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Arquitectos: Baumschlager Eberle Architekten
- Área: 17728 m²
- Año: 2026


La promesa original del BIM (Building Information Modeling) iba mucho más allá de la representación tridimensional de un edificio. Su ambición consistía en convertir el modelo en una estructura de información coordinada, en la que la geometría, los componentes, los sistemas y los datos permanecieran conectados a medida que evolucionaba el proyecto. Así, los cambios en un elemento se reflejarían en los planos, secciones, alzados y tablas de cantidades correspondientes; las interferencias entre las distintas disciplinas podrían identificarse antes de la construcción; y la información asociada a los componentes del edificio acompañaría al proyecto a lo largo de las distintas etapas de su ciclo de vida.

Los rankings globales de ciudades ofrecen una perspectiva sobre cómo los entornos urbanos sustentan la vida cotidiana. El Índice de Habitabilidad Global de The Economist Intelligence Unit (EIU) evalúa 173 ciudades en función de su estabilidad, salud, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura, destacando tanto los patrones a largo plazo como los cambios de un año a otro. En la edición de 2026, Copenhague ha sido nombrada la ciudad más habitable del mundo por segundo año consecutivo, seguida de Viena y Melbourne. La capital danesa obtuvo una puntuación general de 98 sobre 100, logrando calificaciones perfectas en estabilidad, educación e infraestructura. El promedio global se mantiene sin cambios en 76.1, ya que las mejoras en salud, educación e infraestructura compensaron los continuos descensos en estabilidad.

Durante la última semana de agosto, el gobierno de la ciudad de Nueva York anunció un nuevo proyecto para la MADE Bush Terminal en Sunset Park, Brooklyn. La iniciativa consiste en la transformación del antiguo edificio industrial en un centro de recuperación, almacenamiento, clasificación y redistribución de materiales de construcción a lo largo de un programa piloto de un año. Este proyecto se suma a una ola de centros de construcción circular similares que se han lanzado o anunciado recientemente en Europa: un almacén reconvertido en Bruselas, la adaptación de un predio industrial en Royal Docks, al este de Londres, y una red transfronteriza respaldada por CirCoFin que abarca Múnich, Copenhague, Lisboa y Escocia. Cada uno de estos proyectos readapta edificios e infraestructura industrial para fomentar la reutilización de materiales de construcción.

Desde la crisis de 2008, un puñado de oficinas pequeñas (ninguna de más de quince años de antigüedad y ninguna lo suficientemente grande como para necesitar un manifiesto en el sentido tradicional) ha llegado, de manera independiente, a alguna versión del mismo rechazo: sonar demasiado seguras de sí mismas, demasiado pronto, en una disciplina que se había pasado la década anterior vendiendo la certeza como un acabado. Probablemente se resistirían a ser agrupadas bajo una misma etiqueta, pero la coincidencia misma radica en que algo en el ejercicio de la arquitectura después de 2008 hizo que la inocencia pareciera la única postura que valía la pena intentar.
Al menos desde 2019 en adelante, Fala ha difundido una descripción de sí misma de dos palabras, repetida textualmente en docenas de medios de arquitectura: una "oficina de arquitectura ingenua". Sin notas al pie, sin ironía; simplemente una oficina, fundada en 2013, que construyó una década de casas, casitas para pájaros y encargos institucionales sobre un término que la arquitectura había pasado un siglo intentando superar. La pregunta que plantea la frase no es si los edificios son buenos (que, por lo general, lo son), sino qué significa para una oficina elegir la inocencia como una postura pública. ¿Dónde termina la postironía y comienza el marketing?






Este artículo forma parte de "Thresholds", una edición impresa especial de Cobe Notes x ArchDaily.
Bajo el suelo yace un material que, en silencio, ha moldeado la arquitectura del mundo moderno. Rara vez se discute sobre el petróleo dentro del discurso arquitectónico; sin embargo, la extracción, circulación y consumo de crudo han reorganizado profundamente la lógica espacial de los territorios. Oleoductos, refinerías, plataformas de perforación, puertos, autopistas y complejos petroquímicos forman un vasto paisaje infraestructural que sostiene la vida contemporánea, configurando una arquitectura dispersa de la energía.
A lo largo de los siglos XX y XXI, el petróleo se convirtió en la base material de la sociedad industrial. Alimentó el transporte, impulsó fábricas y sostuvo el crecimiento de ciudades cuya organización espacial dependía de flujos continuos de energía. No obstante, las infraestructuras que facilitan estos flujos rara vez son objeto de investigación arquitectónica. La atención sigue dirigiéndose, en gran medida, hacia la forma, la tipología o la densidad urbana, mientras que los sistemas materiales que sustentan estos entornos tienden a quedar relegados a un segundo plano dentro de la disciplina.


La Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de promover el uso de proyecciones de mapas mundiales que representen con mayor precisión el tamaño relativo de los continentes. La resolución se presentó durante una sesión en la sede de la ONU en Nueva York el 4 de septiembre y recibió 164 votos a favor, un voto en contra y seis abstenciones. Promovida por Togo, la iniciativa insta a los gobiernos, instituciones educativas, organizaciones internacionales y empresas de tecnología a utilizar proyecciones de áreas equivalentes cuando la escala geográfica resulte relevante. El documento no reemplaza de manera formal ni prohíbe el uso de la proyección de Mercator, ampliamente utilizada desde el siglo XVI. En su lugar, aboga por un mayor uso de proyecciones que preserven el área relativa de las masas terrestres y fomenta la educación sobre las limitaciones de representar la superficie curva de la Tierra en un mapa bidimensional. La proyección Equal Earth de 2018 se señala como un ejemplo de mapa que representa a escala los continentes de forma más precisa.