "inteligencia de diseño y creación" puede entenderse como una transición hacia la continuidad, donde los datos, las decisiones y el aprendizaje obtenidos en la planificación, el diseño, la construcción y la operación permanezcan integrados en el proyecto en lugar de detenerse en la entrega del mismo. En este escenario, la inteligencia artificial y la automatización operan con mayor relevancia, apoyándose en la información acumulada en vez de en datos aislados.







































