Una fachada de ladrillo hace mucho más que definir el exterior de una vivienda. Al diseñarse como una pantalla porosa, se convierte en un elemento intermediario entre el interior y el exterior, modelando la atmósfera y las condiciones ambientales de los espacios que resguarda. En la arquitectura residencial india contemporánea, el jali de ladrillo —una pantalla de ladrillo perforada o de celosía— se ha reinterpretado con una sensibilidad contemporánea, nutriéndose de elementos arquitectónicos vernáculos.
El vasto territorio de Argentina revela múltiples formas de construir, moldeadas por su diversidad geográfica, climática y cultural. Al diseñar viviendas unifamiliares en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires, numerosos estudios jóvenes de arquitectura en Argentina responden a particularidades materiales, paisajísticas y culturales, trabajando con los recursos, sistemas constructivos y oficios de cada región. Así, la casa se convierte en un medio para interpretar su contexto, dialogar con las tradiciones locales e incorporar nuevos enfoques a la producción arquitectónica.
Como escenario de la vida cotidiana, la casa forma parte de una experiencia continua; actúa como un organismo complejo y sutil que responde tanto al modo de vida de sus habitantes como a los paisajes en los que se emplaza. Tras presentar diversas perspectivas y definiciones de figuras como Le Corbusier, Ernesto Rogers y Lewis Mumford, el arquitecto argentino Eduardo Sacriste destaca en su libro Qué es la casa su rol como reflejo del pasado, partícipe del presente e iluminador del futuro.
Como pilares de nuestro paisaje cultural, muchas obras maestras del Movimiento Moderno suelen ser demolidas, abandonadas o alteradas sin importar el contexto en el que se encuentren. Preservar este legado arquitectónico resalta el papel de los/las profesionales de la arquitectura y el diseño en la configuración de entornos construidos donde la continuidad entre el pasado y el presente refuerza el sentido de pertenencia de las comunidades. En Long Island, una coalición de defensores/as se unió para salvar la Casa A. Conger Goodyear, que data de 1938 y fue diseñada por Edward Durell Stone. Considerada uno de los ejemplos más notables del Estilo Internacional en los Estados Unidos, la casa atrajo una atención significativa durante la década de 1940, apareciendo en revistas especializadas, libros y publicaciones de divulgación.
¿Qué hace que una vivienda sea resiliente? Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes en todo el mundo. Desde cortes de energía, huracanes y terremotos hasta incendios forestales, inundaciones y sequías, el planeta experimenta un proceso de transformación y adaptación que exige la colaboración de diversas disciplinas. El papel de la arquitectura en el entorno construido representa una oportunidad para replantear el comportamiento de las viviendas ante condiciones ambientales cambiantes, y no solo mediante la anticipación de lo inesperado. Diseñar para la resiliencia significa pensar de manera holística, considerando la selección de materiales, los sistemas energéticos, el paisajismo y los detalles constructivos que prevean las alteraciones y ayuden a que los hogares se recuperen rápidamente. Implica crear una arquitectura que evolucione junto con el medio ambiente, que valga la pena preservar y que perdure a lo largo de los años y las generaciones.
Cada año, el equipo curatorial de ArchDaily revisa los proyectos que más resonaron entre nuestros lectores, identificando las tendencias arquitectónicas y los enfoques de diseño que captaron mayor atención a lo largo del año. A través de nuestros sitios locales —ArchDaily Brasil y ArchDaily en Español—, la arquitectura residencial se mantiene como la categoría más popular, con proyectos construidos en América Latina que destacan año tras año.
La selección de este año de las Mejores Casas de América Latina reúne tanto proyectos de renovación como obras nuevas, abarcando reinterpretaciones de técnicas constructivas locales y respuestas arquitectónicas innovadoras. Las obras se sitúan en una amplia variedad de contextos, que van desde entornos urbanos densos hasta paisajes rurales y costeros.
Buscando crear un diálogo fluido entre la arquitectura y su paisaje circundante, el estudio de la topografía encarna el reconocimiento y la investigación sobre la aplicación de materiales, estrategias autosuficientes, resoluciones de bajo mantenimiento y diseños paisajísticos que se integren al entorno natural y minimicen el impacto ambiental de los proyectos. Más allá de registrar las diferencias de niveles, orientaciones solares, vientos predominantes o pendientes de escurrimiento de los terrenos, varios profesionales de la arquitectura en Argentina demuestran un interés por desarrollar soluciones arquitectónicas capaces de adaptarse a las geografías naturales y restaurar el vínculo entre la naturaleza y el ser humano.
Una vez vistos como puramente utilitarios, los bloques de concreto se han convertido cada vez más en parte de una transformación arquitectónica. En regiones donde los climas cálidos vuelven innecesaria la aislación, este material puede dejarse expuesto, libre de revestimientos, acabados o embellecimientos. Al hacerlo, la textura, el vínculo y la forma pueden definir el carácter del edificio y simplificar la construcción, al mismo tiempo que crean nuevas oportunidades para la expresión y la identidad. Esto también crea una plataforma para explorar el concepto de honestidad material. Más allá de su valor estético, utilizar un material "tal como es" puede reducir significativamente los costos de construcción y minimizar el mantenimiento durante la vida útil del edificio.
Sobre una pendiente, hacia los márgenes de un río, entre árboles o en medio de una extensa ladera, cada territorio resulta un testimonio vivo de sus propias tradiciones locales. A través de su arquitectura, la experimentación, puesta en valor y uso de ciertos materiales, técnicas constructivas, oficios y herramientas locales del sitio buscan promover la perdurabilidad de historias y transferir los descubrimientos y aprendizajes que dieron origen a varias de las prácticas empleadas en la construcción hasta la actualidad. En Chile, el lenguaje de las tejuelas invoca una reflexión desde la historia y el conocimiento de relaciones, tiempos y redes de vida.