
El significado de infraestructura ya es ampliamente conocido por la población en general, y se define de manera simplificada como un conjunto de servicios fundamentales para el desarrollo socioeconómico de una región, tales como saneamiento, transporte, energía y telecomunicaciones. Los ejemplos que se presentan habitualmente suelen referirse a estructuras físicas construidas por el ser humano; sin embargo, en las últimas décadas ha surgido una nueva concepción de infraestructura, impulsada principalmente por la urgencia de reconciliar a la humanidad con la naturaleza para garantizar la supervivencia de las especies.
A diferencia de las enormes tuberías de concreto prefabricado y la maquinaria pesada, la infraestructura viva se orienta hacia soluciones sostenibles que ya están presentes en la naturaleza, las cuales van desde el uso de especies vegetales para reducir el riesgo de deslizamientos de tierra hasta el cultivo de ostras para contener las inundaciones costeras. En otras palabras, este concepto se refiere a todos los ecosistemas interconectados dentro de una región, enfocándose tanto en la vegetación (infraestructura verde) como en otros componentes naturales, tales como la gestión del agua (infraestructura azul).









