Siguiendo una tendencia más amplia en los espacios arquitectónicos, los baños han evolucionado de cumplir funciones estrictamente utilitarias a convertirse en entornos integrados con sistemas inteligentes, donde se consideran parámetros físicos, cognitivos y sensoriales en el desarrollo de soluciones espaciales. Sin embargo, siempre es importante recordar que la tecnología de vanguardia no siempre garantiza una mejor experiencia. Si bien la automatización de gama alta y los controles digitales ofrecen capacidades impresionantes, a menudo son las características sutiles y fáciles de usar —aquellas que se sienten intuitivas en lugar de intrusivas— las que dejan una impresión duradera. Estas son las innovaciones silenciosas que elevan las rutinas diarias sin complejizarlas en exceso. La adopción de la ergonomía centrada en la persona usuaria —un enfoque de diseño que toma las necesidades y limitaciones humanas como punto de partida— ha guiado la creación de componentes que responden de manera adaptativa a la presencia, el comportamiento y las preferencias de las personas. Tecnologías como inodoros con funciones automatizadas, griferías activadas por proximidad, cisternas empotradas y controles de temperatura intuitivos no solo mejoran el confort y la accesibilidad, sino que también contribuyen a una gestión más eficiente de los recursos hídricos y energéticos.
La isla de Ormuz, ubicada en Irán, fue un puerto de gran importancia estratégica en el Golfo Pérsico, caracterizado por su paisaje de montañas de colores. A pesar de su atractivo turístico, la isla enfrenta graves problemas socioeconómicos, y su población local ha lidiado históricamente con dificultades económicas. En respuesta a esto, el Complejo Majara, diseñado por ZAV Architects, fue concebido no solo como un edificio, sino como una intervención arquitectónica deliberada, pensada para otorgar control, oportunidades y beneficios económicos de manera directa a la comunidad local. Con este fin, el proyecto canalizó la inversión hacia los recursos humanos locales y priorizó técnicas de construcción accesibles, abriendo un camino para la generación de riqueza a nivel local. Esto permitió que el Complejo Majara fuera uno de los galardonados con el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2025.
Las puertas se encuentran entre los elementos arquitectónicos más utilizados en cualquier edificio habitado, funcionando como umbrales móviles que median entre el ámbito privado y los espacios públicos. Facilitan tanto la conexión como la separación entre quienes cohabitan el lugar. Sin embargo, a pesar de su papel fundamental, suelen ser uno de los elementos de diseño más ignorados, sobre todo por parte de la clientela. Al conversar con profesionales del sector sobre diversos proyectos de interiorismo, surge un consenso común: se suele prestar poca atención a los tipos y detalles de las puertas, siempre que el sentido de apertura coincida con sus expectativas. No obstante, el diseño de puertas es un campo complejo que ofrece un amplio abanico de posibilidades en acabados, métodos de instalación y sistemas de funcionamiento; cada uno de los cuales puede transformar significativamente la experiencia espacial, mucho más allá del simple sentido de giro.
La elección del tipo de puerta y sus detalles puede definir o redefinir un espacio por completo. Algunas puertas ofrecen un aislamiento acústico superior, mientras que otras permanecen abiertas para conectar ambientes, potenciando la fluidez espacial de manera continua. Ciertos diseños requieren una instalación minuciosa y un mantenimiento constante, mientras que otros prácticamente no presentan complicaciones. Asimismo, el tipo de puerta seleccionado —y de manera muy particular el de las bisagras— influye tanto en la construcción de los muros como en las capas y transiciones del piso, sumando complejidad al proceso de diseño.
En el pasado, las imágenes generadas por IA solían parecerse a experiencias psicodélicas, llenas de colores y formas extrañas y, a veces, perturbadoras. Sin embargo, los avances recientes en la inteligencia artificial han transformado ese panorama. Hoy en día estamos rodeados de imágenes cuyo origen suele ser desconocido. Desde combinaciones lúdicas hasta retratos convertidos en obras de arte, es innegable que la Inteligencia Artificial se ha convertido en una parte permanente de nuestro paisaje visual. Como señaló Yuval Noah Harari en una entrevista de 2023 con The Economist: "La IA ha adquirido una capacidad extraordinaria para manipular y generar lenguaje, ya sea a través de palabras, sonidos o imágenes. En efecto, ha hackeado el sistema operativo de nuestra civilización".
