Casa tradicional de bambú Mishing, Majuli. Foto de Rumi Borah. Licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International
A lo largo de las diversas geografías de la India, desde los remansos costeros hasta las ciudades fortaleza del desierto, la arquitectura evolucionó con una conexión profunda e instintiva con el clima. No se trataba de tradiciones artesanales aisladas, sino de sistemas ecológicos completos en los que los ciclos de materiales, el confort térmico y el conocimiento comunitario eran interdependientes. A medida que la COP30 dirige la atención mundial hacia los vínculos entre el patrimonio y la resiliencia climática, las prácticas vernáculas de la India se revelan no tanto como artefactos históricos, sino como tecnologías climáticas perfeccionadas a lo largo de los siglos.
Para quien la visita por primera vez, Mumbai se presenta como un caleidoscopio de sobrecarga sensorial. En el plano arquitectónico, la ciudad peninsular alberga una gran variedad de estilos. Su identidad arquitectónica surge de siglos de intercambio cultural e influencia colonial, pero lo que diferencia esta experiencia de la de otras ciudades históricas es la densidad y la proximidad con la que se producen estas yuxtaposiciones.
Leonardo.ai. Imagen generada por IA por el ZIGURAT Institute of Technology. Imagen: Cortesía de ZIGURAT
"Nos encontramos en el umbral de una revolución en la construcción. La introducción de la Inteligencia Artificial transformará de manera inevitable un sector que, hasta ahora, ha sido tradicional y escasamente digitalizado. Muy pronto seremos testigos de un cambio de paradigma en la manera de abordar cada etapa del proceso constructivo, y los/las profesionales del sector deben liderar este cambio", advierte Lilian Ho, BIM & Digital Leader en el sector AEC.
En el sector de la construcción, la búsqueda de ahorros inmediatos durante la fase de diseño o edificación —ya sea mediante la contratación de profesionales menos calificados, el uso de materiales de baja calidad o la modificación de sistemas constructivos sin respaldo técnico— puede provocar pérdidas financieras y retrabajos futuros, comprometiendo el rendimiento y la durabilidad de una obra. La Biblioteca de Franklin Township en Somerset, Nueva Jersey, es un claro ejemplo de las consecuencias de elegir materiales inadecuados, sobre todo en lo que respecta a la eficiencia energética y la huella de carbono.
Durante su construcción en 2005, los paneles translúcidos de polímero reforzado con fibra de vidrio (FRP) de Kalwall especificados originalmente se sustituyeron por paneles de policarbonato en la cubierta con el fin de obtener un ahorro inicial de $90,000. Esta decisión, aparentemente inofensiva, no tardó en resultar problemática, lo que se tradujo en importantes desafíos operativos.
El coliving en Asia Oriental ha ido en aumento desde 2020, expandiéndose rápidamente a pesar de encontrarse aún en sus etapas iniciales. Paralelamente, continúa respondiendo a una demanda significativa de jóvenes profesionales que trabajan en las principales urbes. Un estudio de 2020 realizado por la firma de servicios inmobiliarios JLL destacó la creciente demanda de coliving en China y Singapur, señalando ventajas clave como la accesibilidad económica en comparación con los departamentos tipo estudio privados, así como un estilo de vida urbano contemporáneo que fomenta la apertura y las experiencias compartidas. Al igual que en otros sectores donde la propiedad ha perdido relevancia —como los servicios de streaming de música, cine y televisión, o las soluciones de movilidad como el uso compartido de autos y bicicletas—, el coliving resulta atractivo para un perfil demográfico similar que valora la flexibilidad y el acceso por encima de los compromisos a largo plazo.
