En 1982, en una conferencia sobre construcción de tierra en Tucson, Arizona, una presentación inusual desafió todo lo que los arquitectos/as pensaban saber sobre los recursos rurales. En lugar de centrarse en técnicas de construcción, el presentador, el arquitecto Pliny Fisk III, desplegó una serie de mapas dibujados a mano que revelaron algo extraordinario: Texas rural no era escaso en recursos, como sugiere la sabiduría convencional, sino rico en materiales más allá de la imaginación. Los mapas mostraban ceniza volcánica perfecta para concreto ligero, depósitos de caliche que se extendían a través de vastos territorios y bosques de mezquite que podrían suministrar tanto pisos de madera dura como aislamiento. La revelación redefinió las nociones predominantes de valor en la arquitectura.
Promocionado como la nueva era de la construcción, el modelado de información de construcción (BIM, por sus siglas en inglés) ha captado la atención mundial con su promesa de una coordinación fluida, presupuestos reducidos y nuevas eficiencias. Sin embargo, en el panorama de la construcción de la India, la adopción de esta tecnología revela una historia más compleja sobre barreras culturales y limitaciones técnicas.
"La mayor barrera no es la tecnología, sino la cultura de planificación", explica Rahul Bahl, director general de Krishna Buildestates Pvt Ltd, destacando lo que podría ser el desafío más fundamental para el BIM en la India. "El BIM exige que cada detalle esté definido antes de que comience la construcción, desde la ubicación de los interruptores eléctricos hasta los acabados finales. En la India, a menudo comenzamos la obra teniendo resuelta únicamente la estructura básica y pasamos los siguientes meses haciendo ingeniería de valor sobre la marcha".
La 19ª Exposición Internacional de Arquitectura de La Biennale di Venezia cuenta con una notable presencia de la comunidad de SCI-Arc, incluyendo a estudiantes, exalumnos/as y docentes. Su trabajo se presenta en una variedad de contextos—desde pabellones nacionales hasta instalaciones independientes y proyectos de investigación—, dialogando críticamente con el tema de este año, Intelligens. La exhibición ofrece una plataforma atractiva para explorar interrogantes fundamentales de la pedagogía de SCI-Arc: el futuro del diseño, el papel de la tecnología y las posibilidades de la experimentación arquitectónica.
El Monumento de Sardarapat y el boceto original del arquitecto. Imagen vía risraelyan.com/en/, cortesía de Aram Ghanalanyan
En una época en la que gran parte de la arquitectura global puede parecer desconectada de la identidad local, la obra de Rafayel Israelyan destaca por estar profundamente arraigada en el lugar, la cultura y la memoria. Con su práctica desarrollada a mediados del siglo XX en Armenia, Israelyan creó una arquitectura que trasciende lo puramente funcional o monumental para volverse culturalmente resiliente. Su empleo de motivos, materiales y formas simbólicas tradicionales de Armenia otorgó a sus diseños una segunda vida tras la caída de la Unión Soviética, un periodo en el que muchos edicios de los antiguos Estados soviéticos fueron abandonados o demolidos. Armenia, en cambio, preservó gran parte de sus obras, probablemente debido a que su enfoque de diseño no solo respondía a un momento histórico específico, sino que también narraba un relato de mayor alcance. Mucho antes de que se popularizaran conceptos como la sustentabilidad o el regionalismo crítico, Israelyan comprendió que las edificaciones adquieren un mayor sentido y permanencia cuando reflejan la identidad y las características específicas de su entorno.
Ante una crisis climática planetaria interconectada, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de recursos, el diseño regenerativo surge como un camino hacia la construcción de futuros rurales resilientes y ecológicamente sintonizados. En la intersección de arquitectura, agricultura y ecosistemas locales, están surgiendo nuevos modelos de prácticas agrícolas resilientes y autosuficientes. Estos proyectos no son grandes sistemas industriales, sino intervenciones arquitectónicas de pequeña escala, precisas y profundamente contextuales que crean espacios que fomentan el cultivo sostenible mientras respetan los ritmos ambientales, materiales locales y el conocimiento comunitario.
