El hábito de sentarse a la mesa y compartir un momento específico con otras personas ha estado presente durante siglos en las más diversas culturas. El simposio griego, el convivium romano, los banquetes y festines medievales y los salones parisinos son solo algunos ejemplos de cómo esta costumbre se construyó históricamente y ha sido relevante en negociaciones sociales y políticas, discusiones intelectuales y debates filosóficos.
La comensalidad suele funcionar como un ritual para estrechar lazos, negociar y celebrar acontecimientos importantes. En muchas culturas hispanohablantes, el tiempo que transcurre después de comer, en el que toda la familia permanece sentada conversando, está tan arraigado que existe una palabra específica para definirlo: sobremesa (que literalmente se traduce como "sobre la mesa", aunque en la práctica refiere a la conversación posterior a la comida). Sin embargo, a pesar de asociarse frecuentemente con el hecho de compartir alimentos, la mesa puede considerarse una plataforma flexible abierta a múltiples posibilidades de apropiación e interacción.
A diferencia de un libro o una pieza musical, que pueden dejarse de lado fácilmente si no despiertan nuestro interés, la arquitectura tiene una naturaleza distinta. Un edificio perdura por décadas, modelando el paisaje e influyendo en la vida de sus ocupantes durante los años venideros. Esta permanencia conlleva un conjunto único de desafíos: los y las arquitectos/as deben diseñar espacios que impacten la vida colectiva, a menudo bajo plazos estrictos, presupuestos limitados y una presión considerable. Además de navegar por normativas complejas y coordinar la construcción, quienes ejercen la arquitectura se enfrentan a la falsa creencia de que el diseño es sencillo, o que cualquiera podría hacerlo. El constante acto de equilibrio entre calidad, costo y rapidez suele traducirse en sacrificios, ya sea de tiempo, salud o de la propia integridad del proyecto. Este ciclo no solo desgasta a la profesión, sino que también debilita la comprensión que tiene la sociedad sobre el verdadero valor del diseño.
El conocido triángulo de "bueno, rápido y barato" rara vez se resuelve sin que el o la arquitecto/a sacrifique su propio tiempo, su salud o incluso la calidad del proyecto. Repetida durante décadas, esta ecuación alimenta un ciclo de desgaste que no solo debilita a la profesión, sino que desvaloriza el diseño ante la sociedad, mermando incluso el rol de una disciplina tan hermosa e importante.
A lo largo de diversas geografías y generaciones, los/las arquitectos/as están repensando el concepto del hogar, equilibrando la expresión personal, la sensibilidad hacia el contexto y la claridad material. Estas propuestas residenciales contemporáneas, enviadas por la comunidad de ArchDaily, revelan cómo la vivienda sigue evolucionando tanto en calidad de declaración arquitectónica como de paisaje íntimo para la vida cotidiana. Desde lo escultórico y futurista hasta lo arraigado y vernáculo, estos proyectos exploran cómo la forma construida concilia la identidad, el entorno y el estilo de vida en un mundo cada vez más complejo.
A medida que los países en África emergieron del colonialismo a mediados del siglo XX, muchos expresaron sus identidades independientes a través de la arquitectura. Este proceso continúa varias décadas después, ejemplificado por varios nuevos museos en África Occidental, recientemente completados o en proyecto. Aunque varían en propósito y forma, tienen algunos objetivos comunes: abordar la necesidad de restitución de muchos artefactos tomados durante el colonialismo y que en su mayoría se mantienen en museos europeos; y definir un museo con identidad local en oposición a una importación no contextual.
El patrimonioarquitectónico y artístico de Uzbekistán refleja una historia de múltiples matices, esculpida por siglos de intercambio cultural a lo largo de la Ruta de la Seda. Desde los conjuntos monumentales de Samarcanda y Bujará hasta las instituciones científicas y educativas de la era timúrida, la arquitectura ha sido durante mucho tiempo un canal de identidad y conocimiento en toda la región. En el siglo XX, Taskent emergió como un nuevo laboratorio urbano, donde los ideales modernistas se encontraron con las tradiciones artesanales locales y el pragmatismo ambiental. La reconstrucción de la ciudad tras el terremoto de 1966 se convirtió en un momento decisivo que fusionó el urbanismo soviético con la estética regional para producir una expresión de la modernidad claramente centroasiática, capaz de traducir la continuidad cultural en hormigón, vidrio y luz.
