"Analicemos fríamente los hechos". Con esta frase directa y poco tranquilizadora, el director de la Oficina de Movilización Civil y de Defensa abría The Family Fallout Shelter, un manual de 32 páginas publicado por el gobierno de los Estados Unidos en 1959, en plena tensión de la Guerra Fría. El documento enseñaba a las familias a construir refugios capaces de protegerlas de la lluvia radiactiva tras un eventual ataque nuclear y, mediante dibujos técnicos y croquis, esbozaba soluciones con bloques de concreto, muros rellenos de tierra o arena, estructuras subterráneas y sistemas de ventilación. Era un manual de supervivencia que, en muchos aspectos, funcionaba también como un manual de construcción.
El agua es vida. Los animales, las plantas, los hongos y las bacterias dependen de ella: el agua estructura sus células, transporta sus nutrientes y alberga los procesos químicos que los mantienen vivos. Incluso las raras excepciones confirman la regla. Algunas semillas y esporas pueden perder casi toda su agua y entrar en un estado de latencia tan profundo que su metabolismo prácticamente se detiene; sin embargo, es el agua lo que las devuelve a la vida. En el sentido más literal, el agua nos conecta.
No obstante, también nos divide. Cada año, miles de personas abandonan el norte de África en embarcaciones precarias con destino a Lampedusa, en busca de mejores condiciones de vida en Europa; más de 30,000 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo desde 2014. El agua dibuja fronteras y controla flujos. Antes de que comenzara la guerra contra Irán en febrero de 2026, el el Estrecho de Ormuz transportaba alrededor del 25% del petróleo crudo por vía marítima a nivel mundial, con repercusiones en los precios del combustible que se sintieron mucho más allá del Golfo. El agua también ocupa el centro del debate medioambiental, donde su exceso puede ser tan letal como su escasez. Inundaciones graves azotan cada vez más a los países que menos han contribuido a las emisiones globales, mientras que los mayores contaminadores siguen estando mejor equipados para resistir. Si el agua es vida, también puede significar muerte. En última instancia, el agua es política.
Lagos es una ciudad moldeada por el tiempo, la interacción humana, las fuerzas de la naturaleza y su relación cambiante y, a veces, conflictiva con estos tres elementos. No hay lugar donde esto resulte más evidente que cuando llega la lluvia.
Eko se asienta sobre una llanura aluvial. Su condición geográfica es anterior a la propia ciudad, remontándose a una época previa al trazado de la primera calle o a la delimitación de la primera frontera. Los sistemas de drenaje y los desarrollos inmobiliarios que paulatinamente se han convertido en frentes marítimos privatizados están construidos sobre un paisaje que, en su esencia, siempre ha estado en continuo diálogo con el agua. La inundación no es una anomalía; es el territorio que insiste en entablar un diálogo destinado a repetirse.
La sección inferior de un glaciar del Himalaya colapsó el miércoles 26 de agosto, generando una avalancha de hielo y rocas a lo largo del valle del río Lhende que provocó graves inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las inundaciones destruyeron pueblos enteros, con al menos 350 personas fallecidas confirmadas y más de 1.300 personas aún desaparecidas. Caracterizadas por su naturaleza repentina y violenta, las inundaciones repentinas ocurren dentro de las primeras seis horas posteriores a una lluvia intensa u otra fuente de inundación. En este caso, el evento se atribuye al colapso de un glaciar en las zonas altas del Himalaya, vinculado, según algunas hipótesis, a una ola de calor en la zona. La velocidad del movimiento también es un rasgo distintivo de este tipo de inundaciones, cuyo camino de destrucción en este caso sigue la cuenca del río Trishuli en Nepal. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, las zonas más afectadas son los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. Se espera una evaluación más detallada en los próximos días a medida que retrocedan las aguas; mientras tanto, ya es posible esbozar algunas de las evidencias desde una perspectiva territorial.
La construcción del William and Charlotte Bloomberg Public Science Common, la nueva sede del Museo de Ciencias de Boston —una de las instituciones científicas más antiguas de los Estados Unidos—, está próxima a finalizar. Se prevé que el edificio de 929 m² (10,000 pies cuadrados), diseñado por William Rawn Associates, Architects, Inc., abra sus puertas al público el 10 de octubre de 2026, seguido de un evento de celebración el 28 de octubre. El nuevo espacio cívico acristalado tiene vista al río Charles y al panorama urbano de Boston, y cuenta con muros móviles y graderías retráctiles para adaptarse a diversas funciones y programas. El espacio está diseñado para fomentar el diálogo público en torno a las ciencias, utilizando medios inmersivos, producción y tecnología de transmisión en vivo para llegar a audiencias más allá de la ciudad.
La arquitecta y urbanista Paola Viganò ha sido seleccionada por Pro Helvetia para curar el Pabellón de Suiza en la 20ª Exposición Internacional de Arquitectura – La Biennale di Venezia. Elegida tras la recomendación unánime del jurado de selección, la propuesta de Viganò explora el agua como una condición territorial, ecológica y política, tomando como punto de partida conceptual el papel de Suiza como la "torre de agua de Europa". Desarrollado junto con StudioPaolaViganò y un equipo interdisciplinario, el proyecto examina el agua no solo como un recurso, sino también como un sujeto, una entidad jurídica y una fuerza que da forma a los paisajes, las infraestructuras y el entorno construido.
