Probablemente conozca la historia de un hombre que recibió la orden divina de construir un arca para albergar a su familia y a animales de todas las especies, salvándolos de una inundación. Esta narrativa del diluvio, conocida como la historia del “Arca de Noé”, se encuentra no solo en la Biblia, sino también en el Corán y en muchas otras culturas; de hecho, el poema sumerio “Epopeya de Ziusudra” es el mito sobre inundaciones más antiguo que se conoce, datado del año 2000 a.C. Estos ejemplos demuestran que las fuerzas de la naturaleza, al protagonizar enseñanzas religiosas, ya eran preocupaciones recurrentes que imponían, al mismo tiempo, temor y respeto a las civilizaciones.
El término oficina, del latín scriptorium, significa "lugar de escritura" y, tal vez por eso, generalmente la primera imagen que nos viene a la mente es la de un espacio compuesto por una mesa y una silla. Sin embargo, no siempre fue así. En la Edad Media, los monasterios eran los principales lugares destinados al estudio y al conocimiento, con salas privadas diseñadas para favorecer la concentración de los monjes durante sus períodos de investigación. No obstante, los registros históricos señalan que dichos espacios no eran precisamente cómodos, dado que los estudiosos permanecían de pie la mayor parte del tiempo.
Alarming cases of climate disasters are a constant presence in world news. Last month's floods in southern Brazil gained special attention from heat waves and forest fires to droughts and cyclones. This tragedy, which left over half a million people homeless, was understood to be the result of a combination of factors, including human actions that have devastated ecosystems to create environmentally irresponsible cities.
In this context, the work of Beijing-based architect Kongjian Yu, founder of the landscape architecture firm Turenscape, has gained international visibility and recognition, which included receiving the 2023 Cornelia Hahn Oberlander International Landscape Architecture Prize (“Oberlander Prize”). His "sponge cities" concept, designed to address and prevent urban flooding in the face of accelerated climate change, was adopted as national policy in China in 2013. This approach prioritizes large-scale nature-based infrastructures such as wetlands, greenways, and parks.
“Con el perdón del maestro [Le Corbusier], la casa es una máquina para llevar consigo y la ciudad, una máquina a la cual conectarse”. Esta frase fue pronunciada hace casi 60 años por David Greene, el/la arquiteto/a fundador/a del grupo inglês Archigram, con motivo de la presentación de Living Pod, um estudio para una casa cápsula que podía transformarse en una casa rodante. La idea principal era que la estructura pudiera conectarse y desconectarse de las ciudades, dando forma a la Plug-In City. Su interior mínimo la delimitaba como una cápsula hermética, pequeña y confortable, con un espacio concebido a partir de compartimentos planificados para múltiples usos. El Living Pod fue uno de tantos otros proyectos igualmente utópicos y audaces de este grupo que parecía tener una fijación con las estructuras nómadas y mutantes, como la Walking City y la Instant City.
Hace unas semanas, el Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA) anunció a la estudiante ganadora de la beca de viaje RIBA Norman Foster 2023. Se trata de la peruana Martha Pomasonco, quien obtuvo la subvención en reconocimiento a su proyecto titulado “Barrios Mejorados”.
La investigación que conquistó al jurado analizará el impacto de los programas de mejoramiento de asentamientos informales más exitosos aplicados en diversos países latinoamericanos, con el fin de extraer lecciones de diseño relacionadas con la sostenibilidad social y ambiental. Su estudio parte de la premisa de que el 80% de la población de América Latina vive en ciudades, lo que la convierte en la región más urbanizada del planeta. Sin embargo, de ese porcentaje se estima que el 15% habita en asentamientos informales, caracterizados principalmente por una infraestructura inadecuada y una baja calidad de vida. Por este motivo, en los últimos 30 años se han implementado diferentes programas de mejoramiento que han tenido como factor clave para su éxito la participación ciudadana en todas las etapas del proyecto.
