Representación de la Gateway vía Flickr bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0. Imagen cortesía de la NASA
El concepto de la tecnosfera proporciona un marco de referencia para comprender la escala del impacto humano en la Tierra. El término fue acuñado por Peter K. Haff y se define como la red global de artefactos creados por el ser humano: una capa física de infraestructura, edificios, vehículos y maquinaria que funciona de manera conjunta con la biosfera y la atmósfera. Con un peso estimado actualmente en 30 billones de toneladas, esta masa construida por el ser humano está dominada por el entorno construido. En este contexto, la arquitectura sirve como la interfaz principal, modelando la manera en que la tecnología interactúa con las ecologías locales. Sin embargo, todo parece indicar que, pronto, la tecnosfera ya no estará confinada a la superficie terrestre. A través del programa Artemis de la NASA, esta red de masa de origen humano se está expandiendo más allá de la atmósfera terrestre, buscando establecer una nueva infraestructura orbital que representará la primera extensión permanente fuera del planeta de este sistema artificial.
Más allá de ser una fuente de vida, el poder del sol en la arquitectura ha estado vinculado desde hace mucho tiempo a la necesidad de la humanidad de aprovecharlo y controlarlo como un recurso vital. Desde la antigüedad, la energía solar se ha utilizado para medir el tiempo, apoyar la siembra y la cosecha, y ofrecer protección contra el frío y el calor. Hoy en día, la radiación solar desempeña un papel fundamental en el consumo energético global. Las soluciones arquitectónicas basadas en materiales, tecnologías y análisis ambientales se desarrollan a partir de la comprensión de la capacidad de la energía solar para transformar el ambiente interior de los edificios. Sin embargo, ¿cómo pueden transformarse los edificios en fuentes de energía limpia?
Nicolás Valencia conversa con el arquitecto chileno Sebastián Irarrázaval, a raíz deEscritos y arquitectura, la primera monografía sobre su trayectoria, curada por Fernanda de Maio, publicado por Lettera Ventidue Edizioni en una edición bilingüe en español e italiano y financiado por el Fondo Nacional de las Artes y la Cultura 2023.
¿Quién es Sebastián Irarrázaval? Es arquitecto por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fundó Sebastián Irarrázaval Arquitectos, oficina desde la cual ha desarrollado proyectos de vivienda, arquitectura pública y equipamiento cultural en Chile y el extranjero. Ha sido académico de la Escuela de Arquitectura UC, donde impartió docencia en talleres y cursos de proyecto. Su obra ha sido ampliamente publicada y expuesta, y ha recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales, destacando por una aproximación experimental al uso de materiales, sistemas constructivos y reutilización de estructuras existentes.
https://www.archdaily.cl/es/1039465/sebastian-irarrazaval-el-arquitecto-como-traductorArchDaily Team
Al explorar el arte de la robótica en la construcción, los avances en las tecnologías arquitectónicas moldean cada vez más múltiples aspectos de la vida humana. Desde brazos robóticos y drones hasta robots que se desplazan por grandes superficies e incluso robots de impresión 3D, su uso en la edificación está acelerando la investigación y el desarrollo de nuevos métodos de trabajo, así como la experimentación estructural y material. En colaboración con múltiples disciplinas y abarcando diversas facetas de la arquitectura, el papel de los robots en el panorama contemporáneo demuestra un potencial que va más allá de la mera automatización de procesos o la reducción de tiempos y costos de construcción. Esto plantea la pregunta: ¿estamos construyendo arquitectura para servir a la tecnología, o tecnología para servir a la arquitectura?
Los espacios de retiro siguen ofreciendo un terreno fértil para la exploración de proyectos no construidos, revelando cómo la arquitectura puede propiciar el descanso, la reflexión y la inmersión en la naturaleza en medio de condiciones ambientales y culturales cambiantes. En esta edición de Arquitectura no construida, presentada por la comunidad de ArchDaily, los proyectos seleccionados reúnen una diversa gama de propuestas que replantean la hospitalidad bajo la perspectiva del refugio. Estas obras conciben el alojamiento no como un espectáculo o un exceso, sino como estructuras espaciales configuradas por el paisaje, el clima, la sobriedad material y la experiencia compartida.
A lo largo de geografías diversas —desde las laderas de la región del sudeste asiático y las costas indonesias hasta la naturaleza salvaje de África, el territorio alpino, los paisajes de Medio Oriente y los bosques de América del Norte—, las propuestas demuestran variadas respuestas arquitectónicas ante sitios de alta sensibilidad. Entre ellas se encuentran estructuras elevadas que flotan sutilmente sobre terrenos escarpados, sistemas de refugios temporales integrados en ecologías remotas, albergues de montaña reconstruidos a partir de la memoria y la reutilización, estancias comunitarias organizadas en torno a patios y definidas por culturas de estilo de vida, retiros desérticos contemplativos y campamentos forestales inclusivos diseñados bajo criterios de accesibilidad y equilibrio ambiental.
