El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCOha inscrito las "Obras de Aalto", una colección de trece edificios y conjuntos arquitectónicos en Finlandia diseñados por Aino Marsio-Aalto, Elissa Aalto y Alvar Aalto, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este reconocimiento destaca la trascendencia internacional de un conjunto de obras que contribuyó a redefinir la arquitectura moderna mediante un enfoque centrado en las personas, que prioriza la relación entre los edificios, la vida cotidiana, la naturaleza y el bienestar social. Con proyectos realizados desde finales de la década de 1920 hasta los años ochenta, la selección representa la contribución de Finlandia al Movimiento Moderno, al tiempo que reconoce la práctica colaborativa de los Aalto y su estudio.
Ambulance for Monuments es una iniciativa de primeros auxilios dedicada a salvaguardar el patrimonio edificado en peligro de Rumania, operando en una carrera contra el tiempo para evitar el colapso y la pérdida irreversible. El proyecto responde a la creciente vulnerabilidad de las estructuras históricas, desde iglesias sajonas fortificadas y casonas señoriales hasta templos de madera e hitos rurales, muchos de los cuales ya no se benefician de las redes comunitarias que alguna vez los sostuvieron. En un país profundamente afectado por la emigración desde 1990, donde casi la mitad de la población aún vive en zonas rurales, pueblos enteros han perdido a la gente, los oficios y el cuidado cotidiano que alguna vez mantuvieron en pie a estos monumentos.
Organizada en torno a una unidad móvil de intervención —una "Ambulancia" equipada con herramientas, andamios y equipos de obra—, la iniciativa lleva a cabo trabajos urgentes de estabilización que permiten ganar tiempo para los edificios en peligro. En lugar de reemplazar una restauración completa, estas intervenciones estratégicas preservan el tejido histórico, garantizan la seguridad estructural y mantienen abierta la posibilidad de una conservación y reutilización adaptativa a largo plazo.
En toda Sudamérica, la arquitectura perdura a través de los materiales que emplea, aquellos que persisten a lo largo del tiempo. El bambú, el ladrillo, la madera y el hormigón aparecen en distintas regiones, conectando el clima, la mano de obra y la cultura de formas que aseguran su permanencia de generación en generación. Su continuidad no depende únicamente de la preservación o del patrimonio, sino del uso.
Bajo esta perspectiva, la memoria cultural no reside principalmente en monumentos o imágenes, sino en la práctica misma. Sobrevive en los gestos repetidos: colocar ladrillos, amarrar uniones de guadua, ensamblar entramados de madera o vaciar losas que anticipan un nuevo piso. Estas acciones se transmiten menos a través de manuales que mediante la participación directa. Con el tiempo, estructuran sistemas de conocimiento arraigados en el hábito y la necesidad. Los materiales perduran no porque simbolicen el pasado, sino porque siguen funcionando.
El papel de la rehabilitación del patrimonio en el panorama arquitectónico contemporáneo está definido por una amplia gama de investigaciones, creencias, memorias y esfuerzos destinados a redefinir y fortalecer nuestro entorno construido. Al emprender un proyecto de transformación, renovación o preservación, los y las arquitectos/as pueden emplear diversas estrategias y herramientas para fomentar una coexistencia significativa entre lo existente y lo nuevo. Junto con tres estudios de arquitectura basados en Madrid —SOLAR, Pachón-Paredes y BA-RRO— nos propusimos entablar una conversación para explorar sus procesos creativos e ideales, reconociendo la complejidad y el valor de los edificios históricos como depósitos de materiales, estructuras y técnicas constructivas de otras épocas.
World Monuments Fund (WMF) es una organización independiente dedicada a salvaguardar lugares de gran valor en todo el mundo que enriquecen vidas y fomentan el entendimiento mutuo entre culturas y comunidades. El 10 de febrero, WMF anunció un compromiso de 7 millones de dólares para apoyar 21 proyectos de preservación del patrimonio que se lanzarán en 2026. Estas inversiones impulsarán el trabajo en sitios incluidos en el World Monuments Watch 2025, el programa de defensa basado en nominaciones de WMF, al tiempo que apoyarán nuevas fases de conservación, planificación y capacitación en otros sitios patrimoniales de cinco continentes. Los sitios seleccionados reflejan un amplio rango cronológico y geográfico, desde paisajes culturales antiguos hasta hitos arquitectónicos modernos. Los proyectos destacan la diversidad del patrimonio mundial, abarcando desde jardines mogoles y complejos religiosos otomanos hasta cines modernistas, paisajes mineros industriales, rutas culturales indígenas y santuarios sagrados, al tiempo que ponen de relieve el conocimiento cultural a largo plazo integrado en su preservación.