La arquitectura, como es natural, no ha sido inmune a este fenómeno. Los generadores de imágenes basados en *prompts* han inundado el entorno virtual con renderizados que van desde lo surrealista hasta lo hiperrealista: ciudades futuristas, rascacielos orgánicos y cabañas utópicas suspendidas en acantilados idílicos. En su mayoría, estas imágenes se crean con herramientas de uso general que priorizan la novedad visual por sobre la lógica del diseño. No obstante, no todas las plataformas siguen este camino. Gendo, por ejemplo, fue desarrollada específicamente para profesionales de la arquitectura y el diseño, ofreciendo un control más preciso sobre parámetros como la escala, la materialidad y la intención espacial. Su objetivo no es simplemente generar imágenes, sino respaldar el pensamiento de diseño. Aun así, estas herramientas más intencionadas siguen siendo excepciones en un vasto océano de imágenes genéricas y descontextualizadas.
Los y las arquitectos/as de hoy en día trabajan en múltiples mundos: desde el diseño de mobiliario, paisajes y manzanas urbanas hasta la creación de sets de filmación, fotografías y videos. Se dedican a restaurar y readaptar edificios existentes en lugar de construir de cero, al tiempo que escriben, investigan y publican. Hay quienes diseñan espacios virtuales para videojuegos o especulan sobre hábitats en el espacio exterior y bajo el agua. También hay quienes se involucran directamente con la sociedad a través de la política, el activismo o proyectos comunitarios. Muchos/as experimentan con la biología, prueban nuevos materiales y asumen el rol de científicos/as. Los y las arquitectos/as están descolonizando las viejas narrativas y descarbonizando la industria de la construcción; al entrelazar sus pasiones personales con los desafíos sociales y ambientales más urgentes, logran expandir las fronteras de la profesión y ampliar su alcance.
Ante tantos cambios en la profesión, especialmente en los últimos años, cabe preguntarse: ¿Cómo está evolucionando el rol del/de la arquitecto/a en respuesta a las crisis globales y a las cambiantes necesidades de la sociedad? ¿De qué manera puede la interdisciplinariedad ampliar el alcance y el impacto de la práctica arquitectónica? ¿Y qué habilidades, más allá del diseño tradicional, se están volviendo esenciales para los y las arquitectos/as en el mundo actual?
El camino de Christele Harrouk hacia la arquitectura estuvo determinado por el entorno complejo y cambiante de su infancia en el Líbano, un lugar marcado por las contradicciones, la transformación y la resiliencia. Aunque su ingreso a la disciplina no fue planeado, esta pronto se convirtió en una profunda lente a través de la cual comprende el mundo y sus complejidades. Al combinar su pasión por la escritura con su experiencia en arquitectura y diseño urbano, Christele descubrió una voz única en la intersección de estos campos, adoptando el trabajo editorial como una plataforma poderosa para influir en el discurso y amplificar narrativas diversas.
Como editora en jefe de ArchDaily, Christele tiene el de dar forma al discurso arquitectónico a través de una curaduría reflexiva. Busca proyectos e historias que se involucren profundamente con el contexto, la cultura y las realidades sociales, priorizando aquellos que van más allá de presentar la arquitectura como mera forma o función. Para ella, el valor radica en el contenido que desafía las narrativas predominantes, amplifica las voces marginadas y fomenta conversaciones críticas en las comunidades globales.
Durante casi las últimas dos décadas, ciudades de todo el mundo adoptaron la "starchitecture"—edificios futuristas y llamativos diseñados por arquitectos y arquitectas de renombre mundial. En China, esta tendencia fue especialmente pronunciada, ya que la rápida urbanización impulsó la construcción de megaestructuras icónicas como el Galaxy SOHO de Zaha Hadid, la sede de CCTV de OMA y el Estadio Nido de Pájaro de Herzog & de Meuron en Pekín. Al momento de su construcción, todos estos proyectos fueron celebrados como símbolos de progreso y ambición global. No obstante, la arquitectura a nivel mundial ha comenzado a virar hacia un enfoque más centrado en el ser humano y el contexto, y China se ha posicionado como uno de los actores clave de esta transformación. Este año, el Premio Pritzker 2025 otorgado a Liu Jiakun no hace sino subrayar esta transición.
La trayectoria de Jonathan Yeung en la arquitectura comenzó a partir de su profundo aprecio por la experiencia física y corporal de recorrer espacios cuidadosamente diseñados. Habiendo crecido y estudiado en diversos lugares —Hong Kong, Kioto, Cambridge y Berkeley—, desarrolló una sensibilidad hacia la resonancia cultural de la arquitectura, a menudo de formas que trascienden una explicación simple. Para Jonathan, la arquitectura evolucionó de una experiencia corporal a una poderosa forma de expresión que abarca el diseño, la construcción y la escritura. El trabajo editorial se ha convertido, de manera natural, en una extensión de esta exploración, ofreciéndole una plataforma para reflexionar sobre ideas arquitectónicas desde múltiples perspectivas.