Todo acto de construcción comienza con la transformación de materias primas, energía y suelo, lo que inevitablemente conlleva un impacto ambiental. Esto abarca todas las alteraciones que un proceso desencadena en el mundo natural: desde la extracción de recursos hasta las emisiones contaminantes, y del consumo de energía a la pérdida de biodiversidad. Medir este impacto es complejo, ya que abarca múltiples dimensiones. El carbono ha surgido como la métrica común, traduciendo estos efectos en emisiones de gases de efecto invernadero (equivalente de CO₂) vinculadas directamente al calentamiento global. Esta estandarización lo ha vuelto omnipresente y comparable entre distintos materiales, sistemas y sectores. Reducir las emisiones de carbono, por lo tanto, significa abordar la raíz del calentamiento global; una tarea particularmente urgente para la industria de la construcción, responsable de aproximadamente el 39% de las emisiones globales. En respuesta a este desafío, MVRDV NEXT —la división de innovación y herramientas digitales de la firma de arquitectura holandesa— lanzó CarbonSpace, una plataforma abierta y gratuita que lleva la contabilidad del carbono directamente al escritorio de los/las arquitectos/as, justo en la etapa del boceto inicial.
La arquitectura va más allá de su función fundamental de definir espacios y brindar protección; modela la experiencia de las personas, influyendo en las sensaciones de confort, amplitud y bienestar. Entre los múltiples de elementos que componen un edificio, las aberturas juegan un papel crucial al conectar el interior con el exterior, equilibrar la privacidad y la transparencia, y permitir el ingreso de ventilación y luz natural. En particular, la luz natural transforma los ambientes, define atmósferas y realza los detalles arquitectónicos, haciendo que los espacios resulten más dinámicos y acogedores.
La India posee un antiguo legado de tradiciones que durante mucho tiempo ha dado forma a la concepción misma y a la creación de sus ciudades. El Vastu Shastra es una de estas tradiciones; más una ciencia que una creencia, se encuentra íntimamente entrelazada con los principios del diseño arquitectónico. Esta práctica sigue estando muy extendida y goza de gran prestigio: el 93% de las viviendas se diseñan para alinearse con los principios del Vastu. A medida que la India se urbaniza a un ritmo sin precedentes —con una proyección de 416 millones de nuevos habitantes urbanos para 2050—, el Vastu Shastra sigue influyendo en miles de millones de decisiones inmobiliarias frente a los desafíos de la vida urbana moderna. ¿Cómo puede evolucionar una ciencia espacial de 8,000 años de antigüedad para guiar el diseño de ciudades que albergan a millones de personas?
Buildner, en alianza con el Gobierno de Dubái, ha anunciado los resultados del concurso La Casa del Futuro 2024/25. Tras el éxito de su edición inaugural en 2023, esta segunda edición invitó a arquitectos/as y diseñadores/as de todo el mundo a desarrollar un prototipo de vivienda asequible, ampliable y vanguardista, adaptado a las cambiantes necesidades de las familias emiratíes.
Organizado en colaboración con el Centro Mohammed bin Rashid para la Innovación Gubernamental y el Programa de Vivienda Sheikh Zayed, el certamen ofreció una bolsa total de premios de 250 000 € (1 millón de AED). Las propuestas ganadoras se encuentran bajo revisión para su posible inclusión en el catálogo nacional de diseños de vivienda de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el cual ofrece a la ciudadanía una selección de modelos de vivienda preaprobados e innovadores.
La visita a museos y galerías ha sido durante mucho tiempo una experiencia altamente curada. Se guía al público visitante a través de una secuencia de salas cuidadosamente orquestada, con obras seleccionadas meticulosamente para relatar una narrativa específica, con el apoyo de señalética, gráfica, escenografía e iluminación calibrada. Incluso las exposiciones que rara vez cambian —las colecciones permanentes— suelen apoyarse en una sólida voz curatorial —dirigida por artistas o curadores/as de renombre— para definir la postura institucional e influir en la interpretación.