En el discurso arquitectónico contemporáneo, la planificación maestra se reconoce cada vez más como un medio para conciliar el crecimiento con las prioridades sociales, culturales y ambientales a largo plazo. Más allá de ordenar edificios e infraestructura, estas propuestas a gran escala buscan regenerar el tejido urbano, adaptar sitios históricos o subutilizados y establecer marcos para comunidades inclusivas y resilientes. Enviados por la comunidad de ArchDaily, los proyectos presentados en esta edición de Arquitectura No Construida destacan cómo los planes maestros pueden responder a los desafíos contemporáneos al tiempo que preparan a las ciudades para un futuro incierto.
Abarcando diversas geografías, desde Europa hasta Medio Oriente y las Américas, los proyectos seleccionados reinterpretan complejos industriales, sitios culturales y barrios residenciales a través de estrategias que priorizan la sostenibilidad, la movilidad y la identidad colectiva. Muchos de ellos comparten un enfoque de diseño regenerativo: reabrir canales históricos, crear espacios públicos adaptados al clima e introducir corredores verdes y centros comunitarios para reconectar a las personas con sus entornos. En conjunto, demuestran cómo la planificación maestra está evolucionando hacia una herramienta fundamental para repensar la manera en que las ciudades crecen, se adaptan y sostienen la vida cívica.
El concreto suele considerarse el material de la modernidad, definido por su resistencia estructural, su acabado aparente y su inconfundible tono gris. Se convirtió en la paleta predeterminada de la arquitectura del siglo XX, un símbolo de funcionalidad y permanencia. Sin embargo, el concreto no está condicionado a esta identidad cromática. Su color es el resultado directo del cemento, los agregados y la composición química de su mezcla, y puede alterarse de manera intencionada mediante la pigmentación. Entre las múltiples tonalidades exploradas, el rojo destaca, no solo por su intensidad visual, sino también por su capacidad para arraigar las obras a su entorno, evocar referencias culturales e infundir en la arquitectura una presencia material que resulta a la vez elemental y expresiva.
Pigmentar el concreto implica añadir colorantes de base mineral —generalmente óxidos de hierro— durante el proceso de mezclado. A diferencia de las pinturas o recubrimientos superficiales, estos pigmentos se integran directamente en la masa del concreto, lo que garantiza que el color penetre en el material y permanezca estable a lo largo del tiempo. Los pigmentos rojos, en particular, suelen derivarse del óxido de hierro (Fe₂O₃), un compuesto de origen natural que se encuentra en la arcilla, la hematita y otros minerales ricos en hierro. Su tono profundo y terroso vincula la construcción contemporánea con técnicas milenarias, desde los morteros de puzolana romanos hasta las edificaciones de tierra roja de África Occidental y Sudamérica.
Nacida y radicada en la región de Transilvania, en Rumania, Maria-Cristina aborda la arquitectura desde una perspectiva rica y multifacética, moldeada por una trayectoria académica y profesional diversa. Con maestrías de la UTCN y la KU Leuven, ha combinado una rigurosa formación arquitectónica con una amplia curiosidad que abarca tanto los aspectos creativos como analíticos de la disciplina. Al inicio de su carrera, trabajó en estudios de arquitectura pequeños y medianos, donde adquirió una valiosa experiencia práctica, antes de incorporarse al trabajo editorial en ArchDaily en 2022. Desde entonces, ha ascendido a Editora Jefa, al mismo tiempo que cursa un doctorado en estudios de arquitectura y se desempeña como asistente de docencia, lo que refleja su profundo compromiso tanto con la práctica como con la academia.
El enfoque de Maria-Cristina hacia la arquitectura está arraigado en la comprensión de su complejidad y diversidad. Concibe la arquitectura no como una definición fija, sino como un campo en constante evolución donde se entrelazan las estructuras, la física, los materiales, la estética, la filosofía y la experiencia humana. Su interés por el trabajo editorial surgió de esta visión del mundo, al descubrir que la escritura y el diseño comparten paralelismos: ambos implican la construcción de ideas que se conectan y se apoyan mutuamente, de manera muy similar a los elementos de un edificio. Bajo esta mirada, disfruta de elaborar ensayos que comunican ideas complejas de forma clara y sencilla, haciendo hincapié en la singularidad de los conceptos más que en las palabras.
