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Arquitectos: Studio Modijefsky
- Área: 196 m²
- Año: 2026
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Proveedores: Acier Studio, Astro Lighting, D line – Bjarke Ingels Group, Gergiev Kiril, HEAKO, +4


Ammodo Architecture lanzará la primera edición de los Ammodo Architecture Days en Ámsterdam los días 9 y 10 de noviembre de 2026. Organizado por Ammodo Architecture, un programa de la Fundación Ammodo, el evento reunirá a profesionales de la arquitectura, el paisajismo y la planificación urbana, así como a artistas, comunidades, colectivos y equipos de diseño multidisciplinarios, junto con las personas galardonadas con el Premio Ammodo Architecture 2024 y 2025. Con sede en Westergas, un antiguo complejo industrial convertido en espacio cultural y público, el programa de dos días combinará un simposio, una exposición, el lanzamiento de una publicación y una ceremonia de premiación, creando un espacio de intercambio entre prácticas que operan en diversos contextos geográficos, culturales y disciplinares.





Aldo van Eyck y Lina Bo Bardi fueron dos figuras subversivas. Sus visiones de colectividad y juego, aunque aplicadas en estructuras muy distintas, tenían como principal punto en común una idea de arquitectura que va más allá del diseño. Un espacio que se hace vivo por la apropiación, por el movimiento y por el intercambio. Desde los parques infantiles holandeses hasta el museo paulista, los ideales de los arquitectos se entrelazan, fortaleciendo la idea de una arquitectura donde cualquier persona se convierte en niño.

¿Y si la mejor forma de jugar no fuera la más segura? Durante décadas, las ciudades han construido parques infantiles limpios, coloridos y fáciles de supervisar. Sin embargo, estos espacios—diseñados más para tranquilizar a los adultos que para despertar la curiosidad de los niños—suelen despojar al juego de lo que lo hace realmente transformador: el riesgo, la imprevisibilidad y la autonomía. Los crecientes estándares de seguridad, la reducción del espacio público y la comercialización del equipamiento han limitado aún más las posibilidades de la exploración independiente. Desde un solar en ruinas en la Copenhague de los años 40 hasta los paisajes de hormigón en el Ámsterdam de la posguerra, arquitectos, urbanistas y activistas se atrevieron a desafiar la idea de que el juego debía ser limpio y controlado. Sus propuestas poco convencionales—hechas de materiales sueltos, formas abstractas y recursos improvisados—ofrecieron a los niños la libertad de construir, demoler, explorar y ensuciarse.

Los parques infantiles son instrumentos espaciales a través de los cuales la sociedad proyecta sus expectativas sobre la infancia, poniendo a prueba los límites entre control y autonomía, exposición y protección. Regulan cómo los niños se relacionan con el espacio, con los demás y con sus propios cuerpos, codificando —muchas veces de manera invisible— normas sociales, miedos y aspiraciones. En este sentido, los parques infantiles no son espacios periféricos de ocio; son construcciones políticas moldeadas por ideologías específicas sobre qué es la infancia y cómo debería desarrollarse. Desde 1989, el derecho al juego ha sido reconocido formalmente en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, afirmando que el juego es una parte fundamental del desarrollo humano. Diseñar un parque infantil no consiste solo en trazar líneas en un plano o instalar equipamiento en un parque; es definir las condiciones bajo las cuales el juego es permitido, imaginado o restringido.




Los principios de la economía circular han sido más influyentes y aplicables a la industria de la construcción. Haciendo hincapié en el uso eficiente de los recursos, las prácticas de arquitectura global son cada vez más pioneras en los modelos de reutilización y reciclaje de componentes y materiales. El concepto de "diseño para el desmontaje" se ha convertido en un enfoque innovador, especialmente en el caso de las fachadas de los edificios. Lograr un equilibrio entre las demandas de nuevas infraestructuras y la transición hacia la sostenibilidad requiere una revisión del diseño de fachada tradicional a lo largo de su ciclo de vida.

Los avances en la tecnología de impresión 3D están progresando a un ritmo sin precedentes, acompañados por un aumento paralelo en la potencia computacional para manipular y crear geometrías complejas. Esta sinergia tiene el potencial de ofrecer a los arquitectos/as un nivel sin igual de libertad artística en lo que respecta a las texturas complejas que pueden generar, gracias a la notable alta resolución de la tecnología y sus capacidades de fabricación rápida. Si la cuestión de la producción estuviera resuelta y los profesionales de la arquitectura pudieran esculpir virtualmente cualquier cosa en una fachada de manera efectiva y eficiente, ¿qué se animarían a hacer?

