La comunidad de graduados y graduadas de SCI-Arc continúa dejando una huella indeleble en el panorama global del diseño, abriendo caminos con nuevos enfoques en arquitectura, tecnología y prácticas interdisciplinarias. Con una reputación consolidada en la promoción de la experimentación radical, la escuela ha formado a profesionales cuyo trabajo desafía las convenciones y redefine las posibilidades espaciales. Los logros recientes de sus exalumnos/as subrayan el papel de SCI-Arc en la formación de la próxima generación de arquitectos/as y pensadores/as creativos/as.
El agua actúa como un catalizador de experiencias sensoriales: se manifiesta mediante el contacto físico al tacto, por su presencia al ser escuchada o vista reflejada, y a través de sus transformaciones, ya sea por la temperatura —del frío al calor— o por su estado físico —de líquido a vapor—. Es un elemento clave en el diseño para los sentidos, capaz de evocar atmósferas que se perciben tanto física como emocionalmente. Como sugiere Juhani Pallasmaa, la arquitectura no se dirige únicamente a la vista, sino que involucra a todo el cuerpo y a la memoria sensorial. El cuarto de baño, en particular, concentra gran parte de la experiencia física y emocional asociada al agua, lo que abre la posibilidad de crear entornos que intensifiquen esa conexión sensorial. Ante esto, surge una pregunta: ¿qué elementos o conceptos deben dar forma a este espacio para que la experiencia de la ducha escape de lo ordinario?
https://www.archdaily.cl/es/1141554/el-bano-un-nuevo-despertar-conceptos-de-diseno-contemporaneo-para-una-experiencia-sensorialEnrique Tovar
La librería contemporánea es un espacio paradójico. Es un lugar comercial, pero rara vez mercantilizado; público, pero a menudo de propiedad privada; de escala reducida, pero de impacto expansivo. A medida que las tipologías arquitectónicas adyacentes evolucionan bajo las presiones del consumo digital, la precariedad económica y los hábitos sociales cambiantes, la librería no se ha replegado, sino que se ha adaptado al siglo veintiuno. No es un simple sitio de intercambio literario privado o institucional, sino un híbrido espacial que acoge el ritual, el descanso, el encuentro y la socialización.
Bolete Lounge BIO®. Imagen cortesía de Andreu World
¿Cuál es el panorama global actual sobre la reciclabilidad de los materiales utilizados en la arquitectura? ¿Hasta qué punto están las sociedades contemporáneas realmente comprometidas con la reducción del impacto ambiental? En el esfuerzo por vivir en equilibrio con la naturaleza, reemplazar los combustibles fósiles por fuentes de energía renovable es una de las estrategias clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y abordar el calentamiento global. Inspirarse en la naturaleza como una forma de protegerla significa crear diseños que incorporen la sostenibilidad, la circularidad y la reciclabilidad desde el primer boceto. Desde los sistemas constructivos hasta los acabados superficiales, el uso de biomateriales en la arquitectura refleja una mentalidad arraigada en la responsabilidad a largo plazo sobre el ciclo de vida completo de un material.
En las regiones montañosas de Vietnam, las zonas fronterizas de Tailandia y los escarpados Ghats occidentales de la India, la construcción de proyectos escolares sigue siendo un desafío definido por la logística. En zonas donde la infraestructura y las cadenas de suministro industrial son limitadas o distantes, transportar cada kilogramo de material puede incrementar significativamente los costos y la complejidad logística. Durante 2025, varios proyectos escolares en contextos rurales de Asia demostraron cómo el rol de los/las arquitectos/as a menudo pasó de diseñar la forma a diseñar la estrategia de adquisición de materiales. El principal desafío no era puramente estético, sino de durabilidad: utilizar materiales disponibles localmente y protegerlos de las lluvias monzónicas, los vientos de gran velocidad y, en ocasiones, la inestabilidad sísmica.
En la arquitectura de interiores contemporánea, las instalaciones de servicios —mecánicas, eléctricas, de climatización y plomería— casi siempre se tratan como elementos que deben ocultarse. Muros engrosados, extensos cielos rasos suspendidos y, en regiones donde prevalece la construcción maciza de ladrillo u hormigón, tabiques falsos se emplean habitualmente para ocultar estos sistemas. Este enfoque se ha normalizado tanto que a menudo constituye la premisa de partida de la planificación espacial, lo que limita de forma intrínseca la imaginación y reduce el abanico de posibilidades espaciales. La prioridad se desplaza hacia el ocultamiento, en lugar de explorar cómo estos sistemas podrían coexistir de manera visible dentro de un lenguaje de diseño.
