
El 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania, una escalada importante en un conflicto que se remonta a 2014. Hoy, un año después, la guerra continúa. Tanto militares como civiles han sido víctimas del conflicto, mientras que millones de personas se han convertido en refugiadas, huyendo a zonas más seguras en Europa o dentro de Ucrania. Esto desencadenó una grave crisis humanitaria y de desplazamiento de personas. Las hostilidades también amenazan el patrimonio cultural y arquitectónico de Ucrania, ya que museos, monumentos y lugares históricos se han convertido en blancos de ataque.
Las repercusiones se sienten tanto en Europa como a nivel global, con la creciente escasez de recursos energéticos y suministros de alimentos, lo que afecta a diversas economías. A pesar de esto, los países occidentales se han mantenido unidos en su apoyo a Ucrania, según informan medios de comunicación internacionales. A pesar de las dificultades económicas, el apoyo internacional se movilizó a través de diversas iniciativas con el fin de ayudar a las personas desplazadas, proteger el patrimonio cultural y trazar un plan para la reconstrucción.

















































