
Según la ONU, la proporción de la población que vive en áreas urbanas, que hoy corresponde a cerca del 55% de la población mundial, aumentará al 70% en 2050. La capacidad de los gobiernos para gestionar el crecimiento urbano acelerado es una tarea difícil y, entre los desafíos más comunes que se deben enfrentar ante esta perspectiva, se encuentra el suministro de vivienda, servicios básicos y alimentos a los/las habitantes de las ciudades. La cuestión de la seguridad alimentaria en los grandes centros urbanos depende de varios factores, como la disponibilidad, el acceso y la calidad de los alimentos.
Con el crecimiento de las poblaciones urbanas y de la demanda de alimentación en las ciudades, han surgido diferentes iniciativas que buscan promover la seguridad alimentaria para estos/as habitantes, como pequeños huertos comunitarios, granjas urbanas, granjas verticales e instalaciones hidropónicas o acuícolas intensivas. Todas estas iniciativas pueden catalogarse como ejemplos de agricultura urbana, una práctica muy heterogénea y fácilmente adaptable.