La salud se ha convertido en una preocupación central en la arquitectura, la planificación y el diseño, impulsada por una creciente conciencia sobre cómo el entorno construido influye en el bienestar físico, mental, social y ambiental. En 2025, esta conciencia superó los tipos de edificios especializados o las métricas de rendimiento y se situó en el núcleo de la toma de decisiones arquitectónicas, definiendo cómo se conciben, construyen y habitan los espacios en diversos contextos. La práctica de la arquitectura ya no trata la salud como un requisito externo, sino como una condición intrínseca de la vida cotidiana.
En la medicina tradicional china, la acupuntura funciona a través de agujas colocadas estratégicamente que activan la curación en todo el cuerpo. El concepto del urbanista Jaime Lerner sobre intervenciones arquitectónicas focalizadas tiene éxito tanto en China como en países vecinos de Asia, donde las localidades se revitalizan mediante intervenciones sencillas. Las bibliotecas, específicamente, están impulsando una transformación social, cultural y económica en el continente.
El proyecto Rixos Marina demuestra la armonía perfecta entre lujo y estilo utilizando Terracoat Suede de Terraco. Imagen cortesía de Terraco
La fachada de cualquier edificio es mucho más que su exterior; funciona como un lienzo que no solo realza la apariencia de la estructura, sino que también refleja su esencia y carácter internos. La categoría de fachadas exteriores abarca una amplia variedad de acabados y sistemas, incluidos revoques y revestimientos decorativos, diseñados para proteger los edificios y, al mismo tiempo, aportar valor estético, fusionando funcionalidad y atractivo visual en perfecta armonía. Estos acabados resultan fundamentales para definir el carácter arquitectónico y la eficiencia energética de las estructuras residenciales, comerciales e industriales.
La industria global de acabados y revestimientos para fachadas exteriores está experimentando un crecimiento significativo, impulsado por el aumento de las actividades de construcción vinculadas a la rápida urbanización y el desarrollo, la aceleración de los proyectos de renovación, la adopción de prácticas de construcción sostenible y de alta eficiencia energética, y la creciente demanda de exteriores duraderos y estéticamente atractivos. De acuerdo con el informe Exterior Architectural Coating Market 2024 de 360iResearch, se proyecta que este sector crecerá con una sólida tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 9% entre 2023 y 2030.
Ellisse, locación: Armando Cose, Diseñador: Philippe Malouin
Comunicar una idea utilizando únicamente lo esencial es un desafío mucho mayor de lo que suele parecer. Desde los haikus japoneses hasta las depuradas esculturas de Constantin Brâncuși, muchas expresiones artísticas han buscado condensar el máximo significado con el mínimo de elementos. Esta economía formal no es una señal de escasez, sino de intensidad: cada trazo, cada palabra, cada silencio adquiere peso. Hay algo intrínsecamente atractivo en aquello que se presenta como simple y bien resuelto, ya sea un texto que no desperdicia palabras, un/a tenista que se mueve con gestos decididos o una melodía que resulta a la vez directa e inesperadamente profunda.
Ese mismo principio, que trasciende diversos lenguajes artísticos, resuena con fuerza en el diseño contemporáneo. Al reducirse a lo esencial, el mobiliario o los objetos cotidianos revelan una belleza que surge de la precisión y trasciende su función. Un claro ejemplo de esto es HUM, la nueva colección de grifería desarrollada por el diseñador Philippe Malouin para QuadroDesign, en la que un simple gesto se transforma en un lenguaje completo.
Como el primer instituto de posgrado en educación arquitectónica nacido de la vinculación con algunas de las figuras más influyentes del diseño contemporáneo, Yacademy ofrece a quienes cruzan sus puertas la oportunidad de crecer, tanto en lo profesional como en lo personal. Aquí, jóvenes arquitectos y arquitectas experimentan un viaje integral diseñado para mejorar sus habilidades, agudizar su sensibilidad y fomentar relaciones significativas. Un pilar fundamental de este viaje es el taller de construcción.