Desde el diseño de interiores de establecimientos para la práctica deportiva hasta espacios de bienestar, la arquitectura contemporánea continúa experimentando con la incorporación de diferentes usos, instalaciones y materialidades que permitan expandirse a públicos amplios, generar nuevas espacialidades y potenciar el desarrollo de diferentes actividades en simultáneo. Si bien cada deporte demanda su propio tipo de arquitectura como por ejemplo el entrenamiento de escalada, desde Australia hasta Países Bajos, profesionales de la arquitectura y el diseño apuestan por crear atmósferas donde el ejercicio se vuelva más que una experiencia física sino también psicológica, conectando la mente y el cuerpo con un estado de renovación física, distención y sociabilidad.
¿Qué significa construir con cuidado, utilizando lo que otros dejan atrás? Esta pregunta define el trabajo de Matter Matters Lab, una iniciativa fundada por la arquitecta e investigadora Catherine Söderberg Esper durante el aislamiento de la pandemia. A partir de experiencias multiculturales y motivada por una transformación personal durante la maternidad, Catherine comenzó a investigar los desechos cotidianos como materia prima para sistemas constructivos regenerativos. Su primer experimento consistió en aglutinar su propio cabello cortado con pegamento blanco, dando inicio a un enfoque radicalmente íntimo y artesanal. Desde entonces, el laboratorio se ha centrado en transformar residuos orgánicos en materiales arquitectónicos de bajo impacto, inspirándose en los sistemas de conocimiento indígenas y buscando romper con los modelos extractivos de la construcción. Proyectos como los Avocado Bricks, elaborados a partir de semillas de aguacate desechadas, ejemplifican este enfoque local, circular y arraigado en la idea de reciprocidad entre materia, lugar y cuidado, ofreciendo una nueva forma de construir con residuos.
La manera en que percibimos un espacio no depende únicamente de su escala o de su forma, sino de una serie de decisiones que, desde el interior, moldean nuestra experiencia. Algunos gestos son determinantes: la altura libre, la organización de los planos verticales o el tamaño de la cama. Otros actúan con mayor sutileza, como la incidencia de la luz, la tonalidad de los materiales o el uso del color. Todas estas variables influyen en la forma en que se manifiesta el espacio—si lo sentimos abierto o contenido, seccionado o continuo. En esa misma línea, el uso de pisos en grandes formatos se vuelve una operación clave: reduce la fragmentación visual y refuerza la continuidad de las superficies.
https://www.archdaily.cl/es/1032420/espacios-sin-juntas-como-los-grandes-formatos-transforman-el-lenguaje-arquitectonicoEnrique Tovar
Museum of Emotions es un concurso internacional de diseño anual que desafía a los y las participantes a explorar hasta qué punto la arquitectura puede utilizarse como una herramienta para evocar emociones. El programa requiere el diseño de un museo conceptual con dos salas de exposición: una diseñada para inducir emociones negativas y otra para inducir emociones positivas. Quienes participen tienen libertad para elegir cualquier sitio de su agrado, real o imaginario, así como la escala del proyecto. El significado de 'positivo' y 'negativo' queda abierto a la interpretación: ¿Qué dos emociones podría contrastar un/a diseñador/a? ¿Cómo podría un/a arquitecto/a concebir espacios que provoquen miedo, ira, ansiedad, amor o felicidad?
Museum of Emotions es un concurso 'silencioso': es decir, los y las participantes deben comunicar sus ideas sin texto, utilizando únicamente imágenes. No se permite ningún tipo de texto, ya sean descripciones de diseño, anotaciones o incluso etiquetas de diagramas.
Contar una obra de arquitectura es siempre un desafío. Las imágenes de un proyecto, por más acertadas o espectaculares que sean, muchas veces dejan fuera de la vista todo el proceso que las hizo posibles. El registro de esos procesos —la "cocina" arquitectónica— es, sin duda, una parte fundamental de cualquier obra. Y lo es aún más cuando tanto el proyecto como su metodología de ejecución se alejan de las formas convencionales. Este es el caso de la obra construida por Susana, encargada de una finca sin experiencia previa en construcción, que asumió el encargo y lo llevó a cabo por su cuenta, guiada únicamente por las instrucciones que el arquitecto del proyecto, Manuel Ocaña, le enviaba por WhatsApp.