Invenção da cor, de Hélio Oiticica. Imagen vía Carlos Reis Wikimedia Commons, CC BY-NC-SA 2.0
Muchas de las ideas espaciales que hoy asociamos con la arquitectura contemporánea, el uso colectivo y la experiencia corporal no se originaron únicamente en los edificios. En América Latina, estas ideas a menudo se exploraron primero a través del arte, en un momento en que los/las artistas cuestionaban activamente cómo se podía ocupar, compartir y experimentar el espacio más allá de las formas tradicionales.
A mediados del siglo XX, la región experimentó una rápida urbanización y profundos cambios sociales. De la arquitectura se esperaba cada vez más que respondiera a la vida pública, la colectividad y nuevas formas de habitar el espacio. Al mismo tiempo, el arte ofrecía un terreno más flexible para la experimentación, menos condicionado por la función, la normativa o la permanencia. De este modo, muchas interrogantes espaciales se pusieron a prueba a través de prácticas artísticas antes de integrarse al pensamiento arquitectónico.
Tadao Ando se ha aliado con Cauny para diseñar el reloj más reciente de la serie The Architects of TimeSeries. Se trata de una colección de relojes diseñados por algunos/as de los/as arquitectos/as más destacados/as de nuestro tiempo—una iniciativa que la marca casi centenaria lanzó en 2019 de la mano del mismísimo Álvaro Siza. Desde entonces y hasta hoy, la colección se ha consolidado como un verdadero despliegue de ganadores del Premio Pritzker: Siza, Rafael Moneo, Eduardo Souto Moura y, este año, Tadao Ando.
Antes del giro digital, la memoria de la arquitectura era en gran medida tangible. Residía en el peso de los dibujos, la pátina de las maquetas y el grosor de los libros. Preservar la arquitectura significaba conservar sus huellas: los documentos, bocetos y fotografías a través de los cuales los edificios podían recordarse mucho después de que su forma material hubiera cambiado o desaparecido. El archivo de arquitectura moderna, tal como se desarrolló en el siglo XX, era a la vez un refugio y un dispositivo de legitimación. Instituciones como el Canadian Centre for Architecture, la Casa da Arquitectura o el Deutsches Architekturmuseum se erigieron sobre la convicción de que preservar la arquitectura consistía en preservar sus documentos.
Sin embargo, estos archivos no se limitaban a almacenar conocimiento. Determinaban qué se consideraba arquitectura, quién pertenecía a su canon y de qué manera se contaría la historia. Archivar es editar el pasado: decidir qué ingresa, qué se omite y cómo se interpretará. El archivo, según las teorías de Michel Foucault y, más tarde, de Jacques Derrida, nunca es neutral; es un instrumento de poder, un espacio de selección y exclusión. En la arquitectura, estas dinámicas resultan especialmente evidentes, ya que registran lo visible al tiempo que silencian aquello que queda fuera de sus categorías. El acto de coleccionar siempre ha sido, implícitamente, un acto de juicio.
En la historia de la arquitectura del territorio mexicano, el entorno construido ha funcionado no solo como un escenario humano, sino como una infraestructura biológica diseñada para organizar la proximidad entre especies. La lógica espacial resultante no es una representación individual, sino una coexistencia negociada entre cuerpos humanos y animales. Examinar este patrimonio hoy en día implica desplazar el foco analítico de la autoría estilística hacia un fenómeno más fundamental: la persistencia de prácticas espaciales que surgieron para sostener formas de vida compartidas.
Muchas de las características arquitectónicas que hoy se interpretan como rasgos culturales o estéticos —umbrales de gran tamaño, patios amplios y superficies duraderas— pueden entenderse, en cambio, como huellas materiales de un contrato entre especies. Durante siglos, los caballos, las mulas y el ganado no fueron ajenos a la arquitectura, sino habitantes esenciales cuya presencia física definió la escala, la circulación y la selección de materiales. Sus cuerpos dejaron huellas mensurables en el espacio, desde la altura de los accesos que daban paso a jinetes montados hasta los sistemas de pavimentación diseñados para resistir los cascos, la fricción y el desgaste biológico. En ningún lugar fue más visible este contrato que en la planta baja de la casa colonial.
Ganador del Primer Premio: Living on Groundwater. Imagen cortesía de Buildner
En colaboración con el fabricante de materiales de construcción Kingspan, Buildner ha lanzado MICROHOME 2026, la undécima edición de su concurso anual, que ofrece una bolsa de premios de €100,000. Esta convocatoria global invita a arquitectos/as, diseñadores/as y mentes creativas a redefinir el concepto de las microviviendas y a desarrollar soluciones sostenibles y de vanguardia para el hábitat compacto.
