Con sede en la Ciudad de México, Estudio Ome, fundado por Susana Rojas Saviñón y Hortense Blanchard, es una práctica de arquitectura y paisaje que trabaja en bosques, terrenos volcánicos, fragmentos urbanos y antiguos sitios industriales. Ganador de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio desarrolla proyectos a través de la observación constante de las condiciones ecológicas y territoriales, donde las decisiones de diseño surgen directamente del comportamiento del suelo, el agua, la vegetación y la tierra.
Cada proyecto comienza con encuentros repetidos. El primer acercamiento al terreno se realiza a través del caminar y la observación prolongada, permitiendo que los patrones de drenaje, la erosión y los cambios estacionales se vuelvan legibles antes de que ocurra cualquier medición formal. Estas visitas constituyen la base para interpretar tanto las capas visibles como las subterráneas: la hidrología y las transformaciones históricas que continúan ejerciendo fuerza sobre la superficie.
Anan Alsama diseñado por Fatimah Alabid, Masud Alzunaifer y Maha Alesawi. Imagen cortesía de Mujassam Watan
En la ciudad, la estética no se mide por la altura de las torres ni por el ancho de las vías, sino por su capacidad para evocar significados dentro del espacio. Desde este enfoque, la iniciativa Mujassam Watan surge como algo más que un mero esfuerzo artístico. Representa un intento deliberado de redefinir la relación entre las personas y el lugar, entre la memoria material y la identidad imaginada. En la ciudad de Khobar, en el Reino de Arabia Saudita —donde la modernidad urbana se cruza con una rápida transformación social—, esta iniciativa plantea la siguiente pregunta: ¿cómo puede una escultura convertirse en un texto abierto, que no solo se lea visualmente sino que se experimente a nivel sensible?
El territorio de Ecuador abarca una notable diversidad de paisajes, que van desde la Costa del Pacífico hasta las cumbres de los Andes, la vasta extensión de la selva amazónica y las volcánicas islas Galápagos. Cada región del país presenta características distintivas que se reflejan en sus diversos contextos ambientales, culturales y sociales. Si bien la arquitectura latinoamericana tiene sus raíces en ricas tradiciones ancestrales, técnicas constructivas nativas y materiales locales, la arquitectura ecuatoriana contemporánea expresa una identidad en evolución que fusiona estos elementos con las exigencias actuales. La tradición y la innovación, los recursos locales y las técnicas modernas, junto con la responsabilidad social y la estética, interactúan con el entorno natural, las condiciones urbanas y los contextos sociales.
Tras explorar la adaptabilidad a escala urbana, ahora nos enfocamos en el edificio en sí y, fundamentalmente, en la práctica profesional. ¿Cómo pueden los/las arquitectos/as, desarrolladores/as y consultores/as incorporar la adaptabilidad como un resultado medible y generalizado? Esta pregunta formará parte de la agenda de la Adaptable Building Conference (ABC) el 22 de enero en el Nieuwe Instituut de Róterdam, donde arquitectos/as, ingenieros/as, responsables de políticas y líderes de la industria explorarán el potencial de los edificios adaptables y cómo implementarlos a gran escala.
El año pasado marcó un momento decisivo en la evolución de ArchDaily: un periodo de recalibración, intención y un renovado propósito editorial.
En un panorama mediático cada vez más acelerado y saturado, aprovechamos la oportunidad para plantearnos preguntas fundamentales: ¿Qué deben ser los medios de arquitectura hoy en día? ¿Qué responsabilidades asumimos como plataforma global? ¿Y de qué manera podemos contribuir significativamente a una profesión que atraviesa transformaciones sociales, ambientales y culturales?
Al comprometernos profundamente con estas reflexiones, asumimos plenamente nuestro papel, definiendo con mayor claridad qué es ArchDaily y cómo opera.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida al situarse más cerca del cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten configurar un tipo de envolvente blanda en lugar de un límite fijo en el espacio arquitectónico. Al reaccionar ante los más mínimos estímulos ambientales, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Asimismo, al superponerse o ensamblarse, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las recientes tecnologías innovadoras de fabricación amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están del todo abiertos ni cerrados por completo, sino en constante negociación. Así, reinterpretar la estructura en el espacio urbano mediante la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
Ha comenzado un nuevo año y, con él, una nueva edición de los Premios ArchDaily Building of the Year. Durante 17 años, les hemos entregado las riendas a ustedes, nuestros/as lectores/as, para elegir los mejores proyectos de arquitectura del año, y su respuesta siempre ha estado a la altura. Con una selección completamente nueva de más de 3,000 proyectos de todo el mundo, ha llegado el momento de perderse en nuestra biblioteca de proyectos y comenzar a hacer su selección.