Históricamente—al igual que otras formas culturales—la arquitectura ha sido documentada, compartida y promovida principalmente a través de la impresión. Libros, revistas y periódicos llevaron los argumentos e imágenes de la disciplina, y debido a que la práctica arquitectónica depende en gran medida de la comunicación visual, las revistas impresas crearon un puente entre las publicaciones académicas y las revistas comerciales. A lo largo de las décadas posteriores a la guerra, volúmenes bellamente producidos curaron un punto de vista colectivo, señalando lo que el campo consideraba en términos generales digno de discusión o ejemplar.
A través de los principales centros culturales, un puñado de publicaciones moldeó este discurso: sus perspectivas eran típicamente sofisticadas, profesionales y cuidadosamente editadas—destilando una producción global indisciplinada en una pequeña constelación de proyectos notables. El sistema privilegiaba ciertas prácticas y geografías, pero también amplificaba la arquitectura para audiencias más amplias. Los edificios comenzaron a instalarse en la imaginación pública; los viajes culturales—viajes realizados expresamente para experimentar la arquitectura—pasaron de ser una rareza a convertirse en un ritual.
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Este año, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) ha establecido el tema "Diseño para la Fortaleza", un poderoso llamado a la acción que resuena profundamente con el enfoque de la ONU sobre la respuesta a crisis urbanas. En un mundo que enfrenta interrupciones ambientales y sociales sin precedentes, este tema nos desafía a ir más allá de soluciones temporales. Cabe preguntarse, ¿cómo pueden nuestros edificios y ciudades no solo resistir los impactos, sino también fomentar la equidad, la continuidad y la resiliencia?
Aunque el concepto de fortaleza en arquitectura puede evocar fácilmente imágenes de concreto reforzado y acero, está surgiendo una interpretación más profunda, una que define la fortaleza no como mera rigidez, sino como una capacidad holística para resistir y adaptarse. Esto incluye muchas facetas, desde la resiliencia ecológica y el cuidado hasta los conceptos duraderos de resiliencia social o la conservación de estructuras urbanas existentes, todas contribuyendo a un entorno construido más capaz de responder a la multitud de crisis que enfrentan las ciudades en todo el mundo.
Todos los materiales provienen de algún lugar y forman parte de una cadena de extracción, suministro, producción y eliminación que, según su escala, deja huellas más o menos significativas en el medio ambiente. En arquitectura, solemos abordar este recorrido desde la perspectiva de la circularidad de los materiales, considerando cómo pueden reincorporarse a los ciclos de producción en lugar de convertirse en desechos. Pero al ampliar la mirada hacia lugares inesperados, emergen sistemas paralelos donde los subproductos de una industria se transforman en recursos para otra. Este enfoque ha encontrado un terreno fértil en los residuos orgánicos convertidos en biomateriales, siendo uno de los ejemplos más recientes el trabajo de Fahrenheit Works. En su instalación From the Tagus to the Tile, reutilizan conchas de ostra desechadas por los sistemas alimentarios para reinterpretar los emblemáticos azulejos de Lisboa.
El teórico André Corboz, conocido por sus aportes a la lectura crítica del territorio, propone que las ciudades deben entenderse como un palimpsesto. Es decir, una superficie reescrita continuamente, donde las huellas de capas anteriores permanecen visibles incluso después de sucesivas intervenciones. Para él, la ciudad no es una entidad estática, sino un organismo en constante transformación, donde se superponen capas históricas, funcionales y simbólicas. Por ello, trabajar en proyectos de restauración o rehabilitación de edificios históricos es especialmente complejo, y exige una reflexión cuidadosa sobre el enfoque a adoptar: ¿deben las ampliaciones y renovaciones buscar una coherencia total con el lenguaje original, o afirmarse como expresiones arquitectónicas de su propio tiempo?
Ubicado en una granja en el sur de India, el Museo del Arroz ocupa el piso superior de la casa de Syed Ghani, enclavada en el verde paisaje agrícola de Mandya — una región moldeada por estructuras de ladrillo, una extensa vegetación y conocimientos agrícolas ancestrales. Syed Ghani, un agricultor, historiador y museólogo, se ha dedicado a preservar las variedades indígenas de arroz a través de la conservación de semillas, su proliferación e iniciativas educativas. Con el apoyo de los agricultores locales, ha ayudado a recuperar más de 1,000 variedades nativas de arroz, protegiendo una parte esencial del patrimonio agrícola de India.
A medida que la inteligencia artificial (IA) se integra cada vez más en la sociedad, es esencial pausar ocasionalmente para reflexionar sobre los fundamentos que la sustentan y las dimensiones a las que se extiende. En el corazón del aprendizaje de la IA están los conjuntos de datos, cuya estructura y contenido moldean cómo estos sistemas interpretan y responden al mundo que los rodea. Esta dependencia crea una profunda interdependencia, una que no solo informa las capacidades de la IA sino que también define posibles puntos ciegos. A la luz de esto, debemos hacer una pregunta crucial: ¿Qué formas de comprensión podría excluir este proceso, particularmente aquellas que no se capturan fácilmente en forma digital?