Fundada en 2015 en Ahmedabad por Anand Sonecha, SEAlab es una oficina moldeada por un compromiso lento y contemplativo con el lugar, la proporción y la participación. Reconocido como uno de los ganadores de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio construye con materiales sencillos y técnicas locales, buscando crear entornos que se experimenten tanto como se ven. Esta filosofía se hizo particularmente tangible en Gandhinagar, donde la Escuela para Niños y Niñas con Discapacidad Visual y Ceguera no comenzó como una institución construida específicamente para ese fin. La escuela operaba en el edificio de una escuela primaria existente, con aulas dispuestas sobre los dormitorios y doce niños y niñas compartiendo una sola habitación. El espacio era limitado, al igual que las oportunidades de crecimiento. El nuevo edificio académico debía ampliar la capacidad, mejorar las condiciones de vida y fomentar una mayor independencia de los/las estudiantes.
https://www.archdaily.cl/es/1093406/trabajo-en-shanghai-duts-design-busca-arquitecto-a-de-proyectos-disenador-a-de-interiores-lider-disenador-a-visual-multimedia-pasantes-convocatoria-permanente韩爽 - HAN Shuang
Refugio de autobuses / Pearce Brinkley Cease + Lee . Imagen cortesía de JWest Productions
El futuro de los nodos de transporte en los Estados Unidos no estará definido por icónicas terminales de aeropuertos metropolitanos ni por monumentales estaciones centrales de tren. Las comunidades rurales albergan la mayor parte de la red de carreteras del país, concentran casi la mitad de las millas recorridas por camiones de carga y generan dos tercios del transporte ferroviario de mercancías. Esta realidad posiciona a los nodos de transporte rural como puntos de acceso regional y centros de distribución vitales que moldean la movilidad nacional al margen de los modelos de expansión urbana.
El Festival de Arte y Arquitectura de Bethel Woods anuncia BuildFest: Acts of Construction, una iniciativa de tres años que activa los terrenos históricos del festival de Woodstock de 1969 mediante instalaciones de madera a gran escala y experiencias multimedia. Cada edición se organiza en torno a un tema único e invita a diseñadores, diseñadoras y artistas a colaborar en una serie interdisciplinaria de "actos" que se complementan entre sí para crear un conjunto interconectado de instalaciones, activaciones y performances. Actualmente, el Acto Uno: Puesta en escena recibe propuestas de infraestructura artística adaptativa diseñada para "preparar el escenario" de futuras activaciones. A este le seguirán el Acto Dos: Coreografía en 2027 y el Acto Tres: Performance en 2028.
Diagrama de las instalaciones en Barba Jupiter. Imagen cortesía de Géométral
Fundada en 2022 por Clément Masurier y con sede en París, Francia, Géométral es una práctica de arquitectura definida por estrategias de diseño vinculadas al paisaje, al que trata como un determinante primordial de la forma. El estudio, uno de los ganadores de los Premios ArchDaily Next Practices 2025, aborda cada proyecto como un pequeño universo que combina programa, atmósfera y narrativas espaciales. En lugar de un estilo de autor único, se enfocan en crear atmósferas y situaciones a la medida de cada contexto y de cada usuario/a.
En sus inicios, ante la falta de un portafolio construido, el estudio respondió desarrollando "arquitecturas de ficción" situadas sobre topografías reales. Este ejercicio no fue una mera búsqueda estética, sino un anclaje metodológico que permitió a la firma establecer un proceso riguroso de análisis de sitio y pruebas tipológicas antes de recibir encargos físicos. Al tratar los proyectos imaginarios con el mismo rigor técnico que los reales, el estudio desarrolló un repertorio de respuestas formales ante las condicionantes ambientales que hoy rigen su obra construida.
No hace mucho tiempo —lo suficientemente reciente como para parecer actual— la arquitectura entró en un momento en el que los edificios comenzaron a leerse como productos. Este enfoque aportó disciplina y una perspectiva renovada a una industria que suele valorar la novedad por encima de la claridad operativa. Al orientar los ejercicios formales hacia la repetibilidad, la experiencia de usuario, el rendimiento y la escalabilidad, se preparó a los edificios para convertirse en un "producto" evaluable. Hoy en día, la arquitectura debe responder con mayor rigor a cómo funciona, con qué claridad comunica su uso y qué tan consistente es al ofrecer la experiencia proyectada.
La disciplina del diseño de productos renueva las perspectivas de los/las arquitectos/as que proyectan para un futuro en constante cambio. Además de ofrecer un nuevo vocabulario y una pauta para el diseño, este campo introduce la rendición de cuentas: un producto debe funcionar de manera confiable a lo largo del tiempo y en diversos contextos. Debe sostenerse como un sistema de decisiones y no como una mera colección de partes. Por lo tanto, la calidad ya no se mide únicamente por la singularidad, sino por la consistencia y la capacidad de generar una experiencia predecible para sus ocupantes.
