A los/las arquitectos/as se les capacita para seleccionar materiales, comparar sus propiedades y decidir cómo deben utilizarse. Sin embargo, algunos estudios están asumiendo una tarea distinta: desarrollar el material propiamente dicho.
Para Material Cultures, BC architects y Studio Ossidiana, este proceso puede comenzar con cáñamo cultivado para la construcción, tierra excavada de las obras o mezclas de concreto, pigmentos, piedra y conchas. Su trabajo vincula la investigación de materiales con el procesamiento, la fabricación y la construcción.
La artesanía lleva las huellas de quienes le dieron forma, revelando cómo responden los materiales a las distintas técnicas e incluso ofreciendo pistas sobre las herramientas utilizadas para crearlos. Sin embargo, dentro de la experiencia arquitectónica, el trabajo artesanal puede expresarse no solo a través de los materiales y las estructuras, sino también a través del propio espacio. Con el fin de profundizar y aprender de las conexiones entre el diseño y la ejecución, amass studio ha explorado la traducción de métodos de construcción informales y cotidianos en sistemas espaciales a lo largo de varios de sus proyectos. Al integrar mecanismos, materiales, estructuras y mobiliario, el estudio crea nuevas narrativas espaciales en las que el diálogo entre lo artesanal y lo industrial se refuerza mutuamente. Más allá de la artesanía en sí, ¿por qué no visibilizar los procesos que le dan vida?
En 1968, el diseñador de mobiliario y profesor del RCA David Pye publicó The Nature and Art of Workmanship, un libro estructurado en torno a la distinción entre el "oficio de riesgo" y el "oficio de certeza". Pye no escribía sobre arquitectura y, a pesar de cómo se suele emplear hoy en día este concepto, en realidad tampoco se refería a la dicotomía entre las manos y las máquinas. De hecho, señaló que una imprenta, aun siendo completamente mecánica, sigue dependiendo de que una persona evalúe la tinta y el registro, mientras que en el torneado manual de madera se puede seguir una plantilla con tanta precisión que prácticamente nada queda al azar.
El oficio de riesgo, según la definición de Pye, es cualquier proceso en el que el resultado no está predeterminado, sino que depende del juicio, la destreza y la atención de quien lo ejecuta mientras el trabajo está en marcha. El oficio de certeza representa la condición opuesta, ya que el resultado se define antes de que comience la producción, fijado en una plantilla, un molde o un programa, de modo que todo el proceso posterior se limita a la ejecución. Pye se encargó de señalar que ninguno de los dos modos es inherentemente superior, y que una máquina de control numérico, calibrada para dejar margen a la variación, puede estar más cerca del riesgo que una herramienta manual guiada por una plantilla fija.
El centro de una planta nunca es simplemente un espacio vacío. Una vez que las habitaciones y los recorridos comienzan a organizarse a su alrededor, el centro empieza a estructurar la totalidad del diseño. Puede albergar un patio, una escalera, un jardín o una habitación compartida. También puede preservar algo preexistente en el sitio o dar soporte a un proceso que la arquitectura no controla por completo. Lo que ocupa esta posición determina cómo se distribuyen, conectan y utilizan los espacios circundantes.
En Un lenguaje de patrones, de Christopher Alexander, Sara Ishikawa y Murray Silverstein, se describe que los espacios compartidos son más eficaces cuando se sitúan en el centro de gravedad de la vida cotidiana y permanecen conectados con las rutas que las personas transitan con mayor frecuencia. Su argumento sugiere que un centro es relevante no por ocupar el medio geométrico, sino porque las habitaciones, los senderos y las actividades circundantes le otorgan peso espacial. Los proyectos incluidos aquí extienden esa idea más allá del espacio comunitario, mostrando cómo el centro puede organizar la circulación, el uso colectivo, los sistemas ambientales y la relación entre la arquitectura y lo preexistente en el sitio.
Diseñado por el consorcio de 3XN, B+H Architects y Zhubo Design, el Museo de Historia Natural de Shenzhen ha abierto sus puertas al público en Shenzhen, China. Con una superficie de más de 100,000 metros cuadrados, la institución es el museo de historia natural más grande del sur de China y se encuentra entre los museos de su tipo más grandes del mundo de reciente construcción. Desarrollado como parte de la creciente infraestructura cultural de Shenzhen, el proyecto reúne espacios de exhibición, investigación, educación y áreas públicas en un solo destino cívico. 3XN lideró el diseño arquitectónico; B+H Architects actuó como consultor principal, arquitecto ejecutivo y arquitecto de paisaje; y Zhubo Design aportó la experiencia técnica local y la coordinación normativa a lo largo de todo el desarrollo del proyecto.