Aborda la curaduría editorial centrándose en temas de relevancia persistente: asuntos que invitan a conversaciones complejas y multidimensionales, arraigadas en dilemas sociales, culturales o arquitectónicos. Busca proyectos marcados por la intencionalidad y la excelencia: obras que desafían los límites, refinan lo cotidiano para convertirlo en algo excepcional o revelan sutiles matices espaciales y materiales que moldean nuestra experiencia del entorno construido. Su interés por el detalle arquitectónico destaca como un tema recurrente, el cual resalta el oficio y la precisión que contribuyen a crear espacios duraderos y atemporales que, a menudo, se pasan por alto en los discursos más amplios.
En gran parte de China, el hormigón sigue siendo el material de construcción predominante. A pesar de la creciente preocupación por su impacto ambiental, este material continúa respondiendo a las prioridades de muchos desarrolladores y clientes: es rápido, rentable y altamente duradero. Por consiguiente, la mayoría de las tipologías de edificios en China todavía dependen en gran medida del hormigón. Esta dependencia se ve reforzada por la posición de China como el mayor productor mundial de cemento Portland. Una cadena de suministro profundamente arraigada, cimentada en la fabricación de materias primas y en la infraestructura económica, garantiza que el hormigón siga siendo la opción por defecto en la industria de la construcción.
Sin embargo, históricamente, la arquitectura china se erigió sobre una rica tradición de construcción con madera. La Ciudad Prohibida es un claro ejemplo de ello: no solo es emblemática del patrimonio arquitectónico del país, sino que también sigue siendo una de las colecciones de estructuras de madera antiguas más grandes y mejor conservadas del mundo. Este legado plantea una pregunta crucial: ¿tiene la construcción con madera un futuro significativo en la industria contemporánea de la edificación en China?
Una casa ancestral en el pueblo rural de Willendorf in der Wachau custodia un huerto de árboles frutales. Estos árboles han permanecido en pie durante generaciones y, hasta el día de hoy, proveen la fruta que sirve de base para el negocio familiar. Delimitados por un lado por el río Danubio y por el otro por el borde del valle, tanto la casa como el huerto han sido testigos de incontables estaciones juntos. Con cada transición entre la oscuridad y la luz, del invierno al verano, se hace evidente la inevitabilidad del cambio.
Al momento de escribir estas líneas, mientras Siria emerge de más de una década de conflicto, surge la oportunidad de redescubrir sus joyas arquitectónicas. Justo al norte de Latakia, la principal ciudad portuaria del país, se encuentra una creación modernista: el Centro de Investigación Marina. Su estructura piramidal se sitúa en un promontorio prominente rodeado por el mar en tres de sus costados. Hacia el este se extiende una bahía de hoteles y playas, mientras que hacia el norte y el oeste se abre el mar Mediterráneo, con Turquía y Chipre en el horizonte. A pesar de su importancia, tanto como institución de investigación como por su valor arquitectónico, hoy en día se encuentra abandonado y aislado.
Para los monumentos dignos de una admiración constante, las prácticas de conservación se han movilizado de manera selectiva con el fin de reforzar su prestigio y asegurar su lugar en el centro de las narrativas del patrimonio. En cambio, aquellas estructuras cuya arquitectura vernácula debería ser heredada pasan desapercibidas ante la mirada selectiva de los/las expertos/as. Las casas en hilera, los locales comerciales y las estructuras barriales que conforman el tejido de nuestras ciudades a menudo se dejan deteriorar hasta quedar irreparables. Pero, más allá de la estética, las pérdidas son mucho mayores.
El reciclaje de aluminio desempeña un papel fundamental en la reducción de emisiones y la conservación de recursos en el entorno construido. Con la introducción de Loop 80, una aleación certificada compuesta por un 80% de contenido reciclado, Alumil continúa con sus esfuerzos para reducir el impacto ambiental de los materiales arquitectónicos.
Tras el lanzamiento en 2023 de Loop 60, el primer aluminio con un 60% de contenido reciclado certificado para sistemas arquitectónicos, Loop 80 representa un paso adelante en la eficiencia de los materiales. Certificado por TÜV AUSTRIA, este incremento en el contenido reciclado refleja tanto el avance técnico como una mayor alineación con los principios de la economía circular en el desarrollo de productos.