En enero de 2026, el World Monuments Fund/Knoll Modernism Prize fue otorgado a la firma australianaArchitectus por la conservación del Africa Hall en Adís Abeba, Etiopía. Este galardón reconoce que los edificios modernistas, en su momento considerados la vanguardia de la arquitectura, hoy sufren de falta de mantenimiento y no son plenamente valorados por el público. La situación en África refleja este sentir global, siendo esta la primera vez que un edificio del continente es distinguido con este reconocimiento. Asimismo, el premio pone de relieve el rico inventario modernista de Etiopía, el cual da cuenta de su protagonismo continental a mediados y finales del siglo XX.
Hace dieciocho años, dos estudiantes de arquitectura decidieron que tenían un proyecto que valía la pena desarrollar. No se trataba de una estructura construida, sino de un proyecto digital que terminó revolucionando la forma en que las personas de todo el mundo consumen contenido de arquitectura. Así fue como se fundó ArchDaily, una visión que sigue guiando nuestro trabajo hasta el día de hoy. El futuro de la arquitectura se moldea continuamente en las aulas, talleres y estudios de todo el mundo, y queremos seguir apoyando a los y las estudiantes que participan activamente en esta evolución. Reconocer la creatividad y la visión de los y las estudiantes que están redefiniendo el discurso arquitectónico a nivel global es lo que nos llevó a crear los Student Project Awards.
Nos complace presentar los proyectos preseleccionados para esta primera edición de los ArchDaily Student Project Awards. Tras recibir cientos de propuestas de todo el mundo, nuestro equipo interno de arquitectos/as y editores/as examinó minuciosamente cada postulación hasta seleccionar un total de 104 proyectos preseleccionados. Los y las estudiantes participantes reflejan la diversidad del propio panorama arquitectónico, con propuestas provenientes de todos los continentes, todos los niveles de estudio y en una gran variedad de escalas y tipologías.
https://www.archdaily.cl/es/1093248/explora-la-lista-larga-de-los-premios-de-proyectos-estudiantiles-de-archdailyDaniela Porto
En una calurosa tarde de mayo, cuando el aire sobre el oeste de la India se vuelve metálico por el calor, nadie recuerda la composición de la fachada. Se recuerda dónde cae la sombra. Se recuerda qué corredor respiraba. Se recuerda la casa que era más fresca que la calle. Lo que permanece en la memoria es el confort que trasciende la forma. La preferencia térmica repetida se estabiliza en una configuración espacial y, con el tiempo, esas configuraciones se convierten en tipologías arquitectónicas.
Azm / Samu por Hassan Qureshi. Imagen cortesía de Riyadh Art
Durante siglos, la escultura se ha asociado con la materialización de valores religiosos, la celebración de hazañas heroicas o la consolidación del poder político. En la actualidad, también funciona como un instrumento crítico y un mediador urbano. Muchas obras contemporáneas cuestionan el presente, desafían la escala, interactúan con el movimiento y la circulación, y reconfiguran las percepciones del espacio público. La escultura ya no se concibe como un objeto aislado, sino como parte de procesos más amplios de transformación urbana.
Riad, la capital de Arabia Saudita, es el ejemplo de una ciudad en plena fase de expansión y reestructuración. Particularmente bajo la agenda Visión 2030, ha invertido en la mejora de sus espacios públicos, la diversificación de su paisaje cultural y la consolidación de una identidad urbana que reúne tradición, infraestructura y proyección global. En este contexto, la producción cultural desempeña un papel estructurador, contribuyendo a redefinir la experiencia urbana cotidiana y a expandir las referencias simbólicas de la ciudad.
En Hong Kong, donde los interiores y los edificios de pequeña escala suelen quedar atrapados entre dos extremos —por un lado, los acabados de "lujo" de alto brillo y, por el otro, la rudeza industrial de bajo presupuesto—, ha surgido una tercera postura a través de la calibración de ambos: una ejecución singularmente precisa, relevante y con honestidad material que no depende del presupuesto. Se trata de la crudeza calibrada. Esta noción describe una arquitectura que conserva la franqueza de la materia y de la materialidad —concreto, metal, mampostería de bloques, estructura expuesta e instalaciones a la vista— al tiempo que las somete a un control riguroso.
Lo "crudo" no es un disfraz y lo "refinado" no equivale a pulido; es una disciplina de ejecución precisa que genera espacios equilibrados y reflexivos, pero que nunca se sienten artificiales o sobrecargados. Studio 1:1 demuestra esta postura de manera constante a lo largo de su obra, y su próxima publicación, Architecture under the Radar: Three Projects in Asia (con prólogo de Nader Tehrani), ofrece un marco oportuno para interpretar este ethos no solo como una estética, sino como un método arquitectónico replicable.