La arquitectura suele nutrirse de la historia de un lugar, traduciendo las narrativas locales en formas, materiales y experiencias espaciales contemporáneas. Ubicado en la ciudad balneario de Bad Orb, cerca de Fráncfort, el ALEA RESORT HIDEAWAY sigue este enfoque y se inspira en la historia de la extracción de sal de la zona.
Diseñado por el estudio PLAJER + FRANZ, este proyecto hotelero de 5.200 m² hace referencia a la geometría de los cristales de sal a través de su lenguaje arquitectónico, al tiempo que utiliza soluciones de iluminación de OLEV para definir la atmósfera de sus espacios interiores. En esta entrevista, el arquitecto Alexander Plajer analiza la relación del proyecto con su contexto, el proceso de diseño y el papel de la iluminación.
En el sur de China, existe a veces un mito urbano —especialmente en Hong Kong, Shenzhen y Guangzhou— sobre la conveniencia de elegir una vivienda que evite la luz del oeste. Durante décadas, el sol orientado al oeste ha demostrado ser una condición particularmente difícil de sobrellevar: su ángulo bajo por la tarde, su agresiva ganancia térmica (especialmente en verano) y la forma en que penetra profundamente en los interiores. Con el calentamiento global y las estaciones cada vez más largas y calurosas, ese tan romantizado "resplandor del atardecer" se experimenta cada vez menos como algo idílico y más como deslumbramiento, calor y fatiga. Si bien esta creencia circula como una regla empírica comunitaria, entraña una innegable claridad arquitectónica sobre la orientación de los edificios: evitar la luz del oeste no se trata solo del confort térmico, sino también de evitar la forma más aguda e intrusiva de iluminación directa; una luz que incide en el ángulo más implacable, barriendo las superficies, aplanando la profundidad y convirtiendo las habitaciones en campos de malestar de alto contraste.
Hacer preguntas es el primer paso para cuestionar lo que damos por hecho y abrir nuevas posibilidades para planear y construir. Estas preguntas, valiosas por sí mismas, adquieren mayor fuerza cuando se comparten y se examinan desde diferentes perspectivas. Al intersectar con las experiencias de profesionales y marcas, tejen miradas que enriquecen la discusión. Las ferias y eventos de diseño en todo el mundo se han convertido en espacios donde estas conversaciones cobran impulso, favoreciendo las conexiones y fomentando dinámicas colaborativas. En este panorama, Colombia se ha consolidado como un punto de encuentro, funcionando como plataforma que impulsa la arquitectura y el diseño en Latinoamérica y el Caribe, al tiempo que proyecta la voz de la región en el escenario global.
Profundizar sobre los juegos de luces y sombras en la arquitectura parecería ser un tema recurrente en la agenda de muchos profesionales de la disciplina. Espacios de luminosidad y oscuridad se conciben con el fin de potenciar desde recorridos y direccionalidades en los espacios hasta destacar colores, texturas y formas de ciertos elementos arquitectónicos. Ahora bien, el impacto de la luz natural sobre las fachadas de los edificios revela la necesidad de desarrollar medidas que colaboren al ahorro energético, mejoren el confort térmico y visual de los espacios interiores, y también promuevan la reducción de las emisiones de carbono. Considerando a la luz como un material más en la arquitectura, ¿de qué manera su potencia podría contribuir en la experiencia arquitectónica?
La innovación está en el corazón de la arquitectura, expresándose a través de nuevos enfoques de diseño, la experimentación con materiales y, por supuesto, nuevas formas de habitar. Como resultado, la concepción de los edificios y los espacios interiores está en constante cambio. Esta evolución se hace especialmente evidente en regiones con un rico patrimonio cultural, como España, donde la innovación reinterpreta las formas tradicionales de relacionarse con el espacio. Esta atención a la memoria y a la vida cotidiana se extiende al interior, donde cada intervención tiene el potencial de redefinir activamente cómo las personas experimentan un espacio y abrir nuevas posibilidades para habitar e interactuar.
A través de sus proyectos no construidos, obras e investigaciones, el pensamiento de Amancio Williams se da a conocer como producto de un profundo conocimiento de las tendencias más avanzadas de su época desde el cual busca reflexionar sobre el proyecto arquitectónico, el urbanismo, el planeamiento y el diseño. Abordando diversas temáticas, conceptos y hasta materiales, se propone construir un universo propio sobre un presente que al mismo tiempo resulta futuro, internacional y argentino. Su propuesta de “La ciudad que necesita la humanidad” reúne edificios lineales y estratificados a 30 metros del suelo contemplando desde oficinas hasta rutas y trenes magnéticos en distintos niveles de un mismo edificio. El archivo Amancio Williams del Centro Canadiense de Arquitectura de Montreal documenta la trayectoria de Williams como arquitecto y diseñador desde la década de 1940 hasta finales de la década de 1980. El fondo registra su trabajo en más de 80 proyectos de arquitectura, urbanismo y diseño, así como la administración de su estudio de arquitectura y sus actividades profesionales. El archivo, que incluye dibujos y bocetos, maquetas de presentación, material fotográfico (como fotografías de maquetas, proyectos terminados, imágenes de referencia, reproducciones fotográficas de planos y fotografías de obra), está disponible para consulta ofreciendo más detalles.