Al mismo tiempo, las áreas de almacenamiento de museos y galerías suelen mantenerse por separado: a menudo dentro del mismo edificio pero bajo un acceso estrictamente controlado, y con frecuencia en instalaciones externas dedicadas a tal fin, como el Centro de Conservación del Louvre. Estas zonas se han concebido tradicionalmente como espacios altamente controlados, no solo en términos de acceso, sino también en relación con el clima, la humedad, el orden del archivo, los protocolos de manipulación, el mantenimiento y la conservación. Por temor a robos y a que se alteraran los requerimientos espaciales, ambientales y de secuenciación del archivo, el almacenamiento ha sido históricamente un tanto reservado, sirviendo principalmente a investigadores/as académicos/as y profesionales del arte bajo solicitud previa. Rara vez el público general logra obtener una visión completa de las obras resguardadas por una institución determinada.
Hay lugares en el mundo donde el calor ya supera los cincuenta grados y otros donde el agua sube metros por encima de lo esperado. Mientras tanto, en el corazón de São Paulo, arquitectos/as, investigadores/as, artistas y comunidades se reúnen para preguntar: ¿cómo habitar la Tierra en tiempos de extremos? Esta es la provocación que guía la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo, que ocupa la Oca de Ibirapuera y se concentra en el tema Extremos: Arquitecturas para un Mundo Caliente. Más que una exposición, se trata de un llamado a enfrentar la crisis climática, la desigualdad social y la urgencia de reinventar las formas de vida.
A diferencia de ediciones anteriores, distribuidas por varios puntos de la ciudad, el equipo curatorial integrado por Clevio Rabelo, Jera Guarani, Karina de Souza, Marcella Arruda, Marcos Certo y Renato Anelli optó por concentrar la edición de este año bajo un mismo techo, permitiendo que la narrativa curatorial se presente de manera clara y directa. Todo el recorrido está allí, organizado en secciones que entrelazan prácticas ancestrales y tecnologías emergentes, experimentaciones materiales y perspectivas críticas, proyectos locales y debates de alcance global. De este modo, la Oca se convierte en una encrucijada: superpone miradas arquitectónicas diversas, ofreciendo una plataforma de reflexión colectiva sobre la sociedad y el medio ambiente.
Los materiales pueden albergar memoria. Su función va más allá de dar acabado a un espacio; pueden anclarlo, definir su atmósfera y conectar los interiores con narrativas culturales y materiales más amplias. Quienes se dedican a la arquitectura y el diseño exploran técnicas locales, recursos naturales y tradiciones artesanales para equilibrar la preservación cultural con la funcionalidad moderna, aportando contexto y profundidad. No se trata necesariamente de un retorno al pasado, sino de una reinterpretación del conocimiento heredado para crear una arquitectura que resuene con las necesidades contemporáneas.
Al abordar el diseño de espacios culturales como museos, recintos para espectáculos o centros de estudio e investigación, quienes se dedican profesionalmente a la arquitectura y el diseño a menudo deben armar las piezas de un rompecabezas sumamente complejo para lograr que la estructura resuene en una diversidad de visitantes y ocupantes. Dar con el tono exacto puede resultar difícil, especialmente cuando se intenta conjugar diversas formas en un conjunto que respete el uso original del edificio y que, a la vez, sea atemporal en su universalidad.
Una forma de garantizar que el sentido de la cultura sea omnipresente es mediante la reutilización adaptativa. Esta práctica de dar nueva vida a estructuras históricas ha cobrado fuerza en los últimos años y resulta idónea para crear espacios que aborden y encarnen problemáticas contemporáneas, al tiempo que conectan a sus habitantes con el pasado. Sin embargo, su valor no se limita a esta noción de patrimonio actualizado; por el solo hecho de existir, los proyectos de reutilización adaptativa combaten la expansión urbana y las prácticas de construcción poco sostenibles.
Se ha anunciado la lista de finalistas para el prestigioso BRICK AWARD 26, revelando 50 excepcionales edificios de ladrillo de todo el mundo. Organizado por wienerberger, este premio bienal celebra la innovación arquitectónica y la destreza artesanal en el diseño cerámico y de ladrillo, reconociendo proyectos que desafían los límites del material, la forma y el contexto. La selección de este año abarca cinco continentes y 21 países, lo que destaca la vigencia perdurable del ladrillo en la arquitectura contemporánea; desde viviendas íntimas e instituciones culturales hasta instalaciones industriales y espacios públicos. Se anunciarán los proyectos ganadores en Viena en junio de 2026, y todas las obras preseleccionadas se incluirán en el libro BRICK 26.