El concepto de economía circular adquirió una definición más precisa en 1990, cuando apareció en el artículo Economics of Natural Resources and the Environment(Economía de los recursos naturales y del medio ambiente), de los economistas y ambientalistas británicos David W. Pearce y R. Kerry Turner. En aquel momento, el principal propósito de la investigación era demostrar que la economía tradicional no incorporaba el reciclaje. De este modo, el medio ambiente asumía un papel secundario, como un simple depósito de residuos. La economía circular cobraría fuerza, por lo tanto, en oposición a la economía lineal o tradicional, en la que la cadena productiva se rige bajo el lema de “extraer, producir y desechar”. Un modelo profundamente arraigado en nuestra economía, pero que se ha vuelto insostenible por diversos motivos, tales como el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación del medio ambiente derivada de la producción y el desecho, entre otros.
"El piso plano es una invención de los/las arquitectos/as. Se adapta a las máquinas, no a los seres humanos." Inspirado por la Secesión de Viena y por los artistas austríacos Egon Schiele y Gustav Klimt, así como por las audaces formas gaudinianas, el autor de esta frase, Friedensreich Hundertwasser (1928-2000), fue un prolífico pintor, escultor y arquitecto. Sus obras están marcadas por la dualidad entre la disciplina y la indisciplina, entre lo esperado y lo inesperado, lo racional y lo irracional. En su aventura creativa, Hundertwasser no era un simple enemigo de la línea recta, sino que despreciaba el racionalismo arquitectónico, reivindicando formas fluidas y colores llamativos.
São Paulo. Imagen de joao batista Shimoto bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.
Considerada en 2022 la quinta ciudad más poblada del mundo, São Paulo se enfrenta a una inmensidad de desafíos “dignos” de sus más de 22 millones de habitantes. Entre los innumerables problemas urbanos que enfrenta, el vaciamiento de su centro histórico ha sido noticia recurrente desde hace al menos cuatro décadas,§ con gobiernos que anuncian medidas para revertir esta situación. Mientras tanto, el propio centro ha sido testigo del aumento de las ocupaciones de vivienda en edificios abandonados, lo que pone de manifiesto no solo la importancia de su resignificación, sino también su vocación habitacional.
La madera es el concreto del futuro. Probablemente ya haya escuchado esta frase, dado que las apuestas por la construcción en madera son cada vez más altas. Sin embargo, no nos referimos a las técnicas constructivas tradicionales que utilizan madera, sino a este conocido material aliado con la tecnología de punta.
El concepto de sustentabilidad surgió en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (UNCHE), realizada en Estocolmo en 1972, y fue acuñado por la noruega Gro Brundtland en el Informe “Nuestro Futuro Común” (1987). De acuerdo con esta definición, el uso sustentable de los recursos naturales debería “satisfacer las necesidades de la generación presente sin afectar la posibilidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas”. Sin embargo, a pesar de la urgencia del concepto y de la constante evolución que ha tenido a lo largo del tiempo, su aplicación todavía se limita a menudo al uso controlado de los recursos naturales y a la preservación de la vida silvestre. Es decir, se basa en relaciones y acciones que abordan la situación desde la perspectiva de “hombre versus naturaleza”, como un entendimiento dicotómico en detrimento de una visión holística.
El significado de infraestructura ya es ampliamente conocido por la población en general, y se define de manera simplificada como un conjunto de servicios fundamentales para el desarrollo socioeconómico de una región, tales como saneamiento, transporte, energía y telecomunicaciones. Los ejemplos que se presentan habitualmente suelen referirse a estructuras físicas construidas por el ser humano; sin embargo, en las últimas décadas ha surgido una nueva concepción de infraestructura, impulsada principalmente por la urgencia de reconciliar a la humanidad con la naturaleza para garantizar la supervivencia de las especies.
A lo largo de 2024, ArchDaily, en colaboración con el evento de arquitectura Open House Europe, sacó a la luz proyectos e historias inspiradoras. Estas verdaderas joyas arquitectónicas se dieron a conocer mediante visitas, y sus narrativas ampliamente compartidas enriquecieron el discurso arquitectónico. Se trata de una invitación a explorar las historias detrás de edificios que, aunque forman parte de la vida cotidiana de la ciudadanía, suelen pasar desapercibidos en la rutina automatizada del día a día.
Estas narrativas abordaron proyectos de diversas escalas, usos y contextos, revelando desde edificios religiosos hasta notables ejemplos de reutilización adaptativa de antiguas estructuras industriales, las cuales asumen ahora un nuevo rol en sus comunidades. Cada relato dejó al descubierto las múltiples capas que conforman una obra, desde su diseño inicial hasta los nuevos significados que ha adquirido con el tiempo.