Desde una pequeña biblioteca en la zona rural de Myanmar, galardonada en la primera edición del Building of the Year en 2009, hasta una innovadora planta de valorización energética de residuos en 2025, los proyectos ganadores de estos premios siempre han resultado sorprendentes, inspiradores y, sobre todo, un reflejo del panorama arquitectónico actual. Cualquier persona puede registrarse para obtener una cuenta gratuita de ArchDaily y votar. Por ello, les invitamos a explorar el catálogo de proyectos publicados en 2025 —todos ellos elegibles para participar en una o más de las 15 categorías disponibles— para elegir a sus favoritos.
https://www.archdaily.cl/es/1093345/los-premios-archdaily-building-of-the-year-2026-ya-estan-abiertosDaniela Porto
Las ciudades de todo el mundo comparten un objetivo común: volverse más saludables y verdes, con el respaldo de una infraestructura cívica que restaure los ecosistemas y fortalezca la vida pública. La gran pregunta es cómo lograrlo. Los objetivos climáticos globales, los códigos de edificación locales y las normativas municipales orientan cada vez más a quienes diseñan y planifican hacia mejores decisiones. Sin embargo, muchas ciudades aún luchan por traducir estos marcos de referencia en confort cotidiano a nivel de calle y en una protección ecológica a largo plazo. ¿Qué sucedería si la ciudad ya no fuera tratada como una urbe tradicional, sino como un parque nacional?
Los parques nacionales operan mediante sistemas de protección que abordan el territorio como una red de relaciones ecológicas, y no como una simple colección de sitios aislados. Establecen una base común para lo que debe preservarse, mantenerse y hacerse accesible a lo largo del tiempo. Al aplicar esta lógica al entorno urbano, el éxito del modelo puede inspirar orgullo y un sentido de responsabilidad compartida entre los/las diseñadores/as, los/las formuladores/as de políticas y los/las residentes, fomentando un compromiso colectivo con la salud, el hábitat y la infraestructura cívica.
Emplazada en el rompeolas exterior del Puerto de Cap-d'Ail, junto a Mónaco, la Beach House ocupa un umbral entre la tierra y el mar. Rodeado de agua y embarcaciones amarradas, el edificio entabla un estrecho diálogo con el puerto, expuesto a las variaciones de la luz, los reflejos y la atmósfera del Mediterráneo. En este entorno, la casa se percibe casi como una embarcación más amarrada junto al muro del puerto.
Sin embargo, cuando Dave Rowles comenzó a trabajar en el diseño, la residencia presentaba muy poco de este carácter en su interior. La antigua vivienda unifamiliar había sido desmantelada casi por completo, quedando reducida a una estructura de concreto expuesto. En consecuencia, la renovación comenzó con una pregunta fundamental: ¿cómo puede un interior capturar las cualidades de su entorno? En lugar de competir con el imponente contexto marítimo, el diseño se centró en crear un espacio sereno y guiado por la materialidad, que enmarca y amplifica la belleza y la experiencia del paisaje circundante mediante detalles de roble, cedro, mármol y acero inoxidable. En colaboración con barth, firma especializada en carpintería y acabados de interiores, Rowles transformó la estructura de concreto en un espacio cohesivo, donde los materiales naturales, la luz y los detalles refinados definen tanto los ambientes interiores como los exteriores.
Studio NEiDA opera en la intersección de la práctica arquitectónica, la investigación y el trabajo curatorial, con un enfoque constante en cómo los edificios surgen de las condiciones materiales y culturales de un lugar. En lugar de tratar la materialidad como un lenguaje de acabado, el estudio la define como el inicio de una narrativa arquitectónica: a partir de lo disponible a nivel local, analizan qué saber artesanal existe en el territorio y cómo esos recursos y habilidades sitúan al proyecto dentro de un linaje arquitectónico. Este enfoque pone en primer plano las limitaciones y posibilidades como fuerzas productivas, posicionando el diseño como un proceso iterativo que alinea la intención espacial con las realidades de la cultura constructiva y la inteligencia vernácula.