El Monumento de Sardarapat y el boceto original del arquitecto. Imagen vía risraelyan.com/en/, cortesía de Aram Ghanalanyan
En una época en la que gran parte de la arquitectura global puede parecer desconectada de la identidad local, la obra de Rafayel Israelyan destaca por estar profundamente arraigada en el lugar, la cultura y la memoria. Con su práctica desarrollada a mediados del siglo XX en Armenia, Israelyan creó una arquitectura que trasciende lo puramente funcional o monumental para volverse culturalmente resiliente. Su empleo de motivos, materiales y formas simbólicas tradicionales de Armenia otorgó a sus diseños una segunda vida tras la caída de la Unión Soviética, un periodo en el que muchos edicios de los antiguos Estados soviéticos fueron abandonados o demolidos. Armenia, en cambio, preservó gran parte de sus obras, probablemente debido a que su enfoque de diseño no solo respondía a un momento histórico específico, sino que también narraba un relato de mayor alcance. Mucho antes de que se popularizaran conceptos como la sustentabilidad o el regionalismo crítico, Israelyan comprendió que las edificaciones adquieren un mayor sentido y permanencia cuando reflejan la identidad y las características específicas de su entorno.
En los últimos años, el discurso arquitectónico se ha visto moldeado por el surgimiento de nuevas voces, territorios redescubiertos y un compromiso creciente con formas compartidas de conocimiento. Estas inquietudes siguen plenamente vigentes en 2025 a través de debates abiertos que continúan ganando complejidad y matices. Las preguntas sobre quién produce la arquitectura, desde qué contextos y bajo qué condiciones siguen siendo fundamentales, alimentadas de forma creciente por prácticas que operan de manera colectiva, interdisciplinaria y más allá de la autoría individual.
Esta continuidad se refleja en el modo en que la arquitectura se entiende cada vez menos como un objeto terminado y más como un proceso continuo integrado en sistemas sociales, culturales y ambientales. Los debates en torno a la agencia, la participación y la producción de conocimiento persisten, a la par de una atención sostenida hacia los contextos rurales, periféricos e históricamente marginados. En lugar de privilegiar una única escala o geografía, la arquitectura se aborda como una práctica que se desplaza entre territorios, reconociendo las condiciones desiguales que determinan cómo se diseñan, construyen, mantienen y habitan los espacios.
En el diseño arquitectónico de alta gama, las fijaciones tradicionales para paneles de acceso —como los tornillos visibles y los cierres magnéticos— suelen alterar la estética y la funcionalidad. Estos métodos obsoletos pueden aflojarse con el tiempo, carecen de durabilidad o requieren marcos visibles, lo que los hace inadecuados para espacios de categoría premium. Ya sea que se requiera acceder a sistemas eléctricos, componentes de climatización (HVAC) o plomería, elegir el método de instalación adecuado es crucial para lograr una integración fluida en el espacio.
Las primeras soluciones ocultas, como los listones de encastre (French cleats) y los clips en Z (Z-clips), mejoraron la apariencia, pero introdujeron nuevos desafíos. Estos sistemas exigen desmontar los paneles de manera secuencial y requieren un margen de holgura adicional, lo que dificulta el mantenimiento, sobre todo en zonas que necesitan un acceso frecuente. Asimismo, la inevitable holgura que queda en la parte superior de los paneles compromete el atractivo estético, al igual que la necesidad de recortar secciones del panel para los tomacorrientes.
Oficina en Sanno / Studio Velocity. Imagen cortesía de Studio Velocity
A lo largo de la historia, la arquitectura y el entorno construido han insistido en crear superficies planas y duras. En épocas anteriores, caminar por un suelo sin pavimentar significaba calzado lleno de lodo, pasos inestables, riesgos de tropiezos, agua estancada después de la lluvia y un alto mantenimiento. Por ello, al dar forma a las ciudades, priorizamos un plano horizontal de referencia liso, continuo y sólido. Los beneficios son reales: un caminar más fácil, una limpieza más sencilla y una distribución espacial directa; después de todo, el mobiliario, el equipamiento y las tabiquerías prefieren una base nivelada. Esta preferencia universal por construir sobre terreno plano sigue siendo la norma y, por muchas razones prácticas, es probable que lo siga siendo.