Detalle de la Red de Quioscos Garífuna. Imagen Cortesía de 24 Grados Arquitectura
¿Cómo puede la arquitectura restaurar la relevancia de los lugares olvidados? ¿Qué diálogos pueden surgir cuando los edificios y paisajes no son tratados como lienzos en blanco, sino como capas de memoria, identidad y potencial? Para la firma de arquitectura hondureña 24 Grados, estas preguntas dan forma a un enfoque basado en la adaptación, reutilización y diseño contextual. Sus proyectos van desde la restauración de antiguas plazas españolas y centros culturales hasta intervenciones en parques naturales y pueblos costeros en Honduras. Cada uno se fundamenta en la creencia de que el diseño puede retejer las relaciones entre las personas, el lugar y el patrimonio.
La sostenibilidad en la arquitectura a menudo se enmarca como un desafío universal, llevando a soluciones estandarizadas que priorizan la eficiencia sobre el contexto. Sin embargo, la arquitectura está inherentemente ligada a su entorno: los edificios interactúan con el clima, la topografía y la historia cultural de maneras que exigen especificidad. En lugar de depender de listas de verificación de sostenibilidad estandarizadas, ¿cómo puede la arquitectura abrazar soluciones específicas para cada sitio? Esta conversación está profundamente conectada al concepto de Genius Loci, o el espíritu de un lugar, introducido por Christian Norberg-Schulz y abrazado por arquitectos/as que abogan por diseños que resuenen con su entorno. Sugiere que la arquitectura no debe imponerse sobre un sitio, sino más bien emerger de él, informada por sus materiales, clima y significado cultural. Esta filosofía desafía la aplicación generalizada de tecnologías sostenibles genéricas, proponiendo en cambio que la sostenibilidad debe estar inherentemente ligada a la ubicación en la que opera.
El arquitecto y educador chino Liu Jiakun ha sido anunciado como el ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2025, el más alto reconocimiento en el campo de la arquitectura. Fundador de Jiakun Architects (1999), Jiakun es reconocido por su habilidad para fusionar elementos tradicionales chinos con el diseño contemporáneo y por su compromiso con la equidad social en el entorno construido. Nacido en Chengdu, China, donde aún vive y trabaja, se convierte en el segundo arquitecto chino en recibir este galardón, después de Wang Shu en 2012. De este modo, Jiakun se une a una distinguida lista de laureados recientes, como Riken Yamamoto (2024), David Chipperfield (2023) y Francis Kéré (2022). La ceremonia de entrega del premio se celebrará en los próximos meses en el Louvre Abu Dhabi, diseñado por Jean Nouvel, con un lanzamiento mundial en video en otoño, seguido del Simposio y Conferencia de los Galardonados 2025 en mayo.
En 1975, Honduras estaba bajo un régimen militar que había estado en el poder durante más de una década, liderado en ese momento por el General Juan Alberto Melgar Castro. Durante este período, Tegucigalpa experimentó varios cambios grandes y sin precedentes. La afluencia de personas de diversas partes del país debido a la migración rural transformó la ciudad de un área urbana compacta en una metrópoli en expansión. Este crecimiento inesperado llevó al gobierno a implementar un esquema de desarrollo y planificación municipal, un proyecto que definiría el futuro de la ciudad y la evolución de su casco antiguo. Este artículo fue desarrollado con la colaboración del arquitecto hondureño Lisandro Calderón, quien se especializa en Planificación Urbana y es actualmente profesor en la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), ubicada en Tegucigalpa, Honduras.
La Catedral de Notre Dame reabrió el 7 de diciembre de 2024, recibiendo visitantes por primera vez desde el incendio de 2019. Su restauración fue una tarea masiva, liderada por el arquitecto principal Philippe Villeneuve, asistido por Rémí Fromont y Pascal Prunet. El proyecto involucró aproximadamente a 2.000 artesanos, 250 empresas y alrededor de 900 millones de dólares, demostrando la inmensa escala y complejidad del trabajo en un plazo ajustado. A pesar del importante hito de su apertura antes de fin de año, los trabajos de restauración aún no están completos, ya que se espera que continúen hasta 2026.
El Pabellón Nacional de los Emiratos Árabes Unidos ha anunciado que Azza Aboualam, arquitecta emiratí y profesora asistente en la Universidad Zayed, ha sido nombrada curadora de la participación de los EAU en la 19ª Exposición Internacional de Arquitectura – La Biennale di Venezia, que tendrá lugar del 10 de mayo al 23 de noviembre de 2025. La investigación de Aboualam, que explora la intersección entre la arquitectura y la memoria social, se presentará en la exposición del pabellón de Venecia, acompañada de una publicación. Este nombramiento sigue a la participación de Aboualam en el Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos, donde trabajó como pasante en Venecia durante la 14ª Exposición Internacional de Arquitectura en 2014.