Immersive Resilience Garden / Changyeob Lee + Studio ReBuild. Imagen Cortesía de Studio ReBuild
El cañón de hormigón de la calle Degraves en Melbourne fue una vez un austero corredor de servicio en la obscuridad funcional. Hoy, el estrecho pasaje palpita con vida más allá de su famoso café. Las gramíneas nativas caen en cascada de jardineras cuidadosamente ubicadas, mientras que pequeños arbustos crean microclimas frescos. Desafiando los modelos tradicionales de diseño ecológico, enfoques comunitarios sobre la biodiversidad invitan a repensar cómo arquitectos, planificadores y comunidades colaboran para desarrollar futuros urbanos biodiversos.
Durante mucho tiempo, la preservación del patrimonio y la viabilidad económica se han considerado prioridades contrapuestas en el desarrollo urbano. Por lo general, los/las arquitectos/as se enfrentan a una disyuntiva radical: diseñar para la continuidad de la comunidad o diseñar para obtener rendimientos financieros. No obstante, los proyectos contemporáneos en Mumbai demuestran que esta dicotomía es falsa. Mediante una programación estratégica, la selección de materiales y la organización espacial, los/las profesionales de la arquitectura logran que los edificios generen ingresos sostenibles al tiempo que fortalecen, en lugar de desplazar, a las comunidades existentes.
Mongolia, el segundo país sin salida al mar más grande del mundo, abarca 1.5 millones de kilómetros cuadrados. Sin embargo, más del 50% de su población —aproximadamente 1.7 millones de personas— reside en Ulán Bator, una ciudad que ocupa apenas el 0.3% de la superficie total del país. Esta desproporcionada concentración demográfica ha provocado importantes desequilibrios en el desarrollo regional y crecientes desafíos urbanos en la capital.
En respuesta a estos desafíos, Ulán Bator ha implementado una serie de iniciativas integrales de desarrollo urbano. Desde la introducción del primer plan maestro en 1954, se han elaborado seis planes de este tipo. El más reciente, el Plan Maestro Ulán Bator 2040, incluye una visión estratégica para descentralizar el crecimiento urbano mediante el desarrollo de dos nuevas ciudades satélite, una de las cuales es el proyecto Hunnu City.
Las tejas de arcilla roja aparecen en numerosas tradiciones arquitectónicas de todo el mundo, a pesar de tratarse de culturas geográfica e históricamente distantes. Sin embargo, esto no resulta del todo sorprendente. La arcilla es un material de construcción abundante y accesible en todo el mundo; de hecho, algunos estudios y otras fuentes sugieren que compone aproximadamente entre el 10% y el 13% de los suelos de la Tierra. Las tejas rojas, en particular, suelen ser el resultado del contenido mineral del suelo local y del proceso de cocción. Su uso generalizado en regiones sin relación aparente responde menos a una influencia cultural compartida y más a una lógica material: la arcilla es económica, duradera y fácil de trabajar con herramientas y técnicas sencillas. En Vietnam, por ejemplo, existe una tradición singular y muy visible en el uso de tejas de arcilla que se remonta a varios siglos. Regiones como Vinh Long, apodada el "reino de la cerámica roja", cuentan con una gran abundancia de este material, lo que ha sustentado una larga historia de fabricación de tejas. En algunas zonas de Vietnam, estas piezas se conocen como tejas Yin-Yang, debido a la forma cóncava y convexa que adquieren durante su producción.
Biblioteca Nueva de la Universidad de Aberdeen / schmidt hammer lassen architects. Foto cortesía de Schmidt Hammer Lassen Architects
El contraste puede utilizarse ampliamente en la arquitectura como un recurso para destacar aquello que deseamos evidenciar. ¿Queremos resaltar un acceso? ¿Que el proyecto sobresalga en relación con su entorno? ¿Que nuestra arquitectura se convierta en un hito en el paisaje urbano —o rural—? ¿Necesitamos crear simbolismos? ¿Garantizar la legibilidad? ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo "arrojar luz" sobre algo?
