
Al igual que muchas decisiones proyectuales en el campo de la arquitectura, la elección de elevar una casa en relación con el terreno no solo tiene impactos estéticos, sino también —o sobre todo— funcionales. Elevar un edificio del suelo ayuda a evitar la humedad y a mejorar la circulación del aire, al mismo tiempo que minimiza su apoyo en el plano y, en consecuencia, la necesidad de realizar movimientos de tierra para ejecutar la obra. De este modo, las losas suspendidas constituyen simultáneamente soluciones arquitectónicas y bioclimáticas pasivas que se adaptan bien al clima cálido y húmedo que caracteriza a la mayor parte de Brasil.





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