Hay algo intrigante en la manera en que el aire, una materia extremadamente fugaz e invisible, puede modelar las más variadas formas. Esta fascinación está presente en nuestro imaginario desde la infancia, cuando nos sentimos atraídos por la ligereza, el color, el sentido lúdico y la variedad de los globos inflables.
Another Space / Another Studio. Cortesía de Another Studio
Es importante que los espacios de oficinas, talleres y estudios sean atractivos no solo para los clientes, sino también para el personal, que pasa en promedio un tercio de su día en estos entornos. Un espacio de trabajo mal planificado puede hacer que esta jornada sea agotadora y desmotivadora; para evitarlo, se pueden tomar decisiones en el proyecto arquitectónico que dinamicen el espacio y promuevan la integración del equipo, incluso si la superficie del ambiente no es generosa.
Existen numerosas investigaciones sobre cómo los colores pueden afectar nuestro estado de ánimo, sin embargo, aún resulta difícil establecer patrones para determinados comportamientos frente a las diferentes tonalidades. Lo que sí podemos afirmar es que la elección de un color para una vivienda, de hecho, refleja la personalidad de quien la habita, lo que aporta al ambiente cierta identidad y particularidad.
Diseñar en un país donde el clima es predominantemente ecuatorial o tropical implica tomar decisiones que disminuyan la sensación de calor en los espacios interiores de la edificación. La versatilidad, la funcionalidad y la estética del brise-soleilson características que alientan a los/las arquitectos/as, sobre todo en el contexto brasileño, a utilizarlo en edificios residenciales. El brise-soleil, parasol o simplemente brise, funciona como una especie de "término medio" entre apertura y cierre, controlando el ingreso de luz natural en el edificio sin impedir la ventilación. Asimismo, este sistema permite conciliar mejor la privacidad de los espacios interiores con las vistas hacia el exterior.
Según el informe de 2016 del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT), existen 881 millones de personas viviendo en favelas en las ciudades de los países en desarrollo, y se estima que para el año 2025 es probable que otros 1.600 millones de personas necesiten una vivienda adecuada y asequible. Ante este panorama, mucho se ha debatido sobre la Vivienda de Interés Social (VIS) y sobre cómo los proyectos desarrollados en este ámbito pueden constituir una solución para el déficit habitacional. Pero ¿qué significa realmente este término?
17 x 17. Imagen: Cortesía de Sharon Figueroa / Camilo Amézquita (Colectivo Microurbanismo)
El urbanismo táctico, una práctica que ha cobrado fuerza en los últimos años, ha demostrado ser una estrategia atractiva para colectivos activistas, arquitectos/as, urbanistas y diseñadores/as de todo el mundo al proponer, a bajo costo y a microescala, intervenciones urbanas puntuales con el fin de promover el derecho a la ciudad. Esta manera de concebir los espacios públicos en la ciudad busca operar bajo una lógica no jerárquica, en la que la sociedad civil (en colaboración o no con el Estado y/o empresas privadas) propone alternativas al proceso de diseño tradicional en el ámbito urbano.
En 1897 se fundó la Ciudad de Minas Gerais, que en 1901 pasó a llamarse Belo Horizonte. El trazado urbano de Aarão Reis para la capital de Minas Gerais dio origen a la primera ciudad moderna planificada en Brasil. La trama ortogonal que define las manzanas, los grandes corredores y las diferentes zonas urbanas se inspiró en otros modelos de ciudades, como París y Washington, con la presencia de ideales modernizadores y republicanos que influyeron en la jerarquización del territorio.
Históricamente, la práctica del skate ha estado vinculada de manera directa con el uso de espacios públicos como calles, plazas y aceras, caracterizándose como una actividad deportiva que se incorpora a la vida cotidiana de las ciudades. Aunque a veces se considera una práctica marginal debido al conflicto de usos en el espacio público, el skate permite resignificar lugares subutilizados, como áreas cercanas a viaductos o debajo de ellos, para la práctica deportiva. Además, las pistas de skate también se han incorporado en los programas de centros y complejos deportivos, explorando posibilidades estéticas singulares asociadas a su uso.
La necesidad global de buscar medios más sostenibles para atender nuevas demandas es uno de los puntos más estimulantes para el reúso de materiales o estructuras en la arquitectura actual. En el campo de la escenografía, la resignificación de materiales para componer escenarios es una realidad desde hace mucho tiempo. La práctica profesional en esta disciplina aborda la representación de una escena; para ello, se utilizan elementos de carácter temporal que buscan estimular la imaginación del espectador. En este sentido, el trabajo de la escenógrafa Renata Mota ha aliado la resignificación con el reúso de materiales —descartados o donados— que perdieron su uso original para componer escenografías de espectáculos, exposiciones y otros eventos.