En la ciudad holandesa de Hilversum, un edificio municipal terminado en 1931 redefinió por completo la idea de lo que podía ser un ayuntamiento. Más que una simple sede de la administración local, el Ayuntamiento de Hilversum se convirtió en la expresión arquitectónica de una comunidad en transformación. Con su torre elevándose sobre estanques reflectantes, sus masas de ladrillo articuladas alrededor de patios y sus interiores minuciosamente detallados, el edificio afirmó que la arquitectura cívica podía unir la función con el simbolismo, y la eficiencia con la ceremonia.
El arquitecto detrás de esta visión, Willem Marinus Dudok, no solo fue responsable de edificios individuales, sino de la configuración integral de la propia Hilversum. En su rol de arquitecto y urbanista municipal, diseñó escuelas, distritos residenciales y parques, desarrollando un lenguaje que fusionaba el oficio artesanal holandés con la claridad del Movimiento Moderno. El ayuntamiento representó la culminación de esta trayectoria: una pieza central cívica donde la ambición urbana, el refinamiento material y la escala humana convergían en una forma única y coherente.
We Design Beirut regresa en su segunda edición del 22 al 26 de octubre de 2025, reafirmando el papel de la ciudad como un nodo vital en la conversación global del diseño. Con el telón de fondo de algunos de los sitios con mayor relevancia histórica del Líbano, este evento de diseño de cinco días entrelaza arquitectura, artesanía y cultura para reflexionar sobre temas como el legado, el resurgimiento y la continuidad.
Cimentado sobre el empoderamiento, la preservación y la sustentabilidad, We Design Beirut fomenta la colaboración entre diseñadores/as, artesanos/as, estudiantes y arquitectos/as, creando una plataforma vibrante para el intercambio, la vinculación y la expresión creativa. Es un espacio para la sanación, la innovación y la proyección del creciente talento de diseño de la región en un escenario internacional.
El ruido de las conversaciones superpuestas, las luces intermitentes de una cartelera, los pasos apresurados en la acera y el constante martilleo de una obra cercana: los espacios públicos a veces se perciben como entornos donde los estímulos se acumulan y con frecuencia nos sobrepasan. Cada persona percibe y responde a estos impulsos sensoriales de manera distinta, y reconocer la neurodiversidad significa comprender que algunos individuos requieren más tiempo para adaptarse, recorridos a ritmo más lento o interacciones más graduales con su entorno. Estos encuentros plantean preguntas fundamentales sobre el espacio público contemporáneo: ¿cómo puede acoger la diversidad de formas en que las personas lo perciben y lo habitan? ¿Cómo podemos imaginarlo como un espacio que abraza todas las maneras de experimentarlo?
A lo largo de China, un legado de vastas estructuras industriales permanece en desuso, como resultado directo de la transición económica del país hacia otras formas de industria. Estos edificios se definen por su colosal altura y su robusta capacidad estructural. Hoy en día, plantean un desafío arquitectónico para la renovación urbana contemporánea y un nuevo tema para la preservación del patrimonio. A medida que son absorbidos por el crecimiento de los desarrollos urbanos, los/las arquitectos/as tienen la tarea de transformarlos en activos funcionales orientados al público. De este modo, las intervenciones recientes capitalizan elementos de identidad como hornos y chimeneas para reposicionar estos complejos masivos como hitos urbanos fundamentales.
Durante siglos, la arquitectura se ha visto moldeada por la aspiración de crear una transición fluida entre el interior y el exterior. Hoy en día, los sistemas de ventanas y fachadas tecnológicamente sofisticados permiten a los/las arquitectos/as diseñar conceptos de espacios abiertos e inundados de luz sin perder calor. La ventana corrediza de máxima transparencia cero de Solarlux puede eliminar los límites entre los espacios, algo que se demuestra de manera sumamente impresionante cuando los elementos de gran formato reemplazan las esquinas de los edificios. Se trata de un logro técnico alcanzado por completo sin soportes que interrumpan la vista. cero crea una conexión directa e inmediata con la naturaleza que va mucho más allá de lo que las soluciones estándar pueden ofrecer.
