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Arquitectos: Scenic Architecture Office
- Área: 62 m²
- Año: 2026


En las viviendas compactas, la cocina rara vez es solo un espacio para cocinar. Suele operar como un borde: un muro de servicios o un límite entre el trabajo doméstico y la vida social. Su importancia no radica únicamente en la preparación de alimentos, sino en cómo organiza el resto del hogar, en particular debido a las limitaciones impuestas por las instalaciones de plomería y los requisitos de ventilación. Antes de que una estancia pueda sentirse abierta, la cocina a menudo debe absorber la intensidad práctica de la vida cotidiana: agua, calor, olores, electrodomésticos, provisiones y almacenamiento.
Esto es especialmente evidente en los densos interiores de Asia Oriental, donde el espacio doméstico suele estar condicionado por superficies reducidas, transformaciones en las estructuras familiares, el trabajo híbrido y las particularidades culturales de la cocina. Si bien la cocina abierta suele presentarse como una característica de estilo de vida, en muchos departamentos constituye también un problema de planificación. Debe negociar el trabajo doméstico, propiciar encuentros informales y, en ocasiones, como estrategia para optimizar el espacio, reemplazar al pasillo o al recibidor. Así, más que un simple gesto de diseño, el borde de la cocina se convierte en un acuerdo espacial entre el servicio y el habitar.


Del 25 de julio al 25 de octubre de 2026, la Power Station of Art (PSA) de Shanghái albergará la primera exposición en China dedicada a la obra de la arquitecta brasileña Lina Bo Bardi. Bajo el título "The Poetics of Survival" (La poética de la supervivencia), la muestra cuenta con la curaduría de Renato Anelli y el diseño museográfico a cargo de OPEN Architecture en un espacio de 2,300 m² del museo de arte contemporáneo PSA en Huangpu. El objetivo consistió en diseñar "un escenario donde el público pueda vislumbrar la realidad cotidiana de Brasil en la época de Lina" a través de un recorrido por la obra y las diversas facetas de la arquitecta. La exposición no se define como una retrospectiva, sino como un "encuentro con la poética de la supervivencia de la maestra", un concepto de finales del siglo XX que describe cómo el trabajo creativo se convierte en una herramienta para resistir traumas como la opresión histórica o las crisis extremas. Este concepto sirve de hilo conductor que vincula la realidad retratada con los observadores contemporáneos de una obra "definida por su ingenio, versatilidad y generosidad".


Esta semana, la relación entre la arquitectura y la cultura cobró protagonismo a través de exposiciones, proyectos públicos y nuevas infraestructuras culturales que expanden el discurso arquitectónico más allá del propio edificio. Mientras importantes exposiciones en Australia, Shanghái, Barcelona y Copenhague analizaron temas de vivienda, paisaje y lugar a través de la investigación y el diseño, proyectos recientemente presentados en China e Italia demuestran cómo los museos, los centros de artes escénicas y los desarrollos de usos mixtos se conciben cada vez más como paisajes públicos abiertos en lugar de instituciones aisladas. Asimismo, nuevas exposiciones e hitos de construcción reflejan una experimentación continua en reutilización adaptativa, diseño sensible al contexto y entornos urbanos flexibles.

El Museum of Art Pudong (MAP) en Shanghái presenta "Jean Nouvel: Without the Artist, Architecture Disappears" hasta el 31 de agosto de 2026. En conmemoración del quinto aniversario del museo, la muestra está dedicada a la obra del ganador del Premio Pritzker Jean Nouvel, lo que representa la primera vez que el arquitecto francés realiza una exposición individual dentro de un edificio diseñado por él mismo. Organizada por el Museum of Art Pudong en colaboración con Ateliers Jean Nouvel, la exposición reúne maquetas arquitectónicas, películas, documentos de archivo, instalaciones y una reconstrucción del taller en París del arquitecto para examinar más de cincuenta años de práctica profesional.

En 2023, el edificio de la Escuela de Diseño de la Universidad Jiao Tong de Shanghái abrió sus puertas tras una remodelación y adaptación completa de una estructura existente. Diseñado por el arquitecto y académico Xing Ruan, quien también se desempeña como decano de la escuela, el edificio recibió posteriormente dos reconocimientos en el Prix Versailles: el Título Mundial al Campus Más Hermoso y el Premio Especial para un Interior, uno de los tres honores principales del certamen. Los galardones de esta índole suelen generar su propio impulso. Una vez que un edificio es reconocido, se le sitúa rápidamente dentro de una narrativa de conveniencia — en la que a sus materiales, técnicas, formas y decisiones espaciales se les asignan significados que vuelven al proyecto legible, categorizable y fácil de citar.
Sin embargo, lo que un premio confirma es, tal vez, únicamente que el edificio ha sido visto. Lo que aún vale la pena preguntarse es por qué existe de la manera en que lo hace — qué problemas buscaba resolver, qué creencias rechaza y qué propone sobre la disciplina más allá de la coyuntura de su construcción. Fue precisamente en el edificio de la Escuela de Diseño donde se llevó a cabo la siguiente entrevista, la cual transita entre la arquitectura, la academia, la frugalidad y los límites de lo que se le puede — y debe — exigir a los edificios.





Durante gran parte de la historia arquitectónica moderna, las imágenes han funcionado como herramientas interpretativas en lugar de registros literales. Los renderizados, dibujos y visuales de concursos se entendían tradicionalmente como instrumentos especulativos, ofreciendo atmósferas, intenciones y futuros posibles en lugar de realidades fijas. Esta ambigüedad permitió a los arquitectos y arquitectas comunicar ideas que aún estaban en formación, y dio forma a una cultura visual en la que la representación se valoraba tanto por su calidad sugestiva como por su precisión.
En los últimos años, esta relación de larga data comenzó a cambiar. Las imágenes arquitectónicas no solo se volvieron más refinadas o avanzadas tecnológicamente; adquirieron un nuevo significado social e institucional. A medida que las imágenes se movían más allá de contextos profesionales y entraban en una circulación pública más amplia, su papel se expandió. Ya no eran solo métodos de comunicación dentro de la disciplina, sino también objetos de interpretación pública, discusión y, en ocasiones, disputa. Esto marcó un cambio sutil pero importante en cómo se entendían y utilizaban los elementos visuales arquitectónicos.