A medida que la arquitectura trasciende el diseño centrado en el ser humano, nuevas prácticas replantean la coexistencia como un marco ético y ecológico. Desde infraestructuras políticas hasta hábitats, estas aproximaciones nos invitan a imaginar la arquitectura como un sistema vivo compartido.
Durante mucho tiempo, la arquitectura moderna se ha estructurado bajo una mirada antropocéntrica, que coloca al ser humano en el centro e invisibiliza a las demás especies. Sin embargo, este paradigma continúa transformándose a medida que los/las arquitectos/as e investigadores/as redefinen el papel del diseño en mundos más que humanos. Estudios como Office for Political Innovation, Studio Ossidiana y Husos Architects cuestionan las narrativas antropocéntricas y reformulan el diseño como una práctica compartida entre especies. En este contexto, la arquitectura deja de ser una herramienta de control para convertirse en un medio de coexistencia; una disciplina que media entre especies, entornos y culturas.
El certamen invitó a diseñadores y diseñadoras a reflexionar sobre uno de los elementos más antiguos y simbólicos de la arquitectura: la escalera. Más allá de su rol funcional como nexo entre niveles, la escalera se posicionó en esta propuesta como un medio de narrativa arquitectónica, una invitación a explorar nociones de procesión, secuencia, espacio y forma.
Para esta primera edición, se solicitó a quienes participaron conceptualizar una escalera no como una solución técnica, sino como un artefacto expresivo: una materialización de su sensibilidad proyectual y sus valores arquitectónicos. No hubo restricciones de sitio, escala, material o programa. En su lugar, el desafío consistió en reimaginar la escalera como un constructo escultórico, poético e incluso filosófico, capaz de provocar, cuestionar o elevar nuestra comprensión del espacio vertical.
Spectrum Architecture, en colaboración con SOG y F&M, presenta el plan maestro para Gonio Yachts and Marina, un importante desarrollo frente al mar en la costa del Mar Negro diseñado para proporcionar infraestructura residencial y hotelera de alta gama para más de 30,000 personas.
El proyecto forma parte de la importante inversión de EMAAR en el sector inmobiliario georgiano bajo la marca Eagle Hills, la cual planea desarrollar dos megaproyectos en Tbilisi y Batumi. La inversión total supera los 6,500 millones de dólares y tiene como objetivo atraer 10,000 millones de dólares en inversión extranjera directa, generar 30,000 empleos en múltiples sectores y recibir a 350,000 visitantes al año.
El espacio público ha sido crucial para el pensamiento arquitectónico durante mucho tiempo, a menudo estructurado en torno a la planificación, la infraestructura y la regulación. Desde el París de Haussmann hasta los planes maestros contemporáneos, los/las arquitectos/as han trabajado para definir y formalizar la vida colectiva a través de herramientas espaciales. Sin embargo, fuera de estos marcos, los/las artistas han ofrecido continuamente formas alternativas de entender e habitar el espacio público; formas que no dependen de la construcción o la permanencia, sino de la presencia, la percepción y la participación. A través de acciones, objetos o atmósferas, los/las artistas abordan la ciudad como un escenario de fricción e imaginación. Estos gestos desafían las convenciones arquitectónicas e invitan a los/las artistas a reconsiderar el espacio público no como una forma resuelta, sino como un proceso contingente y abierto.
A medida que la población mundial sigue aumentando, las ciudades se convierten en ecosistemas cada vez más complejos, entornos densos y bulliciosos que albergan a millones de personas. Actualmente, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y se espera que esta cifra aumente drásticamente en las próximas décadas. Esta rápida urbanización plantea un complejo conjunto de desafíos para profesionales de la arquitectura y la planificación con la tarea de crear espacios capaces de albergar la vida de sus habitantes.
Cuando Archigram publicó su visión radical de ciudades neumáticas y megaestructuras andantes en la década de 1960, parecía que diseñaban edificios. Por debajo de la superficie, los/las vanguardistas impulsaban la cultura a través de alternativas radicales a los estilos de vida y a las formas de organización en la ciudad. Los laboratorios se encontraban entre líneas en los textos de revistas como Domus o Casabella, con propuestas que funcionaban a la vez como planos para las civilizaciones del futuro. Desde la Bauhaus de Gropius en 1919 hasta los experimentos en el desierto de Arcosanti en la década de 1970, la arquitectura funcionó como una forma de profecía cultural. La forma construida era el argumento. El dibujo, la visión. Hoy en día, vivimos en un mundo que se asemeja notablemente a lo que los/las arquitectos/as estrella del siglo pasado imaginaron: construcción modular, ciudades digitales interconectadas y sistemas automatizados. Sin embargo, la arquitectura contemporánea rara vez propone la cultura con esa misma confianza totalizadora.
