
La sección inferior de un glaciar del Himalaya colapsó el miércoles 26 de agosto, generando una avalancha de hielo y rocas a lo largo del valle del río Lhende que provocó graves inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Las inundaciones destruyeron pueblos enteros, con al menos 350 personas fallecidas confirmadas y más de 1.300 personas aún desaparecidas. Caracterizadas por su naturaleza repentina y violenta, las inundaciones repentinas ocurren dentro de las primeras seis horas posteriores a una lluvia intensa u otra fuente de inundación. En este caso, el evento se atribuye al colapso de un glaciar en las zonas altas del Himalaya, vinculado, según algunas hipótesis, a una ola de calor en la zona. La velocidad del movimiento también es un rasgo distintivo de este tipo de inundaciones, cuyo camino de destrucción en este caso sigue la cuenca del río Trishuli en Nepal. Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, las zonas más afectadas son los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. Se espera una evaluación más detallada en los próximos días a medida que retrocedan las aguas; mientras tanto, ya es posible esbozar algunas de las evidencias desde una perspectiva territorial.






























