
Allí donde ya no se puede depender de forma constante de los ríos, los embalses y las lluvias, el agua se busca cada vez más en la atmósfera. La niebla, la humedad atmosférica y la condensación ofrecen diferentes formas de captación. Cuando la arquitectura empieza a recolectar agua del aire, las superficies, las estructuras y los espacios abiertos pasan a formar parte del sistema hídrico.
Según UNICEF, la Estrategia Nacional del Agua de Jordania estima que cada persona tiene acceso a solo unos 61 metros cúbicos de agua renovable al año, una cifra muy inferior a los 500 metros cúbicos que suelen considerarse el umbral de la escasez absoluta de agua. Alrededor de la mitad de la población recibe agua de red solo una vez a la semana, mientras que las aguas subterráneas se extraen a un ritmo superior al de la recarga natural de muchos acuíferos.




























