
Con una vida profesional marcada por una densa producción e investigación, no solo arquitectónica, sino en una serie de otros campos interrelacionados, Sérgio Bernardes comenzó a trabajar muy joven y a los trece años fundó su primer taller de maquetas. A los quince años –antes incluso de ingresar a la facultad de Arquitectura– concibió su primer proyecto, la residencia Eduardo Baouth, en Itaipava, Río de Janeiro, para amigos de sus padres. Además de la arquitectura, también incursionó en otros campos, como la carpintería, por ejemplo.
En 1948 se graduó de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Río de Janeiro, período en el que la arquitectura moderna destacaba en el escenario internacional, ya que el país ya había participado en la Exposición Mundial de 1939 en Nueva York y las obras modernas brasileñas ya habían sido expuestas en el MoMA en 1943. Antes de concluir sus estudios universitarios, Sérgio obtuvo su primera publicación de arquitectura con el proyecto del Country Club en Petrópolis, en la revista L’Architecture d’Aujourd’hui.


