Créditos de las imágenes: Architecture Paste Book (superior izquierda), Leonardo Finotti (inferior izquierda) y Manuel Sá (derecha)
Salvador es una ciudad marcada por una falla geológica que la divide en dos: la ciudad alta y la ciudad baja. Esta diferencia de nivel de aproximadamente 80 metros originó, desde el inicio de su colonización, variaciones en los usos y la ocupación del suelo en este territorio, las cuales se han ido modificando a lo largo de los años con el desarrollo y la expansión urbana. El paisaje soteropolitano no solo está definido por la falla geológica, sino que también es expresión de diferentes capas del tiempo: la primera capital de Brasil, que cumplió 470 años este año, ha tenido en su arquitectura, a lo largo de la historia, ejemplos de diversos estilos y corrientes, como el neocolonial, el barroco, el neoclásico, el ecléctico, el moderno y el contemporáneo.
Santa Maria Annunciata in Chiesa Rossa. Foto de Andrea Pavanello/Creative Commons
Daniel Flavin fue uno de los representantes del denominado arte minimalista de las décadas de 1960 y 1970 en los Estados Unidos. Esta clasificación fue utilizada por primera vez por el filósofo Richard Wollheim en el ensayo “Minimal Art” en 1965 para agrupar obras que, al igual que los ready-mades de Duchamp, no pretendían representar una realidad externa: el objeto expuesto debía ser entendido como una obra en sí misma y la experiencia del/de la espectador/a no debía depender de asociaciones con otros factores.
A lo largo de la historia de un edificio, es posible que este asuma funciones diferentes de aquellas para las que fue concebido originalmente. Este es el caso, por ejemplo, de las casas que se convirtieron en museos, ya sea por haberse transformado en íconos de la arquitectura, o bien porque en algún momento perdieron su función original y pasaron por una renovación para albergar un espacio expositivo.
A partir de las formas de narrar, las exposiciones de arquitectura promueven la difusión de conocimientos y cuestionamientos insertos en la teoría y práctica de la disciplina. Más allá de la comprensión de determinado objeto o conjunto arquitectónico a partir de la vivencia de ese espacio, las exposiciones de arquitectura presentan contenidos establecidos a través de recorridos narrativos, clasificaciones, aproximaciones o contraposiciones; de este modo, expanden el conocimiento sobre la disciplina, si no mediante la experiencia in loco, al menos a través de la forma de exponer las piezas gráficas. En este sentido, la curaduría y la práctica expográfica pueden construir nuevos cuestionamientos en el campo de la arquitectura, incitando en el/la visitante el ejercicio de la crítica.
Surgido en 1981 con la publicación del ensayo “The Grid and the Pathway” de Alexander Tzonis y Liane Lefaivre, fue con la publicación “Towards a Critical Regionalism: six points for an architecture of resistance” de Kenneth Frampton, en 1983, que el término “regionalismo crítico” ganó mayor repercusión. El ensayo fue publicado en la antología “The anti-aesthetic: essays on Postmodern culture”, compilada por el crítico e historiador Hal Foster, y abre un debate retomado en la publicación "Prospects for a Critical Regionalism", también escrita por Frampton en el mismo año, en la revista Perspecta.
Rampas que conducen a la cubierta. Foto: Jean-Pierre Dalbéra, vía Flickr; Licencia Creative Commons
El proyecto para la fábrica de Fiat en el barrio de Lingotto, en Turín (Italia), fue realizado por el ingeniero Giacomo Mattè-Trucco en 1915. La construcción comenzó al año siguiente y se llevó a cabo por etapas, hasta su conclusión en 1923. Inspirada en el fordismo, un modelo de fabricación surgido en los Estados Unidos en la década de 1910, la fábrica fue diseñada de manera que la línea de montaje de los automóviles fuera ascendente. Al llegar a la cubierta, los automóviles estaban listos para ser probados en una pista de aproximadamente 1 km de longitud.
En el experimento del colectivo Mouraria 53, el funcionamiento del espacio —a diferencia de lo que ocurre habitualmente en un proyecto arquitectónico— comienza antes de la finalización de la obra y forma parte de su desarrollo: exposiciones, presentaciones, conciertos, talleres y clases funcionan como un intercambio cotidiano en la construcción de la casa. El proceso posee un valor excepcional en esta iniciativa, que reúne proyectos, materiales, conversaciones, ejecuciones y sueños colectivos.
El diseño de las ventanas de un edificio es un factor determinante para la salubridad y el confort térmico de los ambientes. En el caso de las ventanas de piso a techo, la doble ventaja de contar con una buena iluminación en los espacios interiores y una amplia vista hacia el paisaje es quizás el factor más atractivo para su implementación en proyectos residenciales. Ubicadas por lo general en puntos estratégicos, como las áreas de convivencia o habitaciones que no dan a la calle, este tipo de ventana promueve una integración eficiente entre los espacios interiores y exteriores.
Desde que Le Corbusier formuló, en la década de 1920, los cinco puntos de la nueva arquitectura, la planta libre ha sido adoptada como solución en proyectos de arquitectura residencial. En un principio, su aparición estuvo ligada a la liberación de los muros de su función estructural, permitida por los pilotis, otro de los cinco puntos elaborados por el arquitecto franco-suizo. De este modo, la planta libre no solo permitió una conexión más directa entre los espacios, sin barreras físicas, sino también una diversidad de posibilidades en la distribución y división de los ambientes.