"Para 2050, casi todos los niños y niñas del mundo —cerca de 2.200 millones— estarán expuestos a olas de calor frecuentes". La advertencia de UNICEF suele leerse como un pronóstico de salud pública, pero también representa un desafío para la arquitectura y la forma en que se construyen las ciudades. A medida que el calor extremo se intensifica en Asia, Europa y más allá, el confort térmico no debería reducirse a un simple servicio interior provisto por máquinas. El aire acondicionado se ha convertido en un sistema de soporte vital para muchas ciudades, especialmente en regiones densas, húmedas y en rápido proceso de urbanización. No obstante, depender de él como respuesta predeterminada equivale a tratar el calor como algo que simplemente se puede trasladar a otra parte (generando calor adicional en el proceso): expulsado de los interiores hacia las calles, los callejones de servicio, las redes de energía y la atmósfera. Su expansión incrementa la demanda energética, produce calor residual y refuerza la desigualdad en el acceso al confort.
El calor, sin embargo, no se limita al cuerpo humano. Reorganiza el ecosistema urbano en su totalidad: los árboles luchan contra el suelo compactado y los pavimentos radiantes; las aves y los insectos pierden su hábitat cuando la vegetación se reduce a un elemento decorativo; los sistemas acuáticos se calientan, la vida microbiana se altera y los materiales absorben y liberan calor mucho después del atardecer. El calor no es meramente un problema climático del que se deba huir hacia los interiores. Es un agente urbano que redefine el espacio público, el trabajo, la movilidad, la vegetación, la elección de materiales y las frágiles relaciones entre la vida humana y la no humana.
El Centro de Exposiciones y Artes Escénicas de Songshan Lake, diseñado por ZHA en colaboración con el Instituto de Diseño Arquitectónico de Pekín, es una nueva instalación cultural y deportiva en la ciudad de Dongguan, China. Se ubica en la Zona de Desarrollo Industrial de Alta Tecnología de la ciudad, un polo de innovación tecnológica y científica fundado en 2001 como centro de investigación, desarrollo y manufactura de alta tecnología. Con una superficie total de 45.000 metros cuadrados, el nuevo centro cultural fue diseñado para convertirse en un anclaje cívico y cultural para la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao (GBA). La construcción de este edificio ribereño comenzó en 2021, y el complejo fue inaugurado oficialmente el 30 de marzo de 2026.
Con sede en la Ciudad de México, Estudio Ome, fundado por Susana Rojas Saviñón y Hortense Blanchard, es una práctica de arquitectura y paisaje que trabaja en bosques, terrenos volcánicos, fragmentos urbanos y antiguos sitios industriales. Ganador de los ArchDaily 2025 Next Practices Awards, el estudio desarrolla proyectos a través de la observación constante de las condiciones ecológicas y territoriales, donde las decisiones de diseño surgen directamente del comportamiento del suelo, el agua, la vegetación y la tierra.
Cada proyecto comienza con encuentros repetidos. El primer acercamiento al terreno se realiza a través del caminar y la observación prolongada, permitiendo que los patrones de drenaje, la erosión y los cambios estacionales se vuelvan legibles antes de que ocurra cualquier medición formal. Estas visitas constituyen la base para interpretar tanto las capas visibles como las subterráneas: la hidrología y las transformaciones históricas que continúan ejerciendo fuerza sobre la superficie.
Concepto de baño Waterway por Haihua Zhang y la colección de baño AXOR Archivio por Barber Osgerby. Imagen cortesía de AXOR
El agua siempre ha ocupado una posición singular en la arquitectura: elemental pero elusiva, funcional pero simbólica. Es tanto un material como un medio que da forma a las ciudades, estructura los rituales e influye en cómo se percibe el espacio. En las distintas culturas, el agua se entiende no solo como una fuente de vida, sino como portadora de significados asociados con la purificación, la renovación y la continuidad. Su presencia en el entorno construido suele ir más allá de la utilidad, convirtiéndose en un recurso mediante el cual la arquitectura apela a los sentidos y construye atmósfera.
La arquitectura jamás dejará de buscar la funcionalidad, pues en ella reside uno de sus principios esenciales. A esta condición se suman factores como la estética y la operatividad, que también influyen en la valoración del diseño contemporáneo. Con el tiempo, el concepto de funcionalidad ha evolucionado, extendiéndose más allá de la resolución y la eficiencia, vinculándose con la creación de experiencias. Así, la calidad de un ambiente depende tanto de su diseño como de la forma en que sus elementos y sistemas se articulan para generar una experiencia global de habitar. Innovar, en este sentido, implica concebir entornos fluidos e intuitivos, donde cada componente contribuya a que la vivencia sea natural y segura, algo especialmente relevante en espacios de uso cotidiano como los baños.
