La arquitectura japonesa contemporánea continúa demostrando cómo adaptar las necesidades cambiantes de los y las residentes de hoy a una rica tradición constructiva y un legado artesanal. La madera siempre ha sido el alma de la arquitectura japonesa. En muchos proyectos residenciales recientes, este material trasciende su función estructural para convertirse en el acabado principal de diversas superficies — que van desde pisos y techos hasta mobiliario y elementos arquitectónicos. Estos ambientes logran un delicado equilibrio entre elegancia y calidez.
El uso de acabados naturales y sin pintar resalta la honestidad inherente del material, al tiempo que celebra el carácter único de cada pieza, sus vetas naturales y la diversidad de la composición general. Mientras que algunas viviendas incorporan maderas de tonos oscuros y sobrios para crear una atmósfera de arraigo, otras utilizan maderas más claras como el pino para fomentar una sensación luminosa, etérea y de amplitud. Esta versatilidad demuestra que la madera es capaz de adaptarse a cualquier estética, desde la rústica hasta la ultraminimalista.
A diferencia de la mayoría de los deportes populares, el origen del básquetbol tiene un año y un creador precisos: fue inventado en 1891 en los Estados Unidos por el instructor canadiense de educación física James Naismith como un deporte bajo techo para los/las atletas del Springfield College durante el invierno, tras el fin de la temporada de fútbol americano. Esta disciplina se expandió rápidamente más allá de las fronteras estadounidenses; fue incluida en los Juegos Olímpicos en 1936 y alcanzó popularidad internacional tras la Segunda Guerra Mundial. A medida que el básquetbol se masificaba, también abandonó el entorno controlado de los gimnasios para comenzar a ocupar una amplia variedad de espacios: patios de recreo, plazas públicas, patios escolares, accesos vehiculares y patios traseros se convirtieron en canchas informales para el juego y la vida comunitaria, reforzando el papel de la actividad física como catalizador de la interacción social y la regeneración de los barrios.
Para desarrollar proyectos arquitectónicos en favelas y áreas periféricas, el trabajo del Coletivo LEVANTE demuestra una gran sensibilidad hacia las particularidades y la singularidad de estos entornos. Según el grupo, el "reconocimiento de los valores vividos y realizados por los habitantes de las favelas —el paisaje, la arquitectura, la identidad y las relaciones—" es la materia prima que buscan para sus proyectos. Este enfoque ha sido ampliamente reconocido en obras como el Centro Cultural Lá da Favelinha y la Casa no Pomar do Cafezal (ganadora de la Obra del Año de ArchDaily 2023).
Muchos edificios religiosos del antiguo Egipto, Grecia y el mundo islámico comparten una característica común conocida como el espacio hipóstilo. Definida como una serie de columnas alineadas que sostienen una cubierta, esta solución se desarrolló en distintas culturas y períodos históricos, lo que explica la variedad de materiales, formas, dimensiones y distancias entre apoyos que pueden encontrarse en todo el mundo. Entre los ejemplos más célebres de la aplicación de este concepto se encuentran la Gran Sala Hipóstila (c. 1290–1224 a. C.), que forma parte del complejo del Templo de Karnak y es uno de los monumentos más visitados del Antiguo Egipto, y las Mezquitas hipóstilas de madera de la Anatolia medieval (entre el siglo XIII y mediados del XIV), un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad ubicado en la actual Turquía.
En la arquitectura contemporánea, es posible encontrar diversos ejemplos de cómo se revitaliza este concepto. Mientras que algunos proyectos emplean el concepto para remitir a arquitecturas vernáculas afines al programa y uso del edificio propuesto —como ocurre en ciertas mezquitas—, otros apuestan por la abstracción del término mediante una interpretación que destaca los pilares y su disposición en la configuración espacial. En todos ellos, no obstante, resulta evidente que la relación entre la inspiración hipóstila y la arquitectura modular es estrecha, prácticamente intrínseca.
Desde paneles figurativos que retratan escenas históricas hasta composiciones geométricas abstractas modernistas, los azulejos são recurrentes en diferentes expresiones y momentos de la arquitectura brasileña a lo largo de los siglos. Hoy en día, existen múltiples posibilidades de composición, no solo por la disposición —aleatoria o no— de las piezas entre sí, sino también por la amplia gama de colores y patrones que ofrecen los fabricantes.
Tras ocho años de la última inauguración de una galería permanente en Inhotim, el pasado 15 de julio el instituto inauguró la Galería Yayoi Kusama, que alberga las instalaciones inmersivas “I'm Here, But Nothing” (2000) y “Aftermath of Obliteration of Eternity” (2009), de la artista japonesa conocida mundialmente por su trabajo diverso y creativo que abarca obras como pinturas, esculturas, instalaciones y performances.
El proyecto arquitectónico de la Galería Yayoi Kusama comenzó a desarrollarse en 2016 a cargo de las oficinas MACh Arquitetos y Rizoma Arquitetura. Con un área de 1.437 m² en la que la arquitectura y el paisajismo se conciben, ejecutan y transforman de manera indisociable, la galería puede definirse como una suerte de espacio de transición —un mediador entre interior y exterior—, pero también como un espacio en transición, que se transforma a medida que la vegetación se desarrolla con el paso de los años y se apropia de la cubierta.
Al igual que el cobogó y el brise-soleil, el mocherabí es un elemento arquitectónico que tiene la función de disminuir la incidencia solar en el interior de las edificaciones, actuando como un “filtro” que permite la libre circulación del aire. Al estar constituidos típicamente por celosías de madera, los paneles de mocherabíes tienen la ventaja de ser más ligeros y tener una aplicación más limpia en comparación con los cobogós, por ejemplo, ya que no es necesario el uso de mortero para fijar los elementos.