A diferencia de las iniciativas de coliving en España, que suelen centrarse en espacios compartidos multigeneracionales, el coliving en Asia Oriental se dirige principalmente a jóvenes profesionales con trayectorias laborales dinámicas. Al verse en la necesidad de mudarse cada pocos años, estas personas priorizan la practicidad y la adaptabilidad frente a la inversión en una vivienda permanente. En su caso, comprometerse con una residencia a largo plazo puede no resultar práctico, lo que convierte a los espacios de coliving —completamente amoblados, administrados por profesionales y dotados de servicios integrados y de limpieza— en una opción sumamente atractiva. Estos entornos responden a estilos de vida urbanos acelerados, donde el desarrollo de redes de contactos en eventos profesionales suele anteponerse al tiempo de descanso en solitario en el hogar.
Buildner ha anunciado los resultados de Buildner's Unbuilt Award 2024, la edición inaugural de una nueva y emocionante serie anual que celebra el diseño arquitectónico que aún no se ha materializado. Con un generoso fondo de premios de 100,000 EUR, este concurso ofrece una plataforma para que los/las arquitectos/as y diseñadores/as muestren sus proyectos no construidos más inspiradores, ya sean conceptuales, publicados, inéditos o completamente desarrollados.
Visite el sitio web del concurso Buildner's Unbuilt Award 2025 para obtener más detalles sobre la convocatoria abierta de la edición 2025.
La Expo 67 de Canadá se erige como una de las exposiciones universales más exitosas de la historia, marcando récords y dejando un impacto duradero en el paisaje urbano de Montreal. Como parte de las celebraciones por el centenario de Canadá, el evento brindó a la ciudad la oportunidad de exhibir sus logros culturales y tecnológicos en una plataforma global. Con más de 50 millones de visitantes en solo seis meses, rompió récords de asistencia, alcanzando la asombrosa cifra de 569,500 visitantes en un solo día, una hazaña sin precedentes para una feria mundial en aquella época. Hoy, 58 años después, y con la Expo Osaka 2025 lista para mostrar cómo diseñar la sociedad del futuro para nuestras vidas, vale la pena revisar el legado de la Expo 67 y explorar las transformaciones urbanas que trajo consigo a Montreal.
La arquitectura siempre ha sido más que ladrillos y mortero. Se construye, en igual medida, a través de palabras, ideas y narrativas. Desde los tratados antiguos hasta los manifiestos radicales, pasando por manuales técnicos y ensayos poéticos, la palabra escrita ha funcionado como una herramienta espacial, pedagógica y política dentro de la disciplina. La escritura moldea la manera en que la arquitectura se conceptualiza, se comunica y se critica, a menudo mucho antes de su construcción física, o incluso en ausencia de ella.
Históricamente, figuras como Vitruvio, Alberti y Palladio recurrieron a la escritura para codificar principios, proyectar ideales y legitimar la arquitectura como disciplina. En la era moderna, Le Corbusier, Adolf Loos y Lina Bo Bardi escribieron de manera prolífica para expandir los límites de la arquitectura más allá de la forma y la función, utilizando frecuentemente las publicaciones como herramientas de persuasión y experimentación. El periodo de posguerra dio lugar a nuevas estrategias editoriales, como lo demuestran los manifiestos de Archizoom y Superstudio, y las polémicas publicaciones de Delirious New York y Oppositions, donde la escritura funcionó tanto de crítica como de proyecto.
A medida que el solsticio marca el día más corto del año en el hemisferio norte, también dirige la atención hacia algo con lo que la arquitectura ha dialogado durante mucho tiempo, pero que a menudo ha pasado por alto: el tiempo. Más allá de la forma o la función, los edificios y los espacios se ven continuamente moldeados por los ciclos de luz y oscuridad, los cambios estacionales y los ritmos ambientales que afectan la manera en que se habitan.
En los últimos años, un número creciente de proyectos arquitectónicos ha comenzado a trabajar explícitamente con estos ciclos. En lugar de diseñar espacios para que funcionen de una sola manera fija, los/as arquitectos/as están creando entornos que cambian a lo largo del día, las estaciones o en respuesta a fenómenos naturales como la trayectoria del sol, las fases lunares, los patrones del viento o los ritmos circadianos. Estos proyectos operan en diálogo con el tiempo, apareciendo, transformándose y activándose de manera diferente según las condiciones ambientales.