Crear una atmósfera que potencie las exposiciones y enriquezca la experiencia de quienes visitan y utilizan el espacio requiere un cuidadoso equilibrio entre preservar el carácter único de un lugar y adaptarlo para satisfacer las necesidades de la producción artística y cultural. El desafío radica en mantener la atmósfera industrial de un edificio y, al mismo tiempo, dar cabida a los requisitos específicos del diseño de exposiciones o a los diversos usos que requerirá la nueva edificación. Esta delicada tarea implica considerar detenidamente la distribución espacial, la selección de materiales y las soluciones de iluminación; aspectos que, en su conjunto, desempeñan un papel fundamental en la configuración del nuevo entorno.
El Carnaval es una de las mayores expresiones culturales de Brasil. Imagen vía Shutterstock
Río de Janeiro, a menudo llamada la "Ciudad Maravillosa", es un vibrante tapiz tejido con diversos hilos culturales, históricos y sociales. Su historia comienza con los pueblos indígenas tupí, purí, botocudo y maxakalí, quienes habitaban originalmente la región. El nombre de la ciudad, que se traduce como "Río de Enero", proviene de los exploradores portugueses que llegaron a la bahía de Guanabara el 1 de enero de 1502, creyendo erróneamente que se trataba de la desembocadura de un río.
Cuando hablamos de la inteligencia futura de la arquitectura, gran parte del esfuerzo histórico se ha centrado en desafiar los límites: cuestionar normas, explorar alternativas y proyectar visiones audaces de lo que la arquitectura podría llegar a ser. El advenimiento del modernismo ejemplificó este enfoque: materiales y métodos constructivos radicalmente nuevos dieron paso a un futuro arquitectónico profundamente reimaginado. Este impulso continúa hoy en día, con instituciones de investigación y oficinas líderes que exploran constantemente técnicas innovadoras, materiales y sistemas de fabricación.
Sin embargo, a menudo se pasa por alto un método para imaginar los futuros de la arquitectura: el acto de revisar críticamente el pasado. Aprender de las prácticas espaciales y comunitarias menos conocidas, así como descubrirlas y documentarlas, resulta igual de esencial. Estas formas más silenciosas de conocimiento —cómo se han usado, adaptado y habitado los espacios— pueden revelar ideas perdurables que den forma a futuros más fundamentados y con mayor resonancia cultural. En lugar de perseguir la novedad por la novedad misma, quizás un camino igualmente significativo consista en construir un archivo arquitectónico cohesivo que tienda un puente entre el pasado y el futuro.
El sector de la Arquitectura, Ingeniería, Construcción y Operación (AECO) viene atravesando, en las últimas décadas, un proceso de transformación digital sin precedentes. Desde la época en que los proyectos se representaban exclusivamente en papel —una realidad que perduró hasta principios de la década de 1980—, el área ya ha superado hitos importantes con la adopción del CAD (Diseño Asistido por Computadora) y, más recientemente, del BIM (Modelado de Información de Construcción). Ahora, se impone una nueva transición que promete ser aún más profunda. La Inteligencia Artificial (IA), que hasta hace poco parecía restringida a laboratorios o conceptos futuristas, comienza a ocupar un lugar práctico y estratégico en la manera en que diseñamos, construimos y gestionamos nuestros edificios y ciudades.
Durante los últimos ocho años, he entrevistado en varias ocasiones al arquitecto y educador pequinés Zhu Pei. Me intriga su búsqueda constante por combinar los principios tradicionales de planificación y construcción con una sensibilidad formal y espacial innovadora. Sus proyectos más recientes, que incluyen el Campamento de Conferencias Internacionales Zijing (2022) y el Museo del Horno Imperial de Jingdezhen (2020), han sido ampliamente publicados y representan sus obras de mayor madurez. Sin embargo, está convencido de que su mejor edificio se encuentra en proceso de creación. "¡Esto va a ser increíble! ¡Estoy muy emocionado!", me comentó el arquitecto en alusión al Museo y Observatorio de las Ruinas de Majiayao, actualmente en construcción en la provincia de Gansu, al noroeste de China. "Detesto las soluciones de vigas y columnas. Para los edificios públicos, busco espacios sin columnas", continuó. Nuestra conversación se llevó a cabo a principios de este año mediante una videollamada que incluyó decenas de ilustraciones de sus proyectos.