A lo largo de su obra, los intereses de NEiDA van más allá de la forma para adentrarse en los contextos sociopolíticos y climáticos que definen cómo se construye y se habita la arquitectura. El estudio enfatiza el aprendizaje a partir de prácticas constructivas sin autoría, vernáculas e informales como un modo de establecer una gramática común para la intervención; asimismo, describen la continuidad entre el interior y el exterior no como una preferencia estilística, sino como una respuesta a la vida local y a las lógicas de ventilación, donde los espacios al aire libre pueden estar tan definidos espacialmente y ser tan centrales programáticamente como los interiores. La colaboración, bajo este esquema, no es un elemento secundario: el estudio destaca el intercambio en obra con los/las artesanos/as y constructores/as como una metodología fundamental, donde los proyectos evolucionan a través de la inteligencia colectiva y una comunicación adaptativa.
La construcción industrializada reduce drásticamente los residuos de obra y garantiza un montaje de precisión, pero la sostenibilidad a largo plazo depende de la durabilidad de la envolvente del edificio aplicada en fábrica.. Imagen cortesía de Terraco
En el Salone del Mobile 2026, MARA presentó su última colección dentro de un stand diseñado por el arquitecto y diseñador italiano Ferruccio Laviani. Concebida como una microabstracción de una arena, la instalación situó al público visitante en el centro de una composición espacial ascendente, donde los productos más recientes de la marca se exhibían en gradas escalonadas.
La propuesta se inspiró en la idea del teatro griego como un espacio de encuentro, intercambio y observación colectiva. El stand planteaba una suerte de paisaje arquitectónico en el que las personas podían sentarse, transitar por el espacio, observar los objetos desde diferentes ángulos e interactuar con la marca de una manera más directa y experiencial.
Refugio de autobuses / Pearce Brinkley Cease + Lee . Imagen cortesía de JWest Productions
El futuro de los nodos de transporte en los Estados Unidos no estará definido por icónicas terminales de aeropuertos metropolitanos ni por monumentales estaciones centrales de tren. Las comunidades rurales albergan la mayor parte de la red de carreteras del país, concentran casi la mitad de las millas recorridas por camiones de carga y generan dos tercios del transporte ferroviario de mercancías. Esta realidad posiciona a los nodos de transporte rural como puntos de acceso regional y centros de distribución vitales que moldean la movilidad nacional al margen de los modelos de expansión urbana.
En 2026, Apple celebró cincuenta años desde su fundación. A lo largo de las últimas dos décadas, la empresa ha desarrollado un lenguaje arquitectónico coherente que extiende su marca hacia el entorno construido, transformando tiendas, lugares de trabajo y espacios públicos en componentes activos de su identidad. Estos entornos guían el movimiento, enmarcan la interacción y condicionan las formas en que los/las usuarios/as se relacionan tanto con los productos como con la propia compañía.
Desde el dispositivo portátil hasta el interior urbano, Apple ha buscado mantener un alto grado de control sobre la forma, el material y la experiencia. La arquitectura pasa a formar parte de este sistema en el momento en que la compañía empieza a definir cómo se percibe y cómo se interactúa con ella en el espacio físico. Las investigaciones sobre entornos comerciales han demostrado que la distribución espacial, la visibilidad y los patrones de circulación pueden moldear el comportamiento y la interacción, convirtiendo a la arquitectura en una interfaz entre la marca y el/la usuario/a.
El modernismo en la arquitectura fue, quizás, la primera filosofía de diseño de edificios verdaderamente global. Surgido a principios del siglo XX, sus primeros defensores fueron grandes figuras europeas como Le Corbusier, Walter Gropius y Mies van der Rohe. En 1923, Le Corbusier publicó su obra escrita fundamental, habitualmente traducida al español como Hacia una arquitectura. La novedad y el rechazo de la historia constituyeron uno de los principios centrales del modernismo, lo cual se manifestó en el uso de nuevos materiales como el acero y el concreto, que dieron lugar a una libertad de expresión formal sin precedentes.