Lo que se reconoce menos es que crear una superficie verdaderamente plana es sorprendentemente difícil, y muchos pisos "planos" bien ejecutados no lo son en absoluto. Con frecuencia suelen estar ligeramente inclinados, calibrados con gradientes precisos para el drenaje. Si bien los espacios interiores no siempre lo requieren, muchas plantas bajas y zonas húmedas sí incorporan inclinaciones sutiles como medida de protección, ya sea ante inundaciones menores o para gestionar el agua que se desborda de la calle o de las tuberías cuando falla alguno de los sistemas de desagüe.
Si bien Hong Kong es ampliamente reconocido por la icónica vista de su puerto, su brillante panorama urbano y su acelerado estilo de vida urbano, sus orígenes cuentan una historia diferente: una profundamente arraigada en su relación con el agua. Antes de transformarse en una metrópoli densa y vertical, la identidad arquitectónica de Hong Kong estaba estrechamente ligada a su contexto marítimo. Hoy en día, la ciudad suele asociarse con esbeltas torres revestidas de vidrio que simbolizan la modernidad. Si bien resultan visualmente impactantes en su búsqueda de altura y forma, muchos de estos edificios parecen desconectados de su entorno inmediato, ignorando a menudo las condiciones naturales del lugar, la capacidad de respuesta ecológica y la sensibilidad al contexto.
Sin embargo, históricamente esto no siempre fue así. Los primeros entornos construidos de Hong Kong—pueblos pesqueros rurales en zonas como Tai O, Aberdeen y Shau Kei Wan—surgieron a través de prácticas espaciales orgánicas y comunitarias que dialogaban estrechamente con su entorno. Estos asentamientos costeros y ribereños desarrollaron sistemas arquitectónicos adaptados al medio marino y a los ritmos de la vida pesquera. Los pueblos se emplazaban en torno al agua, y las estrategias de construcción se adaptaban a las mareas fluctuantes, al terreno y al uso social.
La Fábrica Van Nelle, ubicada en Róterdam, es uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura industrial modernista. Diseñada por Johannes Andreas Brinkman y Leendert van der Vlugt entre 1925 y 1931, con la colaboración de Mart Stam —pionero en el diseño de mobiliario y la arquitectura del Movimiento Moderno—, la fábrica fue concebida como un edificio progresista y funcional para el procesamiento de café, té y tabaco.
Concebido como una "fábrica de luz natural" (daylight factory), el complejo Van Nelle introdujo conceptos arquitectónicos y sociales revolucionarios para su época. Al integrar vidrio, acero y concreto en una distribución abierta y racional, demostró cómo el diseño podía transformar los procesos industriales al tiempo que mejoraba la vida de las personas en su interior. No era meramente un espacio de producción, sino un símbolo de optimismo que representaba el potencial de la arquitectura para reconfigurar industrias y comunidades.
Kampung Admiralty / Ramboll Studio Dreiseitl + WOHA. Imagen cortesía de WOHA
Las verdes visiones urbanas de Ebenezer Howard se han extendido hacia el este, mucho más allá de sus raíces británicas. A principios del siglo XX, el urbanismo adoptó el movimiento de la ciudad jardín como un baluarte del buen diseño, en respuesta a la urbanización industrial de Occidente. Al poco tiempo, las ciudades asiáticas concibieron sus propios arquetipos, lidiando con las limitaciones locales de clima y densidad. Desde los experimentos de la época colonial hasta los megaproyectos contemporáneos, el diseño y el desarrollo urbano han adoptado y reinventado la visión de Howard bien entrado el siglo XXI.
La innovación prospera en todo el mundo, y los últimos resultados del A' Design Award & Competition lo dejan en claro. La edición 2024–2025 ha reconocido 1,823 diseños notables provenientes de 115 países en 157 disciplinas creativas. Desde la arquitectura y el diseño de productos hasta la moda y la comunicación, estas propuestas evidencian el resultado de fusionar la imaginación con la maestría técnica.
Seleccionados por un jurado internacional de expertos y expertas en diseño, los proyectos ganadores de este año ofrecen perspectivas frescas e ideas audaces. El A' Design Award no se limita al reconocimiento: celebra el pensamiento original y a las mentes creativas que redefinen cómo interactuamos con el mundo.