Las piedras guardan el tiempo. Algunas se forman por la solidificación repentina del magma, como el basalto, cuya estructura densa y color oscuro resultan de un enfriamiento rápido en la superficie. Otras, como el granito, nacen lentamente en profundas cámaras magmáticas, donde el enfriamiento paulatino permite el crecimiento de cristales visibles, lo que da lugar a patrones y colores únicos. También existen rocas sedimentarias, formadas por la compactación de residuos minerales y orgánicos a lo largo de millones de años, con tonalidades que reflejan su composición química y el entorno en el que se depositaron. Al transformar esta diversidad geológica en una única superficie continua, el terrazo se presenta como un compuesto cementicio o mineral en el cual fragmentos de mármol, granito, cuarzo, basalto y otras litologías se integran en una matriz aglutinante, para luego ser pulidos y revelar la estructura y el brillo de cada partícula. A diferencia de una superficie homogénea, el terrazo funciona como un muestrario mineralógico en el que cada agregado conserva su identidad al tiempo que aporta a un todo coherente, que bien puede convertirse en un piso, un revestimiento de muros o incluso en mobiliario.
Desde oficinas inspiradas en el bosque en Suecia hasta casas club concebidas como nidos en la selva en Tulum, la arquitectura de uso mixto sigue evolucionando como una herramienta para la vida integrada. A medida que las ciudades crecen y nuestras expectativas de los espacios públicos, privados y comerciales se transforman, los/las diseñadores/as replantean cada vez más cómo diferentes funciones —como el trabajo, el juego, el descanso y el aprendizaje— pueden coexistir en un mismo lenguaje arquitectónico. Estos proyectos sugieren que los edificios ya no necesitan fragmentar las actividades, sino coreografiarlas para reflejar los ritmos de la vida cotidiana.
Esta selección, enviada por la comunidad de ArchDaily, presenta un espectro global de enfoques sobre el diseño de uso mixto, que va desde planes maestros a gran escala hasta tesis conceptuales. Su punto de encuentro es el compromiso con la superposición espacial, la sensibilidad ecológica y la reinvención de programas que priorizan la experiencia de las personas usuarias. Ya sea un dormitorio estudiantil en Teherán, una plaza pública en El Cairo o un centro comunitario en Texas, cada propuesta abraza la complejidad para crear espacios vibrantes, llenos de interacción, transformación y significado.
A lo largo de China, un legado de vastas estructuras industriales permanece en desuso, como resultado directo de la transición económica del país hacia otras formas de industria. Estos edificios se definen por su colosal altura y su robusta capacidad estructural. Hoy en día, plantean un desafío arquitectónico para la renovación urbana contemporánea y un nuevo tema para la preservación del patrimonio. A medida que son absorbidos por el crecimiento de los desarrollos urbanos, los/las arquitectos/as tienen la tarea de transformarlos en activos funcionales orientados al público. De este modo, las intervenciones recientes capitalizan elementos de identidad como hornos y chimeneas para reposicionar estos complejos masivos como hitos urbanos fundamentales.
La Expo Osaka 2025 ha captado la atención mundial, no solo por su ambición arquitectónica y espectacularidad, sino también por batir récords y generar controversia. Su elemento más icónico, un monumental anillo de madera diseñado por Sou Fujimoto, ya ha acaparado titulares como una estructura de madera que bate el récord mundial Guinness. Construido sobre la isla ganada al mar de Yumeshima, el recinto ha recibido elogios y críticas por igual. Más allá de su imponente circunferencia de dos kilómetros —algunas de cuyas partes se extienden de manera espectacular sobre el agua—, la estructura también ha despertado preocupación, lo que incluye dudas sobre salud y seguridad, el calor extremo y plagas de insectos que podrían afectar la experiencia de quienes la visiten.
