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Arquitectos: AR-AR (Martínez Arquitectura), Fiallo Atelier, MEC Arquitectura
- Área: 8835 m²
- Año: 2024





Con frecuencia, las puertas corredizas se analizan desde la perspectiva de la eficiencia. Al eliminar el radio de giro de una puerta convencional, facilitan el funcionamiento de las habitaciones compactas y ayudan a que los departamentos pequeños ganen unos centímetros extra de espacio útil. Sin embargo, en muchos interiores, su función más interesante no se limita a la economía espacial. Los tabiques corredizos transforman la lectura de la propia habitación. Un dormitorio, un estudio, una habitación de invitados, un comedor o un espacio de trabajo pueden aparecer cuando se cierra un panel, desaparecer al abrirse y permanecer en la ambigüedad cuando el límite es translúcido o parcial.
Esto hace que el tabique corredizo sea especialmente útil en contextos domésticos definidos por la densidad, las estructuras familiares cambiantes, el trabajo híbrido y la adaptación climática típica de regiones como el este y el sureste de Asia. Permite privacidad sin permanencia, cerramiento sin una separación total y apertura sin perder el control. A diferencia de las paredes fijas, no impone una única identidad a la habitación. En su lugar, permite que el espacio doméstico responda al paso del tiempo: el día y la noche, las visitas y la familia, el trabajo y el descanso, la exposición y el refugio.


Esta semana, la relación entre la arquitectura y la cultura cobró protagonismo a través de exposiciones, proyectos públicos y nuevas infraestructuras culturales que expanden el discurso arquitectónico más allá del propio edificio. Mientras importantes exposiciones en Australia, Shanghái, Barcelona y Copenhague analizaron temas de vivienda, paisaje y lugar a través de la investigación y el diseño, proyectos recientemente presentados en China e Italia demuestran cómo los museos, los centros de artes escénicas y los desarrollos de usos mixtos se conciben cada vez más como paisajes públicos abiertos en lugar de instituciones aisladas. Asimismo, nuevas exposiciones e hitos de construcción reflejan una experimentación continua en reutilización adaptativa, diseño sensible al contexto y entornos urbanos flexibles.

El proyecto Grand Paris Express consiste en 200 kilómetros de nuevas líneas de metro completamente automatizadas, 68 estaciones nuevas y cuatro nuevas líneas orbitales (15, 16, 17 y 18), además de la extensión de la Línea 14. La red se está entregando por etapas entre 2024 y 2031: las 8 estaciones de la Línea 14 ya están plenamente operativas tras su ampliación en 2024; la Línea 18 es la más avanzada de las nuevas líneas, con pruebas en curso antes de su primera inauguración; y las obras de ingeniería civil están prácticamente concluidas en muchos tramos, de modo que las vías, los sistemas, los acabados arquitectónicos y las pruebas avanzan estación por estación. Cada una de las 68 estaciones ha sido asignada a un/a arquitecto/a o equipo de arquitectura específico, en ocasiones en colaboración con arquitectos/as paisajistas para los elementos en superficie.

En 1968, el diseñador de mobiliario y profesor del RCA David Pye publicó The Nature and Art of Workmanship, un libro estructurado en torno a la distinción entre el "oficio de riesgo" y el "oficio de certeza". Pye no escribía sobre arquitectura y, a pesar de cómo se suele emplear hoy en día este concepto, en realidad tampoco se refería a la dicotomía entre las manos y las máquinas. De hecho, señaló que una imprenta, aun siendo completamente mecánica, sigue dependiendo de que una persona evalúe la tinta y el registro, mientras que en el torneado manual de madera se puede seguir una plantilla con tanta precisión que prácticamente nada queda al azar.
El oficio de riesgo, según la definición de Pye, es cualquier proceso en el que el resultado no está predeterminado, sino que depende del juicio, la destreza y la atención de quien lo ejecuta mientras el trabajo está en marcha. El oficio de certeza representa la condición opuesta, ya que el resultado se define antes de que comience la producción, fijado en una plantilla, un molde o un programa, de modo que todo el proceso posterior se limita a la ejecución. Pye se encargó de señalar que ninguno de los dos modos es inherentemente superior, y que una máquina de control numérico, calibrada para dejar margen a la variación, puede estar más cerca del riesgo que una herramienta manual guiada por una plantilla fija.