Como hito de la arquitectura religiosacontemporánea de Portugal, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se opone formalmente a los modelos tradicionales, representando una obra libre de estigmas historicistas. Fruto de un concurso de diseño organizado en 1960, destaca por su dimensión cívica, su rol urbano y su significado antimonumental y social. Al integrarse en la trama regular del barrio de Avenidas Novas, este exponente del Movimiento de Renovación de Arte Sacro (MRAR) forma parte de un complejo parroquial mayor que pasa desapercibido para el transeúnte. Su calle exterior crea un espacio público inesperado, que invita al ingreso y a la integración en un atrio donde arquitectura y ciudad se funden. Finamente trabajada en términos de espacialidad, detalles y luz, la Iglesia reserva muchas sorpresas para quien se adentra en ella.
Entre 1960 y 1976, la capital de Bélgica se convirtió en el escenario de experimentos arquitectónicos que combinaban los ideales modernistas con la prefabricación, culminando en la construcción de dos edificios icónicos. El CBR Office Building (1967-1970) y el LH 187 (1976), diseñados por Constantin Brodzki y Marcel Lambrichs, son vecinos y comparten un audaz lenguaje arquitectónico. Ambos se destacan por sus fachadas formadas por grandes módulos de concreto prefabricado, que no solo evidencian la estética brutalista, sino que también revelan el empeño por utilizar materiales industriales y técnicas constructivas innovadoras para la época.
Waldspirale, Alemania. Foto de Alexandre Prevot, vía Flickr. Licencia CC BY-SA 2.0
“Yo soy tolerante. Pero me rebelo. Acuso. Es mi obligación. Estoy solo. Detrás de mí no hay ninguna dictadura, ningún partido, ningún grupo, ni ninguna mafia. Tampoco un esquema intelectual colectivo, ni una ideología. La revolución verde no es una revolución política. Está sustentada desde las bases y no es ni minoritaria ni elitista. Es una evolución creadora en armonía con el curso orgánico de la naturaleza y del universo.”
El párrafo anterior fue pronunciado a mediados del siglo XX por Friedensreich Hundertwasser, artista y arquitecto austríaco nacido en 1928 que marcó la historia de la arquitectura con su estilo único de incorporar formas irregulares y vibrantes en sus obras. Sus proyectos eran un verdadero manifiesto contra la arquitectura racional y repetitiva, en los cuales se reivindica el derecho de los/las inquilinos/as a intervenir sus ventanas, los suelos irregulares, las cubiertas ajardinadas y la vegetación espontánea. Como arquitecto, siempre antepuso la diversidad a la monotonía, creyendo en el derecho de cada individuo a modificar su casa y expresar su creatividad. No obstante, por encima de todo, Hundertwasser creía en la importancia de la identificación del ser humano con la naturaleza y el mundo que lo rodea, abordando conceptos relacionados con la vida en comunidad y el respeto por el medio ambiente.
Sede de la ONU en Nueva York. Foto de the blowup, vía Unsplash
Era un momento de gran euforia. Con la declaración del fin de la Segunda Guerra Mundial, el optimismo invadía las calles y ofrecía la certeza de días mejores. En ese mismo año, 1945, impulsada por este contexto, se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El lugar elegido para la sede fue la vibrante ciudad de Nueva York, y el proyecto sería concebido por un equipo internacional de arquitectura especialmente seleccionado e invitado.
Para esta iniciativa multicultural y de gran diversidad arquitectónica, once gigantes de la arquitectura fueron convocados de todos los rincones del mundo. Con sus egos inflados —un rasgo de la profesión aún más acentuado en aquella generación—, quienes hasta entonces solían reinar de manera soberana sobre sus obras y sus países se vieron compartiendo no solo una oficina, sino también un proyecto. El acontecimiento por sí solo, de llevarse a cabo con éxito, ya sería un gran ejemplo de que la paz mundial era posible.
Los elementos premoldeados y prefabricados de concreto (como losas, columnas, vigas y muros) forman parte del proceso constructivo conocido como construcción modular. Una metodología de construcción civil definida por etapas, que parte de la estandarización de las partes que configuran la edificación, con módulos producidos en una línea de montaje que luego son transportados y ensamblados para dar forma a la arquitectura.