Este año también marca un aniversario significativo: se cumplen 55 años de la Expo Osaka 1970, celebrada bajo condiciones socioeconómicas drásticamente diferentes. Comparar estas dos exposiciones —ambas celebradas en la misma ciudad— ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre cómo han evolucionado a lo largo del tiempo la retórica, los ejes curatoriales y las ambiciones arquitectónicas de las exposiciones universales. Del "Progreso y armonía para la humanidad" en 1970 al "Diseñar la sociedad del futuro para nuestras vidas" en 2025, el cambio de enfoque temático revela prioridades globales en constante transformación. Al mismo tiempo, la escala y la naturaleza de la participación de los equipos de arquitectura también se han transformado, pasando de las visiones futuristas del Metabolismo japonés a un grupo de profesionales del diseño con mayor diversidad internacional, enfocados en la sostenibilidad, la tecnología y el compromiso cívico.
Una estructura de bambú se erige como un espacio de confluencia entre técnica, ancestralidad y práctica colectiva. OCO es la primera obra de Cambará Instituto, organización originada a partir del Projeto Arquitetas Negras, concebida durante una residencia artística en Cerbambu, en Ravena (MG), con el apoyo de re:arc institute. A lo largo de siete días de inmersión, en julio de este año, diez arquitectas negras trabajaron junto al maestro Lúcio Ventania, explorando el potencial constructivo y simbólico del bambú. El proceso culminó con la presentación de la obra en la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo.
La experiencia propuso un reencuentro entre prácticas arquitectónicas y ciencias enraizadas en el cuerpo y la tierra. El proceso involucró todas las etapas de producción, desde la selección y el corte del bambú hasta el curado y el montaje, dando como resultado una estructura de seis metros de altura y cinco de diámetro. El diseño hace referencia a las xossas de Benín y cuenta con paja de la costa del país africano en su parte superior. Además, la instalación fue “vestida” con 220 mil cuentas, conocidas como “lágrimas de San Pedro”, confeccionadas por cuarenta mujeres mayores en situación de vulnerabilidad social que viven en la región donde se llevó a cabo la residencia artística, fortaleciendo así los vínculos comunitarios y económicos.
Los entornos de trabajo y de aprendizaje han experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas. En las oficinas, los cubículos y las salas compartimentadas han dado paso a distribuciones abiertas y colaborativas. En escuelas y universidades, las aulas tradicionales de configuración rígida, pizarrones y filas de bancos han sido reemplazadas por espacios más dinámicos, flexibles e interactivos. En ambos contextos, el objetivo era fomentar la integración, la creatividad y el intercambio constante. Sin embargo, esta apertura también ha planteado nuevos desafíos: el aumento de las distracciones, la sobrecarga sensorial y la dificultad para encontrar momentos de concentración o introspección. Mientras más barreras se eliminen en favor de la fluidez y la colaboración, más fundamental se vuelve ofrecer momentos de quietud, intimidad y equilibrio sensorial para quienes necesitan autorregularse. El desafío es tanto espacial como psicológico, lo que plantea una pregunta fundamental para la arquitectura: ¿cómo podemos propiciar la conexión y el repliegue, la actividad y el silencio, al mismo tiempo?
Las chimeneas figuran entre los elementos más silenciosamente persistentes de la historia de la arquitectura. No obstante, su presencia perdura en prácticamente todos los contextos culturales y climáticos, funcionando tanto como recurso técnico como dispositivo espacial, atmosférico y simbólico. Puebla por igual los densos perfiles urbanos y ancla los horizontes rurales; su silueta vertical resulta tan cotidiana como una ventana o el marco de una puerta. Esta aparente cotidianeidad es engañosa. La chimenea es uno de los pocos componentes arquitectónicos que vincula la escala íntima de la vida interior con las fuerzas expansivas del entorno. Para profesionales de la arquitectura y el diseño, la necesidad de la chimenea plantea una elección: dejar que se desvanece discretamente en el tejido funcional del edificio o potenciarla como un elemento central y expresivo que defina la identidad del proyecto.