La cultura es el conjunto de saberes y prácticas que las personas utilizan para expresarse y dar sentido al mundo de manera colectiva. Como nos recuerda la filósofa brasileña Marilena Chauí, la palabra deriva del latín colere, que significa "cuidar". En ese sentido, la agricultura representa el cuidado de la tierra, mientras que el culto religioso es el cuidado de los dioses. En su esencia, la cultura es la creación de universos simbólicos expresados a través de diversos lenguajes —incluida la arquitectura— que tejen conexiones a lo largo del tiempo, salvaguardando las memorias del pasado al tiempo que abren nuevas posibilidades para el futuro.
Este mes, ArchDaily explora La arquitectura de la cultura hoy planteando una pregunta central: ¿cómo da forma la arquitectura a la manera en que se produce, consume y experimenta la cultura? Este tema examina cómo la arquitectura tanto moldea la vida cultural como responde a ella, desde la permanencia de museos, teatros y bibliotecas hasta la efimeridad de pabellones, instalaciones y plataformas virtuales. Asimismo, considera el rol de los/las arquitectos/as en la curaduría, la escenografía y el diseño de exhibiciones, así como la representación de los espacios culturales en el cine y los entornos digitales.
El delta del Nilo, en azul el aumento del nivel medio del mar con un incremento de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, datos de Sentinel. Territorial Agency: Oceans in Transformation, 2020
¿Cuánto pesa una ciudad y qué significa ese peso para nuestro futuro colectivo? Esta provocadora pregunta guía la séptima edición de la Trienal de Arquitectura de Lisboa, que propone una indagación sobre las transformaciones de la vida urbana y las consecuencias materiales, sociales y ambientales de habitar el planeta hoy en día. Del 2 de octubre al 8 de diciembre, Lisboa volverá a albergar uno de los eventos de arquitectura más significativos de Europa.
Bajo la curaduría de Ann-Sofi Rönnskog y John Palmesino, fundadores de la oficina Territorial Agency, la Trienal investiga la magnitud de las ciudades contemporáneas y su impacto planetario. Compuestas por casi 30 billones de toneladas de materiales, las ciudades globales forman una red densa e intrincada de estructuras en constante evolución. Para desentrañar estas complejidades, la Trienal se abre como un espacio de aprendizaje, curiosidad, imaginación y debate: un punto de encuentro para profesionales de la arquitectura, la investigación y el arte, así como para el público en general.
https://www.archdaily.cl/es/1141518/cuanto-pesa-una-ciudad-explorando-la-trienal-de-arquitectura-de-lisboa-2025ArchDaily Team
La famosa actriz Mae West describió alguna vez la curva como "la distancia más hermosa entre dos puntos". Si bien es probable que se estuviera refiriendo a la silueta humana, esta observación trasciende la apariencia física y llega al corazón de aquello que reconforta y alivia la psique humana en el diseño de la naturaleza.
Las colinas ondulantes, el arco de una ola marina, el resplandor ardiente del amanecer en el horizonte: estas formas naturales evocan paz y serenidad al ser observadas. Al diseñar entornos de trabajo y espacios comunes, es fundamental que quienes se dedican al diseño recuerden que en la naturaleza casi no existen las líneas rectas. Al incorporar cantos suaves, techos abovedados y muros curvos en el interior de un edificio, el diseño de la naturaleza se traslada al espacio interior.
Al exponerse al calor, el cuerpo activa diversos mecanismos fisiológicos para mantener la homeostasis térmica. Sin embargo, estas defensas naturales suelen verse desbordadas en las ciudades modernas. En un entorno urbano dominado por el asfalto y el concreto, que absorben el calor, y por la escasez de áreas verdes, estos mecanismos pierden eficacia. Si el entorno es excesivamente cálido, húmedo o carece de una ventilación adecuada —condiciones que el efecto de isla de calor urbana suele amplificar—, la temperatura corporal central comienza a elevarse. En consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves, que van desde calambres y agotamiento hasta golpes de calor potencialmente mortales.