Fundado en 1870, el Museo Metropolitano de Arte —afectuosamente conocido como The Met— es uno de los museos más importantes y visitados del mundo, y alberga más de dos millones de obras que abarcan cinco milenios de historia de la humanidad. Ubicado en el corazón de la ciudad de Nueva York, junto a Central Park, el museo es célebre por sus vastas y diversas colecciones, que van desde el arte del antiguo Egipto hasta maestros europeos y obras contemporáneas. Pinturas, esculturas, documentos, artefactos históricos y piezas multimedia conforman un conjunto que exige soluciones de exhibición meticulosamente planificadas para garantizar tanto su preservación como la comunicación eficaz de su valor histórico y artístico.
En 2021, The Met puso en marcha uno de sus proyectos más ambiciosos: la renovación del Ala Michael C. Rockefeller, dedicada a las artes de África, la América antigua y Oceanía. Con una inversión de 70 millones de dólares, la iniciativa abarca una reorganización curatorial, orientada por un enfoque más regional e histórico, así como intervenciones arquitectónicas. La modernización de las galerías incluye mejoras en la iluminación natural, optimizaciones de accesibilidad y la incorporación de sistemas museográficos contemporáneos, diseñados para optimizar la conservación y la experiencia interpretativa del público visitante.
Este artículo es parte de nuestra nueva sección de Opinión, un formato para ensayos argumentativos sobre preguntas críticas que definen nuestro campo profesional.
¿Quién diseña la arquitectura hoy en día? En un panorama profesional definido cada vez más por flujos de trabajo colaborativos, software generativo y equipos distribuidos, la figura de el/la arquitecto/a como autor/a creativo/a singular resulta tanto anacrónica como insuficiente. Este artículo sostiene que la autoría arquitectónica ya no es un acto individual, sino una condición colectiva y distribuida, moldeada por instituciones, tecnologías y formas de trabajo compartidas. La transición de la autoría individual a la colectiva no es una mera consecuencia de la existencia de oficinas más grandes o de herramientas digitales; señala un cambio estructural más profundo en la forma en que la arquitectura se produce, se comunica y se valida.
Los edificios son físicos, estáticos y permanentes. Imaginarlos de otro modo suele exigir una gran dosis de creatividad. La industria ha operado bajo esta estrecha asociación entre estructura y permanencia, limitando de manera inconsciente las perspectivas sobre el ciclo de vida de las edificaciones. Las innovaciones en los materiales de construcción han abierto caminos para el diseño circular que desafían la antigua idea de que los edificios deben perdurar indefinidamente. Los nuevos enfoques promueven una arquitectura que fluctúa al ritmo de la naturaleza.
La arquitectura se encuentra en un momento crucial. A medida que las ciudades continúan creciendo bajo el peso de las presiones climáticas y sociales, los materiales y sistemas que las conforman se están redefiniendo. La inteligencia artificial y la robótica, que en su momento se utilizaron para acelerar los procesos de construcción, ahora se replantean como herramientas de cultivo. Estructuras impresas que crecen, respiran y se descomponen. El cultivo, en este contexto, se refiere al diseño con materiales biológicos, donde el crecimiento y la descomposición son parámetros activos que fusionan la precisión digital con la inteligencia ecológica. Esta evolución evidencia la transición de la eficiencia a la empatía, donde la arquitectura se convierte en un agente de reparación activa. La incorporación de micelio y otros materiales naturales en la impresión 3D presenta un nuevo paradigma en la arquitectura: la lógica de lo vivo. Un espacio donde la computación y la fabricación convergen con la adaptabilidad biológica.
La IA y la robótica, antes asociadas a la eficiencia industrial, abren ahora nuevas vías de diseño. Los primeros ejemplos, como los prototipos de viviendas impresas en 3D de ICON, se centraban en la velocidad y la automatización, pero ofrecían poca respuesta a su entorno. Proyectos más recientes, como el MycoMuseum en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2025, reinterpretan estas herramientas bajo un prisma biológico. En lugar de moldear concreto, cultivan materiales vivos, lo que marca una transición desde la optimización pura hacia la regeneración.