Los muelles y puertos de embarcaciones son espacios liminales donde la orilla marca el encuentro entre la tierra y el agua, sirviendo como un espacio para la convergencia de la cultura, la industria y la comunidad. Para quienes trabajan en el mar, desde pescadores/as comerciales hasta operadores/as de carga marítima, el muelle es un umbral entre el trabajo y el descanso, entre la incertidumbre oceánica y la estabilidad terrestre. Para otras personas, el muelle funciona como una puerta de entrada a la recreación, el deporte y la aventura, albergando desde clubes de remo hasta viajes familiares en velero. Y para quienes nunca suben a bordo de una embarcación, el muelle ofrece una poderosa conexión con el entorno marino, un lugar donde detenerse, observar e interactuar con el ritmo de las mareas.
Hay lugares en el mundo donde el calor ya supera los cincuenta grados y otros donde el agua sube metros por encima de lo esperado. Mientras tanto, en el corazón de São Paulo, arquitectos/as, investigadores/as, artistas y comunidades se reúnen para preguntar: ¿cómo habitar la Tierra en tiempos de extremos? Esta es la provocación que guía la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo, que ocupa la Oca de Ibirapuera y se concentra en el tema Extremos: Arquitecturas para un Mundo Caliente. Más que una exposición, se trata de un llamado a enfrentar la crisis climática, la desigualdad social y la urgencia de reinventar las formas de vida.
A diferencia de ediciones anteriores, distribuidas por varios puntos de la ciudad, el equipo curatorial integrado por Clevio Rabelo, Jera Guarani, Karina de Souza, Marcella Arruda, Marcos Certo y Renato Anelli optó por concentrar la edición de este año bajo un mismo techo, permitiendo que la narrativa curatorial se presente de manera clara y directa. Todo el recorrido está allí, organizado en secciones que entrelazan prácticas ancestrales y tecnologías emergentes, experimentaciones materiales y perspectivas críticas, proyectos locales y debates de alcance global. De este modo, la Oca se convierte en una encrucijada: superpone miradas arquitectónicas diversas, ofreciendo una plataforma de reflexión colectiva sobre la sociedad y el medio ambiente.
La configuración de la mezquita, el lugar de culto para la comunidad musulmana, remonta sus orígenes al patio del fundador de esta religión. En consecuencia, las primeras mezquitas eran simples espacios abiertos destinados a la oración ritual. Con el paso de los años y los siglos, fueron adquiriendo múltiples características funcionales estandarizadas, como el mihrab, un nicho que indica la dirección de la oración, y el minbar, un púlpito para que quien predica imparta el sermón. También se popularizaron otros elementos, como las cúpulas y los minaretes, utilizados históricamente para el llamado a la oración. Estos tenían el propósito adicional de señalar la función del edificio como mezquita, y eran empleados por gobernantes y benefactores para realzar su majestuosidad.
En la actualidad, las mezquitas no están exentas del debate arquitectónico. Se cuestionan tanto los elementos que carecen de función religiosa como la relación entre la mezquita y su contexto. La discusión es especialmente intensa en regiones del mundo con comunidades musulmanas relativamente nuevas, donde ciertos sectores de la teoría defienden la eliminación de los elementos simbólicos bajo el argumento de que constituyen un "pastiche", mientras que otras posturas añoran la carga sentimental asociada a las formas históricas. No obstante, el diseño contemporáneo ha logrado elevar la arquitectura de las mezquitas, cumpliendo de manera creativa con sus requisitos funcionales y permitiendo que sea el contexto del edificio el que determine su forma.
Como solía sostener el recordado urbanista Jaime Lerner, el futuro de la arquitectura no radica en construir nuevas ciudades, sino en actualizar las que ya existen. En un mundo donde los recursos son finitos y el espacio urbano está cada vez más saturado, su afirmación resulta más urgente que nunca. Es un llamado a que quienes ejercen la arquitectura miren hacia adentro, replanteen lo que realmente necesita construirse y reconozcan el potencial creativo de lo que ya existe. Dentro de las limitaciones de las estructuras existentes se esconde una oportunidad para diseñar de manera diferente: reparar, adaptar y reutilizar. O, como diría el poeta francés Louis Aragon, reinventar el pasado para ver la belleza del futuro.