https://www.archdaily.cl/es/1034480/de-lo-funcional-a-lo-sensorial-como-se-disena-la-experiencia-de-un-bano-sin-contactoEnrique Tovar
AquaPraça en Venecia. Imagen Cortesía de CRA-Carlo Ratti Associati
CRA–Carlo Ratti Associati y Höweler + Yoon diseñaron AquaPraça, un espacio de reunión flotante para el diálogo climático global que anclará la COP30 en Belém, Brasil, y que hizo su debut el 5 de septiembre de 2025 en la 19ª Exposición Internacional de Arquitectura de La Biennale di Venezia. Luego, emprenderá un viaje transatlántico hacia Brasil, donde formará parte del Pabellón Italiano en la COP30, que se llevará a cabo del 10 al 21 de noviembre de 2025. Tras el evento, pretende convertirse en un hito flotante permanente en el Amazonas como parte de la infraestructura cultural de Belém.
Snøhetta ha presentado planes para Jesselton Docklands, un plan maestro para el frente marítimo tropical en Kota Kinabalu, Malasia, en la isla de Borneo. El desarrollo reimagina el antiguo puerto de la ciudad como un centro cívico y cultural, fortaleciendo su conexión con el frente marítimo y posicionándolo como una nueva puerta de entrada a Sabah y a la región más amplia del sudeste asiático. Ubicado cerca del Aeropuerto Internacional de Kota Kinabalu, el desarrollo incluye una nueva terminal de ferry y cruceros, integrando la infraestructura con el contexto ecológico y cultural de la isla para posicionar a la ciudad como un punto clave de conexión dentro de la región.
Cada mes de junio, la ciudad española de Logroño se transforma en un espacio de diálogo arquitectónico, abriendo sus calles, plazas, riberas e islas de tráfico a estructuras temporales que redefinen cómo se habita en las ciudades. Durante diez ediciones, Concéntrico ha trabajado no como una feria especializada o una bienal de arquitectura, sino como un museo portátil — un gesto curatorial que lleva una colección dispersa de arquitectura contemporánea al espacio público. Ubicado en una ciudad suspendida entre llanuras áridas y montañas distantes, lejos de los circuitos de las capitales y las instituciones culturales, Concéntrico se presenta como una promesa temporal. Es un recordatorio de que incluso las ciudades que a menudo son pasadas por alto pueden albergar una arquitectura que es actual, diversa y especulativa. En este sentido, el festival trata menos sobre celebración y más sobre activación.
Pero más allá de su lógica curatorial, Concéntrico opera como una estructura política. En el sentido antiguo de polis, invita a ciudadanos, arquitectos e instituciones a reevaluar lo que puede ser el espacio público. Las intervenciones ofrecen propuestas especulativas para la vida urbana que revelan lo que falta, lo que es posible y lo que debería ser cuestionado. Una piscina temporal sobre una fuente, una casa de baños en una rotonda, o una comida compartida en una avenida principal no son solo gestos espaciales — son declaraciones políticas, preguntando cómo podría redirigirse la infraestructura urbana de control a cuidado, de eficiencia a encuentro. De esa manera, el festival se convierte no solo en un reflejo de la ciudad, sino en un instrumento para su transformación.
Integrar elementos naturales en el diseño arquitectónico ha sido durante mucho tiempo una búsqueda fundamental para crear entornos cómodos y sostenibles que mejoran tanto el bienestar individual como la relación entre los edificios y su contexto circundante. En áreas con paisajes vastos, incorporar elementos naturales es esencial para conectar la arquitectura con su sitio. Por el contrario, en entornos urbanos densos dominados por estructuras construidas, introducir áreas verdes se vuelve cada vez más vital, reintroduciendo la naturaleza en la llamada "jungla de concreto."
Sin embargo, más allá de las características paisajísticas convencionales—como fuentes de agua, muros verdes, jardines o patios—los arquitectos y arquitectas están redefiniendo lo que significa construir con la naturaleza. El enfoque se ha desplazado hacia una integración profunda de la arquitectura con su entorno natural, creando experiencias espaciales inmersivas que difuminan los límites entre lo construido y lo orgánico - de alguna manera, "domando" la naturaleza. Cuando se ejecutan con éxito, estos diseños van más allá de fomentar el bienestar o promover un estilo de vida saludable; evocan una profunda sensación de tranquilidad, poder y armonía, transformando la manera en que percibimos y habitamos el espacio.
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Cortesía de Katia Sei Fong, Ken Sei Fong, Luis Sei Fong
La exposición nacional de Uruguay en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, titulada "53.86% Uruguay, Tierra de Agua," explora la relación intrínseca entre arquitectura, territorio y agua. Curada por los arquitectos Ken Sei Fong y Katia Sei Fong, junto con el artista visual Luis Sei Fong, la exposición propone que podríamos estar entrando en la era del agua, el "Hidroceno", y que la forma en que la humanidad gestiona y conserva este recurso dará forma a su futuro. En este contexto, el proyecto destaca que el territorio marítimo de Uruguay (53.86%) es más grande que su territorio terrestre. El agua, por lo tanto, no solo es un recurso natural sino un elemento fundamental de la historia y cultura del país, esencial para su desarrollo.