Todo aquello que queremos destacar se amplifica a través de la comparación —por medio de un contraste exagerado, antagónico—. De manera deliberada, podemos intensificar el uso de la oscuridad para evidenciar una única fuente de luz, marcando una escalera de forma dramática y teatral. O bien, incorporar muros robustos y opacos para hacer sobresalir un acceso ligero y transparente.
https://www.archdaily.cl/es/1141557/el-contraste-como-estrategia-proyectual-en-la-arquitecturaEduardo Baptista Lopes e Maria Clara Stefanovicz do Prado
Si bien Hong Kong es ampliamente reconocido por la icónica vista de su puerto, su brillante panorama urbano y su acelerado estilo de vida urbano, sus orígenes cuentan una historia diferente: una profundamente arraigada en su relación con el agua. Antes de transformarse en una metrópoli densa y vertical, la identidad arquitectónica de Hong Kong estaba estrechamente ligada a su contexto marítimo. Hoy en día, la ciudad suele asociarse con esbeltas torres revestidas de vidrio que simbolizan la modernidad. Si bien resultan visualmente impactantes en su búsqueda de altura y forma, muchos de estos edificios parecen desconectados de su entorno inmediato, ignorando a menudo las condiciones naturales del lugar, la capacidad de respuesta ecológica y la sensibilidad al contexto.
Sin embargo, históricamente esto no siempre fue así. Los primeros entornos construidos de Hong Kong—pueblos pesqueros rurales en zonas como Tai O, Aberdeen y Shau Kei Wan—surgieron a través de prácticas espaciales orgánicas y comunitarias que dialogaban estrechamente con su entorno. Estos asentamientos costeros y ribereños desarrollaron sistemas arquitectónicos adaptados al medio marino y a los ritmos de la vida pesquera. Los pueblos se emplazaban en torno al agua, y las estrategias de construcción se adaptaban a las mareas fluctuantes, al terreno y al uso social.
La Bienal de Arquitectura y Paisaje de Versalles 2025 (BAP! 2025) reúne a referentes globales de la arquitectura para debatir sobre el papel fundamental que desempeña esta disciplina al abordar el cambio climático, la sostenibilidad y las cambiantes necesidades urbanas. A través de una serie de entrevistas profundas con profesionales de la curaduría, la arquitectura y el diseño de París, Ciudad de México y España, el evento ofrece una plataforma para diversas perspectivas sobre cómo la arquitectura puede responder a los desafíos contemporáneos.
Sana Frini y Philippe Rahm, a cargo de la curaduría, lideran la presentación de una exposición que explora cómo la arquitectura puede adaptarse a los cambios ambientales pronosticados para el futuro cercano. Desde prácticas sostenibles hasta la integración de contextos culturales, las conversaciones plasmadas en estas entrevistas destacan enfoques innovadores para crear espacios que no solo sean funcionales, sino que respondan profundamente al clima cambiante y a las necesidades de la sociedad.
https://www.archdaily.cl/es/1141765/arquitectura-para-un-mundo-cambiante-reflexiones-de-la-bienal-de-versalles-2025ArchDaily Team
A medida que la incertidumbre climática y los cambios en los ecosistemas redefinen las prioridades del diseño, la arquitectura asume un papel cada vez más activo en estos debates, en lugar de limitarse a observar. Desde esta perspectiva, la idea de hacer un "re" fomenta un paso atrás consciente para repensar, reconectar y realinear la relación entre los edificios y su entorno. Este enfoque, fundamental para la arquitectura regenerativa, se extiende más allá de tecnologías o escalas específicas, abarcando desde planes maestros que buscan renaturalizar las ciudades hasta pabellones nacionales que combinan arte y ciencia.
¿Cuál es el camino a seguir? Por un lado, muchos debates actuales hacen hincapié en la tecnología; por otro, hay enfoques que, más que oponerse, se complementan entre sí y amplían el abanico de posibilidades, basándose en la tradición, los conocimientos ancestrales y un profundo conocimiento del entorno. Entre estas perspectivas, la obra de Rudolf Steiner y el movimiento antroposófico, desarrollado a principios del siglo XX, ofrece una visión e ideas que conectan la arquitectura con los ritmos ecológicos, los materiales y la vida comunitaria.
El medio rural siempre ha ejercido un papel fundamental en el desarrollo social y económico de los países. Hasta el siglo XVIII, era el principal espacio de producción y organización de la vida. Con la Revolución Industrial, sin embargo, ocurrieron profundas transformaciones estructurales que redefinieron esta dinámica. La industria pasó a ocupar una posición central, vinculándose al medio urbano y dando origen a una visión dicotómica y jerarquizada entre rural y urbano, agricultura e industria. En este contexto, dos visiones opuestas ganaron destaque: una preveía la desaparición de lo rural ante la urbanización y el avance económico; la otra apostaba por su permanencia y renacimiento. Hoy sabemos claramente cuál de las hipótesis se ha vuelto verdadera.