Este mes, ArchDaily exploraConstruir menos: replantear, reutilizar, renovar, reconvertir, un tema que examina la creciente tendencia en la arquitectura de trabajar con lo preexistente. A medida que los espacios urbanos se densifican y el suelo escasea, quienes ejercen la arquitectura están replanteando el impulso de construir desde cero. En su lugar, prolongan la vida útil de las estructuras existentes, adoptando la renovación y la reutilización adaptativa como estrategias de sostenibilidad y creatividad. La pregunta que guía esta exploración es sencilla pero urgente: ¿cómo puede la arquitectura redefinir los futuros urbanos construyendo menos?
Los egresados y egresadas de SCI-Arc continúan dejando una huella indeleble en el panorama del diseño global, liderando nuevos enfoques en arquitectura, tecnología y prácticas interdisciplinarias. Con una sólida reputación en el fomento de la experimentación radical, la escuela ha formado a profesionales cuyo trabajo desafía las convenciones y redefine las posibilidades espaciales. Los logros recientes de su comunidad de exalumnos/as subrayan el papel de SCI-Arc en la formación de la próxima generación de arquitectos, arquitectas y pensadores creativos.
Los concursos de arquitectura han sido durante mucho tiempo un medio para que las naciones definan su identidad, sus paisajes culturales y su entorno construido. Ofrecen una plataforma para que los/las arquitectos/as internacionales contribuyan a proyectos nacionales, reflejando a menudo ambiciones más amplias de modernización y reconocimiento global. En 1976, Baréin lanzó el que podría considerarse el primer gran concurso de arquitectura de la región: una convocatoria de diseños para un Centro Cultural Nacional, que atrajo a algunos/as de los/las arquitectos/as más destacados/as del mundo al emergente debate arquitectónico del Golfo. Aunque el diseño ganador de Timo Penttilä nunca se construyó, el concurso sigue siendo un hito clave en la historia de Baréin, ya que ilustra los desafíos de traducir visiones externas en realidades locales.
La economía circular, que incluye la reutilización de materiales de construcción, se está convirtiendo rápidamente en un componente clave en la lucha contra las emisiones de carbono. Esto implica diseñar para minimizar los residuos y utilizar materiales que puedan reutilizarse al final de la vida útil del edificio. Por otro lado, la reutilización de materiales provenientes de edificios parcial o totalmente demolidos también puede reducir los residuos y las emisiones de carbono que se habrían generado al utilizar materiales vírgenes. Más allá de los fines de sostenibilidad, la reutilización de materiales de construcción tiene una historia de siglos, tanto por razones simbólicas como por simple necesidad.
Desde los pabellones de Osaka y Venecia, hasta las mesas redondas de Belém, un año más llega a su fin. Diciembre nos invita a hacer una pausa y repasar los momentos que definieron la arquitectura y las ciudades en 2025. La reflexión no es solo un acto de memoria, sino de prospectiva: una forma de entender dónde hemos estado para imaginar hacia dónde podemos dirigirnos. Desde narrativas culturales en constante cambio hasta avances materiales y tecnológicos, este último año subrayó la importancia de la experimentación y la adaptación en todo el entorno construido.
Este mes, ArchDaily explora el Resumen del Año, un espacio que reúne las historias, ideas y voces más destacadas del año. Esta cobertura revisita los proyectos, entrevistas y ensayos que dieron forma a la conversación, al tiempo que reconoce a los/las arquitectos/as y pensadores/as que dejaron un impacto duradero en la disciplina. Asimismo, proyecta su mirada hacia el futuro al identificar los proyectos y temas más anticipados de 2026, junto con las direcciones emergentes que estos sugieren.