Hacia mediados del siglo XX, el modernismo fue adoptado en todo el mundo por países que se recuperaban de la Segunda Guerra Mundial y superaban las secuelas del colonialismo. Se convirtió en el lenguaje de la reconstrucción y de la construcción nacional, reforzado por su rechazo al pasado. Su énfasis en la tecnología se adaptaba a este nuevo mundo de industria, desarrollo a gran escala y nuevas tipologías edilicias. Un siglo después de su nacimiento, el modernismo mismo se ha convertido en el legado. A medida que los edificios se vuelven progresivamente obsoletos o llegan al final de su vida útil, surge una revalorización de su carácter patrimonial, tanto como objetos de diseño como por ser símbolos del espíritu de la época en la que fueron construidos. A continuación, analizamos cinco edificios modernistas de cinco regiones que son objeto de propuestas de reutilización adaptativa. Allí donde alguna vez la forma siguió a la función, hoy la función debe seguir a la forma.
En los últimos años, Albania ha experimentado una rápida y visible transformación, consolidándose como uno de los entornos urbanos más activos del sureste de Europa. Este crecimiento no solo se refleja en la expansión de su tejido construido, sino también en la escala y ambición de nuevas intervenciones arquitectónicas que buscan redefinir la imagen del país. A lo largo de su territorio, se están introduciendo una serie de grandes desarrollos, instituciones culturales y proyectos de infraestructura como parte de un esfuerzo más amplio por reposicionar a Albania y a su capital, Tirana, dentro de las redes regionales e internacionales.
Un número significativo de estas intervenciones son diseñadas por oficinas de arquitectura de reconocimiento internacional, cuya presencia se ha convertido en una característica definitoria de la fase actual de desarrollo de la ciudad. En lugar de depender principalmente de procesos incrementales o arraigados localmente, la transformación de Tirana está cada vez más modelada por visiones de autoría externa que introducen nuevos lenguajes formales, tipologías y estrategias urbanas. Estos proyectos a menudo funcionan como objetos singulares o fragmentos a gran escala, contribuyendo a un paisaje donde la ciudad se ensambla a través de gestos distintos y sumamente visibles.
Tradicionalmente, la arquitectura se ha descrito como una disciplina preocupada por el espacio, la forma y la presencia material. Sin embargo, esta comprensión resulta cada vez más limitada al enfrentarse a las condiciones que configuran la construcción contemporánea. Los edificios ya no surgen de una relación estable entre sitio, programa y material. En cambio, se producen dentro de una densa red de sistemas tecnológicos que operan a través de escalas territoriales, ecológicas y temporales. Las redes de energía, las infraestructuras de datos, los procesos de extracción y la logística global configuran la arquitectura de manera tan decisiva como el clima o el contexto urbano.
Visto desde este prisma, la arquitectura es menos un objeto discreto que un momento dentro de un campo técnico más amplio. Las cadenas de suministro, los sistemas de datos, el mantenimiento automatizado y las redes de energía no se encuentran "detrás" del entorno construido. En cierto modo, influyen en lo que se puede construir, en lo que es asequible, en cómo se comportan los edificios a lo largo del tiempo y en qué tipo de residuos producen. Al evaluar la arquitectura principalmente a través de la forma, se corre el riesgo de pasar por alto los sistemas que condicionan su producción y su vida posterior.
En el siglo XIX, redes ferroviarias enteras quedaron obsoletas prácticamente de la noche a la mañana, no debido a un deterioro físico, sino a cambios en los estándares técnicos que las sustentaban. La expansión del ferrocarril en Europa y América del Norte adoptó diferentes anchos de vía o trochas (la distancia transversal entre rieles) y, a medida que se consolidaba un estándar dominante, estas infraestructuras se volvieron incompatibles entre sí. Esto exigió adaptaciones a gran escala, conversiones o incluso reconstrucciones completas, en lo que se conoció como la "guerra de las trochas".
A raíz de la adopción masiva de las redes de telecomunicaciones en el siglo XX, ciudades de todo el mundo construyeron grandes centrales telefónicas equipadas con sistemas electromecánicos encargados de enrutar las llamadas entre regiones. Estas estructuras constituían piezas de infraestructura sumamente especializadas que, a menudo, ocupaban manzanas enteras y se organizaban en torno a maquinaria técnica de gran envergadura. Sin embargo, ante la transición hacia tecnologías de conmutación digital y, posteriormente, la generalización de la telefonía móvil, gran parte de este equipamiento quedó obsoleta en pocas décadas. Los propios edificios solían conservar su solidez estructural, pero los sistemas para los que habían sido diseñados ya habían evolucionado y los habían dejado atrás.
