A los/las arquitectos/as se les capacita para seleccionar materiales, comparar sus propiedades y decidir cómo deben utilizarse. Sin embargo, algunos estudios están asumiendo una tarea distinta: desarrollar el material propiamente dicho.
Para Material Cultures, BC architects y Studio Ossidiana, este proceso puede comenzar con cáñamo cultivado para la construcción, tierra excavada de las obras o mezclas de concreto, pigmentos, piedra y conchas. Su trabajo vincula la investigación de materiales con el procesamiento, la fabricación y la construcción.
La artesanía lleva las huellas de quienes le dieron forma, revelando cómo responden los materiales a las distintas técnicas e incluso ofreciendo pistas sobre las herramientas utilizadas para crearlos. Sin embargo, dentro de la experiencia arquitectónica, el trabajo artesanal puede expresarse no solo a través de los materiales y las estructuras, sino también a través del propio espacio. Con el fin de profundizar y aprender de las conexiones entre el diseño y la ejecución, amass studio ha explorado la traducción de métodos de construcción informales y cotidianos en sistemas espaciales a lo largo de varios de sus proyectos. Al integrar mecanismos, materiales, estructuras y mobiliario, el estudio crea nuevas narrativas espaciales en las que el diálogo entre lo artesanal y lo industrial se refuerza mutuamente. Más allá de la artesanía en sí, ¿por qué no visibilizar los procesos que le dan vida?
A lo largo de los años, la arquitectura de los cines se ha reinventado continuamente. Desde experiencias cinematográficas que involucran múltiples sentidos hasta tecnologías materiales que reinterpretan la estética de épocas pasadas, el concepto de sala de cine ha permitido la recuperación, revitalización y renovación de numerosos espacios obsoletos, en ruinas o incluso protegidos históricamente. Al igual que el Majestic Cinema refleja una importante función comunitaria en Zanzíbar (Tanzania), muchos edificios del siglo XX han encontrado en la reutilización adaptativa una oportunidad para restaurar y preservar culturas, memorias y tradiciones que siguen siendo significativas para sus comunidades.
¿Qué aportan los materiales ligeros al espacio público bajo un principio de diseño ético, ecológico y no extractivo? Diversas texturas textiles ofrecen un punto de partida al situarse más cerca del cuerpo que los materiales estructurales pesados y convencionales. Gracias a su flexibilidad y capacidad de respuesta, permiten configurar un tipo de envolvente blanda en lugar de un límite fijo en el espacio arquitectónico. Al reaccionar ante los más mínimos estímulos ambientales, el tejido introduce un movimiento continuo en el espacio. Asimismo, al superponerse o ensamblarse, genera gradaciones de densidad, profundidad y confinamiento, mientras que las recientes tecnologías innovadoras de fabricación amplían las posibilidades de su forma y durabilidad estructural.
Los materiales semitransparentes, por su parte, median las condiciones de permeabilidad visual y la experiencia corporal del espacio. Al transmitir y filtrar la luz, desdibujan las divisiones claras entre interior y exterior, lleno y vacío, creando umbrales que no están del todo abiertos ni cerrados por completo, sino en constante negociación. Así, reinterpretar la estructura en el espacio urbano mediante la ligereza, la translucidez y la suavidad abre paso a modos alternativos de percepción espacial y de interacción corporal.
Un nuevo museo dedicado a la ciencia de la fibra de carbono abrió sus puertas en Fiorenzuola d'Arda, Italia, el 17 de diciembre de 2025. El proyecto se remonta a 2021 y fue diseñado por CRA–Carlo Ratti Associati en colaboración con el fallecido arquitecto y diseñador italiano Italo Rota. Encargado por MAE, un fabricante de equipos para la producción de fibra de carbono, el proyecto transforma uno de los archivos más grandes del mundo sobre fibra de carbono en un museo dinámico, que une la investigación con la preservación de archivos y convierte este acervo en un espacio de exploración interactiva. El equipo de diseño describe el proyecto como un "museo vivo", un espacio para leer, indagar y conectar ideas.
¿Qué es la arquitectura? Para algunos, su función tradicional es reunir imaginación, conocimiento técnico y capacidad de resolución, permitiendo a los arquitectos proyectar y construir mientras equilibran las ideas con los medios para llevarlas a cabo. Desde la piedra y la madera de las primeras construcciones hasta el acero y el hormigón del siglo XX, cada época exigió no solo comprender la forma, sino también las propiedades y el potencial de los materiales empleados. Este dominio de los materiales siempre ha sido una parte esencial del proceso creativo, aunque su alcance estuvo limitado por los saberes y las tecnologías disponibles.
Con el tiempo, ese equilibrio ha comenzado a cambiar. Los arquitectos han pasado de limitarse a utilizar materiales a diseñarlos activamente, aplicando principios científicos y experimentando con procesos biológicos, químicos y computacionales. Esta evolución ha ampliado las posibilidades de la arquitectura, entrelazando naturaleza, tecnología y arte, mientras impulsa el rol del arquitecto hacia una dimensión más experimental y guiada por la ciencia, en la que la manipulación y creación de materiales se convierten en el núcleo del acto creativo y no solo en un medio para alcanzar formas o estructuras.
Todos los materiales provienen de algún lugar y forman parte de una cadena de extracción, suministro, producción y eliminación que, según su escala, deja huellas más o menos significativas en el medio ambiente. En arquitectura, solemos abordar este recorrido desde la perspectiva de la circularidad de los materiales, considerando cómo pueden reincorporarse a los ciclos de producción en lugar de convertirse en desechos. Pero al ampliar la mirada hacia lugares inesperados, emergen sistemas paralelos donde los subproductos de una industria se transforman en recursos para otra. Este enfoque ha encontrado un terreno fértil en los residuos orgánicos convertidos en biomateriales, siendo uno de los ejemplos más recientes el trabajo de Fahrenheit Works. En su instalación From the Tagus to the Tile, reutilizan conchas de ostra desechadas por los sistemas alimentarios para reinterpretar los emblemáticos azulejos de Lisboa.