Tras siglos de colonización portuguesa y la reciente conquista de su independencia, Mozambique atraviesa un período de nuevos desafíos, como el combate a la pobreza y al déficit de infraestructura frente a la expansión urbana descontrolada. En el ámbito de la arquitectura, se puede observar el reflejo de estos desafíos en las directrices de los proyectos mozambiqueños, como en la previsión de la necesidad de expansión del edificio a futuro, en la adopción de medidas para el control climático pasivo y en la utilización de técnicas constructivas vernáculas adaptadas al contexto local (como forma de minimizar el consumo energético en las diferentes fases de construcción del edificio y sus costos derivados).
Como espacios destinados a albergar diferentes prácticas, los gimnasios deportivos requieren de proyectos que van más allá del cumplimiento de estándares normativos de dimensionamiento y disposición de canchas, pistas, piscinas, etc.: desafíos como la previsión de espacios flexibles y su integración, el cálculo de graderías según la capacidad de espectadores y la inserción en el contexto urbano son algunas de las muchas variables de diseño que intervienen en la definición de los más diversos partidos arquitectónicos.
La losa reticular, o nervada, es un sistema eficiente para salvar grandes luces, ya que la sección en “T” constituida por las alas y nervaduras funciona como un conjunto de vigas, lo que se traduce en un ahorro en los puntos de apoyo en comparación con una losa maciza.
Durante el período de formación y práctica de la arquitectura, nos encontramos con innumerables ejemplos de obras que, por los más diversos motivos, marcaron la historia de la disciplina. Estos ejemplos se convierten en grandes referentes en el repertorio de un/a arquitecto/a, influyendo en su manera de ver y proyectar la arquitectura. Sin embargo, la comprensión de un lugar es incompleta sin la experiencia presencial; por ello, al viajar, buscamos conocer obras icónicas con el fin de enriquecer nuestro repertorio.
No obstante, estas obras no siempre son de fácil acceso o se encuentran cerca de los itinerarios preestablecidos, lo que puede dar lugar a verdaderas peregrinaciones para conocerlas.
Museo de Arte Moderno. Proyecto del arquitecto carioca Affonso Eduardo Reidy. Imagen cortesía de CAU/BR
El periodo entre las décadas de los 50 y los 70 en Brasil se caracterizó, sobre todo, por la producción y difusión de la arquitectura brutalista. A pesar de la falta de una definición unánime que caracterice lo que puede entenderse como una derivación de la arquitectura moderna, el término “brutalismo” se utiliza de manera general para denotar edificios de la época que tienen un denominador común: el uso aparente de los materiales de construcción, en especial el concreto.
Tradicionalmente construida en madera, la pérgola también puede estar compuesta por materiales como concreto, bambú y chapas metálicas. El distanciamiento y la disposición de sus elementos horizontales varían en cada proyecto, proporcionando sombra según las necesidades del espacio en el que se ubique, sin configurar necesariamente una cubierta completa.
Las vigas invertidas, como su propio nombre lo indica, se diferencian de las habituales por un desplazamiento de posición que invierte el orden general de la estructura convencional (la cual sitúa la viga debajo de la losa) para posicionarla por encima de esta. Dicho de otro modo, su base, que habitualmente se encuentra por debajo del nivel de la losa, en este caso queda alineada con su cara inferior. Formalmente, esta estrategia genera la ilusión de un claro continuo sin vigas al observarse desde los ambientes internos del edificio.
Fachada de la Villa Müller que muestra las ventanas a diferentes alturas: consecuencia de las diferencias internas de nivel y altura libre. Imagen de euphrosyne_3.14. Vía Instagram
Entre 1928 y 1930, en la ciudad de Praga, capital de la entonces Checoslovaquia, Adolf Loos, en colaboración con Karel Lhota, diseñó una de sus obras más influyentes: la Villa Müller. La casa se convirtió no solo en un hito en la trayectoria de Loos y en la historia de la arquitectura, sino también en un símbolo de la expresión del Raumplan, caracterizado por Loos como una secuencia de espacios que, en diferentes niveles y con variadas alturas, se relacionan e interactúan entre sí.
A diferencia de las puertas comunes, el sistema de apertura de las puertas pivotantes prescinde de la necesidad de bisagras. Los pivotes, elementos que permiten la rotación de este tipo de solución, no son visibles como los herrajes habituales y se ubican tanto en la parte superior como en la inferior de la puerta, creando así un eje vertical alrededor del cual gira la hoja. Al permitir la ubicación de los pivotes cerca del marco o en el centro de la hoja, la puerta pivotante suele presentar dimensiones mayores que las habituales, compensando la reducción del ancho de paso provocada por el desplazamiento de su eje de rotación en relación con las puertas de bisagra.
Los espacios internos de museos, a través de exposiciones, construyen narrativas que atribuyen lógica y sentido (quizás inexistentes en otros contextos) a los objetos expuestos. Es decir, los recursos utilizados en una muestra son capaces de conferir significados a medida que se establecen conexiones no solo entre las piezas expuestas, sino también entre el proyecto expográfico y la obra de arte.
Considerados hitos paisajísticos por sus imponentes dimensiones, los gasómetros surgieron en el contexto de la Revolución Industrial y estuvieron presentes en muchas ciudades de todo el mundo, acompañando su proceso de urbanización. Debido a los cambios en la generación y distribución de gas en la segunda mitad del siglo XX, así como a la aparición de nuevas tecnologías, los gasómetros fueron desactivados paulatinamente. Aunque muchos de ellos han sido condenados a la demolición en los últimos años, una gran parte aún permanece en el tejido urbano como testigo de un pasado industrial. Su potencial para intervenciones arquitectónicas, artísticas y paisajísticas nos lleva a cuestionar cuáles podrían ser las posibilidades para su futuro.