A tan solo de cinco días del anuncio de los/las finalistas, todavía hay tiempo para elegir sus proyectos favoritos para el Premio Obra del Año 2026. La mayor premiación de arquitectura del mundo lusófono, decidida por voto popular, el Obra del Año existe para reconocer los mejores proyectos de arquitectura publicados cada año en ArchDaily Brasil.
El 8 de abril se revelarán los/las 15 finalistas, elegidos/as por la comunidad de ArchDaily a lo largo de estas dos semanas de nominaciones. Al nominar proyectos, cada lector/a pasa a formar parte de una red imparcial de jurados, brindando visibilidad a lo mejor de la arquitectura de los países de lengua portuguesa.
https://www.archdaily.cl/es/1093142/ultimos-dias-para-elegir-los-finalistas-del-premio-obra-del-ano-2026-de-archdaily-brasilArchDaily Team
Fundada en 2015 en Ahmedabad por Anand Sonecha, SEAlab es una oficina moldeada por un compromiso lento y contemplativo con el lugar, la proporción y la participación. Reconocido como uno de los ganadores de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio construye con materiales sencillos y técnicas locales, buscando crear entornos que se experimenten tanto como se ven. Esta filosofía se hizo particularmente tangible en Gandhinagar, donde la Escuela para Niños y Niñas con Discapacidad Visual y Ceguera no comenzó como una institución construida específicamente para ese fin. La escuela operaba en el edificio de una escuela primaria existente, con aulas dispuestas sobre los dormitorios y doce niños y niñas compartiendo una sola habitación. El espacio era limitado, al igual que las oportunidades de crecimiento. El nuevo edificio académico debía ampliar la capacidad, mejorar las condiciones de vida y fomentar una mayor independencia de los/las estudiantes.
Representación de la Gateway vía Flickr bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0. Imagen cortesía de la NASA
El concepto de la tecnosfera proporciona un marco de referencia para comprender la escala del impacto humano en la Tierra. El término fue acuñado por Peter K. Haff y se define como la red global de artefactos creados por el ser humano: una capa física de infraestructura, edificios, vehículos y maquinaria que funciona de manera conjunta con la biosfera y la atmósfera. Con un peso estimado actualmente en 30 billones de toneladas, esta masa construida por el ser humano está dominada por el entorno construido. En este contexto, la arquitectura sirve como la interfaz principal, modelando la manera en que la tecnología interactúa con las ecologías locales. Sin embargo, todo parece indicar que, pronto, la tecnosfera ya no estará confinada a la superficie terrestre. A través del programa Artemis de la NASA, esta red de masa de origen humano se está expandiendo más allá de la atmósfera terrestre, buscando establecer una nueva infraestructura orbital que representará la primera extensión permanente fuera del planeta de este sistema artificial.
Durante la mayor parte de la historia humana, la noche llegaba como una certeza planetaria. La oscuridad se extendía sobre los paisajes y el cielo revelaba miles de estrellas. Hoy en día, ese cielo está desapareciendo. La luz artificial se proyecta hacia arriba desde las ciudades, dispersándose por la atmósfera y transformando la noche en una bruma permanente. Investigaciones que mapean el brillo global del cielo muestran que más del 80 por ciento de la humanidad vive hoy bajo cielos con contaminación lumínica, y la Vía Láctea ha desaparecido de la vista de más de un tercio de la población mundial. La pérdida de los cielos oscuros suele debatirse en el ámbito de la astronomía; sin embargo, las causas de este cambio están profundamente arraigadas en el entorno construido. Los edificios emiten luz, la reflejan a través de fachadas de vidrio y extienden la iluminación mucho más allá de sus muros. En la tecnosfera —el vasto sistema de infraestructuras y materiales que la humanidad ha construido—, la arquitectura moldea actualmente tanto el espacio físico como las condiciones sensoriales que lo rodean.
Culinary Health Fund . Imagen cortesía de Longboard
Antes de comprender racionalmente un espacio, lo percibimos de manera sensorial. La luz, la proporción, la textura, el color y la materialidad influyen en cómo el cuerpo interpreta un entorno, determinando si se siente acogedor, frío, íntimo o impersonal. Los elementos visuales y cromáticos pueden afectar directamente la percepción de la profundidad, la atmósfera y la escala dentro de los interiores, particularmente en edificios contemporáneos caracterizados por grandes luces y superficies continuas. Entre los elementos arquitectónicos que dan forma a esta experiencia, el cielo raso suele ser uno de los más subestimados, a pesar de su profunda influencia en cómo se percibe y se habita el espacio.