A veces las soluciones más simples son las más revolucionarias e impactantes. Durante la crisis energética en Brasil en 2002, el mecánico Alfredo Moser desarrolló una forma asequible y eficaz de iluminar ambientes interiores durante el día. Utilizando tan solo una botella de PET instalada en el techo, llena de agua y lavandina, aprovechó la refracción de la luz solar para llevar luz a espacios hasta entonces inmersos en la oscuridad. En viviendas autoconstruidas, donde los sucesivos anexos a menudo comprometen la entrada de luz natural y ventilación, esta solución marca la diferencia. Denominada "lámpara de Moser", el invento genera una iluminación equivalente a una lámpara de 60W y se ha difundido por todo el mundo a través de diversos informes. Desde entonces, el proyecto ha seguido evolucionando y adaptándose a las necesidades de las comunidades actuales, transformando vidas a través de una solución tan simple como altamente inteligente.
Tree House. Image: Courtesy of Fletcher Crane Architects
El primer interruptor de luz ha recorrido un largo camino desde su invención en 1884 por John Henry Holmes en Newcastle, Inglaterra. La ingeniosa tecnología de "ruptura rápida" de Holmes transformó la forma de gestionar la electricidad, garantizando un control de la iluminación más seguro y eficiente. Desde entonces, los interruptores han evolucionado tanto en forma como en función, adoptando diversos diseños: desde palancas y osciladores hasta modelos con iluminación LED y elegantes sensores táctiles. Además, su funcionalidad se ha diversificado, permitiendo gestionar mucho más que la iluminación con un simple toque, revolucionando la comodidad y adaptabilidad de nuestros espacios interiores.
¿Qué papel desempeñan las superficies de vidrio en la conexión entre la arquitectura contemporánea, la naturaleza y la experiencia de quienes habitan los espacios interiores? La evolución de la envolvente de vidrio acompaña el desarrollo de la arquitectura contemporánea, siendo una de sus principales cualidades la transmisión de la luz natural. Además, la versatilidad del material y su carácter transparente permiten difuminar los límites entre interiores y exteriores, al tiempo que expresan diversas percepciones sensoriales y psicológicas, entre otras virtudes. En su búsqueda constante de innovación, Glasstech ofrece una amplia gama de soluciones en cristal, involucrándose de manera integral desde el diseño del proyecto hasta su instalación. Para ilustrar sus diversas aplicaciones, abordaremos la Casa Bosque en Chile como un ejemplo destacado de arquitectura en armonía con su entorno natural.
El Premio Mies Crown Hall de las Américas (MCHAP) ha anunciado el ganador del quinto premio MCHAP.emerge: el Centro de Producción Comunitaria Las Tejedoras en Guayas, Ecuador, diseñado por el arquitecto Natura Futura José Fernando Gómez y el arquitecto Juan Carlos Bamba. El proyecto ofrece un centro para artesanas locales, proporcionándoles espacios para aprender, crear y exhibir sus creaciones textiles. El anuncio del ganador se hizo en la Conferencia sobre Práctica Crítica celebrada en el S. R. Crown Hall de Mies van der Rohe, un evento inaugural que reunió a los cuatro finalistas de MCHAP.emerge para abrir conversaciones sobre el futuro de la profesión de la arquitectura en las Américas.
Iluminación sostenible y cumplimiento de la Norma DS1 en proyecto en Colcura, Chile. Image Cortesía de Schréder
La iluminación pública desempeña un papel fundamental en las ciudades modernas y ha evolucionado considerablemente a lo largo de la historia. En la Antigua Grecia y Roma, métodos rudimentarios como antorchas y lámparas de aceite iluminaban algunas calles. Durante la Edad Media, castillos y calles de ciudades europeas utilizaban linternas de aceite y, posteriormente, velas. Un avance significativo se produjo con la invención de la lámpara de gas a finales del siglo XVIII, que se usó por primera vez para la iluminación pública en Londres en 1807, mejorando la visibilidad en las calles y contribuyendo a la reducción del crimen. La invención de la lámpara eléctrica por Thomas Edison en 1879 revolucionó la iluminación pública, y las lámparas incandescentes comenzaron a reemplazar al gas, proporcionando una iluminación más eficiente y segura.