
La reutilización adaptativa permite a los/las arquitectos/as conservar recursos, reducir residuos y prolongar la vida útil de las estructuras existentes. Al trabajar con lo que ya existe, los/las arquitectos/as disminuyen la necesidad de nuevos materiales, reducen el consumo de energía y limitan los desechos de demolición. Este enfoque protege los hábitats naturales y los espacios verdes al reducir la demanda de desarrollo en nuevos terrenos. Mediante la reutilización, las ciudades se vuelven más sostenibles y menos intensivas en carbono, al tiempo que preservan el valor material y cultural del entorno construido.






































































